viernes, 14 de diciembre de 2012

Decepción post-electoral en un representante del pueblo

Por Acratosaurio Rex

Hoy viene a cuento, la verdadera historia del honrado y ejemplar concejal de oposición, que se pasa por la sede de Bienestar Social a ofrecerse al pueblo que hace cola, para ver si les atienden bien o si puede echar una mano… No ha obtenido el éxito esperado. ¿Por qué? Por el problema de la separación entre el representante, y el representado. Vamos a viajar a un par de años antes para entenderlo.
El aspirante celebra que ha ganado su acta de concejal. Peleó para desplazar a la dirección del Partido. Unos tramposos y vagos. Él representa la honradez y la dignidad.  Está taaan contento tras la toma de posesión, cuando le llegan los dos mil primeros folios del PIRP (Plan Integral de Residuos Porcinos), en versión sexto borrador. Los ojea horrorizado. Se da cuenta de que la materia es densa, árida, pegajosa, y sus recursos, en inteligencia, en asesores y en voluntad, son escasos. Y es dura esa vida, venga a sonar el móvil con mensajes extraños de peticiones, citas, viajes, conferencias, comisiones, comparecencias, discursos, contubernios, plenos, conspiraciones, asambleas, comisiones de control, la tele local, el periodista que pregunta algo incomprensible, que ya no sabe uno ni lo que vota… A las tres de la madrugada Mateo le envía un mensaje por guasa para recordarle la cita de mañana. “¿Pero quién cojones es Mateo?”
 Y, poco a poco, el edil se va distanciando. Por su cargo él pertenece al Poder, es una autoridad. Establece otras relaciones: con el alcalde, con los del partido del alcalde. Sus denuncias son soplo al viento, parte del deletéreo trámite democrático. Llegado el momento, el concejal está en su despacho, deprimido, encerrado con llave, descifrando el PIRP. Sus problemas, ya no son de este mundo. El abogado del Partido, no responde. El Partido, no responde. Las Juventudes del Partido…, mejor que no respondan.
Así que, mosqueado, se va a la sede de Bienestar Social, con los suyos, con el pueblo. Y se les ofrece a manos abiertas. La cola es enorme. Minorías étnicas, mujeres embarazadas, parapléjicos, niños desescolarizados, parados de larguísima duración, jubilados que tienen menos vida que un ratón embalsamado… Hay gente que espera desde hace tres horas, con la cita previa, número en pantalla, a la asistente social, una que queda tras los recortes. Los peticionarios, desesperados, le exigen al representante del pueblo, que si puede darles una paga, un empleo, una casa, una cuidadora, lo de la dependencia, algo…
No, él no puede hacer nada. Eso es cosa del alcalde, del Concejal de Empleo, del de Cultura, de Rajoy. Él sabe solo del PIRP.
La discusión se prolonga y se agria. Y, en ese instante, se hace la luz en las obtusas cabezotas populares. Allí, ante ellos, sin escolta, está un miembro del Partido del Orden que es un cero a la izquierda. De inmediato descargan su frustración sobre él. Del reproche se pasa al grito, del grito al zarandeo, del zarandeo al empujón por la ventana. Alguien saca una cuerda y la tira por encima de una farola. Hijo Puta, cabrón, esgrasiao —le dicen los electores—. “¿Por qué Dios mío, por qué? ¡Pero si soy de izquierdas!” —se pregunta el atribulado edil intentando quitarse la soga. Menos mal que pasaba yo por allí y pude rescatarle haciendo molinetes con un tronco de alcornoque. Me costó mucho contener al parapléjico.
Ahora, el hombre digno y honrado de izquierdas, puesto a salvo en la choza de Julián (1), medita sobre el fundamento de la separación entre pueblo y su representante. Moraleja: si quieres estar con el pueblo, no te hagas concejal, so capullo. Lo que es de uno es de todos, lo que es de todos es de nadie, lo que es de nadie es de uno.

------------------------------

NOTA
(1) La choza de Julián es un refugio seguro para cualquier huido de la injusticia. Ver de él en http://www.alasbarricadas.org/noticias/node/22601 y en http://www.alasbarricadas.org/noticias/node/19157

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por participar, puedes decir lo que quieras, solo trata de aportar.