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martes, 28 de octubre de 2014

Una historia inventada

“El tiempo no se acaba, se acaban las personas. El tiempo viene de muy lejos y sigue su camino hasta alláaaaaa, donde no lo podemos mirar. Y nosotros somos como pedacitos de tiempo, o sea que el tiempo no se puede caminar sin nosotros. Nosotros lo que hacemos es que el tiempo camine, y cuando nos acabamos viene otro y lo empuja otro tanto al tiempo, hasta que se llega a donde se tiene que llegar, (…) hay que mirar lejos, hasta donde no nos alcanza ni el tiempo ni la mirada. Comunicado Ellos y nosotros. Las miradas III, febrero 2013
TierrA
A través de dos décadas el misterio de la Selva Lacandona se mantuvo sobre todo para quienes a miles de kilómetros habitamos en mesetas tan al sur de esos verdes acontecimientos. La invitación publica y abierta a la Escuelita de la Libertad según lxs zapatistas decía que solo había que portar un corazón abajo y a la izquierda; y como invitadxs llegamos de a miles hasta esas tierras remotas.
Hubieran sido buenas unas alas para intentar con vista a vuelo de pájaro visualizar mejor el mapa del sureste mexicano que recorrimos en esas horas. Caminos barrosos que conducen, en camiones de cafetal, a familias y herramientas. Zigzag entre poblados autónomos, poblados estatizados, y los que son un parte y parte. Mosaicos de selva, surcos y senderos por tierras recuperadas para sí y otras que siguen en manos de los primeros kaxlanes1, esos que permanecen con el ánimo intacto de quinientos años o bajo las formas de militantes de los partidos de estado. Se ven los techos de escuelas de contenidos coloniales y capitalísticos y otros, de cátedras caminantes y aprendizaje a voluntad – escuelas tan reales como las ahora destruidas en La Realidad por la fuerza estado.partido.paramilitar.
“Cuando ocupamos en el 94 las cabeceras del estado de Chiapas dejamos marcado nuestro territorio” dijo una maestra en una de las clases. Chiapas es un territorio de cerca de 72mil km2 con gran biodiversidad, vista como recurso para megaproyectos energéticos, turísticos, de “desarrollo y combate a la pobreza” que se impulsan dentro del Plan Puebla-Panamá, a través del Proyecto de Integración y Desarrollo de Mesoamérica acordado en 2008 por el gobierno mexicano2.
Con el pie en el mapa se abren las mil preguntas de su hacer. La de los porqués es tal vez la más sencilla de todas: por qué sino por las necesidades lejanas y vapuleadas por siglos: tierras donde vivir, escuelas, salitas de salud. Aunque ese no sea el verdadero porque. Estar en tierra rebelde es decir que allí desde hace treinta años mantienen la claridad y la decisión de tomar como propio lo necesario, y lo que ha de ser recuperado será sin permiso. Pero que no se entienda mal: las comunidades indígenas zapatistas no declaran guerra al estado, ni se comprenden dentro de una pretensión estatal propia, ni levantan un reclamo simbólico de territorios para los pueblos originarios. Las tierras son recuperadas para quienes las trabajan y ese trabajo se parece a la libertad con la que han dado propia forma y contenido a las nuevas escuelas rebeldes, a la educación, a la salud concreta en clínicas autónomas, a las colectivas de trabajo. Y aunque no cuenten las cuentas de los numeros_estad_isticos, se dice que treinta años después estarían por encima del promedio de vida de hace unas décadas. Sin embargo hay muchas necesidades entre las gentes del sureste, y les urge solucionar las cuestiones materiales de aquellas vidas que ya se quiso robar la historia del despojo.
Los viejos modelos de organización de la comarca indígena fueron puntos de partida para nuevas formas. Hoy la asamblea de cada pueblo es soberana y está en reconocida relación interdependiente con otras uniendo poblados en los recreados Caracoles y Juntas de Buen Gobierno. Es en este territorio donde rigen los Siete Principios del mandar-obedeciendo, se hacen leyes y aún no se levantan cárceles.
>Del tseltal> Hemos entendido que Kochelin jbahtik supone tomar la acción, al mismo tiempo, como derecho y obligación que nos damos en el seno de una comunidad; tukelin jbahtik supone el hacerlo como si lo hiciéramos solos y kuelin jbahtik supone hacerlo como un ejercicio de nuestro propio poder3.
TrAbajo
El trabajo de cada día, sembrar y cosechar, cocinar y llenar la mesa, es una de las manufacturas de autonomía que lxs campesinxs indígenas saben hacer como herencia de sabidurías y prácticas que garantizaron la pervivencia de las semillas y de su propia forma de vivir en el campo. Para lxs zapatistas es aún más: es resistencia económica. Como hijos de ese hacer esencial crecen los otros trabajos: formación de parteras, hierbateras y hueseros según los saberes más antiguos, apropiaciones contezzztuales de la alfabetización sumados a los saberes de la lucha clandestina de siglos y la de treinta años. La necesaria coordinación de las aéreas de la vida común es un trabajo hecho a voluntad y sin cobrar un peso, equilibrado con variadas reciprocidades comunitarias. El ejercicio del autogobierno requiere del tiempo necesario para lograr soluciones y acuerdos, y así sea mucho lo que demanden las consultas a los pueblos, no parecen tener apuro.
La expresión Kochelin Jbahtik significa que todos los miembros del grupo al interior de la colectividad tenemos responsabilidad y derecho, que todos otorgamos los recursos y definimos intersubjetivamente los fines, la actividad y los procesos. Puede decirse también
yochelin sba (por sí mismo o por su interioridad de él). Este concepto normalmente se traduce como autonomía, puede aplicarse a un individuo o a una sociedad.
En las horas de Escuela el trabajo colectivo era anunciado por megáfono y con tiempo suficiente para que cada quien termine su taza de café, la lave y se disponga a juntarse con lxs otrxs a levantar las paredes de un salón para reunirse a reparo de las lluvias y sin pedirle permiso a nadie. Al rato de picar la tierra al sol, descansamos juntxs y a la sombra de sudores tranquilos dibujamos, para el dialogo que florecía, un mapa de Sudamérica en la tierrita removida.
Trabajo sonaba a tantas cosas por allí. Una de las maestras me dio esta lección una mañana de moler maíz, mientras posaba la mirada larga en una cañada: Autonomía es trabajo_   Algo de estas palabras hacía cortocircuito con las políticas y las practicas construidas en torno a los conceptos de la vertiente industrialista occidental, esa que por la negativa define trabajo como Labor-leibor, viejo elemento de la economía política, trabajo plus valía, trabajo me roba el alma.
Palabras de Kaxlan
Lxs estudiantes del primer grado caminamos por allí como compas y kaxlanes. No somos los primeros güerxs4 acercándonos a las tierras rebeldes chiapanecas. Desde el surgimiento publico del zapatismo en el 94 la sociedad civil de México y el mundo se acercó con voluntad de apoyar, colaborar, aprender, enseñar, decir, acercar recursos como colectivos, ong, medios independientes; construyendo una relación cambiante y no siempre armónica entre necesidades y expectativas, entre ensayos dinámicos y decisiones internas del zapatismo.
Tampoco quienes llegaron desde el 94 son lxs primerxs. En la historiografía oral del ezln y por ahora tras una cortina de humo se inscriben rostros kaxlanes desde los ochenta. En un mural del Caracol I se retrata un Marcos con corcel y en las paredes de uno de los grandes dormitorios, al subcomandante Pedro que cayó en los combates de Ocosingo. Se los nombra a ellos y a otrxs en cuentos y canciones, homenajes a esos criollxs llegados de la ciudad que junto con los pueblos ya rebeldes comenzaron a caminar_se atravesados como ellxs por los siglos de historia opresiva que tampoco eligieron. Se sabe de entonces que propusieron y actuaron tácticas de organización conocidas en otras selvas, como casas de seguridad en las cañadas y vidas de clandestinos en el monte, juntando a las gentes que quisieran hacer otro ensayo en la historia larga de la resistencia campesina.
Pero para nosotrxs, quedarnos a vivir en una comunidad zapatista no era una posibilidad desde el comienzo de la convocatoria. Sencillamente porque cada quien tiene las luchas que le tocan en su tierra. Y en esta, estábamos de invitadxs.
Ich’el jbahtik ta muk’: Tomar la grandeza Palabras de un padre de Taniperla a su hijo: “Toma grandeza ¿Por qué? Porque al tomar la grandeza de todos, por eso mismo germinaras, procuraras magnificencia en tu y serás respetado. Cuando halles a un hombre toma de el la grandeza. Lo mismo con una anciana a un anciano, con un hermano mayor o con un hermanito menor, respétalos a todos, porque eso será aún mejor visto por los otros. Así mismo toma la grandeza de tu padre y de tu madre”
Las palabras del real o ficticio Marcos resultaban parecidas a la realidad que veíamos en las mentadas selvas lluviosas y las cañadas de tierra recuperada. En tseltal, tantas veces se usa la palabra corazón para referirse a las ideas y los haceres que Marcos deja de ser el poeta original para ser, como nosotrxs, un estudiante de ese caudal de lengua indígena, responsable de buena parte de la poesía que sonaba en los comunicados. Mejor: la voz del Sup se disgregó en polifonías de maestrxs, y las comandancias o subcomandancias del ezln se hicieron las de cada casa rebelde, las bases de apoyo zapatista, reales protagonistas de esta historia que inventaron. Y a diferencia de aquellos extensos monólogos, breves y precisas conversaciones tejieron las horas calmas en tierra autónoma.
Cuando llego el momento de cierre en una de las fiestas, escuchamos unos párrafos de la devolución de lxs maestrxs. Dijeron: ahora al fin sabemos que nuestro mensaje fue escuchado, tomen y lleven a los lugares donde ustedes son lo que de aquí pueda servirles, lleven nuestro mensaje de rebeldía solidaria.
Ya sabíamos por el comunicador Marcos que en sus reflexiones de la historia larga y las verdades de la práctica habían encontrado fácilmente a lxs enemigos. Que caminando encontraban el cómo de sus luchas. Pero esta vez escuchamos en otro castellano hablar de la necesaria rebeldía contra el neoliberalismo, la que viven ellxs que es concreta como autonomía de otro mundo que cabe en este.
Y la alegre rebeldía_ Compas y maestrxs de las tierras zapatistas se ven a vuelo de pájaro bailando. Mil cabezas con un ritmo parejo y propio, fiestas de noche entera de música en vivo en la selva. No han descuidado la importancia del encontrarse los pueblos y aliviarse el alma alegrando el espíritu. Aunque no lubriquen esos pasos de duranguense con una sola gota de alcohol, tal cual dicta la Ley Revolucionaria de Mujeres.
Esa Escuelita contó con más de una fiesta, cuadernos-libros, maestrxs de distintos tipos, compañerxs y trabajos pero ni un renglón sobre programas. Nada de unidades ficticias y homogeneizantes. Al partir de tierras autónomas, un saludo personal propio de lxs tseltales:
Te x awil aba: que tengas la capacidad de mirarte a ti mismo.
Una historia inventada
Aún vista desde el cielo la Selva Lacandona no es un territorio claro, o al menos no se parece a lo claro de las fronteras conocidas, determinantes y excluyentes de los estados nacionales. Más bien es muchos Territorio_s que en algunos puntos se pisa como tierra autónoma: los pueblos que se hicieron soberanos en la construcción lenta de los años, sinceramente autárquicos, históricos y humanos. Territorios trabajados con dinámica fluctuante, permeable, mixta, tomando y las haciendo formas de lo propio y los desafíos de lo inmediato. Otro mundo con un mapa creado por las relaciones del mandar obedeciendo.
Ningunx de lxs que hoy integran el ejército insurgente han de estar muy cómodos en la selva. Tampoco lxs zapatistas que llegan a las ciudades sin documentos estatales: son los riesgos asumidos para crear las nuevas formas de ser mujeres, hombres y niñxs que caminan en libertad dibujando líneas del mapa que imaginan como su paraíso en la selva libre.
Allí somos kaxlanes, y como tales cuánto podremos entender y para qué querer entender más de lo que nuestra propia subjetividad nos permita mirar y tomar como grandeza.
Ni muertos ni vencidos, su gran victoria es inventar la historia propia de la autonomía, haciendo caminar el tiempo con su propio reloj. No han sido los cincuenta años de Marulanda, que sí quiso ser líder guerrillero, heroico y ejemplar, sublevado en armas en el monte y que murió allí de viejo. No han sido tampoco treinta años de marchas y peleas electorales dentro de la democracia capitalística. Ni los dos o cinco que duran algunos de los amagues en los que nos metemos ensayando temporales pasitos a la izquierda. No son los treinta años de un partido sino una generación nueva que crecida en autonomía vimos protagonista en la base de la organización. Ya es más que tiempo para descartar sea un capricho espontaneísta, confundirlo con una palabra colgada en internet o suponerlo un invento de la CIA.
Los sentidos que encontramos rebalsaron las palabras de Marcos y la realidad “mar de nuestros sueños” estalló en nuestros corazones ¿Cómo podremos construir unas otras genealogías, cuántas líneas tejidas con otras maneras de vernos y verse, de tomar como propios tiempo, trabajo, territorio? Como dicen lxs zapatistas caminando, falte lo que falte.
Por clara membrilla
Desde Choele Choel, Valle Medio de Rio Negro_ estudiante de la escuelita zapatista en el pueblo tseltal Champa_ caracol La realidad_ territorio autónomo zapatista
Publicación Anarquista Parrhesia: http://laletraindomita.blogspot.com.es/
Notas
1 Kaxlan en tseltal refiere al verbo pasar. Traduce como el que está de paso, quien no es de las tierras, que
no le pertenecen.

2 Un recuento reciente sobre la profundización de la forma legal de despojo territorial y expansión del
modelo neoliberal en Chiapas se encuentra en: Entre la política sistémica y las alternativas de vida. Informe
sobre la situación de derechos humanos en Chiapas durante los gobiernos federal y estatal 2006-2012, del
Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, Chiapas, 2013.

3 Esta y las siguientes citas del tseltal se encuentran en el libro del Prof. Antonio Paoli: Educación, autonomía y lekil kuxlejal: aproximaciones sociolingüísticas a la sabiduría de los tzeltales (México, 2003). Disponible en internet.

4 En México güero refiere a quien carga el fenotipo criollo, mestizo o totalmente occidental.

martes, 21 de octubre de 2014

Comunicado sobre el fin de la huelga de hambre de anarquistas presos - México

A toda la gente solidaria
A los medios libres:

De manera colectiva y coordinada el día 17 de octubre decidimos levantar la huelga de hambre. Creemos que el carácter reivindicativo de negación y profundo desprecio a las cárceles y el sistema podrido desde sus raíces que lo rige, se ha cumplido, y lo seguiremos negando desde la cotidianidad de nuestras vidas, ya sea dentro o fuera de la prisión. 
Ésta acción fue una manera de romper con el aislamiento y la dispersión, para sostener y crear un lugar de lucha y demostrar que aun estando tras las rejas no han podido entibiar nuestros espíritus rebeldes.
Como anarquistas, parte de la ruptura que elegimos realizar consiste en negar al estado y a cualquier forma de autoridad el control y regulación que pretenden ejercer sobre nuestros cuerpos y vidas. Somos nosotros, de manera individual y consciente quienes debemos decidir sobre nosotros mismos, nadie más. Por eso hemos retomado el control de nuestros cuerpos, la huelga de hambre fue un claro ejemplo de ello.
Podemos resumir nuestro acto como una pequeña aportación a la irreductible guerra contra la dominación del poder establecido, por la dignidad de aquellas y aquellos que pueden mirar de frente al enemigo sin bajar la vista. Un acto de rebeldía y desobediencia y no un acto de victimización; un acto que une nuestros corazones y que nos hace sentir parte activa de una lucha consecuente que no se detendrá.
No descartamos la posibilidad de volver a emplear esta o cualquier otra herramienta que consideremos útil para llevar a cabo a nuestras luchas. 
Agradecemos profundamente el acompañamiento y la solidaridad a todas las personas que estuvieron pendientes durante nuestra protesta, recordándoles que ni las prisiones detendrán nuestra rebeldía.
Por qué no basta con hablar de anarquía, debemos ser expresión  de dicha anarquía.
¡Hasta que todos seamos libres!! 

Mario González García

Carlos López Marín “Chivo”

Fernando Bárcenas

Abraham Cortés

miércoles, 8 de octubre de 2014

Presos Anarquistas en México declaran huelga de hambre indefinida...¡Solidaridad!

A los medios libres

A los pueblos del mundo

A lxs oprimidxs

Impulsados por un sentimiento de rebeldía y un declarado rechazo y verdadero repudio a todos los mecanismos de control, entre ellos el sistema penitenciario, nosotros, individuos anarquistas y libertarios,  en nuestra condición de presos secuestrados por el Estado mexicano hemos decidido ejercer una de las pocas herramientas de lucha de las que nos podemos valer desde el encierro: la huelga de hambre a partir de hoy, 1 de octubre, a un año de las detenciones del 2 de octubre de 2013, a 10 meses del secuestro de Fernando Bárcenas y 9 meses del de Amelie, Carlos y Fallon.

Para nosotros la huelga no es sinónimo de debilidad, mucho menos buscamos caer en una postura de victimización, por el contrario, la asumimos como una alternativa de lucha que consideramos propicia para accionar en una lógica de protesta e insumisión ante el encarcelamiento de nuestros cuerpos y por la humillación, aislamiento y frustración que significa el estar recluidos en estos centros de terror. Optamos por pasar a la acción antes que aceptar la cárcel como algo “normal”

El Estado busca formar ciudadanos dóciles y serviles para mantener su establecido “orden social” y poder así sustentar la estructura de producción capitalista que solo benéfica a la clase dominante. Las prisiones tienen un papel primordial en la configuración de estos buenos ciudadanos. Es a la sociedad burguesa a la que en realidad se busca que el/la presx se readapte.
Rechazamos la supuesta función reintegradora que la prisión puede traer a nuestras vidas. No solo no la consideramos útil, sino que es ampliamente perjudicial Es por ello que nos hemos decidido a seguir con nuestras luchas por destruirla, empezando con pequeñas acciones de negación y desconocimiento de su influencia en nuestras vidas.
Declaramos esta huelga de hambre indefinida, sin petición o demanda alguna. No buscamos mejoras en la cárcel o en nuestras condiciones, simplemente se trata de desconocer su función en nuestras vidas, actuando de manera coordinada y solidaria.
Desde nuestra acción acompañamos la protesta del 2 de octubre a 46 años del genocidio en Tlatelolco, sin olvidar ni perdonar y haciendo la guerra hasta el fin de la opresión.

¡Nunca dejaremos de aspirar a nuestra libertad!,
¡No abandonaremos la lucha por ella! 

Jorge Mario González García (Torre Médica del Reclusorio de Tepepan)

Carlos López “El Chivo” (Reclusorio Oriente)

Fernando Bárcenas Castillo (Reclusorio Norte)

Abraham Cortes Ávila (Reclusorio Norte)

viernes, 12 de septiembre de 2014

¿Dónde estamos?

 Excelente y potente escrito...
Koan

Según Brecht, son sombríos los tiempos en que la gente pide que se le descargue de la preocupación de defender sus intereses reales y su libertad. Son los tiempos del cínico, que abomina de la sociedad y desprecia sus convenciones, y son los tiempos también del disidente, que no quiere someterse a los hechos consumados y, a contracorriente, toma partido por la libertad. La disidencia no significa exilio interior porque actúa, y por lo tanto, corre riesgos. Es fundamentalmente resistencia y secesión. Esta posición obliga a liberarse de gran parte del bagaje teórico de la época anterior y a penetrar en la nueva sólo con lo puesto, ya que no se trata de conservar la memoria de un pasado y comunicarla de forma ortodoxa a los nuevos individuos conscientes, sino de incitar a pensar, de provocar un diálogo entre los que se reconocen iguales sin temor a contradecirse. Para encontrar soluciones primero hay que suscitar preguntas. La crisis del pensamiento revolucionario no podrá ser remontada sino en condiciones de libre discusión; en una situación de crisis, el anquilosamiento ideológico y su consecuencia principal, el vacío teórico, son la verdadera catástrofe. No se puede permitir que el enemigo se despache a gusto cuando tiene de su parte fuerzas ingentes: la pérdida de esa batalla, la de las ideas, acarrea la derrota de todas las demás.
Es necesario sacar conclusiones tanto de la constatación de la capacidad del capitalismo de superar sus propias contradicciones o de instalarse cómodamente en ellas, como de la evidente incapacidad de los obreros en hacer su revolución y de la disolución del proletariado como clase social. Todo ello implica la superación capitalista del conflicto, la desaparición de las crisis generales, y por consiguiente, la refutación de una supuesta necesidad histórica objetiva que nos conducía, inevitablemente, hacia la lucha final. Y nos sitúa teóricamente en la posición de los anarquistas y de los socialistas premarxistas, que deducían la lucha por la emancipación humana de la perversidad del mundo y de la voluntad consciente de los oprimidos. Las frecuentes crisis parciales que se dan a causa de la imposición constante de condiciones de vida peores que las anteriores puede generar ilusiones respecto a un retorno de la lucha de clases, o sea, a un replanteamiento de la cuestión social, pero en vano. La cuestión social no puede mostrarse espontáneamente como conflicto que emana de un antagonismo entre dos partes irreconciliables en tanto que lucha de clases, porque la derrota definitiva del proletariado industrial ha eliminado la posibilidad de una crisis total –y por lo tanto, la posibilidad de un conflicto real–y favorece que las luchas actuales sean débiles y manipulables, y en consecuencia, recuperables por el sindicalismo, los partidos, los ecologistas o el humanitarismo de izquierdas.


Walter Benjamin apuntaba que el fracaso del proletariado histórico residía en su “progresismo”, en la creencia burguesa del progreso: “Nada ha corrompido tanto a la clase trabajadora alemana como la idea de nadar a favor de la corriente. El desarrollo técnico era el sentido con el cual creía estar nadando. A partir de ello no había más que dar un paso para caer en la ilusión de que el trabajo en las fábricas, por hallarse en la dirección del progreso técnico, constituía de por sí una acción política. La antigua moral protestante del trabajo celebraba su resurrección en forma secularizada entre los obreros alemanes (…) Tal concepción no quiere ver más que los progresos del dominio sobre la naturaleza y se desentiende de los retrocesos de la sociedad” (Tesis de filosofía de la historia). La moral obrerista apartaba a los trabajadores del planteamiento de la cuestión histórica por excelencia, la cuestión del progreso. La mayor parte de la crítica social ha considerado siempre que los avances científicos y técnicos eran aliados absolutos del proceso emancipador y jamás imaginó que, en tanto que creadores de nuevas servidumbres, iban a hacer de la dominación algo insuperable. Así pues, los obreros eran separados de la producción automatizada – la cual ya no podían concebir claramente como obra suya ni por otra parte cuestionarla- sin hacer la crítica de la máquina, sin rebelarse con el maquinismo como sus predecesores, hace casi dos siglos. La superioridad de aquellos obreros luditas residía en que ellos sí que sabían a qué miseria les condenaban.


No se podrá ir a ningún lado si no se rompe con la concepción de la revolución como reapropiación del aparato productivo existente, ni se admite que la emancipación humana pasa por la destrucción del sistema industrial. Consignas que pertenecían al “estadio anterior del desarrollo económico objetivo” como la ocupación de las fábricas, el control obrero de la producción o la autogestión generalizada, han envejecido y son palpablemente equívocas; solamente partiendo de ese punto podremos identificar las necesidades reales de los individuos y elaborar una crítica auténticamente subversiva. Lo cierto es que, al contrario de lo que decía Marx, hay que renunciar a transformar el mundo con ayuda de todos los grandes recursos propios de este mundo, e intentar conseguir su redención a espaldas del sistema dominante, con todos los medios ajenos a la dominación.



La idea directora de la crítica revolucionaria ha de ser la de la autonomía de la técnica. En nuestra sociedad el hombre es servidor de la máquina y la técnica abarca todos los sectores de la existencia, determinando a la vez las relaciones de los individuos con la naturaleza y las relaciones – hoy en estado de anomia- que mantienen los individuos entre sí. No queda ningún aspecto de las relaciones humanas que no haya sido tecnificado y, por lo tanto, relegado al control de expertos. Ya no es el sistema económico el que determina la naturaleza de la técnica, la política y el grado de complejidad del mundo. Es la técnica la que, fundamentándose en el conocimiento científico, ha ordenado la economía al dictado de sus propias exigencias y se ha apoderado de la sociedad entera, mientras que los individuos han acabado siendo perfectamente equiparables y reemplazables por máquinas. La ideología humanista burguesa se ha deshecho y el “hombre”, es decir, el burgués idealizado, ha dejado de ser la medida de todas las cosas. Quienes hacen historia son las máquinas, los humanos solo las padecen. 


La técnica es la falsa conciencia de una época de individuos reificados, convertidos en cosas. La tecnociencia moderna impone una organización social determinada donde la regla general es la tendencia de la élite a acumular poder sin control. La novedad consiste en que esa concentración de poder no se realiza mediante la expansión del aparato estatal, es decir, no sigue el modelo de la burocratización, sino la línea eminentemente técnica de la eficacia y el rendimiento.

La civilización industrial ha sido creada por la técnica. Desde entonces, la historia mundial es cada vez más historia de la técnica. En los albores del proceso, los socialistas utópicos reconocieron en la máquina, o lo que es lo mismo, en el crecimiento explosivo de la capacidad de producción, la amenaza de un desarrollo cultural que fragmentaría al individuo y atacaría la raíz misma de la libertad y la vida, y trataron de conjurarlos con proyectos basados en el control de los medios técnicos y en el rechazo del sistema de mercado, ignorando cualquier consideración económica. Posteriormente, el socialismo político y el sindicalismo fueron manifestaciones de tendencias a la autoprotección de los destrozos del mercado, pero a costa de un compromiso con la máquina. Según Karl Polanyi “La industrialización fue un compromiso, nada fácil, entre el hombre y la máquina, en el cual el hombre se perdió y la máquina encontró su camino” (El sustento del hombre).
Un programa que contemple la reorganización de la sociedad sobre bases descentralizadas y comunitarias, sobre el “ágora”, a través del desmantelamiento de la producción actual, del control asocial de los medios técnicos y de la adopción de tecnologías descentralizadoras, de la supresión del mercado y del espectáculo, de la desaparición del transporte privado, de la recuperación del campesinado, etc, ha de saber que está pidiendo explícitamente un retorno a las condiciones precapitalistas, al trabajo artesano a la fiesta, a la tradición y a los lazos comunitarios, a los ritmos vitales relajados, al derecho consuetudinario, a la economía del sustento y a la sociedad del estatus, en donde “lo que importa no es la utilidad de uno sino lo que se es" (Cicerón). Pero no es un retorno en el tiempo, no es una vuelta al pasado: es una liberación que sueña más que calcula y que carga con la experiencia de dos siglos de capitalismo y de absolutismo tecnológico; es un viaje por encima del cadáver de los nuevos señores feudales del mercado mundial.
En la actualidad, la escolarización prolongada, el reciclaje y la asistencia social, son los medios empleados profusamente para mantener a una parte cada vez mayor de la población fuera de la producción, por cuanto que se ha convertido en fuerza productiva innecesaria que hay que desmovilizar, métodos que corren a cargo del Estado y que son presentados como logros sociales y expresión de un supuesto “bienestar”. Por estos procedimientos, jóvenes, parados y demás excluidos, son apartados de los circuitos de la productividad, pero son conservados como consumidores. La mundialización ha disparado los gastos sociales al punto de afectar otras necesidades más significativas del Estado como la dotación policial y la compra de armamento. Ante el recurso a los impuestos, los estrategas del poder han promovido políticas tendentes a la creación de un espacio de dispersión de fuerzas productivas inútiles, mediante el fomento de actividades “sin ánimo de lucro” financiadas por el Estado con desgravaciones fiscales. En lo esencial, se trata de que el Estado vaya cediendo la gestión de los servicios sociales y del reciclaje de los individuos a organizaciones inofensivas de voluntarios o de colectivos juveniles adictos, o simplemente a cretinos “sin fronteras”, de modo a desarrollar una economía intermedia que neutralice a los inservibles para el mercado globalizado del trabajo. Dicha economía, destinada a crecer en los próximos años –llamada en Francia “economía social”– es responsable de más del 6% del empleo. Un objetivo económico de este tercer sector (ni público ni privado), consiste en alcanzar la autofinanciación con la constitución de comunidades autosuficientes y el establecimiento de redes de comercio paralelo (llamado “justo”), aderezados con la ideología filantrópica y ecologista de rigor. La denuncia de tales prácticas, por las ilusiones que pueden generar, es tan importante para los desertores del sistema como lo fue la denuncia del ecologismo en la luchas contra la contaminación. La deserción no tiene nada que ver con los paliativos. La deserción no coopera con la dominación ni acepta su dinero; sabe que el establecimiento de condiciones de vida humanas no resultará del hecho de ocupar las posiciones abandonadas en los mercados internacionales por los propietarios del mundo. No ofrece soluciones sino que le pide cuentas: la deserción se aparta del sistema pero sin dejarlo tranquilo.

El trabajo no dignifica, es la forma de dominación más efectiva creada por los poderes

A. Tarín
Cada día que pasa se hace más necesario desterrar de las filas del izquierdismo la figura estimada del trabajador. Ser un trabajador no es ningún orgullo, sino una penitencia. Nuestro pecado capital ha sido y será la mitificación del trabajo como valor humano. 
El marxismo y el anarcosindicalismo han hecho suyas la tesis nacionalsocialista de que el trabajo nos hará libres, cuando, realmente, el laborar está más próximo al contravalor, al suicidio del alma. Más allá de la advertencia realizada por Engels y Marx acerca del salario, donde la plusvalía era la única explotación dada, hay que comprender que el trabajo en sí, en toda su dimensión, es un crimen, la forma de dominación más efectiva creada por los poderes.
El hombre, por naturaleza, no desea trabajar. Las conquistas del movimiento obrero han ido siempre encaminadas en esa dirección. Las reducciones en la jornada laboral y la mejora en las condiciones, bajas médicas, de lactancia, etc. son en esencia formas merecidas de escaqueo. Amamos el tiempo libre, las vacaciones. Deseamos disponer tiempo para el ocio. El trabajo es uno de los mayores productores de enfermedades mentales y sociales contemporáneos. El estrés o la depresión, así como las rupturas de los núcleos familiares o sentimentales, la soledad, la incomprensión familiar o la ausencia de tiempo pedagógico, son la metástasis del trabajo.

Es en el trabajo donde más se nos enseña a respetar las reglas, donde se nos configura como seres del sistema. Se imponen un horario; unas obligaciones no consensuadas, puesto que el trabajo es un aprovechamiento por parte de patrón de la necesidad del trabajador de existir; unos turnos para realizar nuestras funciones fisiológicas de aseo, excreción y alimentación; y un temor constante provocado por la creciente incertidumbre que crea el despido libre, el trabajo temporal y, en definitiva, la inestabilidad del puesto de trabajo. Es, trabajar, una manifestación de poder en carne viva, comparable al sistema penitenciario. Y no lo es porque las actuales condiciones laborales sean precarias: el simple hecho de intercambiar experiencias por dinero ya es una maldición para el hombre. El dinero, y el trabajo como manera de generarlo, es jerarquía y represión.
Es desesperanzador ver al trabajador esforzarse en contentar las apetencias fetichistas de la patronal. Estos caprichos son estéticos, modificando el aspecto personal; de consumo, modificando las vestimentas; de trato, sumiéndose en un proceso autoritario en el que el respeto es el mismo que el ejecutado tiene al verdugo tratando de ganarse el perdón de su vida con la amabilidad; de tiempo, pues empleamos el máximo del nuestro a modificar nuestra posición laboral (del desempleo al empleo, y del empleo a otra posición laboral más privilegiada) con la elaboración de currículums atractivos y haciendo marketing sobre nosotros mismos. El currículum, en sí mismo, es fruto de la depravación más devastadora del trabajo, en el que de conformidad resumimos nuestra experiencia vital a aquel conocimiento que consideramos susceptible de ser empleable.

Capitalismo-explotación
En este sentido, tanto el patronato como la organización sindical, principalmente esta última, insiste en la necesidad de formar al trabajador para ser un mejor trabajador. El trabajo ha dejado de ser derecho para ser un deber, en el cuál es necesario estar preparado y competir con el prójimo en una inhumana batalla por demostrar quién posee unas habilidades más eficazmente explotables. Pasamos la vida, y más aún los periodos de desempleo, entrenando nuestra capacidad de ser esclavizados.
La enseñanza superior, la Formación Profesional y la cada vez más mercantilizada formación universitaria, no tiene más interés que el dotarnos de unos conocimientos inútiles fuera del trabajo. Éste es el centro hegemónico de la vida. El consenso en torno a los valores de sacrificio y disciplina ligados al trabajo es claro. Nosotros mismos, como clase, miramos con recelo al vago, al que busca equilibrar la balanza del aprovechamiento con el patrón, al que trata de ponerse a su nivel rebajando la calidad y jornada de trabajo. No importa la naturaleza del patrón, si es estatal o iniciativa privada. El trabajo es el método de control social de nuestro tiempo, y es necesario reaccionar contra él privándole de su existencia.
Ello no significa que debamos abandonar de manera autónoma y unilateral el mundo del trabajo. Sabemos que el desempleo es un drama y que no es fácil sobrevivir, no sólo biológicamente sino humanamente, sin dinero. Y sabemos, también, que en la mayoría de los casos, tampoco sería honrado vivir del trabajo de los demás compañeros. Nuestra madurez está en caminar cada vez más firme en la senda del socialismo libertario. Poco a poco, ir creando las condiciones necesarias para depender menos del dinero y, por tanto, del trabajo.
Vivir para uno y para los compañeros y compañeras, no para el trabajo. Las asociaciones libres seguirán existiendo, pero no de trabajadores, sino de creadores y de jugadores. Crear y jugar es innato al hombre. Nuestra infancia lo pone de manifiesto. Sentimos la necesidad más o menos constante, en su justa medida, de hacer cosas, la mayoría de ellas, útiles, tanto para el individuo como para la sociedad. Es la verdadera vocación, la verdadera aplicación de nuestras habilidades, al margen de salarios o prestigios sociales vinculados a la profesión. El individuo puede producir bienes y bondades para la comunidad sin necesidad de estar sometidos a yugo y al látigo de la explotación laboral. Más allá de ganar o perder, el juego se realiza por la propia experiencia de jugar cuando éste es entendido sanamente. Esta es la alternativa propuesta al trabajo: la libertad.
Fuente:Arrezafe

Finanzas éticas y comunitarias

Nuevos Paradigmas Económicos vs. Nuevo Orden Mundial

Por José Luis Gutiérrez Lozano
Noticias y rumores que se filtran a través de publicaciones electrónicas alternativas vetados por los medios de comunicación que controla la banca, han estado anunciando desde hace varias semanas el inevitable fin del reinado del dólar en la economía mundial. Desde allí reportaron que el dólar pronto sucumbiría y que los vientos que animan la economía global cambiarían radicalmente. Jim Willie, editor de “The Hat Trick Letter”, y Greg Hunter, de “USAWatchdog.com”, han afirmado en estas publicaciones que consultan los operadores financieros de Wall Street a escondidas, que los Estados Unidos se verían más beneficiados que perjudicados por la debacle del dólar.
Aparentemente el fatídico desenlace ya ha tenido lugar. El pasado 27 de agosto pasará a la historia como la fecha en que el dólar perdió la hegemonía en las transacciones de gas y petróleo a nivel mundial. Según la fuente mediática rusa de negocios “Kommersant”, la empresa Gazprom ha realizado su primera venta de petróleo en una divisa distinta al dólar y, con ello ha comenzado el comercio global de gas y petróleo tanto con rublos como con yuanes, divisas rusa y china, respectivamente.
Durante la semana que inicia y el resto del mes de septiembre varios países más darán la espalda definitivamente al dólar, cosa que aún a Estados Unidos le convendría, al utilizar las monedas de grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), para llevar a cabo sus transacciones internacionales, y dejar de sostener, a costa de la economía estadounidense, un dólar en franco deterioro. Con el fin de la era del dólar se consolida el fin del sistema capitalista como se ha conocido hasta ahora. Sin embargo con este cambio, entra en funcionamiento el plan urdido por los dueños del dinero mundial de consolidar el Nuevo Orden Mundial (NWO por sus siglas en inglés) con el cual el sistema de divisas hegemónico sólo cambiará de nombres y entrarán en juego otros intereses de control de la economía global con una nueva fase del capitalismo depredador. El mundo cambiará de infierno pero seguirá el mismo diablo.
Con el modelo neoliberal, actualmente preponderante, el capitalismo se ha convertido en el mecanismo mediante el cual unos cuantos –cada vez menos- se apropian de la riqueza del mundo. La mayoría de la población mundial se ha tornado espectadora de este drama socioeconómico a nivel planetario, en el que se le distrae con los juegos de poder entre los políticos que administran y legislan a favor de los consorcios monopólicos.
A pesar de cambiar el eje para sus operaciones monetarias, el modelo neoliberal se fortalece, demostrando ser capaz de reinventarse agudizando la depredación de los recursos naturales y del trabajo humano. El nuevo orden mundial, ha convertido en secuaces de sus intereses a gobernantes que impulsan y festejan como única opción para el aprovechamiento de los recursos naturales, su explotación por parte de las grandes corporaciones globales. La solución al deterioro constante del bienestar, la libertad y la sustentabilidad del mundo, por tal motivo, no corresponde ya sólo a los gobiernos.
Con la muerte del dólar, cobra nuevo ímpetu el debate de la sociedad civil sobre el tema del desarrollo de alternativas. Durante los días 18 y 19 de septiembre del presente, se llevará a cabo un nuevo encuentro global para la discusión y análisis sobre el tema de “nuevas economías”, el II Seminario Internacional sobre Bienes Comunes, con el enfoque de cómo aprovechar para un beneficio más extendido la riqueza que se genera con los bienes comunes.
Este encuentro, co-organizado por la Universidad del Pacifico, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, el Instituto Bartolomé de las Casas y el Programa Programa Internacional sobre Democracia, Sociedad y Nuevas Economías de la Universidad de Buenos Aires, se llevará a cabo en Lima.
Es secuencia de una ya muy completa serie de encuentros previos en los que se han puesto a discusión los conceptos de “economía del bien común”, “economía civil”, “economía de comunión”, “economía distributiva”, “economía solidaria”, etc., propuestas de conceptualización del paradigma económico y alternativas al actual capitalismo concentrador de la riqueza. La teoría de los “bienes comunes” ha cobrado relevancia con el trabajo de la Dra. Elinor Ostrom, que obtuvo el Premio Nobel de Economía en 2011.
Desde el punto de vista conceptual, según la Dra. Ostrom, los “bienes comunes” se definen como todos aquellos bienes que presentan tres características básicamente:

  • se usan colectivamente, pudiendo llegar a ser utilizados por todos
  • no pueden ser gestionados por criterios de racionalidad individual
  • no pueden ser propiedad privada.
Los bienes comunes y su gestión se relacionan con las políticas públicas, la construcción de democracia en los países y dentro de ellos, el desarrollo local, como también temas globales y de integración. Implican la interacción entre actores del mercado, estado y sociedad civil.
El economista italiano Stefano Zamagni, plantea la diferencia entre bienes públicos y bienes comunes señalando que un “bien público” sólo puede ser ofrecido el Estado y no tiene rival en el consumo; el acceso a éste está asegurado a todos, y el disfrute por parte de un individuo es independiente de los demás. En cambio, un “bien común”, no es exclusivo de un solo proveedor. El beneficio que cada persona obtiene del bien común debe materializarse junto al de los demás, no en contra ni prescindiendo de los otros. Tal es el caso de la energía, las telecomunicaciones o el agua.
Encontrar la solución a cómo recuperar el beneficio de los bienes comunes para todos, sin privatizarlos es un tema de crucial importancia en estos días. Invito a los lectores de esta columna a participar en este encuentro, accediendo a la página  

www.bienescomunes2014.com.

Estamos en todas partes

Si...se repite el video...jejeje...

Un acercamiento al pensamiento de Piotr Kropotkin

miércoles, 3 de septiembre de 2014

El trabajo es un chantaje

Se podría afirmar sin ningún tipo de sonrojo que el trabajo es uno de los mayores chantajes de la Historia. Su otra moneda, el paro, es el terror que ayuda a que ese chantaje sea aceptado.Nunca faltan voces que digan que el trabajo dignifica, pero muchas veces nos preguntamos qué tiene de digno trabajar 12 horas al día, en hostelería por ejemplo, sirviendo a turistas en restaurantes del centro, haciendo las camas de hoteles de lujo, o en limpieza, limpiando pisos,o en la construcción, o en el puerto descargando camiones, o vendiendo comida en las plazas porque no tenemos trabajo legal. Cuando la jornada es menor y el salario aumenta, aun aliviando muchas situaciones jodidas, tampoco deja de ser un chantaje. Se trabaja para consumir, que a día de hoy es casi el equivalente de vivir. Si no consumes, incluso las cosas más innecesarias o las necesidades más absurdas que bien se encargan la publicidad y los medios de comunicación de hacérnoslas interiorizar, estas en la marginalidad, porque para todo es necesario el dinero.



El desempleo nos aterra porque nos cierra el paso hacia la obtención de ingresos legales, lo que es lo mismo que cerrarnos el paso al consumo, y ese terror hace que traguemos con lo intragable. De muchos trabajos – y esto es sólo un pequeño ejemplo, más o menos extendido – en los que podías ganar 1000 euritos currando ocho horas se pasa a que en el mismo trabajo vas a currar diez horitas para ganar ochocientos euros, porque si no a la calle. En tiempos de crisis se hace por supervivencia, pero en tiempos “buenos” (si es que hay tiempos buenos para quien tiene que doblar el lomo cotidianamente) se hace por “mejorar la calidad de vida”, o lo que es lo mismo, gastarse la pasta en tratar de vivir como los ricos o tapar agujeros en los que nos hemos metido por tratar de vivir como los ricos o por no saber o pensar en vivir de otra forma: esa hipoteca para comprarnos el pisito o esas vacaciones en punta cana para ver si nos cruzamos con la Shakira, aunque no sean lo mismo y entre ambas haya una diferencia evidente no dejan, en el fondo, de sustraerse a la misma lógica,... mejorar en esta sociedad de la desigualdad, de los ricos y los pobres, del chantaje y de los parásitos a alimentar mientras viven de lujo y deciden sobre nuestras vidas en parlamentos y demás (y luego se quejan porque alguien les escupió, colgarles es lo que habría que hacer).



¿Y los ricos? Los ricos no son ricos porque un día abrieron la nevera y al lado del brick de zumo encontraron un maletín con lingotes de oro. Los ricos son ricos porque explotan el trabajo ajeno, porque gracias a ese terror del paro y del obstáculo al consumo, ejercen el mayor de los chantajes sobre la gente común y corriente que no tiene nada más que su cuerpo o su coco para alquilar por horas durante toda una vida, y lo que se puede pagar cuando le dan el sueldo por reventarse la espalda construyendo mierda que no necesitamos para beneficio de ricos y políticos, aliados naturales. Casi todos los políticos son ricos y muchos ricos son políticos; del sistema económico se vale el Estado para financiarse y fortalecerse y por ello lo defiende y legisla, y la legislación, las leyes, las obligaciones, intrínsecamente están hechas para beneficio de las empresas, de los negociantes y los negocios, y a su vez el sistema económico se vale del Estado para crear el marco legal y político que le de cobertura.


La ley no es más que un obstáculo impuesto a la fuerza entre nuestra libertad y nosotros. La ley protege al fuerte y el fuerte, con el trabajo, con el consumo, con el paro, nos chantajea y vive de nosotros para su exclusivo beneficio.



De cajón de madera de pino que para vivir hay que esforzarse, hay que sudar, hay que hacer cosas (lugares donde habitar, elaborar la comida que comer, las ropas que vestir, darnos un gustito...) pero de ahí a tener que pasar toda la vida doblando el lomo para beneficio ajeno, para empresas, políticos, la economía, ricachones de todo tipo y color,... para luego encima tener que vivir una vida miserable en unas condiciones de mierda, alienados, con hipotecas, entre cuatro paredes en barrios y ciudades dormitorio y encima soñando con vivir como los ricos, con tener aparatitos que supuestamente nos hacen la vida más cómoda cuando en realidad nos alienan aun más y nos convierten en seres pasivos y sin los conocimientos más básicos para la mera supervivencia, va un gran trecho. Y de hecho casi nadie sabe proveerse de lo más esencial para la vida, porque es que además esas cosas esenciales para la vida (como plantar, como construir algo, como hacer ropa, etc) se ha desnaturalizado tanto, se ha devastado tanto al planeta, es tan artificial que cada vez es más sucedáneo planificado por especialistas y construido por máquinas o por currelas que muchas veces no tienen ni las más puñetera idea de lo que están fabricando. Además hoy en día casi todo son servicios, servicios para el consumo, para tener más, porque el tener se ha convertido en el objetivo y por eso se acepta el chantaje, por temor al no tener.


Los patrones nos necesitan, porque sin la gente que trabaja (legal o ilegalmente) y sin la gente que consuma (aunque los ricos casi que se bastan solitos para eso), gracias a los consiguientes ingresos que, por regla general, se obtiene mediante el trabajo, no son nada. Los políticos nos necesitan porque sin gente que les vote, sin gente que les obedezca, no son nada. Patrones y políticos tienen una estrecha relación de amor, aunque a veces, como en toda pareja, haya discusiones y peleas. Son una unidad que busca vivir a nuestras expensas y asegurar un orden para poder vivir a nuestras expensas, controlarnos, mandarnos y establecer un mundo en el que sean imprescindibles y puedan tener el control. Pero el hecho es que nosotros no los necesitamos a ellos. Podemos vivir sin sus órdenes y sin sus chantajes. Sin nosotros no son nada.



Cierto es que es difícil desembarazarse de ellos. En primer lugar porque primero hay que ser consciente de esto, cada vez más complejo de percibir en un mundo irreal, del engaño y la apariencia, más complejo que nunca. 



Pasaron ya las antiguas condiciones donde el centro de la economía estaba en la fábrica y estaba muy claro que el patrón, que vivía en una mansión de lujo, era el explotador. Toda una cadena de mandos intermedios, creada a propósito para que sea difícil llegar a responsabilizar e incluso encontrar al último eslabón de la cadena, último culpable de la explotación, de categorías laborales, de distinción entre los de abajo, hecha para buscar que éstos se peleen entre sí en lugar de pelear contra su jefe, su dueño, hace que todo sea más complejo. Igualmente el paso de un sistema industrializado a otro más tecnológico, de aumento de la producción inmaterial, técnica y de bienes y servicios, con una “democratización” del acceso al consumo, a los servicios y a un cierto bienestar (que en estos tiempos se pierde a pasos agigantados pese a que los capitalistas siguen forrándose a nuestra costa), hace que los puteados menos despiertos sueñen con poder ser igual que sus puteadores. Hace que el currito más humilde con un poco de suerte y quizás, si agacha lo suficiente la cabeza, aunque esto generalmente es falso, pueda llegar a vivir en la misma urbanización de clase media que su capataz (un peldañito más cerca de vivir como el patrón). Hace que con la extensión de los servicios para muchos y de cierto bienestar de la sensación de que todos trabajamos para todos y no para beneficio exclusivo de los ricos, de los patrones. Hace, junto con la propaganda de los medios de comunicación (que no dejan de ser empresas de los ricos para ganar dinero y lavar el cerebro a la gente con el fin de mantener el orden), que parezca que todos contamos, que todos seamos parte de la economía y que haya que salvarla para bien de todos, cuando la economía a quien favorece siempre no es más que a los ricos. La economía, separada de las necesidades reales y de la producción de cosas imprescindibles para la vida, se ha convertido en un complejo mecanismo de explotación del ser humano y del planeta, donde cuenta más una calificación de una agencia para estatal, o una inversión bursátil que una producción real de cosas. La economía se ha convertido en otro arma de los ricos contra los de abajo. Y salvarla supone salvar el culo a los patrones.



Con un poco más de engaño político, haciéndonos creer que por votar cada 4 años elegimos algo más que a nuestros jefes, a quienes nos van a decir cómo hemos de vivir, financiados por todos nosotros y por los patrones, muchas veces gobernantes ellos mismos (recordemos: Bush tenía una petrolera, el presidente de Chile es multimillonario, los gobiernos de Aznar estaban llenos de empresarios como Piqué o Mayor Oreja y el socialista Bono o el también socialista Ibarra son terratenientes), el teatrillo es casi perfecto. 


La cuestión es que el de abajo siempre tiene que obedecer, siempre tiene que pringar. La cuestión es que hay un arriba y un abajo. Y si no te gusta y un día decidimos, así sea con buenos modales, que la cosa no tiene que funcionar así, ahí están esos lacayos inmundos de la policía y el ejército para recordarnos a hostias cuál es nuestra misión en este mundo. Rebelarse es difícil, pero es imprescindible porque para tener una vida digna de llamarse así hay que mandar a la mierda todo este tinglado, hay que acabar con el chantaje, con la explotación, con las coacciones, con el autoritarismo y con lo que lo sostiene: la democracia, el Estado en su totalidad bajo la forma en la que se presente (hace más de diez mil años que existe el Estado ¿cuándo ha habido verdadera libertad? ¿cuándo no existió la coacción o el chantaje?), el capitalismo, la economía.



Y eso no se puede hacer suplicando ni reformando, ni confiando en quienes nos manejan a su antojo. Eso se tiene que hacer destruyendo.



Todo esto es difícil, ha de ser colectivo, no es que no haya que sobrevivir, o que haya que dejar de trabajar a toda costa para vivir del trabajo de otros o de los desechos de esta sociedad, pero hay que trascender la propia supervivencia y ser ambiciosos en el sentido de aspirar a más. Parte grande de la responsabilidad de la esclavitud la tiene el esclavo, porque el esclavo obedece. Es difícil desobedecer, pero si no desobedecemos,si no nos enfrentamos a nuestros amos y a quienes pretenden serlo, siempre seguiremos atados a la cadena de la coacción, del chantaje. Sólo la lucha nos hará libres. Contra toda autoridad, ahora y siempre agitación y revuelta.


Publicacion de la revista Infierno 2011

¿Por qué no estalla una Revolución?

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¿Te has preguntado alguna vez porqué nadie reacciona ante la infame oleada de opresión y abusos de todo tipo que estamos sufriendo?

¿No te produce perplejidad el hecho de que tras tantas y tantas revelaciones sobre casos de corrupción, injusticias, robos y burlas a la ley y a la población en general, a la cual se le ha robado literalmente el presente y el futuro, no suceda absolutamente nada?
¿Te has preguntado porqué no estalla una revolución masiva y por qué todo el mundo parece estar dormido o hipnotizado?
Estos últimos años se han hecho públicas informaciones de todo tipo que deberían haber dañado la estructura del Sistema hasta sus mismísimos cimientos y sin embargo la maquinaria sigue intacta, sin ni tan solo un arañazo superficial.
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Y esto pone de manifiesto un hecho extremadamente preocupante que está sucediendo justo ante nuestras narices y al que nadie parece prestarle atención.

El hecho de que SABER LA VERDAD YA NO IMPORTA



Parece increíble, pero los acontecimientos lo demuestran a diario.
La información ya no tiene relevancia
Desvelar los más oscuros secretos y sacarlos a la luz ya no produce ningún efecto, ninguna respuesta por parte de la población.

Por más terribles e impactantes que sean los secretos revelados.
Durante décadas hemos creído que los luchadores por la verdad, los informadores capaces de desvelar asuntos encubiertos o airear los trapos sucios, podían cambiar las cosas.
Que podían alterar el devenir de la historia.

De hecho, hemos crecido con el convencimiento de que conocer la verdad era crucial para crear un mundo mejor y más justo y que aquellos que luchaban por desvelarla eran el mayor enemigo de los poderosos y de los tiranos.
Y quizás durante un tiempo ha sido así.
Pero actualmente, la “evolución” de la sociedad y sobretodo de la psicología de las masas nos ha llevado a un nuevo estado de cosas.
Un estado mental de la población que no se habría atrevido a imaginar ni el más enajenado de los dictadores.
El sueño húmedo de todo tirano sobre la faz de la tierra
: no tener que ocultar ni justificar nada ante su pueblo.
Poder mostrar públicamente toda su corrupción, maldad y prepotencia sin tener que preocuparse de que ello produzca ningún tipo de respuesta entre aquellos a los que oprime.

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Ésta es la realidad del mundo en el que vivimos.
Y si crees que esto es una exageración, observa a tu alrededor.
El caso de España es palmario.
Un país inmerso en un estado de putrefacción generalizado, devorado hasta los huesos por los gusanos de la corrupción en todos los ámbitos: el judicial, el empresarial, el sindical y sobretodo el político.
Un estado de descomposición que ha rebosado todos los límites imaginables, hasta salpicar con su pestilencia a todos los partidos políticos de forma irreparable.
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Y sin embargo, a pesar de hacerse públicos de forma continuada todos estos escándalos de corrupción política, los españoles siguen votando mayoritariamente a los mismos partidos, derivando, como mucho, algunos de sus votos a partidos subsidiarios que de ninguna manera representan una alternativa real.
Ahí está el alucinante caso de la Comunidad Valenciana, la región más representativa del saqueo desvergonzado perpetrado por el Partido Popular y donde, a pesar de todo, este partido de auténticos forajidos y bandoleros sigue ganando las elecciones con mayoría absoluta.
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Una vergüenza inimaginable en cualquier nación mínimamente democrática.
Y desgraciadamente, el caso de Valencia es solo un ejemplo más del estado general del país: ahí tenemos el indignante caso de Andalucía dominada desde hace décadas por la otra gran mafia del estado, el PSOE, que junto con sus socios de los Sindicatos y el apoyo puntual de Izquierda Unida han robado a manos llenas durante años y años.
O el caso de Cataluña con Convergencia y Unió, un partido de elitistas ladrones de guante blanco, por poner otro ejemplo más.
Y es que podríamos seguir así por todas las comunidades autónomas o por el propio gobierno central, donde las dos grandes familias político-criminales del país, PP y PSOE, se han dedicado a saquear sin ningún tipo de recato.
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Y a pesar de hacerse públicos todos estos casos de corrupción generalizada; a pesar de revelarse la implicación de las altas esferas financieras y empresariales, con la aquiescencia del poder judicial; a pesar de demostrarse por activa y por pasiva que la infección afecta al Sistema en su generalidad, en todos los ámbitos, imposibilitando la creación de un futuro sano para el país; a pesar de todo ello, la respuesta de la población ha sido…no hacer nada.
La máxima respuesta de la ciudadanía ha sido “ejercer el legítimo derecho de manifestación”, una actividad muy parecida a la que hace la hinchada cuando su equipo de fútbol gana una competición y sale en masa a la calle para celebrarlo.manifestaciones y celebraciones deportivas
Es decir, nadie ha hecho nada efectivo por cambiar las cosas, excepto picar cacerolas.
Y el caso de la corrupción política desvelada en España y la nula reacción de la población es solo un ejemplo de entre muchos tantos a lo largo y ancho del mundo.
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Ahí está el caso del deporte de masas, azotado como está por la sospecha de la corrupción, de la manipulación y del dopaje y por la más que probable adulteración de todas las competiciones bajo el control comercial de las grandes marcas…y a pesar de ello, sus audiencias televisivas y su seguimiento no solo no se ve afectado, sino que sigue creciendo cada vez más y más y más…
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Pero todos estos casos empequeñecen ante la gravedad de las revelaciones hechas por Edward Snowden y confirmadas por los propios gobiernos, que nos han dicho, a la cara, con luz y taquígrafos, que todas nuestras actividades son monitoreadas y vigiladas, que todas nuestras llamadas, nuestra actividad en redes sociales y nuestra navegación en Internet es controlada y que nos dirigimos inexorablemente hacia la pesadilla del Gran Hermano vaticinada por George Orwell en “1984”.
Y lo que es más alucinante del caso: una vez “filtradas” estas informaciones, nadie se ha preocupado de rebatirlas.
¡Ni mucho menos!
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Todos los medios de comunicación, los poderes políticos y las grandes empresas de Internet implicadas en el escándalo han confirmado públicamente este estado de vigilancia como algo real e indiscutible.
Como mucho han prometido, de forma poco convincente y con la boca pequeña que no van a seguir haciéndolo…
¡Incluso se han permitido el lujo de dar algunos detalles técnicos!
¿Y cuál ha sido la respuesta de la población mundial cuando se ha revelado esa verdad?
¿Cuál ha sido la reacción general al recibir estas informaciones?
Ninguna.
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Todo el mundo sigue absorto con su smartphone, sigue revolcándose en el dulce fango de las redes sociales y sigue navegando las infestadas aguas de Internet sin mover ni una sola pestaña…
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Así pues, ¿De qué sirve saber la verdad?
En el caso hipotético de que Edward Snowden o Julian Assange sean personajes reales y no creaciones mediáticas con una misión oculta, ¿De qué habrá servido su sacrificio?
¿Qué utilidad tiene acceder a la información y desvelar la verdad si no provoca ningún cambio, ninguna alteración, ni ninguna transformación?
¿De qué sirve saber de forma explícita y documentada que la energía nuclear solo nos puede traer desgracias, como nos demuestran los terribles accidentes de Chernobyl y Fukushima, si tales revelaciones no surten ni el más mínimo efecto?
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¿De qué nos sirve saber que los bancos son entidades criminales dedicadas al saqueo masivo si seguimos utilizándolos?
¿De qué nos sirve saber que la comida está adulterada y contaminada por todo tipo de productos tóxicos, cancerígenos o transgénicos si seguimos comiéndola?
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¿De qué nos sirve saber la verdad sobre cualquier asunto relevante si no reaccionamos, por más graves que sean sus implicaciones?
No nos engañemos más, por duro que sea aceptarlo.
Afrontemos la realidad tal y como es.

En la sociedad actual, saber la verdad ya no significa nada.
Informar de los hechos que verdaderamente acontecen, no tiene ninguna utilidad real

Es más, la mayoría de la población ha llegado a tal nivel de degradación psicológica que, como demostraremos, la propia revelación de la verdad y el propio acceso a la información refuerzan aún más su incapacidad de respuesta y su atonía mental.
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La gran pregunta es: ¿POR QUÉ?

¿Qué nos ha conducido a todos nosotros, como individuos, a este estado de apatía generalizado?
Y la respuesta, como siempre sucede cuando nos hacemos preguntas de este calado, resulta de lo más inquietante.
Y está relacionada, directamente, con el condicionamiento psicológico al que está sometido el Individuo en la sociedad actual.
Pues los mecanismos que desactivan nuestra respuesta al acceder a la verdad, por más escandalosa que ésta resulte, son tan sencillos como efectivos.
Y resultan de lo más cotidiano.

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Simplemente todo se basa en un exceso de información.
En un bombardeo de estímulos tan exagerado que provoca una cadena de acontecimientos lógicos que acaban desembocando en una flagrante falta de respuesta.
En pura apatía.