Aquí no hay propiedades, hay unidad, hay solidaridad, hay humanismo, hay seres humanos intentando salir juntos de este fango que es el sistema que nos controla, atemoriza y confunde.
...
"Alimenta, Cuida y Ama a tu Hij@, para que el sistema pueda explotar su Cuerpo, embotar su Mente y destruir su Alma"
Koan
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viernes, 13 de noviembre de 2015
miércoles, 4 de noviembre de 2015
Introducción al Pensamiento Complejo de Edgar Morin
Uno de los temas que habían quedado pendientes para mí, era el de el pensamiento complejo. Comparto con ustedes este vídeo que me parece bien explicado y una buena forma de como su título lo dice, introducirse en el tema.
Saludos...
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Paradigmas,
Reflexiónes
martes, 28 de octubre de 2014
Anábasis - La Revolución Alemana
En este audio se charla Con Harald Piotrowski acerca de lo que se conoce como la Revolución Alemana (1918-1921).
Tras el Octubre soviético en Rusia, la cuestión social llamaba a
las puertas del Imperio Alemán, la segunda potencia industrial del
momento, y muy pronto lo haría en Hungría. Era Alemania el país
donde supuestamente el movimiento obrero era el mejor organizado del mundo y, sin embargo, su fracaso será estrepitoso. Abarcamos
entonces las siguientes cuestiones:
- Análisis de la situación territorial, social y económica del II
Reich Alemán (1871-1918). El Estado “social” de Bismarck.
- El mundo del trabajo: los obreros especializados, la “nueva”
clase obrera y el proletariado agrícola.
- El Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) y todo el universo que
gira a su alrededor (sindicatos, cooperativas, asociaciones…); su
teoría y su práctica, su concepción del socialismo, sus
divisiones internas.
- La I Guerra Mundial, las ilusiones que generó y la realidad de una
carnicería imperialista. La incorporación de las mujeres a la
industria. Las primeras protestas, el malestar social y las
deserciones.
- El estallido de la Revolución con el amotinamiento de la marina en
Kiel (3 de noviembre de 1918). El papel de los “Hombres de
Confianza”. La formación de consejos de obreros y soldados y su
rápida extensión por todo el territorio. El colapso del Reich. La
escisión en la socialdemocracia: formación del USPD. Cómo
maniobran los dirigentes del SPD (Ebert, Scheidemann, Noske…) ante
el estallido de la Revolución: doble juego reconstituyendo el
aparato estatal mientras preparan la desarticulación del poder de
unos consejos de los que se presentan como adalides. La actuación
del grupo “Spartakus”.
- El Alto Mando Militar del ejército y el papel de los cuerpos
francos, freikorps.
- Frente a idealizaciones frecuentes, cuál fue el papel real de los
consejos: hasta dónde llegaron en el terreno político, económico…
Cómo se hicieron el harakiri en la Asamblea General de los Consejos
celebrada en Berlín a mediados de diciembre de 1918, al votar por
la Asamblea Constituyente, lo que implicaba votar contra su propio
poder. La actuación de algunos de estos consejos. Grupos que
pugnaron por la radicalización del movimiento y su dictadura.
- La formación del Partido Comunista Alemán (KPD) y sus posiciones.
La “semana espartaquista” en Berlín (enero 1919). La expulsión
de la mayoría y la formación del Partido Comunista Obrero Alemán
(KAPD); el radicalismo de los “izquierdistas”, sus posiciones
antiparlamentarias y antisindicales. La fusión del KPD y la
izquierda del USPD.
- El auge del anarcosindicalismo (FAUD) y el fenómeno de las
“uniones” (AAU).
- El aislamiento característico de la Revolución Alemana y su
represión por partes, escalonada: Bremen en febrero (donde
funcionó, de manera problemática, uno de los consejos más
radicales), Baviera en abril (caracterización de la República de
los Consejos o “República Soviética de Munich”; la figura de
Kurt Eisner)…
- La entrada en vigor del Tratado de Versalles y sus consecuencias
inmediatas: la ocupación francesa de la cuenca del Rhur; las
huelgas salvajes y las guerrillas; la crisis económica. “El Putsch de Kapp” en mayo de 1913: la respuesta obrera, la
respuesta gubernamental y la formación del “Ejército Rojo del
Rhur”; la consiguiente represión. El papel de la guerrilla del
legendario Max Hölz y sus golpes de mano.
- La “Acción de Marzo” de 1921, última faena revolucionaria de
envergadura, aislada a Alemania Central; empresa decidida en gran
medida por los hombres de Moscú en el país (Karl Radek, Bela Kun).
El fracaso del movimiento y el fin de la perspectiva revolucionaria
en Alemania.
- Las posiciones actuales de la historiografía oficial sobre aquellos
hechos.
Harald es coautor (junto con Carlos García Velasco) del libro
Antifascistas alemanes en Barcelona (1933-1939). El Grupo DAS
(Sintra, Barcelona) y coeditor (junto con Carlos García Velasco y
Sergi Rosés de Barcelona, mayo 1937 (Alikornio, Barcelona).
(Sintra, Barcelona) y coeditor (junto con Carlos García Velasco y
Sergi Rosés de Barcelona, mayo 1937 (Alikornio, Barcelona).
martes, 21 de octubre de 2014
sábado, 4 de octubre de 2014
La alienación del Trabajo
Disculpando toda la publicidad pro-Chavismo , creo que este es un audio educativo...

La Mercancía
Perdonando toda la onda Chavista y esos rollos, creo que es didáctico y bueno este audio...

viernes, 26 de septiembre de 2014
La anarquía y el parlamentarismo

por Capi Vidal
A
propósito de este diseño, publicado en la portada del número de
septiembre de Tierra y libertad, recuperamos unas reflexiones sobre el
anarquismo, la democracia y el parlamentarismo (muy apropiadas en este
momento en que alguna fuerza parlamentaria seudorrevolucionaria
protagoniza los medios). Los textos que aparecen en la imagen son de
Malatesta en su conocida polémica con Saverio Merlino sobre la
participación, o no, de los anarquistas en el proceso parlamentario.
Hay que estar muy de acuerdo con lo que se defiende en dicho texto, la
anarquía es una profundización en la democracia, por lo que el
movimiento libertario debe insistir en la penetración en el imaginario
social para otorgar un verdadero contenido a ambos términos. Si la
palabra democracia ha sufrido el añadido de diversos apelativos
perversos para encubrir su naturaleza autoritaria (popular, orgánica..),
ahora es importante aprovechar el paulatino descrédito de la llamada
democracia parlamentaria para que la idea no acabe sucumbiendo a los
intereses del poder. Quiere verse el origen de la democracia en la
Antigua Grecia, sin olvidar el carácter exclusivista de aquel sistema, a
lo largo de la historia puede verse como un intento de ampliar el
número de participantes en el gobierno; desde ese punto de vista, la
autogestión social y política que supone el sistema de la anarquía sería
la forma más perfecta de autogobierno (si no se quiere renunciar
definitivamente al término gobierno, asociado a una minoría que toma las
decisiones). El término democracia, con el que se llenan la boca las
políticos profesionales, ha pasado a tener un carácter abstracto y a
encubrir sutiles formas de dominación, por lo que es el turno para que
los anarquistas aporten mucho a la ampliación y perfección de su
significado.
Antes de nada, y como forma también de ampliar el concepto y nuestro
propio horizonte vital y político, tal y como sostiene el antropólogo
David Graeber, hay que profundizar en el debate sobre si la democracia
nace exclusivamente en Occidente y sobre si tiene algo que ver en
realidad con la elección de representantes. Graeber defiende, y no
podemos más que estar de acuerdo con él, que la democracia y el
anarquismo (cuando hablamos de autorganización, asociación voluntaria,
apoyo mutuo, negación del Estado…) deberían ser idénticos; por supuesto,
no existe consenso en los movimientos sociales al respecto, aunque es
un problema más terminológico que real. Sea como fuere, la palabra
democracia sigue teniendo un poderoso reclamo y podemos dar una
definición amplia, con la que la mayoría de la gente puede estar de
acuerdo, según la cual se trata de la gestión colectiva por parte de la
gente corriente de sus propios asuntos; Graeber afirma que dicha
concepción ya existía en el siglo XIX y es por eso que los políticos del
momento rechazaron el concepto para luego apropiárselo adaptando la
historia para presentarse como los legítimos herederos de una tradición
que se remontaba a la Antigua Grecia.
Lo que Graeber considera es que en la tradición democrática hay que
incluir a cualquier tipo de comunidad, en cualquier lugar del mundo, que
tienda a gestionar sus propia asuntos mediante un proceso abierto e
igualitario de discusión pública; sus argumentos al respecto son: la
democracia no se circunscribe a la llamada civilización occidental y hay
que admitir a otro tipo de culturas en las que se dan esos procesos de
toma de decisión igualitarios, estas prácticas se dan en sociedad donde
no existen estructuras coercitivas; las formas democráticas
perfeccionadas nacen cuando se cuestiona las tradiciones propias, en
permanente debate con otras, y esto ocurre en los dos últimos siglos en
diversos lugares del mundo (no solo en Europa); el intento moderno de
vincular el ideal democrático a estructuras estatales coercitivas ha
dado lugar a Repúblicas en las que los principios democráticos son muy
limitados; la crisis, también política, de los últimos años tiene su
origen en el cuestionamiento del Estado, no de la democracia, ya que en
los movimientos sociales globales se produce un nuevo interés en las
prácticas y procedimientos democráticos.
Por lo tanto, la vinculación de Estado con democracia ha supuesto, no
solo una gran limitación de los procesos igualitarios en las tomas de
decisión colectivas, también una nueva forma de dominación; más difícil
de combatir, si se quiere, por ser más sutil y blanda que otras. Otro
problema resulta de la muy obvia incompatibilidad entre los principios
fundamentales de la democracia y el sistema capitalista, algo que
dejaremos para más adelante. Frente a todo tipo de conservadurismo, y
los que defienden una mera democracia representativa constituye uno de
ellos, hay que insistir en la critica radical que abra el horizonte para
nuevas prácticas igualitarias; que se llamen democráticas o libertarias
es tal vez lo de menos, lo importante es la permanente subversión en
aras de la conquista de la utopía. No obstante, continuemos con la labor
de vincular anarquismo, o el ideal de la anarquía, a una perfeccionada
forma de democracia; asumiendo, claro está como buena labor autocrítica,
que el propio anarquismo debe aceptar que no es ningún sistema acabado y
que debe dejarse también perfeccionar por nuevas invenciones y
prácticas humanas.
De momento, es la tradición anarquista la que más ha tratado de
perfeccionar el proceso democrático, vinculándolo a la libertad y la
igualdad, y teniendo como paradigma y nexo la solidaridad. El motivo por
el que los anarquistas siempre se han opuesto a la democracia
representativa y al parlamentarismo es de peso, consideran que toda
delegación del poder por parte de las personas supone necesariamente la
constitución de un poder separado y dirigido contra ellas y la sociedad
que forman. Puede decirse que la propuesta anarquista, frente a otras
corrientes revolucionarias, siempre fue la democracia directa;
Cappelletti, en La ideología anarquista, menciona el nombre de algunas
formas de democracia directa como los consejos, las asambleas comunales o
los soviets (en origen en la Revolución rusa, y antes de sucumbir a la
centralización estatal, verdaderos órganos obreros de democracia
autogestionaria). El anarquismo considera que no es posible la
democracia sin extenderla a todos los ámbitos de la vida, incluido el
económico y laboral. De hecho, Malatesta, en su conocida polémica con
Saverio Merlino sobre la participación en elecciones democráticas,
identifica éstas con la burguesía y considera que el parlamentarismo
habitúa al pueblo a delegar en otros la conquista y defensa de su
derechos; el socialismo solo es posible mediante las federaciones de
asociaciones de producción y consumo en los que se produzca la
democracia o acción directa. Se explica así muy bien la postura ácrata,
los anarquistas no pueden comenzar a votar en la democracia burguesa, ya
que eso les llevaría a entrar en la lógica del poder y podrían acabar
considerando que ellos mismos pueden ser la mejor opción representativa.
La vida social y política, verdaderamente democrática, solo puede
asentarse sobre grupos autónomos en los que se practique la
horizontalidad y la gestión directa de los asuntos que les afectan. La
critica anarquista se produce contra la democracia representativa, pero
también contra toda "ley de la mayoría", ya que el pueblo no es un
unidad, sino un colectivo múltiple y conflictivo; es por eso que las
asambleas comunales no deben tener el poder de imponer su decisión a
aquellos que no han participado en ellas. Tal y como dice Eduardo
Colombo, en La voluntad del pueblo, el anarquismo mantiene desde sus
orígenes el principio democrático fundamental de la autonomía,
individual y colectiva; este principio, no es delegable ni
representable. Insistiremos en que las élites político-financieras
occidentales, en la modernidad, han logrado arrebatar en el imaginario
social al anarquismo esa profundización en la democracia que es el
principio de la voluntad del pueblo. Los anarquistas no pueden
participar en un sistema de democracia indirecta, basada en la ficción
participativa y en la delegación de la potestad del elector, donde la
soberanía popular es escamoteada.
viernes, 12 de septiembre de 2014
Mundo anti-socrático: Nadie se huele su propia mierda
Un texto genial!!
Koan
¿Será que la ignorancia es una nueva fuente de poder? Si, ciertamente, vivimos en un mundo verdaderamente anti-socrático en el que, contrariamente a la prédica que reza que el que más sabe tenderá a ponderar su experiencia como insuficiente, percibo que nos hemos convertido en individuos que, para posicionarnos en este mundo que hace de nosotros un producto comercial, tendemos a vanagloriarnos de nuestra experta-falsa sapiencia. Para ello, nos valemos del conocimiento o si es posible cercanía de las celebrities estelares que habitan los mundos temáticos de nuestro acontecer.
Aprovechamos la fama o, aunque más no sea, las frases o textos de otros a los que citamos para incubrir nuestra incultura. Nos valemos de citar a personajes famosos como una forma de absorber la fama que detentan y, si logramos publicar una selfie junto a ellos, mucho mejor aún. Si, dado que la honestidad intelectual no vende, nos hemos visto obligados a jactarnos de nuestra supuesta potenciada erudición.
En efecto, la red nos ha convertido a todos en “eruditos de medio pelo“, en habilidosos copy-cats de lo ajeno, en sapatrascas vendedores de saberes que no tenemos sino que copiamos, en relatores de PPTs basados en el conocimiento de otros a quienes no estamos dispuestos a reconocer y menos agradecer a menos que se trate de una gran celebrity cuya original cita nos beneficie por la irradiación de su influencia.
El actual sistema de interacción social tan viciado de marketing, tan colmado de careteada trucha nos ha vuelto a todos vendedores de espejitos de colores cuando no, de humo, y para ello, coaching o autocoaching mediante, nos hemos visto movidos a adaptar nuestro nivel de discurso a una liviana erudición amalgamada con buena onda, a convertirnos en exudadores de psicología positiva, en evangelistas de la (falsa) felicidad cuyo testimonio queda reflejado en esa hipócrita y deslucida sonrisa que cuelga de nuestros rostros a la hora de pretender algo (interesado) en el otro.
La meritocracia del autobombo con sonrisa de oreja a oreja, como forma de posicionamiento chupaplata, la mediocridad complaciente y liviana al servicio de la sugestión grupal, no para atender las necesidades de las personas sino para venderle “supuesto valor” a un mercado de incautos” colmado de competencia que conviene imitar pero ocultar.
Qué tiempos locos estos… en el que todos nos hemos vuelto vendedores de buzones de conocimiento… Viene a mi mente el personaje de Carolyn Burnham, la esposa de Lester, magistralmente interpretada por Annette Bening en la película American Beauty, esa ambiciosa vendedora inmobiliaria a la que sólo le importa el éxito profesional (a riesgo de sacrificar su esencia y la de otros) y para ello procura transmitir un semblante de éxito y buenaventura que la lleva a afirmar que «su compañía vende una imagen y es parte de su trabajo vivir esa imagen»…

Soy tan experto en mis saberes fragmentarios, soy tan sabio en mi semblante vendedor que hasta puedo darme el lujo de citar, cual magnánimo erudito, a “mis grandes amigos” David Dunning y Justin Kruger, esos interesantes investigadores de la Universidad de Cornell, quienes, si mal no recuerdo, hace ya unos cuántos años publicaron en el Journal of Personality and Social Psychology, el trabajo:
Según lo afirman mis grandes amigos Dunning y Kruger, que ganaron el premio Ig Nobel en el año 2000 por su trabajo, este sesgo, es atribuido a una inhabilidad meta-cognitiva del sujeto de reconocer su propia ineptitud, debido a que su habilidad real debilitaría su propia confianza y, ahora agrego yo, su capacidad de venderle a un mercado ávido de certezas. Los individuos competentes, es decir esos contra quienes tenemos que competir, suelen asumir que los otros tienen una capacidad o conocimiento equivalente al suyo dado que, el gran conocimiento que poseen, los sume en una espiral de dudas que los inactiva a vender sus saberes y a la vez, por saber tanto, se convierten en una amenaza competitiva potencial ante el ladrinculto. Déjenme explicar mi punto:
Koan
“La ignorancia frecuentemente proporciona más confianza que el conocimiento”
Charles Darwin
“Uno de los dramas de nuestro tiempo está en que aquellos que sienten que tienen la razón son estúpidos y que la gente con imaginación y que comprende la realidad es la que más duda y más insegura se siente”.
Bertrand Russell
“Al menos el 80% de la población piensa que esta entre el 20% más inteligente.”Parte de mi actividad destinada a “perder” mi tiempo libre lo insumo en reflexionar, casi en clave resentida, sobre el devenir de nuestra civilización. En esa línea, y fruto de ese tiempo diletante, concluí resumiendo que:
Principio de Meta-Pareto
¿Será que la ignorancia es una nueva fuente de poder? Si, ciertamente, vivimos en un mundo verdaderamente anti-socrático en el que, contrariamente a la prédica que reza que el que más sabe tenderá a ponderar su experiencia como insuficiente, percibo que nos hemos convertido en individuos que, para posicionarnos en este mundo que hace de nosotros un producto comercial, tendemos a vanagloriarnos de nuestra experta-falsa sapiencia. Para ello, nos valemos del conocimiento o si es posible cercanía de las celebrities estelares que habitan los mundos temáticos de nuestro acontecer.
Aprovechamos la fama o, aunque más no sea, las frases o textos de otros a los que citamos para incubrir nuestra incultura. Nos valemos de citar a personajes famosos como una forma de absorber la fama que detentan y, si logramos publicar una selfie junto a ellos, mucho mejor aún. Si, dado que la honestidad intelectual no vende, nos hemos visto obligados a jactarnos de nuestra supuesta potenciada erudición.
En efecto, la red nos ha convertido a todos en “eruditos de medio pelo“, en habilidosos copy-cats de lo ajeno, en sapatrascas vendedores de saberes que no tenemos sino que copiamos, en relatores de PPTs basados en el conocimiento de otros a quienes no estamos dispuestos a reconocer y menos agradecer a menos que se trate de una gran celebrity cuya original cita nos beneficie por la irradiación de su influencia.
El actual sistema de interacción social tan viciado de marketing, tan colmado de careteada trucha nos ha vuelto a todos vendedores de espejitos de colores cuando no, de humo, y para ello, coaching o autocoaching mediante, nos hemos visto movidos a adaptar nuestro nivel de discurso a una liviana erudición amalgamada con buena onda, a convertirnos en exudadores de psicología positiva, en evangelistas de la (falsa) felicidad cuyo testimonio queda reflejado en esa hipócrita y deslucida sonrisa que cuelga de nuestros rostros a la hora de pretender algo (interesado) en el otro.
La meritocracia del autobombo con sonrisa de oreja a oreja, como forma de posicionamiento chupaplata, la mediocridad complaciente y liviana al servicio de la sugestión grupal, no para atender las necesidades de las personas sino para venderle “supuesto valor” a un mercado de incautos” colmado de competencia que conviene imitar pero ocultar.
Qué tiempos locos estos… en el que todos nos hemos vuelto vendedores de buzones de conocimiento… Viene a mi mente el personaje de Carolyn Burnham, la esposa de Lester, magistralmente interpretada por Annette Bening en la película American Beauty, esa ambiciosa vendedora inmobiliaria a la que sólo le importa el éxito profesional (a riesgo de sacrificar su esencia y la de otros) y para ello procura transmitir un semblante de éxito y buenaventura que la lleva a afirmar que «su compañía vende una imagen y es parte de su trabajo vivir esa imagen»…

Como nota al pie, resulta interesante destacar que la rosa de “American Beauty” es una variedad de rosa cultivada artificialmente para tener una apariencia perfecta. Tal como lo expresa la entrada de la Wikipedia, en las rosas, que aparecen en numerosos pasajes de la película, queda representada la “falsa belleza”, belleza que es sólo apariencia…Lamentablemente nos hemos dado cuenta de que nuestro ilimitado acceso al conocimiento de otros nos permite moldear nuestro perfil profesional al punto de equipararnos a los verdaderos expertos, con la diferencia de que esos sabios, aquellos que realmente han absorbido saberes verdaderos, probablemente, terminen olvidados opacados por su inhabilidad de vender. Pues, a mayor sabiduría, mayores son las dudas y menores las certezas que se puedan expresarle a un mundo ávido de respuestas sean estas o no verdaderas… ¡¡Bravo, bravo, bravo carajo!!...que contundencia!, buumm!!!...Koan
Soy tan experto en mis saberes fragmentarios, soy tan sabio en mi semblante vendedor que hasta puedo darme el lujo de citar, cual magnánimo erudito, a “mis grandes amigos” David Dunning y Justin Kruger, esos interesantes investigadores de la Universidad de Cornell, quienes, si mal no recuerdo, hace ya unos cuántos años publicaron en el Journal of Personality and Social Psychology, el trabajo:
[Probablemente, ellos nunca se enteren de mi existencia, sin embargo y dado que me quiero posicionar marketineramente, no está mal citarlos como si fueran mis "grandes amigos".
No le digan a nadie que llegué a ellos a través de un tweet de Mikel Uriguen:
… Sean uds. ahora cómplices de esta mi picardía: ellos no tienen por qué enterarse de esto. Vivimos en la Era de la Colaboración (y, agrego yo, de los oportunistas lameguita como yo). Así que no le digan a Mikel y a Jesús de la Gándara, autor del post de la Revista @hyperbolemag que les estoy robando el dato así termino pareciendo, a la vez, original y erudito … ]Déjenme contarles que el efecto Dunning-Kruger es un sesgo cognitivo según el cual los individuos con escasa habilidad o conocimientos sufren de un efecto de superioridad ilusorio que los hace considerarse más inteligentes que otras personas más preparadas, incorrectamente midiendo su habilidad por encima de lo real.
[Copio ahora a la Wikipedia, pero de ello ustedes ni tienen por qué enterarse…].
Según lo afirman mis grandes amigos Dunning y Kruger, que ganaron el premio Ig Nobel en el año 2000 por su trabajo, este sesgo, es atribuido a una inhabilidad meta-cognitiva del sujeto de reconocer su propia ineptitud, debido a que su habilidad real debilitaría su propia confianza y, ahora agrego yo, su capacidad de venderle a un mercado ávido de certezas. Los individuos competentes, es decir esos contra quienes tenemos que competir, suelen asumir que los otros tienen una capacidad o conocimiento equivalente al suyo dado que, el gran conocimiento que poseen, los sume en una espiral de dudas que los inactiva a vender sus saberes y a la vez, por saber tanto, se convierten en una amenaza competitiva potencial ante el ladrinculto. Déjenme explicar mi punto:
lunes, 8 de septiembre de 2014
martes, 29 de julio de 2014
La (estúpida) religión hebrea...al igual que todas.
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viernes, 25 de julio de 2014
viernes, 18 de julio de 2014
Utopodcast - Entrevista a Dialéctica Revolucionaria
Ha sido un gran gusto y placer para mí, el poder conversar y entrevistar junto a mi buen amigo Manuel de unionyfuerza.info, a estos dos compañeros creadores, Carlos y Javi (Akratos y KNL). Dos amigos que no solo tienen conciencia revolucionaria sino además un gran talento musical y creativo.
Cuando Carlos me envió las 8 rolas que conforman "BAJO LA GUILLOTINA" su primer disco juntos, en verdad que tan solo pude decir , que me ha gustado mucho y que presentan un excelente nivel de calidad y producción (hecho todo con medios propios); creo que los ritmos y bases son excelentes pero aún más el mensaje y letras certeras, educativas y sobre todo revolucionarias.
Ojalá este grupo nos pueda seguir deleitando con más canciones como estas y ayudando a difundir el mensaje revolucionario...
Gracias Javi y Carlos, por su humildad, dedicación y espiritu revolucionario.
Koan
Cuando Carlos me envió las 8 rolas que conforman "BAJO LA GUILLOTINA" su primer disco juntos, en verdad que tan solo pude decir , que me ha gustado mucho y que presentan un excelente nivel de calidad y producción (hecho todo con medios propios); creo que los ritmos y bases son excelentes pero aún más el mensaje y letras certeras, educativas y sobre todo revolucionarias.
Ojalá este grupo nos pueda seguir deleitando con más canciones como estas y ayudando a difundir el mensaje revolucionario...
Gracias Javi y Carlos, por su humildad, dedicación y espiritu revolucionario.
Koan
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martes, 1 de julio de 2014
Escuela popular, escuela liberadora, incluso escuela libre, son eufemismos tales como denominar a las cárceles centros de reinserción y a los ejércitos humanitarios
Una
mirada crítica a las pedagogías progresistas del capitalismo
tecno-industrial. De cómo los pedagogos son capaces de ser sólo
“revolucionarios” con altos salarios y creen cambiarlo todo mientras, en
realidad, contribuyen a que todo siga igual.
Supuesto
pedagogo de profesión, me he negado siempre a escribir de pedagogía.
Quizá por no reconocer la miserabilidad de mi profesión y querer
esconder, dejando así enterrado, el lado profesional –triste palabra,
somos profesionales, técnicos, y, en suma, gestores del capitalismo– de
mi vida. Han profesionalizado nuestras existencias, las han
especializado, las han tecnificado hasta el límite. La división del
trabajo, el fordismo salvaje, impuesto desde pequeñitos, nos hace ser
perfectos autómatas programados. Elección magistral hecha
en base a lo menos malo por no trabajar montando escenarios, cocinando
cadáveres de animales asesinados para el consumo, o limpiando unos
grandes almacenes (he aquí mi panóptico profesional).... En fin, no me
expandiré aquí en una pléyade de excusas que poco os pueden interesar.
No entiendo como alguien puede sentirse bien en su trabajo. No puedo
comprender como alguien, prostituyéndose a los intereses produccionistas
del Estado-capital, puede ser feliz. Me horroriza ver las sonrisas de
quien, bajo el yugo del trabajo asalariado que compra horas de vida para
producir plusvalía en beneficio de clase privilegiada que nos gobierna,
permanece contento de tener lo que le imponen. Un ladrón, un criminal,
un loco –denominados así por esta sociedad enferma– ¿son acaso peores
que nosotros que permanecemos sumisos al mercado y sus imposiciones? No
hay mayor ceguera que la que se excusa en la comodidad de sus actos.
Jacob, miembro del grupo francés anarquista los Trabajadores de la noche defendió el robo escupiendo palabras en forma de bala para los bienpensantes de la República francesa:
«Llamáis
a un hombre "ladrón y bandido", le aplicáis el rigor de la ley sin
preguntaros si él puede ser otra cosa. ¿Se ha visto alguna vez a un
rentista hacerse ratero? Confieso no conocer a ninguno. Pero yo que no
soy ni rentista ni propietario, que no soy más que un hombre que sólo
tiene sus brazos y su cerebro para asegurar su conservación, he tenido
que comportarme de otro modo. La sociedad no me concedía más que tres
clases de existencia: el trabajo, la mendicidad o el robo. El trabajo,
lejos de repugnarme, me agrada, el hombre no puede estar sin trabajar,
sus músculos, su cerebro poseen una cantidad de energía para gastar. Lo
que me ha repugnado es tener que sudar sangre y agua por la limosna de
un salario, crear riquezas de las cuales seré frustrado. En una palabra,
me ha repugnado darme a la prostitución del trabajo. La mendicidad es
el envilecimiento, la negación de cualquier dignidad. Cualquier hombre
tiene derecho al banquete de la vida. El derecho de vivir no se mendiga,
se toma.
El robo es la
restitución, la recuperación de la posesión. En vez de encerrarme en una
fábrica, como en un presidio; en vez de mendigar aquello a lo que tenía
derecho, preferí sublevarme y combatir cara a cara a mis enemigos
haciendo la guerra a los ricos, atacando sus bienes... Ciertamente, veo
que hubierais preferido que me sometiera a vuestras leyes; que, obrero
dócil, hubiese creado riquezas a cambio de un salario irrisorio y, una
vez el cuerpo ya usado y el cerebro embrutecido, hubiese ido a reventar
en un rincón de la calle. Entonces no me llamaríais "bandido cínico",
sino "obrero honesto". Con halago me hubierais incluso impuesto la
medalla del trabajo. Los curas prometen el paraíso a sus embaucados;
vosotros sois menos abstractos, les ofrecéis papel mojado» (1)
Toda
una declaración de principios. Algunos tememos dar ese paso, sólo la
cobardía y el miedo a la cárcel, puede ser un planteamiento razonable
para que un revolucionario no actúe de tal manera. Dista mucho el
planteamiento de Jacob, atacando frontalmente los cimientos del
capitalismo, que el de quien pretende progresar en su trabajo,
felizmente convencido, autoengañado, hacia una supuesta revolución
social. Sólo el saqueo y el ataque directo a la ley pueden destrozar el
orden establecido. El resto, son quimeras parlamentarias ‑camufladas con
las más variopintas caretas y tambores– al alcance de todos. Pero, he
aquí, una rareza profesional no extinta: los maestros y pedagogos. Qué
no sólo están orgullosos de servir al Estado, sino que pueden llegar a
creer firmemente en propiciar un cambio social manipulando las maleables
mentes de los niños, cuando, lo más que hacen, es inculcar dosis de
democracia parlamentaria en estado puro.
La
tecnificación no escapa al mundo educativo. Sus lacayos, los maestros y
maestras, repiten sin parar el lenguaje creado artificialmente por las
elites universitarias al servicio del poder. Así son muchos los
maestros, mediadores socioculturales, psicólogos, equipos
multiprofesionales, logopedas, pedagogos terapéuticos, monitores de ocio
y tiempo libre, cuidadores, profesores, técnicos de enseñanza, incluso
técnicos de acción directa (así se denomina a unos profesionales que
trabajan en la cárcel de menores de Zambrana) quienes ponen en marcha
con orgullo metodologías participativas, recursos polivalentes,
materiales para primaria y secundaría; que crean herramientas
constructivas, integradoras e inclusivas, que evalúan y autoevalúan, que
no castigan sino que “implantan consecuencias”. Que destinan a los
niños desobedientes a los equipos de orientación y recuperación, que
profundizan en la miserabilidad de sus vidas e imponen veladamente
dinámicas de grupo, juegos de rol y elocuentes debates que hacen
apología –quizá sin pretenderlo- del intercambio de mercancías, de
consumismo salvaje, de la sociedad espectacular.
Los
trabajadores de la educación dan por incuestionable un axioma: los
niños no poseen las capacidades mentales adecuadas y hay que
reconducírselas. Parten de que si la conducta de los niños está por
determinar, son ellos quienes lo harán magistralmente, atribuyéndose la
verdad, la razón, la “creatividad” y por tanto aniquilándosela siempre
al niño, que pequeño por edad, no puede valerse por si mismo. Esta
autoatribución en sus funciones, este exceso de hedonismo, de poder
completar a los otros siempre haciendo el bien, incluso propiciando el
cambio social, siempre concebido como una verdad universal e
incuestionable, es un mal endémico escolar ¿Quién determina esos
parámetros? ¿Quién establece esos criterios? ¿Quién se cree más cabal
que un niño?
Vemos
a los niños avanzar con los años y se van contaminando por la
influencia detestable de los adultos. ¿Somos las personas adultas más
cuerdas que ellos? Sólo cabe echar un vistazo al caos mercantil que rige
nuestras vidas para deducir que no. Pero ni si quiera se duda. Se
establece un rol erróneo nefasto: el que sabe y el que no sabe. El que,
de manera increíble, se atribuye el monopolio de la verdad y la va a
trasmitir a los pequeños. Una superioridad camuflada en los criterios
pedagógicos progresistas realmente reaccionaria. Se establecen
relaciones de dominación y, por tanto, de obediencia. Entre adultos
estaría mal visto. Pero hablamos de niños, y por sólo ese hecho, carecen
de principios. Por su bien contaminamos sus vidas. Hay un rol escolar
maestro-alumno plagado de historia impositiva que es en si mismo
inevitable. Un alumno y un maestro en un aula juegan una disposición
autoritaria en la que no caben parámetros de equidad por mucho que se
pretendan. La relación de poder será siempre desigual por mucho que esta
se camufle. De ahí es normal que los alumnos están siempre a la
defensiva con el maestro, desconfíen siempre de él y hasta lo vean como
un enemigo. Escuela popular, escuela liberadora, incluso escuela libre,
son eufemismos tales como denominar a las cárceles centros de
reinserción y a los ejércitos humanitarios. Los pedagogos progresistas
no pueden oír de hablar de la destrucción de la escuela. No pueden
soportar escuchar que la escuela – al igual que la fabrica y la cárcel-
es algo muy reciente en la historia de la humanidad. No pueden entender
que hay sociedades que hoy en día se rigen sin escuelas (aunque se las
traten de imponer, por ejemplo, a los indígenas) y se trasmiten cultura,
sensaciones y sentimientos de manera mucho menos impositiva que
cualquier forma de escuela a través de diferentes formas artísticas. No
quieren saber que la escuela nace de sus homónimos progresistas
ilustrados que pretenden otorgar al estado el monopolio de la educación,
alejados de la peculiaridad familiar y barrial, y sometidos a la
homogeneización que el Estado realiza a través del ámbito escolar.
Escuela y cárcel, dos instituciones que, como universales, no distan
tanto en el tiempo. La una prepara productores para el capital, la otra
encierra a quien no produce como le enseñaron y desobedece la imposición
del mercado; la ley. No hay nada peor que un pequeño alumno que falta a
clase, al igual que es intolerable para la patronal cuando un
trabajador falta al trabajo. Norma burguesa infranqueable para los
buenos ciudadanos, para los buenos pedagogos progresistas. Acto penado
por la ley.
No
quieren oír hablar de las teorías de la desescolarización porque....
¿De que vivirían los maestros sin escuelas? ¿Dónde encontrarían ellos,
progresistas y respetuosos humanistas, su espacio de dominación y
superioridad? ¿Cuantos profesores pueden sentirse revolucionarios
cobrando 40€ la hora en medio de la pasividad de sus vidas?
¡Cuantos
monitores de ocio y tiempo libre, educadores sociales, técnicos del
ocio, pueden ayudar a los demás sólo con altos salarios mientras son
incapaces de involucrarse en la guerra social por el fin de las clases!
¡Qué sería de sus revoluciones sin el dinero que les proporciona el
estado y el capital! ¡Que sería de sus cambios sociales sino fuera por
la mercancantilización de su trabajo! ¡Que sería de sus dinámicas de
grupo si no estuvieran pagadas como un salario “alto standing”!. No
serían nada. Todo lo pueden dentro del trabajo asalariado, nada valen
fuera de él. Contribuyendo al engorde de la maquinaria capitalista dicen
poder combatirla. "Todo esta en la educación, es la base para cambiar
las cosas", repiten mientras se suceden las generaciones y el orden
establecido es cada vez más férreo. Contribuyen mejor que nadie a pagar
la paz social. Pedro García Olivo explica la docilidad social emanada de
los funcionarios del estado a la perfección:
«Ningún
colectivo como el de los funcionarios para ejemplificar esta suerte de
docilidad sin convencimiento, docilidad exánime, animal, diría que
meramente "alimenticia": escudándose en su sentido del deber, en la
obediencia debida o en la ética profesional, estos hombres, a lo largo
de la historia reciente, han mentido, secuestrado, torturado,
asesinado,... Se ha hablado, a este respecto, de una "funcionarización
de la violencia", de una "funcionarización de la ignominia"...
Significativamente, estos "profesionales" que no retroceden ante la
abyección, capaces de todo crimen, rara vez aparecen como fanáticos de
una determinada ideología oficial, creyentes irretractables en la
filantropía de su oficio o adoradores encendidos del Estado... Son,
sólo, hombres que obedecen...
Yo
he podido comprobarlo en el dominio de la educación: se siguen las
normas porque sí; se acepta la Institución sin pensarla (sin leer, valga
el ejemplo, las críticas que ha merecido casi desde su nacimiento); se
abraza el profesor al "sentido común docente" sin desconfiar de sus
apriorismos, de sus callados presupuestos ideológicos; y, en general, se
actúa del mismo modo que el resto de los "compañeros", evitando
desmarques y desencuentros. Esta docilidad de los funcionarios se
asemeja llamativamente a la de nuestros perros: el Estado los mantiene
"bien" (comida, bebida, tiempo de suelta,...) y ellos, en pago,
obedecen. Igual que nuestro perro, condiciona su fidelidad al trato que
recibe y probablemente no nos considera el mejor amo del mundo, el
funcionario no necesita creer que su Institución, el Estado y el Sistema
participan de una incolumidad destellante: mientras se le dé buena
vida, obedecerá ladino... Y encontramos, por doquier, funcionarios
escépticos, antiautoritarios, críticos del Estado, anticapitalistas,
anarquistas,..., obedeciendo todos los días a su Enemigo sólo porque
éste les proporciona rancho y techo, limpia su rincón, los saca a
pasear... Me parece que la docilidad de nuestros días, en general, y ya
no sólo la "docilidad funcionaria", acusa esta índole perruna... » (2)
Educación
y escuela se funden en el mismo concepto para los planteamientos
pedagógicos de hoy en día. Nada más falso. La “importancia y necesidad”
de la escuela es un mal endémico del capitalismo y del Estado que los
pedagogos ya han asumido como suyo. Sólo las teorías de la
desescolarización han acertado a arañar las imposturas de los
progresistas pedagógicos. Teorías enterradas incluso por los propios
libertarios. La escuela, por su propia concepción y estructura, nunca
podrá propiciar una revolución social. Por mucho que se maquille el
envoltorio, la escuela es una imposición del progresismo burgués.
Al
inicio hicimos notar el surgimiento de la educación institucionalizada;
de ahí a nuestra actual situación encontramos no solo a la escuela sino
a la mayoría de los organismos de la sociedad con el virus de la
institucionalización. Toda actividad humana está amenazada por una ley
que rige el deber ser de cada uno de nosotros; nacimos para desempeñar
una función que nos han de asignar a través del proceso de la
escolarización. La planificación (la definición) se ha vuelto la
esquizofrenia de la sociedad. La justificación más grande que ha usado
la escuela para adoctrinar al niño desde temprana edad aparece con el
pensamiento burgués (Locke). El niño es considerado un ser
irresponsable, incapaz de la conciencia y por ende de la madurez que
posteriormente le dará su libertad. El sometimiento (desplazando el
aprendizaje extraescolar donde se da el conocimiento de mayor contenido)
se presenta como necesario y forzoso. Los niños se convierten en
ineptos desde el principio, dependientes de las instituciones. La
transferencia de responsabilidad desde sí mismo hacia una institución
garantizará el estancamiento social.
«Si
no existiese una institución de aprendizaje obligatorio y para una edad
determinada, la "niñez" dejaría de fabricarse. En el presente, la
democracia cayó sobre los desposeídos, y con la ley de que todos deben
tener acceso a los cuarteles escolares de gobierno, se les ha aplicado
el sello de ignorantes igual que a la niñez privilegiada, ahora todos
están iguales» Ivan Ilich. La sociedad desescolarizada.
Notas
1:
Extracto sacado de la declaración de Alexander Marius Jacob en marzo de
1905 donde tiene lugar en la audiencia de Amiens (Francia) el proceso
contra los Trabajadores de la noche. Detenidos desde 1903,
detención que ponía fin a una actividad de tres años con más de 150
robos en domicilios, hoteles, castillos e iglesias.
2: Extracto del libro El enigma de la docilidad.
Sobre la implicación de la Escuela en el exterminio global de la
disensión y de la diferencia. Autor: Pedro García Olivo. Edita: Virus.
Extraído de http://arrezafe.blogspot.com.es
Por una estrategia anarquista ganadora: qué nos enseña el juego de Go
A través de la historia, la gente se ha unido para luchar contra la
explotación y la injusticia. Se puede seguir un rastro de resistencia
desde las revueltas de esclavos del antiguo Egipto, las protestas contra
la Organización de Libre Comercio en Seattle, en un continuo hasta las
luchas diarias actuales. Aunque hemos tenido reveses y pérdidas a lo
largo de los milenios, también hemos logrado muchos avances. Del mismo
modo que los poderosos han adaptado sus estrategias y tácticas para
mantener su poder e influencia, hemos tenido éxito cuando también nos
hemos adaptado, construyendo y aprendiendo de los éxitos y fracasos del
pasado. El juego del Go es otra lucha por el poder y la influencia, un juego estratégico donde los oponentes intentan expandir y mantener sus áreas de poder y usarlas para limitar las del otro. Podemos aprender de ello y aplicar estrategias del juego del Go para adaptar y hacer nuestras luchas más efectivas.
Anarquismo del siglo XXI
Con el fracaso del comunismo autoritario y la reciente extinción del movimiento antiglobalización, el siglo XXI es el momento para un nuevo comienzo. De la misma manera que en 1910 pocos podían predecir las turbulencias que les estaban deparadas, este siglo traerá sin duda tiempos donde lo impensable, lo imposible, se convierten súbitamente en el futuro innegable. Esta cambiante batalla requiere que desarrollemos nuevas estrategias y abandonemos ideologías fallidas, sin rehacer batallas pasadas inconscientemente, pero también sin cada generación partiendo de cero y rechazando la historia. En lugar de eso, necesitamos desarrollar una estrategia para desafiar al poder, aplicando honestamente las lecciones del pasado desde la resistencia pasiva a las realidades de las luchas del presente.
En cada trabajo que hacemos, necesitamos estrategias; para campañas tales como las luchas en el lugar de trabajo o apuntando a otras instituciones. También necesitamos conectar estas campañas estrategias de mayor escala y largo plazo, y por último, una estructura estratégica para el proyecto revolucionario completo de derrocar a la clase dominante y establecer una sociedad libre, justa e igualitaria.
Al desarrollar estas estrategias, debemos recordar que la teoría que no se basa en una lucha práctica es estéril e inútil, mientras que la acción sin estrategia y reflexión es un callejón sin salida inefectivo.
Esto requiere que rechacemos el color que nuestra ideología política imprime a nuestro juicio práctico. No debemos creer que una táctica será efectiva porque deseemos que sea así, o porque nuestra ideología nos diga que debe serlo.
En lugar de eso, debemos mirar el campo de batalla de forma honesta, juzgando nuestras propias fortalezas y debilidades así como la de nuestros adversarios. Conforme se desarrolla la lucha, debemos analizar la efectividad de las tácticas basándonos en nuestra experiencia directa. Y para ser efectivos, debemos entrenarnos a nosotros mismos y a los demás para tener las habilidades necesarias para conseguir nuestros objetivos, incluyendo las relacionadas con el pensamiento estratégico.
El juego del Go
Siglos antes de que comenzara la historia escrita, se inventó un juego para ayudar a la aristocracia china a practicar el pensamiento estratégico. Este juego se conoce comunmente como Go (procedente del nombre japonés) o WeiQi, su nombre chino actual, que significa literalmente “el juego envolvente”. Basado en reglas simples que han cambiado poco en miles de años, el Go sin embargo es un juego complejo. El estilo de juego ha cambiado constantemente, con jugadores expertos construyendo lecciones de jugadores pasados y continuamente analizando partidas antiguas o actuales en busca de nuevas estrategias.
Y, ¿qué juego es ese del Go? El Go se juega en un tablero con una cuadrícula (malla) de 19×19 (13×13 o 9×9 para principiantes). Dos jugadores se turnan para colocar “piedras” de Go blancas y negras en las intersecciones de la malla. Una vez colocadas, las piezas no pueden moverse. Cada punto o intersección tiene entre dos y cuatro “libertades” representadas por las líneas que salen del mismo. Una piedra con una o más libertades o conectada a piedras del mismo color con libertades se considera “viva”. Si un jugador llena las “libertades” de la piedra de su oponente, esa piedra es capturada y eliminada del tablero. Sin embargo, capturar no es el aspecto más importante del juego. Al final de una partida. cada jugador tendrá rodeadas diferentes partes del tablero de modo que sus piedras no puedan ser capturadas, Estas partes rodeadas del tablero son el territorio del jugador, y el jugador que tenga mayor territorio gana.
Go como herramienta revolucionaria
Pero el Go es más que un juego.
Puede ser una valiosa herramienta para desarrollar una estrategia anarquista revolucionaria. El Go ha durado miles de años porque es la esencia concentrada de estrategia real, lo suficientemente simple para moverse más allá de detalles históricos transitorios, reflejando en su lugar muchos conceptos estratégicos generales. Al mismo tiempo, no es tan simple como para ser irrelevante en la resolución de problemas estratégicos reales. Esto permite mostrar problemas complejos del mundo real en conceptos de Go y usar las técnicas del Go para ver fortalezas o debilidades estratégicas fundamentales. El Go proporciona un lenguaje y una estructura para la discusión de conflictos estratégicos y tácticos.
Al compararlo con otros juegos, podemos ver porqué el Go puede ajustarse mejor a luchas del mundo real. En el ajedrez, el objetivo es acorralar y matar el rey del contrario. En las luchas actuales, ya sea la guerra entre naciones, batallas por el poder político, luchas laborales, o la lucha revolucionaria en general, los oponentes nunca tienen un punto o cabeza de poder único. En su lugar, su poder está determinado por su influencia política, económica, militar o social, y este poder puede cambiar radicalmente durante el paso del tiempo. Estas diferentes esferas de influencia pueden verse reflejadas en puntos de un tablero de Go, y su éxito viene determinado a través de la expansión del territorio. La captura puede ser importante, pero es más una táctica para ganar territorio que un fin en sí mismo.
En el libro El juego extendido: Una interpretación según el Wei-Ch’i de la estrategia revolucionaria maoísta, Scott A. Boorman muestra una representación similar. Los bordes del tablero se corresponden con la casta más baja de campesinos en la China feudal. Hacia el centro, los puntos corresponden a posiciones más altas en el sistema de castas sociales, siendo el centro la clase política urbana. Mientras otras facciones atacaron directamente al único punto central, Mao usó la estrategia estándar del Go de construir territorio primero en las aisladas esquinas, luego a lo largo de los bordes. Mientras otros se concentraban en un punto, Mao y los comunistas se centraron en construir un territorio, dominando finalmente el tablero. Para nuestros propósitos, una representación menos precisa es a menudo más útil, sólo lo necesario para dotarnos de un puente entre conceptos estratégicos de Go y el conflicto práctico al nos enfrentamos.
Proverbios del Go
Una de las maneras en que el Go ha sido transmitido de generación a generación, es en la forma de proverbios simples. Cada proverbio resume una técnica o idea. Están pensados para sugerir posibles buenos movimientos, pero no para ser seguidos a ciegas. Una vez empiezas a usar el Go para pensar sobre estrategia. encuentras que muchos proverbios de Go pueden facilitar la comprensión de nuestras luchas.
· Pierde tus primeras 50 partidas tan rápido como sea posible.
Uno de esos proverbios para principiantes es “Pierde tus primeras 50 partidas tan rápido como sea posible”. Muchos jugadores juegan de forma lenta, analizando excesivamente sus movimientos, pero sin experiencia a la que recurrir. En vez de jugar rápidamente y aprender de sus errores, están atascados en una parálisis que les impide conseguir la experiencia que necesitan, El hecho es que si no sabes qué estás haciendo, perderás. Lo importante es aprender de ello, y no asumir riesgos mayores que lo que se quiere perder.
· No tires un huevo contra el muro
Otro que es especialmente relevante para anarquistas, casi literalmente, es “no tires un huevo contra el muro”. Este proverbio coreano es conocido más comúnmente como “juega lejos de la densidad” y advierte contra jugar fichas demasiado cerca de los puntos fuertes de nuestros enemigos, pero también que se mantenga una distancia útil de nuestra propia fortaleza. En Go, si tu oponente tiene un fuerte muro en el que no tienes ninguna esperanza de romper o capturar, jugar cerca del muro garantiza la captura de tu piedra y eso realmente refuerza al oponente. Lo mismo puede decirse a los anarquistas mal orientados que tiran un huevo a los policías antidisturbios sólo para acabar aplastados contra el suelo y detenidos. Lo contrario es también cierto: jugar demasiado cerca de nuestro propio grupo fuerte es un movimiento “seguro” desperdiciado que hace poco por conseguir territorio.
· Fortaleciendo tu grupo débil haces al oponente más débil.
Enunciando la ventaja estratégica de la solidaridad existe el proverbio “fortaleciendo tu grupo débil haces al oponente más débil”. Al tomar como objetivo las debilidades de tu oponente para atacar, tus propias debilidades te exponen al contraataque. Si puedes fortalecerlas primero, tu ataque tendrá más éxito. En el movimiento obrero, esta lección aparece cuando tienes divisiones en sus filas, con trabajadores vulnerables expuestos al ataque. Si puedes fortalecer a esos trabajadores vulnerables antes de la lucha, el jefe tendrá menos habilidad para contraatacar, y, básicamente, tu ofensiva tendrá más éxito.
· Conectando grupos
Una estrategia básica del Go es comenzar en las esquinas y los bordes, y luego saltar hacia el centro para conectar grupos de piedras separadas. Es más fácil crear territorio sólido en las aisladas esquinas. Más adelante, el territorio puede ser construido en los bordes, pero esto es más dificil. Finalmente, si uno de tus grupos de piedras es débil, salir repentinamente al centro puede permitirles conectarse con otros, aumentando las posibilidades de supervivencia. Como en el proverbio anterior, conectar los grupos débiles entre sí los fortalece, poniéndolos en una mejor posición para atacar a su enemigo común.
En el mundo real, los grupos pequeños aislados, como los grupos débiles de piedras en el tablero, deben establecer una base o coordinarse con otros grupos para sobrevivir y ser efectivos. Una base es una red organizativa y social capaz de sostenerse a pesar de los ataques y los contratiempos. Además de ser autosuficiente, la red debe permitir expandir la lucha a nuevo territorio. Pero incluso con una base sólida hay un riesgo de “vivir en modo pequeño”, o permanecer aislado sólo con la estructura suficiente para mantenerse pero sin habilidad para ir a la ofensiva. Mantener los grupos conectados y trabajar de forma conjunta puede prevenir esto.
En el mundo real esto puede aplicarse a numerosas situaciones, conectando grupos más allá de límites raciales y de género, conectando una variedad de grupos en la misma ciudad donde las luchas confluyan, como por ejemplo una lucha de clase y grupos ecologistas contra la misma corporación, o conectando demandas tales como grupos feministas apoyando luchas laborales para acortar las jornadas y obtener beneficios en el cuidado de los hijos.
· Un hombre pobre debe buscar pelea.
Un proverbio que es especialmente interesante a la luz de la naturaleza asimétrica de nuestra lucha es “un hombre rico no debe buscar pelea”. De forma paralela, si eres un hombre pobre, deberías más bien buscar peleas. Cuando juegas una partida, si notas que estás bien por delante de tu oponente en cuanto a territorio, querrás evitar luchas complicadas y en su lugar, consolidar tus ganancias. Por el contrario, si estás en desventaja y haces jugadas seguras que consolidan el status quo, estás abocado a perder. La única forma en que puedes ganar es haciendo movimientos más atrevidos, atacando las debilidades del oponente en un esfuerzo para negarle la posibilidad de consolidar sus ganancias.
En Go, se utiliza una limitación para equilibrar juegos entre jugadores con habilidades diferentes. El mejor jugador juega blanco y le da su oponente las piedras extras suficientes para compensar la diferencia de habilidad. Las piedras negras empiezan con piedras situadas en los puntos clave del tablero. Comienzan como un hombre rico, y su trabajo es, de forma simple y con seguridad, mantener todo con lo que comenzaron el juego. El jugador blanco, reflejando la asimetría de nuestra lucha, comienza el juego como un hombre pobre que no tiene más remedio que buscar pelea.
Desafortunadamente para nosotros, nuestra lucha es asimétrica, pero no porque hayamos venido al juego con mayor experiencia y habilidad natural que nuestro adversario. Aun así, de muchas maneras, los poderosos son lentos para responder a nuevas tácticas. Nuestra fortaleza es la estabilidad del sistema que controlan. Como activistas marginales organizándose desde cero, nos aproximamos a un oponente que está firmemente establecido, y aparentemente en control del tablero entero. Nuestra tarea es alterar esa estabilidad y exponer debilidades que nos proporcionen nuevas aperturas.
Conclusión
El juego de Go está basado en reglas simples y es fácil de aprender, pero al mismo tiempo que juegas y aumentas tu nivel, se convierte en un juego complejo con una estrategia enormemente profunda. Como jugadores de Go del siglo 21, tenemos fácil acceso a gran cantidad de información, desarrollada por numerosas generaciones de jugadores, cada generación construyendo sobre los logros de generaciones anteriores e ideando nuevos patrones y estilos de juego.
De forma similar, como anarquistas tenemos mucho que aprender de las luchas presentes y pasadas, aunque a menudo fallamos al evaluar de forma objetiva estrategias pasadas y al idear las nuevas. El Go nos proporciona una oportunidad de observar la estrategia reducida a su esencia más pura, y aplicar las lecciones que aprendemos a nuestra práctica revolucionaria.
Los proverbios y estrategias del Go mencionadas más arriba son solo el principio. Tanto en versión impresa como online, existe una gran variedad de recursos sobre estrategia en el Go, mucha de ella útil para el pensamiento estratégico general. Podemos combinar esos conceptos con nuestra experiencia práctica y el conocimiento de luchas históricas para conseguir comprensión para la estrategia práctica. Al mejorar como jugadores de Go, continuamos desarrollando una intuición estratégica y un lenguaje y estructura para analizar la estrategia en el mundo real.
Ray Jovana
Fuente original: http://juanjopina.fileaesir.com/go-por-una-estrategia-anarquista-ganadora. Fuente: http://periodicoellibertario.blogspot.com.es/2014/06/por-una-estrategia-anarquista-ganadora.html
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