Si hay algo que puede caracterizar a la tradición filosófica
occidental dominante, de acuerdo al biólogo Francisco Varela es su
tendencia a la abstracción, un habito caracterizado por ir hacia lo más
general, formal, lógico y bien representado, básicamente establecer
principios generales que poder aplicar a distintas clases de
situaciones. En este sentido las ciencias cognitivas poco a poco se han
percatado que el problema ha sido planteado al revés, arribando a la
tesis de que las unidades de conocimiento son de naturaleza concreta y
encarnada, totalmente vivas, enmarcada en su historia y contexto
especifico, en que este giro a lo concreto no es un transitar a algún
lugar, es simplemente como llegamos y donde permanecemos en el acto de
vivir.
Las premisas centrales serian:
- La cognición proviene del tipo de experiencia asociada a tener un cuerpo con diversas habilidades sensorio-motrices
- Las habilidades sensoriomotrices están acopladas o insertas a un contexto biológico y cultural más amplio.
Estas ideas implican que nuestra percepción es acción perceptualmente guiada y que la cognición surge de esquemas sensoriomotrices recurrentes que nos guían perceptualmente, básicamente somos aquello que hacemos, de ahí la preponderancia del control social en las sociedades jerarquizadas de introducir condicionamientos en términos de pautas conductuales, afectivas e ideacionales, amóldanos a un conjunto de microidentidades que conforman un “yo” basado en el miedo y la administración de nuestros deseos.
Una prueba de lo anterior es un experimento con gatos recién nacidos criados en la oscuridad, al ser expuestos a un entorno visual unos fueron sobre un carro y otros tiraban del carro, es decir tenían la misma experiencia visual, sin embargo al ser bajados del carro, estos chocaban con las cosas y perdían el equilibrio, a diferencia de los que tiraban del carro que se movían sin dificultad. Esto demuestra que no extraemos para procesar características visuales del entorno, si no que estas se forman como acción guiada visualmente, Varela comenta de la obtención de resultados similares a un a nivel de una sola célula.
El punto clave es que la percepción determina principios recurrentes de interacción entre lo sensorial y lo motriz reajustándose con cada situación ambiental, las que a su vez están sufriendo constantes variaciones. En el caso de seres humanos ha sucedido algo similar cuando a personas ciegas se les han puesto cámaras de video que estimula la piel mediante vibraciones activadas eléctricamente, al cabo de unas horas la persona ya no identificaba las sensaciones como corporales, si no como imágenes proyectadas en el espacio de la cámara de video por esta “mirada” dirigida corporalmente, por los movimientos que realiza con sus manos o la cabeza, de esta forma tiene que ser plenamente activo, para tener la sensación de objetos ahí “afuera”.
Varela cita como antecedente al filósofo chino Meng Tzu o Mengcius (Siglo IV A.C) para enmarcar la dimensión ético-social de estos hallazgos: Este filosofo planteaba la idea de “extensión “es decir trasladar conocimientos y sentimientos en que la situación es considerada correcta a otra situación análoga, lo que además implica el deseo de hacerlo y la atención para poder reconocer la situación. En este punto es interesante recordar que el físico David Bohm planteaba que la creatividad es reconocer diferencias en lo que aparece como similar y similitudes en lo aparentemente diferente, por lo que la creatividad y la empatía estarían relacionadas con respecto a su versatilidad.
Volviendo a Meng Tzu la idea es utilizar las capacidades naturales para poder atender a los objetos concretos, lo que se opone a la tradición occidental en el sentido de aplicar reglas o principios generales. En el caso de Meng Tzu una atención detallada no forzada de la situación concreta, puedo trasladarla o “extenderla” a otras, algo así como el concepto contemporáneo de transferencia del aprendizaje de la psicología, entonces la habilidad decisiva seria apreciar correspondencias y afinidades, comprendiendo la situación como un todo, antes que recluirla en la dimensión abstracta de un análisis de categorías conceptuales. De esta forma una acción ética de solidaridad o apoyo mutuo está centrada en la descripción correcta de la situación y la acción que surge en forma espontanea.
Para Meng Tzu hay otros requisitos para que la acción pudiera ser considerada como ética, ya que para que la respuesta sea espontanea, esta no puede surgir ni del habito o de una costumbre, cumplimiento de reglas o por alguna ganancia, solo del proceso de extensión, vinculado a la atención necesaria que describe en forma correcta la situación, cuando esta acción es espontanea, el individuo ya no actúa en forma ética más bien es la encarnación de dicha ética.
Como esta encarnación de una conducta ética no sigue reglas previas, si no que es fruto de la flexibilidad que demanda la situación descrita en forma atenta, esta no siempre puede ser del todo comprensible para un tercer observador y parecer a simple vista algo loco o una sabiduría loca como la denominan en algunas escuelas de la filosofía budista. Esta flexibilidad que vincula empatía y la creatividad es lo que distinguen como “sabiduría” o prajña y que para otros como Krishnamurti no es algo cultivable en el tiempo, si no que tiene que ver con un radical silenciamiento de la mente en el ahora para comprender con la atención necesaria.
La idea de Meng Tzu es una vía intermedia entre una espontaneidad más bien burda ligada al mero reflejo automático en que no interviene la razón y otra en que la razón en forma abstracta calcula fines y medios. La propuesta de Meng Tzu para Varela se manifiesta como un equilibrio en que nuestra inteligencia, guía nuestros actos pero jamás pierde la textura concreta de la situación, una integración afectivo-racional, lo que a su vez permite que una acción ética que aparece desde una espontaneidad fruto de la comprensión total de la situación, pueda ser reconstruida a posteriori por quien la ejecuto y explicar su sentido. En el taoísmo de Lao Tse existe la misma idea en el concepto de Wu wei que se expresa en términos de paradojas, al igual que en Nagarjuna con el fin de detener el curso habitual del pensamiento, permitiendo actuar en forma espontanea pero desde un campo de reflexividad más amplio, es el mismo principio de comprensión de las artes marciales que por ejemplo planteo Bruce Lee, en que mas que adquirirse algo como un virtuosismo en el arte marcial o en la ética, se buscaba la causa de la ignorancia, es decir es una acción sin esfuerzo. Varela lo plantea con la imagen de en vez de realizar una ejecución cada vez mejor de un instrumento musical con su afinación.
Esta actividad aparentemente “no intencional” no quiere decir caótica o azarosa si no en la extensión y atención adecuadas, porque en realidad vamos descubriendo que pocas veces somos conscientes de una serie de actos automáticos, tales como vestirse, comer, creer que lo que una autoridad dice es verdad solo por ser autoridad,etc.
Las premisas centrales serian:
- La cognición proviene del tipo de experiencia asociada a tener un cuerpo con diversas habilidades sensorio-motrices
- Las habilidades sensoriomotrices están acopladas o insertas a un contexto biológico y cultural más amplio.
Estas ideas implican que nuestra percepción es acción perceptualmente guiada y que la cognición surge de esquemas sensoriomotrices recurrentes que nos guían perceptualmente, básicamente somos aquello que hacemos, de ahí la preponderancia del control social en las sociedades jerarquizadas de introducir condicionamientos en términos de pautas conductuales, afectivas e ideacionales, amóldanos a un conjunto de microidentidades que conforman un “yo” basado en el miedo y la administración de nuestros deseos.
Una prueba de lo anterior es un experimento con gatos recién nacidos criados en la oscuridad, al ser expuestos a un entorno visual unos fueron sobre un carro y otros tiraban del carro, es decir tenían la misma experiencia visual, sin embargo al ser bajados del carro, estos chocaban con las cosas y perdían el equilibrio, a diferencia de los que tiraban del carro que se movían sin dificultad. Esto demuestra que no extraemos para procesar características visuales del entorno, si no que estas se forman como acción guiada visualmente, Varela comenta de la obtención de resultados similares a un a nivel de una sola célula.
El punto clave es que la percepción determina principios recurrentes de interacción entre lo sensorial y lo motriz reajustándose con cada situación ambiental, las que a su vez están sufriendo constantes variaciones. En el caso de seres humanos ha sucedido algo similar cuando a personas ciegas se les han puesto cámaras de video que estimula la piel mediante vibraciones activadas eléctricamente, al cabo de unas horas la persona ya no identificaba las sensaciones como corporales, si no como imágenes proyectadas en el espacio de la cámara de video por esta “mirada” dirigida corporalmente, por los movimientos que realiza con sus manos o la cabeza, de esta forma tiene que ser plenamente activo, para tener la sensación de objetos ahí “afuera”.
Varela cita como antecedente al filósofo chino Meng Tzu o Mengcius (Siglo IV A.C) para enmarcar la dimensión ético-social de estos hallazgos: Este filosofo planteaba la idea de “extensión “es decir trasladar conocimientos y sentimientos en que la situación es considerada correcta a otra situación análoga, lo que además implica el deseo de hacerlo y la atención para poder reconocer la situación. En este punto es interesante recordar que el físico David Bohm planteaba que la creatividad es reconocer diferencias en lo que aparece como similar y similitudes en lo aparentemente diferente, por lo que la creatividad y la empatía estarían relacionadas con respecto a su versatilidad.
Volviendo a Meng Tzu la idea es utilizar las capacidades naturales para poder atender a los objetos concretos, lo que se opone a la tradición occidental en el sentido de aplicar reglas o principios generales. En el caso de Meng Tzu una atención detallada no forzada de la situación concreta, puedo trasladarla o “extenderla” a otras, algo así como el concepto contemporáneo de transferencia del aprendizaje de la psicología, entonces la habilidad decisiva seria apreciar correspondencias y afinidades, comprendiendo la situación como un todo, antes que recluirla en la dimensión abstracta de un análisis de categorías conceptuales. De esta forma una acción ética de solidaridad o apoyo mutuo está centrada en la descripción correcta de la situación y la acción que surge en forma espontanea.
Para Meng Tzu hay otros requisitos para que la acción pudiera ser considerada como ética, ya que para que la respuesta sea espontanea, esta no puede surgir ni del habito o de una costumbre, cumplimiento de reglas o por alguna ganancia, solo del proceso de extensión, vinculado a la atención necesaria que describe en forma correcta la situación, cuando esta acción es espontanea, el individuo ya no actúa en forma ética más bien es la encarnación de dicha ética.
Como esta encarnación de una conducta ética no sigue reglas previas, si no que es fruto de la flexibilidad que demanda la situación descrita en forma atenta, esta no siempre puede ser del todo comprensible para un tercer observador y parecer a simple vista algo loco o una sabiduría loca como la denominan en algunas escuelas de la filosofía budista. Esta flexibilidad que vincula empatía y la creatividad es lo que distinguen como “sabiduría” o prajña y que para otros como Krishnamurti no es algo cultivable en el tiempo, si no que tiene que ver con un radical silenciamiento de la mente en el ahora para comprender con la atención necesaria.
La idea de Meng Tzu es una vía intermedia entre una espontaneidad más bien burda ligada al mero reflejo automático en que no interviene la razón y otra en que la razón en forma abstracta calcula fines y medios. La propuesta de Meng Tzu para Varela se manifiesta como un equilibrio en que nuestra inteligencia, guía nuestros actos pero jamás pierde la textura concreta de la situación, una integración afectivo-racional, lo que a su vez permite que una acción ética que aparece desde una espontaneidad fruto de la comprensión total de la situación, pueda ser reconstruida a posteriori por quien la ejecuto y explicar su sentido. En el taoísmo de Lao Tse existe la misma idea en el concepto de Wu wei que se expresa en términos de paradojas, al igual que en Nagarjuna con el fin de detener el curso habitual del pensamiento, permitiendo actuar en forma espontanea pero desde un campo de reflexividad más amplio, es el mismo principio de comprensión de las artes marciales que por ejemplo planteo Bruce Lee, en que mas que adquirirse algo como un virtuosismo en el arte marcial o en la ética, se buscaba la causa de la ignorancia, es decir es una acción sin esfuerzo. Varela lo plantea con la imagen de en vez de realizar una ejecución cada vez mejor de un instrumento musical con su afinación.
Esta actividad aparentemente “no intencional” no quiere decir caótica o azarosa si no en la extensión y atención adecuadas, porque en realidad vamos descubriendo que pocas veces somos conscientes de una serie de actos automáticos, tales como vestirse, comer, creer que lo que una autoridad dice es verdad solo por ser autoridad,etc.











Un segundo momento del enfrentamiento entre la concepción marxista y
la ácrata se vive con la disputa entre estos dos titanes: Marx y
Bakunin. No sería conveniente aludir únicamente al terreno personal,
aunque va a ser inevitable hablar de algunas tácticas inadmisibles para
desprestigiar y defenestrar al contrario (acusaciones a Bakunin de ser
agente del zar y de Prusia, o de ser un estafador; algo infundado por
supuesto, pero que algunos herederos de Marx se han esforzado en
mantener, por no hablar de un desprecio intelectual fundado en el
doctrinarismo más papanatas). Isaiah Berlin, alguien nada sospechoso de
simpatías hacia el ruso o el anarquismo, cuenta en su biografía de Marx
la afiliación de la mayor parte de los militantes ácratas a la
Internacional (eso sí, hace gala de poco conocimiento de las ideas
libertarias cuando matiza que "desafiando sus propios principios", ya
que esa organización se dedicaba a la "acción política"). Marx deseaba
llevar a cabo una política internacional muy concreta, con una
disciplina rigurosa que garantizar una adhesión inquebrantable; el
descontento ante semejante empresa dictatorial solo podía sembrar el
descontento y, en torno a Bakunin y su propuesta de una de federación de
organizaciones con un alto grado de autonomía, se acabo creando la
Alianza democrática (afiliada a la Internacional, pero opuesta al
centralismo y al autoritarismo). Se trata de la imposible conciliación
entre dos visiones opuestas, ya que Marx deseaba firmemente un organismo
central de autoridad indiscutida, el cual condujera a una revolución
adecuadamente concertada y organizada para empezar en un determinado
momento en la situación histórica precisa. No hay ninguna duda sobre su
desprecio hacia la concepción revolucionaria de Bakunin, tal vez
enérgico, noble y romántico, pero inútil según la concepción marxista;
así, se lanza abiertamente al ataque con Bakunin y sus seguidores.
E.H.
Carr, en su biografía de Bakunin (y vuelvo a citar a alguien que
parece profesar pocas simpatías hacia el anarquismo), cuenta que el
ruso tenía razón en observar que la abolición del Estado no constituía
un punto fundamental de la doctrina marxista. La política de Marx
confiaba en hacer la revolución desde arriba, desde el Estado se
lograría la liberación según este punto de vista; muy al contrario,
Bakunin sostenía que la verdadera emancipación solo podía realizarse
"desde abajo", a través del individuo (lo cual no puede hacer caer,
como se ha querido ver a veces por parte de sus enemigos, a las ideas
de Bakunin en su extremismo individualista, estamos ante una visión
netamente socialista). La ruptura final en el seno de la Internacional
no puede verse, de manera simplista, como el enfrentamiento entre dos
teorías revolucionarias diferentes; con seguridad, hay que ir más allá y
apreciar dos visiones sobre el ser humano abiertamente contrarias:
una, la de Marx, observaba a la humanidad (tal vez, deberíamos decir
"la masa") desde el punto de vista del estadista y del administrador
(orden, método y autoridad), mientras que Bakunin contempla al
individuo concreto y su máxima preocupación es la ética. Se tengan las
simpatías que se tengan, creo que no puede negarse la brillantez
teórica de Marx, por supuesto, pero tampoco que Bakunin representa en
la historia una de las máximas concepciones del ideal de la libertad
(y, tal vez, irrealizable en algunos aspectos, pero una permanente
aspiración).