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miércoles, 8 de octubre de 2014

¿Cinismo, culpa, cargo de conciencia o Marketing?...no importa...dice la verdad

Lo que me agrada de esta expositora, es su sinceridad al declararse una manipuladora y angañadora profesional...es decir, una publicista. No se anda con estupideces como "es que tengo que vivir de algo", "esque solo obedezco ordenes" o "mi profesión tambiés es buena". Nada, estos malnacidos que se dedican al marketing, le hacen el trabajo sucio (muy sucio) a la bola de oligarcas, empresarios, banqueros, dueños y demás porquería vividora. Puede que no vayas a dejar tu trabajo, pero no quieras decirle perfume a lo que apesta a mierda a kilometros. 
Koan

martes, 7 de enero de 2014

Los #transgénicos se ‘tragan’ los campos de maíz en México


 
La introducción de semillas transgénicas en México ha afectado gravemente a las cosechas del grano, a pesar de que la siembra comercial no está permitida, cuestión que si recibe luz verde, según los expertos, tendría consecuencias irreversibles
México es la cuna del maíz, el centro de origen de este cereal y una suculenta pieza para las grandes multinacionales agroquímicas como Monsanto. En el país, que produce mas de 17.000 toneladas anuales de maíz, no esta permitida la siembra de transgénicos a nivel comercial, solo algunos cultivos experimentales fueron permitidos, pero eso, combinado con la importación de semillas transgénicas, ha causado un gran daño al campo mexicano.
“Somos el segundo país con más casos de contaminación del continente americano, a pesar de no tener siembras comerciales, octavos del mundo, lo que nos da una idea de cuál sería la afectación en caso de que se permitiera el cultivo comercial en Mexico”, dijo a RT Silvia Díaz, coordinadora de Greenpeace en México.
También para un gran numero de científicos los transgénicos son un paso hacia atrás en la política agraria mundial. Alejandro Espinosa es un reconocido ingeniero y genetista miembro de la Academia Nacional de Ciencia y con 35 años de experiencia en el campo del maíz transgénico. Sus predicciones no son nada alentadoras. “Hay un punto en el cual la acumulación de contaminantes de transgénicos será tal que llegaremos a un umbral de intolerancia en el cual será imposible para el maíz sobrevivir”, opina Espinosa.
En un mundo sin maíz las consecuencias podrían ser devastadoras para la población mundial. La importancia de este cereal es tal que acabar con él podría ser considerado como un crimen. “Si se permite esto, se estará cometiendo un crimen de lesa humanidad, se estará afectando al cultivo más importante para la humanidad entera. Del maíz se cosechan cada año 790 millones de toneladas. Si se afecta al maíz en su estructura genética con la contaminación de trangénicos, estaremos dañando de manera irreversible el futuro de los habitantes de esta tierra”, continúa el genetista.
En México los primeros casos se conocieron hace mas de una década y afectaron al epicentro económico y cultural del maíz, Oaxaca. En el año 2001 en los campos del estado de Oaxaca se contabilizaron los primeros casos de contaminación transgénica. Esto hizo saltar todas las alarmas en la comunidad agraria, cultural y científica.
Los que más notaron esta contaminación fueron los campesinos. Ahora luchan por preservar su modo de vida, aunque en ocasiones los transgénicos se imponen debido a su bajo coste. “Estamos buscando alternativas a esta situación que vivimos aquí. Pero es una lucha desigual porque ellos tienen el poder del dinero y muchas veces es triste porque uno se pregunta hasta dónde van a llegar para comprar a la gente, comprar su pobreza”, lamenta Oswaldo Martínez, campesino de Yaviche, un pueblo del estado de Oaxaca.
Cientos de activistas, científicos y campesinos luchan para que la moratoria provisional que prohíbe la plantación de transgénicos en México sea permanente y el país se pueda librar, por fin, de la pesadilla que comenzó en 2001.
El analista político Jorge Capelán opina que a espaldas de los latinoamericanos los países de la Alianza Transpacífico pretenden ampliar los derechos de propiedad intelectual de las grandes compañías multinacionales.
“En el trasfondo de esta discusión también se está llevando la negociación entre EE.UU. y una serie de países del Tratado de la Alianza Transpacífica que, por cierto, se está llevando a cabo de una manera totalmente secreta a espaldas de los ciudadanos en ciertos países de América Latina, donde uno de los puntos centrales de esta discusión es una ampliación enorme de los derechos de la propiedad intelectual de las multinacionales. Esto en el caso del maíz tiene una importancia extraordinaria en esta región del mundo por la gran variedad genética que existe”, dijo a RT Capelán.
fuente: RT

lunes, 22 de abril de 2013

Regreso transgénico a la era de las cruzadas y el hambre

561978_516473345080350_1762235543_nEn México la elite económica y política está haciendo un truco de prestidigitación propagandístico parecido al de jalar rápido un mantel y dejar la mesa desnuda sin mover los platos.
Con el regreso del PRI a Los Pinos, inició una propagandística Cruzada Nacional contra el Hambre que servirá para la contrainsurgencia en territorios zapatistas, como lo dejó claro Peña Nieto iniciando su programa en Las Margaritas el 21 de enero de 2013, desafiando implícitamente al EZLN que se movilizó recién en diciembre. Para que el mensaje no se pierda, apenas el 20 de abril acaban de hacer un acto de propaganda de esa cruzada, con la participación del ex presidente de Brasil, supuesto icono de la izquierda y referente al que debería emular la izquierda electoral mexicana, Luiz Inacio Lula da Silva, de nuevo en Chiapas, ahora en Zinacantán, tristemente célebre por los ataques de paramilitares del PRD a bases zapatistas en 2004, con resultado de 35 heridos, 18 de ellos por arma de fuego, como denunció la Junta de Buen Gobierno de Oventik.[1]
Por otro lado, la Cruzada contra el Hambre fue desnudada por políticos del PAN como una inmensa operación tamal, es decir, compra de votos. Con videos y audios de políticos connotados de Veracruz mostraron como ahora los recursos de la Secretaría de Desarrollo Social se usan para conseguir votos para el PRI, con programas como Oportunidades (antes usado para lo mismo por el PAN) y de la Cruzada contra el Hambre, donde la ex perredista hoy peñanietista Rosario Robles está usando el dinero para meter las manos incluso en el PRD, y además lo muestra como “prueba” de su apartidismo, mientras quienes llevaron al poder a gobernadores neoperredistas como Gabino Cué en Oaxaca padecen ahora en manos de su ex candidato la represión y son tentados por la cooptación política a cargo de la ex presidenta del PRD.
En un tercer nivel del círculo, la Cruzada contra el Hambre es operada con empresas transnacionales que intentan lavar su imagen con un baño de filantropía. Pepsico y Nestlé, como botones de muestra. Son las mismas corporaciones que han elevado con sus azucarados productos los índices de muertes por diabetes de los mexicanos, a niveles por encima de los 60 mil y algunos señalan incluso 100 mil decesos anuales, dejando atrás a la mortífera guerra de Calderón que para dejar una estela de luto equivalente se tomó 6 años. Ahora esas empresas tratan de hacer aparecer su labor de desnutrición, enfermedad y muerte como filantrópico combate al hambre. Una nota de prensa reciente informó que Nestlé arruina a los productores de café veracruzanos, ¿cuenta en su récord contra el hambre arruinar a los cafetaleros?[2]
Pero la vuelta de tuerca más perversa de la Cruzada contra el Hambre es que se simula preocuparse por los desnutridos mientras la política económica deliberadamente destruye la soberanía alimentaria (hoy ya una utopía) arruinando la economía campesina, arrasando al campo y a los productores rurales mexicanos. Sigue en operación la entrada en el mercado de las tierras por la abolición de las leyes que protegían al ejido, la entrega del territorio y recursos naturales a empresas extractivas mineras y a todo tipo de megadesarrollos que despojan a las comunidades, les roban su agua, destruyen la biodiversidad y dejan la tierra contaminada e inservible, llevando las ganancias a capitales canadienses, estadunidenses, españoles, brasileños (de ahí la aparición de Lula en México) y de otras nacionalidades.
Esta situación ha provocado y acentuado la pobreza de más de 50 millones de mexicanos, la emigración (20 mil mexicanos viven en Estados Unidos, haciéndonos el país con más pobladores expulsados de su suelo en el mundo), el hambre y la vulnerabilidad de las y los pobres ante toda clase de mafias, las políticas y las mafias a secas. La Cruzada contra el Hambre no va paliará semejante injusticia, ni es su propósito, menos aún cuando el Estado mexicano promueve una política de mayor entrega del territorio y los recursos naturales a los capitales transnacionales, por ejemplo, con la privatización, camuflada bajo el nombre “modernización”, del 15% que queda de Pemex, ya que el otro 85%, de hecho, ya es privado.
La puntilla de esta política de avasallamiento por hambre de la población es el sometimiento que, junto con la violencia, ha doblegado a un gran sector de la población, parte del cual vendió su voto por un plato de lentejas en dinero electrónico, llamado sopa Soriana. El clímax de esta colonización viene con la destrucción de la base alimentaria del país desde los tiempos prehistóricos: el maíz. Así como los colonos europeos mataban en masa a los bisontes americanos para dejar sin su alimento a los indios de América del Norte y “liberar territorio” para introducir su ganado vacuno, la base de las hamburguesas de todos los Burger negocios, hoy Monsanto y otros intereses en el ramo (incluidos Bill Gates y Carlos Slim) están destruyendo el maíz mexicano.
Ya en todo el país ha sido registrada la contaminación transgénica. Como lo ha denunciado la experta en esos temas del Grupo ETC, Silvia Ribeiro, se trata de una Cruzada transgénica contra los hambrientos.[3] En otras palabras, una profundización del hambre por la pérdida de la autonomía campesina y por el control monopólico transnacional de la semilla, es decir, su subordinación como esclavos financieros de quienes han biopirateado sus semillas y ahora ostentan la propiedad intelectual sobre las especies genéticamente modificadas.
La inundación de las mesas mexicanas con tortillas transgénicas, y de los campos del país con todo tipo de cultivos genéticamente manipulados, amenaza a todos con una destrucción como la que ha padecido Argentina (niñas y niños corriendo detrás de avionetas que esparcen Round Up Ready que les causará cáncer y males parecidos). Las personas enferman y mueren, mientras los beneficiarios de las patentes hacen estudios a modo para “demostrar” que sus engendros de laboratorio son inocuos.
En resumen, el truco de manos que practican los gobernantes de México, de todos los partidos, bajo el Pacto por México que opera como Pacto contra México, es más sofisticado que tirar del mantel sin mover los platos; se trata de tirar el mantel con todo y platos servidos para cambiarlo por platos de comida chatarra, hecha principalmente de azúcar y harinas refinadas, ahora transgénicas.
El PRI de antes de la transición daba al electorado atole con el dedo, pero después de dos sexenios que el PAN le sostuvo la papa caliente del poder, regresa más astuto y, con manos entrenadas en el PRD y alguna vez presumidas de “feministas”, le ofrece al televidente cautivo Sopas Maruchan con el dedo.
La resistencia ante esta devastación alimentaria, ambiental, social y política es aún pequeña pero ya existe: En próximas fechas se realizarán algunas pre audiencias del Tribunal Permanente de los Pueblos Capítulo México sobre el eje dedicado al tema del maíz mexicano y la agresión transgénica. Se trata de documentar y denunciar ante el mundo el crimen de destruir la base civilizatoria de Mesoamérica.
Asimismo, del 25 al 30 de abril se desarrollará una Jornada contra el Maíz Transgénico, cuyo cartel ya circula en internet y lo postearemos con este texto en Zapateando. En el programa está incluida la participación de Vandana Shiva, científica y feminista de La India, defensora de la diversidad como expresión de la vida en una tierra amenazada por la tendencia del colonialismo capitalista a destruir a todo lo diferente.[4]
Los transgénicos, la biopiratería, los derechos de propiedad intelectual y el monopolio de las semillas son el más refinado mecanismo de robo del capitalismo mundial. Hoy el tesoro a saquear es la diversidad, al igual que el territorio y hasta nuestro genoma. Y uno de los campos de batalla está en nuestras mesas, los tenemos hasta en la sopa.


[1] Emboscada contra simpatizantes del EZLN deja decenas de heridos, http://www.nodo50.org/raz/municipios_auto/com_municipi/den040415.htm

[2] Noé Zavaleta, Proceso, Nestlé ‘sepulta’ al café de Veracruz, acusan productores, http://www.proceso.com.mx/?p=338553

[3] Silvia Ribeiro, Cruzada transgénica contra los hambrientos http://www.jornada.unam.mx/2013/04/20/opinion/027a1eco

[4] Zapateando, La diversidad como un mal a eliminar: biopiratería, https://zapateando.wordpress.com/2012/12/26/la-diversidad-como-un-mal-a-eliminar-biopirateria/


Fuente: Zapateando

jueves, 22 de noviembre de 2012

Monsanto y su seudociencia contra el pensamiento autónomo

 

Una de las tesis más equivocadas acerca del quehacer científico y, sin embargo, más legitimadas, es la que afirma que cualquier investigación será auténticamente científica en la medida en que el sujeto cognoscente esté menos prejuiciado y aborde su objeto o sistema de estudio de la manera más fría y desapasionada. A ello se le ha dado en llamar objetividad. Es uno de los ideales más sólidos del pensamiento positivista.
Sin embargo, el desarrollo mismo de la ciencia y su práctica cotidiana han mostrado la imposibilidad de alcanzar tal estado de frialdad o de pureza mental del investigador. Éste (o ésta) siempre se encontrará bajo la influencia de teorías previas, prejuicios, pasiones y preferencias e intereses personales o colectivos, muchas veces no racionales, que desempeñan en conjunto un papel preponderante en el quehacer científico. Ello no lleva a concluir que esos elementos tengan siempre un papel obstaculizante de desarrollo de la ciencia; de hecho pueden llegar a ser fuente de inspiración y creatividad.
Ahora bien, para que la ciencia desarrolle al máximo sus capacidades teórico prácticas debe garantizarse la autonomía del pensamiento de los sujetos o comunidades que la elaboran. Con esto quiero decir no la eliminación de pasiones, preferencias o incluso prejuicios, sino un ambiente propicio para la reflexión, la creatividad, el libre diseño de las investigaciones y el reporte de los resultados: un ambiente adecuado para el establecimiento de los debates.
Una ciencia sujeta de entrada a los poderes económico-políticos opresivos y/o a grupos minoritarios que se valgan de la ciencia y la tecnología para perpetuarse en el poder, como fin en sí, no sólo no podrá desarrollar sus potencialidades, sino que inevitablemente se convertirá en ideología e imposición autoritaria.
Esto último es lo que encontramos en la biotecnología, que nace y se desarrolla como un campo de conocimiento ligado a los intereses del capital transnacional, cuando no preso de, e inmerso en ellos. Cuando la investigación científica y sus resultados se encuentran cooptados por los intereses particulares de empresas privadas, tales como las biotecnológicas (Monsanto, Syngenta, Du Pont, etcétera), la investigación científica no puede desarrollarse libremente, su margen de duda no puede expresarse, no puede haber espacio para el ejercicio de la crítica ni de la autocrítica. La objetividad está perdida.
¿Por qué? Para responder esta pregunta es necesario comprender que el único vínculo que el capitalismo tiene con la sociedad es el mercado. Éste se constituye en la única realidad comprensible para este sistema y para sus empresas. La biotecnología muestra fehacientemente esto en vista de su subordinación y aun su integración a los fabricantes y comercializadoras de organismos genéticamente modificados. Su único margen de acción es el vinculado a la contabilidad de tales compañías, referido sólo a sus ganancias y pérdidas, una forma de pensamiento en la que las investigaciones y sus resultados están de antemano forzados a corresponder a los intereses monetarios de las empresas, no al mejoramiento de la condición humana; un quehacer cotidiano que exhibe un desprecio profundo por las consecuencias de la comercialización de alimentos transgénicos sobre la salud y el ambiente.
Por ello, cuando algún grupo de investigadores, independientes de las empresas biotecnológicas (como el encabezado por Gilles-Eric Seralini, en Francia), reporta un hallazgo que muestra que en ciertas condiciones los alimentos transgénicos pueden dañar la salud y la vida de los que los consumen, se pone en marcha toda una campaña irracional de oposición a tales resultados; campaña caracterizada por la arrogancia, por la ausencia de espíritu analítico y crítico, sin lugar para la duda ni para la precaución, que incluye hasta el hostigamiento y la amenaza a los autores de esos hallazgos. Por ello, porque prioriza los intereses de las empresas fabricantes de alimentos transgénicos por encima de todo principio ético y por no dejar margen para la duda y la confrontación de puntos de vista, la ciencia de la Monsanto, la Syngenta, la Du Pont, deviene seudociencia y dogma.
Frente al creciente peso que en la ciencia mundial tienen las empresas privadas y para evitar que la ciencia (y la humanidad) siga siendo rehén de éstas, es imprescindible el desarrollo de una ciencia independiente, crítica, que excluya compromisos con el capital privado, para orientarse a los intereses del 99 por ciento de la sociedad. Esto incluye el rescate de los principios éticos y la aplicación del principio precautorio en la comercialización de los alimentos transgénicos.

Fuente:La Jornada

lunes, 8 de octubre de 2012

domingo, 30 de septiembre de 2012

Contra el maíz transgénico

México es centro de origen del maíz. Su historia y su cultura han estado desde siempre ligadas a él. Se le ha considerado incluso como elemento fundamental de la civilización mesoamericana, pues se sabe que desde el centro de nuestra patria, y hasta Centroamérica, surgió, se domesticó y se distribuyó en todo el mundo. Por más de 500 años ha sostenido además la resistencia de los pueblos indígenas y campesinos que día a día luchan contra las imposiciones de un sistema basado en la pura lógica del capital. Es decir, modelos agroindustriales que nada tienen que ver con nuestras comunidades de maíz.
Aun con la colonización, no se logró borrar la identidad de nuestros pueblos, arraigada al alimento de nuestros ancestros. Hoy, 29 de septiembre, las diversas organizaciones que conforman la campaña Sin Maíz No Hay País celebran al maíz de los pueblos mesoamericanos. Con ello se hace explícita la necesidad de una amplía protección de nuestro maíz, y se erige esta fecha para la defensa de nuestras milpas, nuestro campo y nuestros maíces. Los mismos que usaron los dioses mesoamericanos para formar a los hombres y mujeres de estas fértiles tierras.
Este 2012 el Día Nacional del Maíz tiene un tono de exigencia y de total desacuerdo con las políticas implementadas por el actual gobierno federal, pues se han otorgado permisos, tanto en fase experimental, como en la fase piloto, previa a la fase comercial, para la siembra de maíz transgénico. El gobierno ha sido omiso en su obligación de proteger el derecho de los pueblos a una alimentación adecuada e inocua, ya que el uso de semillas de maíz de transgénico provoca daños irreversibles al medio ambiente y a la integridad física de todas y todos los mexicanos.
Recientemente, en efecto, se publicó un estudio realizado en la Universidad de Caen, Francia, encabezado por el científico Gilles-Éric Séralini, en el que se demostró que el uso de maíz transgénico en la alimentación de organismos vivos es nocivo para la vida. Lo cual fue puesto en evidencia gracias a un experimento realizado con ratas, que después de dos años de ser alimentadas con maíz modificado genéticamente, presentaron tumores irreversibles y murieron. Ello provocó críticas a favor y en contra. La comunidad científica internacional ha pedido que el estudio se repita, lo que implicaría invertir dos años más para su comprobación, pues los críticos de Séralini observan errores en la metodología implementada.
Mientras esto sucede, en México no podemos dejar de mencionar la irresponsabilidad del gobierno al seguir otorgando permisos para la siembra de maíz transgénico, pues mientras no demuestre que no provoca daños a la salud, debe detener y suspender cualquier permiso otorgado. No debe darse la libertad de proceder bajo una racionalidad mercantilista en la alimentación, ni actuar con base en los intereses de grandes corporaciones internacionales que poco a poco buscan dominar la producción de granos en el mundo.
En lo que va del año, la presente administración otorgó quince permisos más para la siembra de maíz transgénico en fase piloto, lo que acarrea riesgos, ya que con estos métodos se contaminan las razas criollas conservadas en México. Con base en políticas agrícolas inspiradas en el neoliberalismo, y plasmadas en el Tratado de Libre Comercio, la tendencia del actual gobierno es desregular la producción de maíz transgénico, provocando con ello la pérdida de nuestra soberanía alimentaria, pues nuestra tierra y la siembra de maíz caerían en manos de empresas transnacionales, como Syngenta y Monsanto.
En este escenario el gobierno ha también privilegiado la importación de granos. En lo que va de este año, y haciendo a un lado la producción del campo nacional, se ingresaron a nuestro país 13 millones de toneladas de maíz. Las y los campesinos ven entonces cómo sus cosechas se quedan embodegadas, debido a que no pueden competir ante los grandes capitales agroindustriales. El Gobierno se olvida que el punto clave para lograr la seguridad alimentaria es garantizar que la producción de maíz esté unida al respeto de los pueblos, e incentivar que el campo mexicano produzca los alimentos y el maíz que México necesita. De no ser así, y continuar con la tendencia de liberalizar la siembra de maíces transgénicos, se verán violentados los territorios y pueblos que de manera ancestral han conservado al maíz en el seno de sus culturas, y se violentará también el derecho de todas personas a una alimentación sana y adecuada.
Las más de 300 organizaciones que conforman la campaña Sin Maíz No Hay País buscan en este Día Nacional del Maíz pronunciarse en contra de los transgénicos, en contra del olvido del campo y en contra de la colonización y explotación de la naturaleza. Manifiestan además su respaldo para difundir e implementar modelos agroecológicos basados en el respeto a la tierra, la soberanía alimentaria y el ejercicio de nuestro derecho a la alimentación, plasmado en la Constitución.
El maíz libre de transgénicos es el maná que nos llega desde los orígenes de América. Es identidad para millones de personas que día a día nos alimentamos de él y nos reconocemos como una gran comunidad, cuando compartimos el tamal y la tortilla. No necesitamos maíz transgénico que dañe nuestra salud, perjudique nuestra tierra, y lance al olvido nuestras tradiciones de conservación y cuidado de la milpa, pequeño ecosistema sustentable y suficiente para la producción de alimentos en México. Es de suma importancia que el Estado cumpla con sus obligaciones de respeto, promoción, protección y garantía del derecho a la alimentación de todas las personas que habitan o transitan por nuestro país.

Fuente:La Jornada

jueves, 27 de septiembre de 2012

Por presiones de Walmart y Monsanto, México aceptó importación de papa de EU

Por presiones de Walmart y Monsanto, el gobierno aceptó las importaciones de papa provenientes de Estados Unidos, pese a que representan un riesgo fitosanitario y pérdidas económicas en el mercado del país y para los productores tanto del producto como de tomate, chile, berenjena, tabaco, plantas ornamentales, fresas y algodón principalmente, por ser cultivos susceptibles de ser afectados por las 59 plagas identificadas en el análisis de riesgo del país del norte, señalaron directivos de la Confederación Nacional de Productores de Papa.
Se devastará 70 por ciento de dichos cultivos y en el caso de la papa se estima una pérdida de 450 millones de pesos, apuntaron Bosco de la Vega Valladolid y Ana Cecilia Ríos Vivar, directivos de la Confederación Nacional de Productores de Papa (Conpapa).
Explicaron que Estados Unidos incumplió sistemáticamente la NOM-012 Fito 1995 que establecía una cuarentena para la papa proveniente de dicho país, lo que derivó en el cierre de las importaciones. En 2003, el gobierno firmó un protocolo de equilibrio entre la seguridad cuarentenaria y el flujo comercial, por lo que se permitió el ingreso del tubérculo fresco sólo en la zona fronteriza; de entonces a la fecha mil embarques fueron rechazados por estar contaminados.
Actualmente, Estados Unidos –que produce 17 veces más de dicho producto que México– tiene una sobreproducción que busca colocar vía las grandes cadenas comerciales, lo que pone en riesgo la producción nacional de 1.5 millones de toneladas anuales y 7 millones de jornales, a los agricultores de 22 estados y a 70 mil familias que dependen de la papa, así como a otros cultivos de las solanáceas comestibles.
El pasado 5 de septiembre, la Comisión Federal de Mejora Regulatoria publicó un acuerdo con el cual elimina la NOM-012 de 1995; el procedimiento dice que ello se someterá a consulta durante 60 días. De manera intempestiva, lo cerró el 19 de septiembre por problemas entre los equipos legales de las secretarías de Economía y de Agricultura.
Pese a ello, integrantes de Conpapa introdujeron 20 observaciones. Este acuerdo no debe entrar en vigor por tener muchas inconsistencias; además, de acuerdo con el Análisis de riesgo de plagas, realizado por Sagarpa, también peligran más de 54 mil hectáreas sembradas de jitomate, valuadas en 14 mil 888 millones de pesos, la de chile (13 mil 225 millones), berenjena (mil 120 millones), tabaco (182 millones), entre otros, en los cuales México es ampliamente competitivo.
Los directivos de Conpapa indicaron que el acuerdo asienta que las personas físicas y morales que pretendan importar papa a México deberán cumplir con las medidas fitosanitarias de mitigación de riesgos; sin embargo, se permitiría la importación sin la revisión sistemática de pruebas de virosis, bacteriológicas, así como de carácter micótico, con lo que se pondría en riesgo la producción de papa y otros alimentos, dejando desprotegido al país en materia alimentaria.
Ríos advirtió que las plagas pueden generar pérdidas económicas en los cultivos mencionados, que irían de 90 a 100 por ciento de la producción, dependiendo del nivel de afectación de nematodos (larvas) en el suelo. Lo que pedimos es que se respete la fitosanidad, asunto que no debe ser negociable, dijo.
De la Vega Valladolid comentó que Washington condicionó la entrada de México al Acuerdo de Asociación Transpacífica al ingreso de diversos productos, entre ellos la papa fresca.

Fuente:La Jornada

Sigan investigando...mientras, nosotros nos lo seguimos tragando

 Piden investigar más los riesgos sobre consumo de maíz transgénico

Integrantes de la campaña Sin maíz no hay país pidieron a la Secretaría de Salud solicitar que se lleven a cabo nuevas investigaciones en torno a los riesgos del consumo de maíz transgénico, las cuales deben apegarse al artículo cuarto constitucional sobre el derecho a la alimentación.
Sostuvieron que las investigaciones del equipo del profesor Séralini de la Universidad de Caen, en Francia, demuestran los daños que causa el consumo de maíz transgénico, por lo que las secretarías de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación y de Medio Ambiente y Recursos Naturales deben cancelar los permisos de experimentación de siembra del grano transgénico y aplicar el principio de precaución.
Expusieron que el pasado 7 de septiembre Monsanto presentó una nueva solicitud para sembrar comercialmente 700 mil hectáreas de maíz transgénico en Sinaloa e igual cantidad en otros estados del norte; la pretensión es iniciar la siembra comercial en un millón 400 mil hectáreas a la brevedad, lo que pondría en riesgo la diversidad genética de maíz blanco para consumo humano y la salud de los mexicanos.
Recordaron que Sinaloa es el principal productor del grano en el ciclo otoño invierno, por lo que estará en riesgo la disponibilidad del grano blanco. También exigieron la cancelación de los permisos de importación del grano, así como de la soya transgénica.
Hasta ahora ha dado todos los permisos automáticamente siguiendo los lineamientos de Estados Unidos, diseñados por las propias corporaciones. Desde 2004 la Comisión de Cooperación Ambiental de América del Norte recomendó al gobierno mexicano efectuar evaluaciones de riesgo específicas para la población mexicana. Hoy, una vez más, resalta esta necesidad no atendida por las autoridades de contar con estudios verdaderamente independientes y de escuchar a los científicos y a la sociedad que han alertado sobre múltiples riesgos al ambiente, a la economía campesina y a la salud animal y humana, señalan en un comunicado.

Fuente: La Jornada

El debate sobre el maíz transgénico...¿hay debate?...¿acaso no está claro?

Yo no veo ninguna confusión o debate, la cosa esta clara, basta con tomarse el tiempo de leer e investigar un poco sobre este tema, que no solo deriva en la peligrosidad de los transgénicos, sino en los múltiples abusos y problemas al campo que generan y las políticas amedrentadoras, abusivas, cabilderas y corruptas con que se manejan las empresas, en especial Monsanto...echenle un ojo a la etiqueta "Transgénicos" en este blog...

Koan


Es muy importante situar en una dimensión correcta el artículo de Eric Séralini y sus colaboradores, en el que se reporta que la ingestión de una variedad de maíz transgénico provoca muerte prematura y daños orgánicos muy graves en ratas. Creo que es indispensable dimensionarlo, porque el debate que ha provocado desde que apareció publicado el pasado miércoles, comienza a rebasar sus significados estrictos para dar lugar a posturas extremas que van desde el rechazo absoluto al empleo de organismos genéticamente modificados (OGM) hasta la defensa a ultranza, incluyendo posiciones francamente anticientíficas y acusaciones sobre conflictos de interés. Sin desconocer que este debate existe desde hace varios años, es indispensable examinar estrictamente los hechos y extraer de ellos sus posibles significados y consecuencias para nuestro país.
¿Cuáles son los hechos? En primer lugar, la publicación del estudio referido en la revista Food and Chemical Toxicology realizado por un grupo de investigadores calificados. Se trata de una publicación científica prestigiada, cuyos contenidos son evaluados previamente por pares (de no ser así, no se explicaría el revuelo que ha causado). El trabajo de Séralini y sus colegas es importante, porque examina los efectos a largo plazo (dos años) de la ingestión de una variedad de maíz transgénico (MON-00603-6 llamada también NK603), cuando generalmente los estudios para demostrar la inocuidad de un OGM cubren un lapso menor.
El NK603, creado y patentado por la empresa Monsanto, es un maíz al que se le ha introducido un gen que lo hace resistente a herbicidas, los cuales contienen como principio activo una sustancia denominada glifosato. El objetivo del grupo europeo (participan científicos de Francia e Italia) se orienta a estudiar los efectos tanto del maíz transgénico como del herbicida.
Los animales se dividen en tres grupos: Los que se alimentan con el NK603 solo; otro con este maíz transgénico más el herbicida disuelto en agua, y uno más solamente con el herbicida, cuya concentración es equivalente a la que consideran satisfactoria las normas en algunos países para el agua de riego. Los tres grupos se comparan con un grupo control (cuyas características no son muy claras), pero a los que se les daría una dieta basada en maíz normal (no transgénico) y agua libre de herbicida.
Los resultados obtenidos son espectaculares. En los tres grupos los animales mueren antes y desarrollan enormes tumores no reversibles. Las más afectadas son las hembras. Además del cáncer, se documentan daños graves en la glándula hipófisis, el hígado y los riñones.
¿Cuáles son los hechos? Desde que apareció publicado este trabajo ha estado sujeto a numerosas críticas de expertos en diversas partes del mundo, incluido México. Las críticas se orientan principalmente hacia los aspectos metodológicos. Además de que algunos juzgan los resultados como el producto de una aventura estadística, en nuestro país se han observado además deficiencias en el grupo control, en las dosis empleadas en los experimentos, en la inexplicable similitud de resultados obtenidos con el OGM y el herbicida solos, a lo que habría que agregar el elevado número de tumores no reversibles en el grupo control alimentado con maíz normal (30 por ciento).
Desde luego, no son comparables los resultados de un artículo ya publicado con las objeciones que se le puedan hacer a través de boletines de prensa. Pero la manera de resolver esta controversia es precisamente situando en el mismo plano las dos posturas científicas. Por ello cobra especial importancia, a mi juicio, el señalamiento de Luis Herrera Estrella, investigador del Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional y una de las principales autoridades de nuestro país en esta materia, quien ha dicho que es necesario repetir el trabajo de Séralini con el fin de confirmar o desechar su validez.
Esta propuesta no debe provocar sorpresa, pues es una práctica habitual e indispensable en la ciencia, especialmente cuando se trata de resolver una controversia. Queda claro que la dimensión en la que se encuentra este debate es de naturaleza científica. El trabajo de Séralini es una importante señal de alerta sobre posibles daños a la salud de un tipo particular de grano (el NK603) y en rigor no puede generalizarse a todos los OGM. Sus resultados son controversiales y su validez deberá definirse, no por el voto popular o las encuestas, sino mediante nuevos trabajos científicos. Pero a menos que ya existan proyectos en marcha, tendrían que transcurrir dos años para reproducir los resultados de Séralini y su grupo. Y mientras esto ocurre, ¿qué hacer?
Hay otros hechos que deben ser considerados. Al menos desde 2009, se ha venido autorizando en México la liberación al medio ambiente del NK603, exactamente el mismo que está en el centro del debate citado. Se ha pasado de la etapa de análisis de riesgo, a la autorización (a Monsanto y otras empresas) de cientos de hectáreas en territorio nacional para el desarrollo de las fases experimental y piloto en estados como Sinaloa, Tamaulipas, Nayarit, Chihuahua, Coahuila, Durango, Sonora y Baja California Sur. Estos datos son públicos y pueden consultarse en la página de Internet de la Sagarpa.
Ante esto el gobierno mexicano no puede actuar como si nada estuviera pasando. Es necesario convocar a los expertos mexicanos a evaluar el trabajo del grupo europeo y fortalecer la investigación científica en el área de los OGM, con el fin de aprovechar sus beneficios, pero también para evitar los riesgos potenciales sobre la salud y el medio ambiente.
En mi opinión, si ante estos hechos se tuviera que tomar una decisión –y yo creo que debe tomarse–, si se empleara un criterio de tipo médico (y de acuerdo con la ley la Secretaría de Salud está facultada para hacerlo) debería actuarse con prudencia, y ante el riesgo de daños a la salud, deben suspenderse de inmediato las autorizaciones para la liberación de este tipo particular de maíz, y aplicar rigurosos sistemas de vigilancia y control sobre los campos de cultivo ya existentes, hasta en tanto no quede totalmente claro que no representan un riesgo para la salud humana.

Fuente:La Jornada