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viernes, 12 de septiembre de 2014

¿Dónde estamos?

 Excelente y potente escrito...
Koan

Según Brecht, son sombríos los tiempos en que la gente pide que se le descargue de la preocupación de defender sus intereses reales y su libertad. Son los tiempos del cínico, que abomina de la sociedad y desprecia sus convenciones, y son los tiempos también del disidente, que no quiere someterse a los hechos consumados y, a contracorriente, toma partido por la libertad. La disidencia no significa exilio interior porque actúa, y por lo tanto, corre riesgos. Es fundamentalmente resistencia y secesión. Esta posición obliga a liberarse de gran parte del bagaje teórico de la época anterior y a penetrar en la nueva sólo con lo puesto, ya que no se trata de conservar la memoria de un pasado y comunicarla de forma ortodoxa a los nuevos individuos conscientes, sino de incitar a pensar, de provocar un diálogo entre los que se reconocen iguales sin temor a contradecirse. Para encontrar soluciones primero hay que suscitar preguntas. La crisis del pensamiento revolucionario no podrá ser remontada sino en condiciones de libre discusión; en una situación de crisis, el anquilosamiento ideológico y su consecuencia principal, el vacío teórico, son la verdadera catástrofe. No se puede permitir que el enemigo se despache a gusto cuando tiene de su parte fuerzas ingentes: la pérdida de esa batalla, la de las ideas, acarrea la derrota de todas las demás.
Es necesario sacar conclusiones tanto de la constatación de la capacidad del capitalismo de superar sus propias contradicciones o de instalarse cómodamente en ellas, como de la evidente incapacidad de los obreros en hacer su revolución y de la disolución del proletariado como clase social. Todo ello implica la superación capitalista del conflicto, la desaparición de las crisis generales, y por consiguiente, la refutación de una supuesta necesidad histórica objetiva que nos conducía, inevitablemente, hacia la lucha final. Y nos sitúa teóricamente en la posición de los anarquistas y de los socialistas premarxistas, que deducían la lucha por la emancipación humana de la perversidad del mundo y de la voluntad consciente de los oprimidos. Las frecuentes crisis parciales que se dan a causa de la imposición constante de condiciones de vida peores que las anteriores puede generar ilusiones respecto a un retorno de la lucha de clases, o sea, a un replanteamiento de la cuestión social, pero en vano. La cuestión social no puede mostrarse espontáneamente como conflicto que emana de un antagonismo entre dos partes irreconciliables en tanto que lucha de clases, porque la derrota definitiva del proletariado industrial ha eliminado la posibilidad de una crisis total –y por lo tanto, la posibilidad de un conflicto real–y favorece que las luchas actuales sean débiles y manipulables, y en consecuencia, recuperables por el sindicalismo, los partidos, los ecologistas o el humanitarismo de izquierdas.


Walter Benjamin apuntaba que el fracaso del proletariado histórico residía en su “progresismo”, en la creencia burguesa del progreso: “Nada ha corrompido tanto a la clase trabajadora alemana como la idea de nadar a favor de la corriente. El desarrollo técnico era el sentido con el cual creía estar nadando. A partir de ello no había más que dar un paso para caer en la ilusión de que el trabajo en las fábricas, por hallarse en la dirección del progreso técnico, constituía de por sí una acción política. La antigua moral protestante del trabajo celebraba su resurrección en forma secularizada entre los obreros alemanes (…) Tal concepción no quiere ver más que los progresos del dominio sobre la naturaleza y se desentiende de los retrocesos de la sociedad” (Tesis de filosofía de la historia). La moral obrerista apartaba a los trabajadores del planteamiento de la cuestión histórica por excelencia, la cuestión del progreso. La mayor parte de la crítica social ha considerado siempre que los avances científicos y técnicos eran aliados absolutos del proceso emancipador y jamás imaginó que, en tanto que creadores de nuevas servidumbres, iban a hacer de la dominación algo insuperable. Así pues, los obreros eran separados de la producción automatizada – la cual ya no podían concebir claramente como obra suya ni por otra parte cuestionarla- sin hacer la crítica de la máquina, sin rebelarse con el maquinismo como sus predecesores, hace casi dos siglos. La superioridad de aquellos obreros luditas residía en que ellos sí que sabían a qué miseria les condenaban.


No se podrá ir a ningún lado si no se rompe con la concepción de la revolución como reapropiación del aparato productivo existente, ni se admite que la emancipación humana pasa por la destrucción del sistema industrial. Consignas que pertenecían al “estadio anterior del desarrollo económico objetivo” como la ocupación de las fábricas, el control obrero de la producción o la autogestión generalizada, han envejecido y son palpablemente equívocas; solamente partiendo de ese punto podremos identificar las necesidades reales de los individuos y elaborar una crítica auténticamente subversiva. Lo cierto es que, al contrario de lo que decía Marx, hay que renunciar a transformar el mundo con ayuda de todos los grandes recursos propios de este mundo, e intentar conseguir su redención a espaldas del sistema dominante, con todos los medios ajenos a la dominación.



La idea directora de la crítica revolucionaria ha de ser la de la autonomía de la técnica. En nuestra sociedad el hombre es servidor de la máquina y la técnica abarca todos los sectores de la existencia, determinando a la vez las relaciones de los individuos con la naturaleza y las relaciones – hoy en estado de anomia- que mantienen los individuos entre sí. No queda ningún aspecto de las relaciones humanas que no haya sido tecnificado y, por lo tanto, relegado al control de expertos. Ya no es el sistema económico el que determina la naturaleza de la técnica, la política y el grado de complejidad del mundo. Es la técnica la que, fundamentándose en el conocimiento científico, ha ordenado la economía al dictado de sus propias exigencias y se ha apoderado de la sociedad entera, mientras que los individuos han acabado siendo perfectamente equiparables y reemplazables por máquinas. La ideología humanista burguesa se ha deshecho y el “hombre”, es decir, el burgués idealizado, ha dejado de ser la medida de todas las cosas. Quienes hacen historia son las máquinas, los humanos solo las padecen. 


La técnica es la falsa conciencia de una época de individuos reificados, convertidos en cosas. La tecnociencia moderna impone una organización social determinada donde la regla general es la tendencia de la élite a acumular poder sin control. La novedad consiste en que esa concentración de poder no se realiza mediante la expansión del aparato estatal, es decir, no sigue el modelo de la burocratización, sino la línea eminentemente técnica de la eficacia y el rendimiento.

La civilización industrial ha sido creada por la técnica. Desde entonces, la historia mundial es cada vez más historia de la técnica. En los albores del proceso, los socialistas utópicos reconocieron en la máquina, o lo que es lo mismo, en el crecimiento explosivo de la capacidad de producción, la amenaza de un desarrollo cultural que fragmentaría al individuo y atacaría la raíz misma de la libertad y la vida, y trataron de conjurarlos con proyectos basados en el control de los medios técnicos y en el rechazo del sistema de mercado, ignorando cualquier consideración económica. Posteriormente, el socialismo político y el sindicalismo fueron manifestaciones de tendencias a la autoprotección de los destrozos del mercado, pero a costa de un compromiso con la máquina. Según Karl Polanyi “La industrialización fue un compromiso, nada fácil, entre el hombre y la máquina, en el cual el hombre se perdió y la máquina encontró su camino” (El sustento del hombre).
Un programa que contemple la reorganización de la sociedad sobre bases descentralizadas y comunitarias, sobre el “ágora”, a través del desmantelamiento de la producción actual, del control asocial de los medios técnicos y de la adopción de tecnologías descentralizadoras, de la supresión del mercado y del espectáculo, de la desaparición del transporte privado, de la recuperación del campesinado, etc, ha de saber que está pidiendo explícitamente un retorno a las condiciones precapitalistas, al trabajo artesano a la fiesta, a la tradición y a los lazos comunitarios, a los ritmos vitales relajados, al derecho consuetudinario, a la economía del sustento y a la sociedad del estatus, en donde “lo que importa no es la utilidad de uno sino lo que se es" (Cicerón). Pero no es un retorno en el tiempo, no es una vuelta al pasado: es una liberación que sueña más que calcula y que carga con la experiencia de dos siglos de capitalismo y de absolutismo tecnológico; es un viaje por encima del cadáver de los nuevos señores feudales del mercado mundial.
En la actualidad, la escolarización prolongada, el reciclaje y la asistencia social, son los medios empleados profusamente para mantener a una parte cada vez mayor de la población fuera de la producción, por cuanto que se ha convertido en fuerza productiva innecesaria que hay que desmovilizar, métodos que corren a cargo del Estado y que son presentados como logros sociales y expresión de un supuesto “bienestar”. Por estos procedimientos, jóvenes, parados y demás excluidos, son apartados de los circuitos de la productividad, pero son conservados como consumidores. La mundialización ha disparado los gastos sociales al punto de afectar otras necesidades más significativas del Estado como la dotación policial y la compra de armamento. Ante el recurso a los impuestos, los estrategas del poder han promovido políticas tendentes a la creación de un espacio de dispersión de fuerzas productivas inútiles, mediante el fomento de actividades “sin ánimo de lucro” financiadas por el Estado con desgravaciones fiscales. En lo esencial, se trata de que el Estado vaya cediendo la gestión de los servicios sociales y del reciclaje de los individuos a organizaciones inofensivas de voluntarios o de colectivos juveniles adictos, o simplemente a cretinos “sin fronteras”, de modo a desarrollar una economía intermedia que neutralice a los inservibles para el mercado globalizado del trabajo. Dicha economía, destinada a crecer en los próximos años –llamada en Francia “economía social”– es responsable de más del 6% del empleo. Un objetivo económico de este tercer sector (ni público ni privado), consiste en alcanzar la autofinanciación con la constitución de comunidades autosuficientes y el establecimiento de redes de comercio paralelo (llamado “justo”), aderezados con la ideología filantrópica y ecologista de rigor. La denuncia de tales prácticas, por las ilusiones que pueden generar, es tan importante para los desertores del sistema como lo fue la denuncia del ecologismo en la luchas contra la contaminación. La deserción no tiene nada que ver con los paliativos. La deserción no coopera con la dominación ni acepta su dinero; sabe que el establecimiento de condiciones de vida humanas no resultará del hecho de ocupar las posiciones abandonadas en los mercados internacionales por los propietarios del mundo. No ofrece soluciones sino que le pide cuentas: la deserción se aparta del sistema pero sin dejarlo tranquilo.

Finanzas éticas y comunitarias

Estamos en todas partes

Si...se repite el video...jejeje...

Un acercamiento al pensamiento de Piotr Kropotkin

miércoles, 3 de septiembre de 2014

USA se prepara para el colapso. Estados Gueto del Siglo XXI y su superación

El que sepa leer que lea, y si no que una puntos:
Huida de capitales = progresivo abandono global del dolar

Huida total de títulos a largo plazo, así como de activos a corto plazo (como las transferencias bancarias), ha ascendido a 153.500 millones frente a una entrada de capital de 33.100 millones en mayo, según ha comunicado este viernes el Ministerio de Hacienda de EE.UU. De esta cantidad, las salidas netas de capital extranjero privado han sido de 156.900 millones frente a los 3.400 millones de dólares de entrada de capital extranjero. Bloomberg
El lamentable estado de la economía estadounidense, que acabará estallando como una burbuja, llevará a una confrontación inevitable entre los ¿ciudadanos de a pie? y la élite no solo en EE.UU., sino en todo Occidente, opina el analista Harry Dent. RT
China cierra acuerdo en Frankfurt y el yuan se consolida como divisa mundial Elblogsalmon.com 27.8.2014

Economía de casino + desindustrialización = Ruina financiera
El propio representante de la élite estadounidense, el multimillonario Donald Trump, coincide con Harry Dent en que la economía de EE.UU. está a punto de alcanzar la ruina financiera. Esta primavera en el marco de una entrevista con Fox News, citada por 'Money News', Trump aseguró que los inmensos niveles de deuda, la alta tasa de desempleo y la inevitable reducción de la calificación crediticia son todos los ingredientes necesarios para una pronta ruina financiera del país.

Polarización social= brotes violentos
Dent supone que debido al descontento de la mayoría de la población por las ganancias extremas de la clase alta por pobreza extrema y marginalización, EE.UU. no será el único país en vivir "la rebelión de las masas", sino que "la gente común empezará a rebelarse en todos los países desarrollados". "Sin duda, la próxima revolución occidental no será agradable, pero va a marcar el comienzo del próximo gran resurgimiento de la clase media en los países desarrollados y acelerará la nueva oleada de clase media en los países emergentes", concluye el analista. RT
Militarización de la Policía+ guetos = Preparando la represión
"No cave ninguna duda, la policía en los Estados Unidos se está militarizando, y en muchas comunidades, sobre todo las de color, está llegando un mensaje alto claro: " Tú eres el enemigo". Esto lo escribe Tom Nolan, que trabajó durante 27 años en el Departamento de Policía de Boston. "Muchas comunidades ven a la policía como un ejército de ocupación, sus calles recuerdan más a Bagdad o Kabul que una ciudad en América."
No es casualidad; gran parte de los equipos utilizados por las fuerzas de policía en las calles de Estados Unidos hoy es, de hecho, directamente de los militares de EE.UU. How the Pentagon Militarized the US Police Force- Global Research
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Estamos asistiendo a la caída de libro de un imperio

La caída de USA como imperio se intuyó en 1973 con el abandono del patrón oro por el petrodólar después de la nefasta intervención de Vietnam, en la que se observaron serios problemas de solvencia, pasada la depresión del 29. Una decadencia multifactorial pero principalmente debida al coste de las guerras, desindustrialización y economía especulativa.
El petrodólar fue una un grandioso artificio para los fascistas, una jugada magistral que encubría un problema de fondo: una estafa piramidal. Una gigantesca extorsión mundial, base de la nueva economía. La imposición, aceptada por amigos y enemigos, vasallos y competidores, funcionó bien hasta que perdió el poder militar que le permitía mantener el control del intercambio de petróleo por dólares.
Crisis tras crisis en 1988 termina la guerra Irak-Iran con la pérdida de Irak como aliado, y el acceso al petróleo barato, propiciando la Primera Guerra de Irak de 1991, otra victoria militar pero derrota económica.
Aunque venciese políticamente a su rival contemporáneo en 1989, URSS, consiguiendo su disolución, siguió larvándose su caída.
La derogación de la ley Glass-Steagall en 1999 por la que la desaparece la separación entre banca de inversión, especulativa, y la banca de depósitos, de ahorros, supone el golpe de muerte.
La mitad de la deuda actual es debida a los gastos militares directos en Irak 2001 y Afganistán 2003.
Ahora el dinero americano no vale nada, y por eso los países se deshacen de él lo más rápidamente posible.
Pero USA se revuelve. En 2014 propone la vieja táctica arancelaria proteccionista antiliberal contra Rusia por medio de sanciones económicas, intentando proteger su economía y alejar a sus aliados de la influencia Rusa. Pero ya es demasiado tarde, la rapiñada Europa es de quien suministra los hidrocarburos, y en este caso la ganadora es Rusia.
La caída de USA es inevitable, ya que no puede generar industria por los altos costes, ni redistribuir capitales sin acabar con la economía de casino y desposeer a las élites. El poder del lobby Militar es mayor que el bancario, y está basado la constante generación de conflictos tanto externos, presentados a su pueblo como inevitables, como internos, propiciando y controlando los tráficos ilegales (drogas, armas, dinero, prostitución, DATOS) y los sistemas de extorsión y represivos.
USA prepara desde hace años la transición hacia una sociedad totalmente polarizada con dos clases como el S.XIX, ricos y pobres, sin clase media. La palabra clave es gueto.

Los Guetos son Ciudades y Estados en el siglo XXI

El sistema de guetos, cárceles al aire libre, cotos de caza y corrupción es un hecho.
El gueto ha crecido, ya no se circunscribe a un barrio, sino que son pueblos y ciudades enteros los tomados al asalto por la policía en nombre de la seguridad del Estado. Es una realidad que ha llegado para quedarse. Es la nueva vieja forma de organización social por clases. Barrios cercados, electrificados, ciudades viviendo de la beneficencia, de cupones y cartillas de racionamiento.
La crisis americana de las hipotecas subprime de 2007 solo fue la primera restructuración de una sociedad que se tambalea incapaz de hacer frente a sus deudas. Este fue el primer gran movimiento de población hacia sus nuevas reubicaciones. Unos 10 millones de desplazados hacia los guetos. En 2014 se calcula que el 15% de la población, 45 millones de personas, viven de cupones y vales de comida. Los más desfavorecidos se mudaron a los nuevos barrios-rediles con los desfavorecidos de siempre.
En 2011 la cifra de estadounidenses que reciben ayuda del Gobierno para comprar alimentos llega a niveles récord. La Crisis generadas por las élites obligan a la clase media a replantear su status. De clase media a parados. RT
Continuó unas oleadas de instituciones en impago, ciudades en quiebra, de Estados en default, hasta que en 2013 llega al pico con un cierre parcial del Gobierno del País.
En 2014 las tensiones en los guetos, escenificados como choques raciales, no dejan de acentuarse. Como la ejecución perpetrada en la ciudad-gueto de Ferguson, la cual a provocado una oleada de protestas en el país.
Esto va mucho más allá, por que el proceso no ha acabado. El miedo a una revuelta generalizada es real, más aún cuando la sociedad americana en sí es una sociedad militarizada, drogada y carcelaria. La guerra interna empezó hace tiempo. La NSA controla los flujos de información. Los distintos Departamentos han preparado sus protocoles de Emergencia. Los famosos campos FEMA, campos de refugiados, eufemismo de campos de concentración y esclavitud son una realidad.

Una vez en el gueto: superación de la crisis capitalista y retorno de la razón

Como siempre los medios de producción se alejan de las manos de los trabajadores. Tan lejos que ya no podemos ni tocar las máquinas!
El sistema social tal cual se conocía ha cambiado, ha vuelto atrás, a las barriadas desatendidas, y en ese retroceso encontramos un espacio de trabajo y desarrollo.
Lucha contra la economía del Desperdicio, la economía del Rendimiento. Organizar la producción
El cambio de paradigma entre beneficio económico y rendimiento es hoy en día de por sí subversivo, y aquel que lo esgrime es tenido por loco. Es reflejo de un camino hacia la desprogramación y desalienación.
Lograremos reorganizar nuestra producción de bienes y servicios, en cuanto cambiemos el valor de los productos. Un producto fabricado con un valor de mercado inasumible por su forma de producción (menos mecanizada, de diseño, no de lujo se entiende) pierde su interés para el capitalismo, pero puede ser intercambiable por moneda social, bienes y servicios igualmente inasequibles por la economía imperante.
La maquinaria obsoleta no es inservible, solo que no produce al ritmo de mercado requerido, aumentando los precios de mercado, que no los sociales.
Los talleres populares y las cooperativas son fuente de producción de consumo y escuelas de formación, desde las cuales se pueden comenzar a organizar las comunidades.
Una vez organizada una mínima producción la lucha contra la obsolescencia programada es otro elemento a tener en cuenta, capaz de minar en poco tiempo todo un sistema de consumo impuesto basado en el usar y tirar y en el absurdo de las modas, atacando al propio sistema de valores.
Lucha contra las Mafias, los Caciques en el barrio
Una vez en el gueto tendremos que luchar de nuevo con los restos del incendio. Los fascistas querrán controlar el gueto, y emplearán las mismas tácticas que las élites opresoras. Ejércitos de sicarios. Las bandas organizadas por el Estado y la policía, el Paraestado, nos usarán de camellos y mano de obra realmente esclava. Drogas, prostitución, armas y talleres clandestinos. El ejemplo a seguir es Nápoles. Comienza la lucha del perro contra el perro.
Es imperativo que desaparezcan del barrio o todo el proyecto estará en peligro. Hay que acabar con sus mafias por medio de la educación y la organización social. Y las autodefensas si es necesario (que lo es)!

Lucha contra el asistencilalismo impuesto. Organización y razón.
Los estados siempre necesitarán de la masa pobre para completar tareas que no pueden realizar las máquinas. Para mantener a la población pobre han de despojarla, pero mantenerla viva. Les basta con cubrir un mínimo de necesidades. Comida en forma de cupones, latas y sobres, ropa usada, pocilgas de alquiler, y unos servicios mínimos que mantengan cierta salubridad. Escuelas y hospitales no son necesarios, son sustituidos por Comedores y Servicios de urgencias; y sobre todo por alcohol, putas, drogas y televisión.
¡Basta ya de vivir de miseria!

Todos los servicios son importantes, todos los trabajos deben hacerse, pero para romper el circulo de pobreza impuesta se debe organizar primero la producción y consumo, y después la educación, incluso antes que los servicios sanitarios! Pero de nada servirán si las personas formadas siguen queriendo pasar a formar parte de las élites. Se volverá al punto de inicio! Se necesita una IDEOLOGÍA que evite la formación de CASTAS PARÁSITAS incluso en su seno. Esto fue lo que promovió la Escuela Moderna de Ferrer i Guardia en el S.XIX fomentando el Anarquismo en la clase obrera. Ahora es en la clase precaria.
La vida en el gueto es dura pero posible. Allí donde el Estado crea un hueco vacío puede ser ocupado y aprovechado en su contra. Donde crea miseria creamos sociedades, donde crea dolor generamos nosotros mismos cultura y solidaridad. La sociedad avanzará y se deshará del Cáncer Capitalista y muchos otros. Lidiaremos contra Fascistas y dictadores. Y despertaremos de la pesadilla andando nuestra camino paso a paso viviendo la utopía.
SALUD Y ORGANIZACIÓN!
ÚNETE A LA RESISTENCIA, CONTACTA CON TUS GRUPOS LOCALES!
Fuente - La Tarcoteca: USA se prepara para el colapso. Estados Gueto del Siglo XXI y su superación

miércoles, 6 de agosto de 2014

Desarrollar relaciones de afinidad

"Hoy el alma se ahoga en una masa de encuentros al azar. Estamos buscando a aquell@s que aún están lo suficientemente viv@s para apoyarse un@s a otr@s más allá de esto; aquell@s que escapan de la Vida Normal.”

Against Sleep and Nightmare


Vivimos en una sociedad en la que la mayoría de nuestros encuentros han sido ya definidos en forma de roles predeterminados y relaciones en las que no tenemos nada que decir. Una aleatoriedad desprovista de sorpresa rodea el tormento programado del trabajo con un “tiempo libre” que carece del gozo, de la capacidad de asombro o de cualquier libertad real de actuar a nuestro antojo, un “tiempo libre” no muy diferente del trabajo del que se supone que es un respiro.

La explotación se hace presente en el conjunto de la existencia al estar cada una de nuestras interacciones canalizadas hacia una forma de relacionarse que ya ha sido determinada en función de las necesidades del orden dominante, con el fin de garantizar la reproducción continuada de una sociedad en la que un@s poc@s controlan las condiciones de la existencia de tod@s, y por tanto poseen nuestras vidas.

Así pues, la revuelta contra nuestra explotación no es esencialmente una lucha política o incluso económica, sino una lucha contra la totalidad de nuestra existencia actual (y por tanto contra la política y la economía), contra las actividades e interacciones cotidianas que nos son impuestas por la economía, el estado y todas las instituciones y aparatos de dominación y control que componen esta civilización. Esta lucha no se puede llevar a cabo por cualquier medio.

Requiere un método de encontrarse y actuar en el mundo en el que se manifiesten aquí y ahora nuevas relaciones, las de individu@s libres que rechazan ser explotad@s y dominad@s e igualmente rechazan dominar o explotar. En otras palabras, nuestra lucha debe ser la reapropiación inmediata de nuestras vidas, en conflicto con la actual sociedad.

Partiendo de esta base, el rechazo a la formalidad y el desarrollo de relaciones de afinidad no puede ser visto en términos meramente tácticos o estratégicos. Más bien, son el reflejo en la práctica de aquello por lo que estamos luchando si, efectivamente, estamos luchando por retomar nuestras vidas, por reapropiarnos de la capacidad de determinar las condiciones de nuestra propia existencia -es decir, la capacidad para la autoorganización.

El desarrollo de relaciones de afinidad es específicamente el desarrollo de un profundo conocimiento del otro de un modo complejo, una profunda comprensión de las ideas, sueños, deseos, pasiones, aspiraciones, capacidades, y concepciones de la lucha y de la vida, de los demás. Es por supuesto un descubrimiento de lo que se tiene en común, pero más significativamente es un descubrimiento de las diferencias, de lo que es único en cada individu@, porque es en la diferencia donde se puede descubrir realmente qué proyectos se pueden llevar a cabo con otr@s.

Dado que el desarrollo de relaciones de afinidad es en sí mismo un reflejo de nuestros objetivos como anarquistas y dado que se propone crear un conocimiento profundo y en constante expansión del/a otr@, no se puede abandonar simplemente al azar. Necesitamos crear adrede la oportunidad para los encuentros, discusiones y debates en los que nuestras ideas, aspiraciones y visiones de la lucha revolucionaria puedan ponerse en discusión, donde las afinidades reales y los conflictos reales salgan a la luz y se desarrollen-no con el objetivo de encontrar un termino medio en el que tod@s transijan por igual, sino para clarificar distinciones y así descubrir una base real para crear proyectos de acción que no sean simplemente desempeñar el papel de radical, activista o militante, sino que sean reflejos reales de los deseos, pasiones e ideas de quienes se impliquen.

Aunque las publicaciones, los tablones de discusión en Internet y la correspondencia pueden proporcionar medios para hacer esto en algunos niveles, en cuanto que son foros abiertos tienden a ser demasiado aleatorios, con el riesgo de que la discusión pierda cualquier proyectualidad y se desvía hacia el intercambio democrático de opiniones que tienen poca conexión con la propia vida.

A mi entender, las mejores y más significativas discusiones pueden tener lugar en encuentros cara a cara entre gente con alguna claridad de porqué se están reuniendo para discutir. Así pues, organizar grupos de discusión, debates, encuentros, etc. es una parte integral del desarrollo de relaciones de afinidad y por tanto de proyectos de acción.

La necesidad de perseguir el desarrollo de relaciones de afinidad de forma intencionada no significa el desarrollo de una base formal para la afinidad. La formalidad socava la posibilidad de afinidad, porque está basada por naturaleza en un espacio común predeterminado, y por tanto arbitrario. La organización formal se basa en una unidad ideológica o programática que resulta por último en adhesión a la organización como tal. Las diferencias se deben dejar a un lado por la causa de la organización, y cuando las diferencias se dejan a un lado, lo mismo ocurre con los sueños, deseos, aspiraciones y pasiones dado que éstas solo pueden pertenecer al individu@.

Pero, de hecho, la organización formal no tiene nada que ver con la intención o la proyectualidad. En realidad, al proporcionar una ideología a la que adherirse, libra al individuo de la responsabilidad de pensar por si mism@ y desarrollar su propia comprensión del mundo y de su lucha en el. Al proporcionar un programa, libra al individuo de la necesidad de actuar autónomamente y hacer análisis prácticos de las condiciones reales en las que está luchando. Por tanto, en realidad la formalidad socava la proyectualidad y la capacidad para la autoorganización y de esta forma socava el objetivo de la lucha anarquista.

Las relaciones de afinidad son la base necesaria de auto-organización en el nivel cotidiano más básico de lucha y de vida. Es el conocimiento profundo y creciente del/a otr@ lo que proporciona la base para desarrollar proyectos de revuelta que reflejen verdaderamente nuestras propias aspiraciones y sueños, para desarrollar una lucha compartida que se base en el reconocimiento y, en el mejor de los casos, el apasionado disfrute de nuestras muy reales y hermosas diferencias.

El desarrollo de la revolución social requerirá, por supuesto, una organización de la actividad más allá del ámbito de nuestras relaciones de afinidad, pero son los proyectos que desarrollamos de estas relaciones lo que nos proporcionan la capacidad para la auto-organización, la fuerza para rechazar toda formalidad y, por tanto, a todos los grupos que pretenden representar la lucha, ya se llamen partidos, sindicatos o federaciones.

En las relaciones de afinidad, empieza ya a desarrollarse una nueva forma de relacionarse libre de todos los roles y de toda relación social ya manida, y con ésta una aparente impredecibilidad que las autoridades nunca entenderán. Aquí y ahora, abrazamos un mundo de maravilla y gozo que es un arma poderosa para destruir el mundo de dominación.





Willful Disobedience Vol. 2 No. 12

viernes, 18 de julio de 2014

Utopodcast - Entrevista a Dialéctica Revolucionaria

Ha sido un gran gusto y placer para mí, el poder conversar y entrevistar junto a mi buen amigo Manuel de unionyfuerza.info, a estos dos compañeros creadores, Carlos y Javi (Akratos y KNL). Dos amigos que no solo tienen conciencia revolucionaria sino además un gran talento musical y creativo. 
Cuando Carlos me envió las 8 rolas que conforman "BAJO LA GUILLOTINA" su primer disco juntos, en verdad que tan solo pude decir , que me ha gustado mucho y que presentan un excelente nivel de calidad y producción (hecho todo con medios propios); creo que los ritmos y bases son excelentes pero aún más el mensaje y letras certeras, educativas y sobre todo revolucionarias.
Ojalá este grupo nos pueda seguir deleitando con más canciones como estas y ayudando a difundir el mensaje revolucionario...

Gracias Javi y Carlos, por su humildad, dedicación y espiritu revolucionario.

Koan

miércoles, 25 de junio de 2014

Grupos Autónomos. Una crónica armada de la transacción democrática

Hermoso e inspirador audio que nos habla un poco del valor, sueños y coraje, de unos jovenes que lucharon por un mundo que no fuera una mierda como el actual...

martes, 10 de junio de 2014

¿Qué es Anarquismo? - Noam Chomsky

Lo estructural y las relaciones de poder





Estructura, poder y dominio son conceptos íntimamente relacionados y que debemos comprender para tener las herramientas de análisis para la transformación radical de la sociedad. Uno de los temas centrales en el anarquismo ha sido la cuestión del poder, donde se han escrito numerosos textos que apuntaban a que el ejercicio del poder resulta pernicioso y de ahí está el origen de todos los males y desigualdades en esta sociedad. Sin embargo, no podemos atendernos solo a la cuestión del poder, lo cual, he planteado ampliar el tema tratando la estructura y el dominio. ¿Es lo mismo poder y dominio? ¿Qué es la estructura? ¿Qué tienen que ver el dominio con la estructura? ¿Y el poder con la estructura? Cuestiones como éstas las iremos desarrollando a continuación.
Tenemos claro que vivimos en una sociedad con profundas desigualdades a todos los niveles: desde lo económico hasta lo político y social. Las desigualdades se producen por la existencia de grupos sociales dominantes y otros subordinados que sufren esa dominación. Dicha dominación se ejerce a través de unas bases materiales, como, por ejemplo, una posición económica ventajosa, a las cuales podemos denominar estructura o infraestructura y también ideológica llamada superestructura, en términos marxistas. Entonces, cuando hablamos de algo estructural en general, hacemos referencia a todas aquellas formas de opresión provenientes de los grupos sociales dominantes. Así por ejemplo, cuando hablamos de violencia estructural, hablamos de aquella que ejerce la clase dominante contra nosotras a través de la represión física de los porrazos, la criminalización de la pobreza, condenarnos a la miseria, etc. También, lo estructural puede hacer referencia a aquello que tiene causa directa en las bases materiales de un sistema, como por ejemplo, cuando hablamos de crisis estructural del capitalismo.

Hasta ahora, el concepto de poder en el anarquismo clásico ha ido asociado al dominio, pero las tesis sobre el poder de Foucault han abierto nuevas perspectivas para entender dicho concepto que rompe con el esquema clásico de poder igual a dominio. Según Foucault, el poder es, básicamente, una fuerza social que está presente y fluye en todo el cuerpo social sin unas direcciones determinadas, lo cual no es ejercido siempre desde el Estado o la clase dominante, sino que también puede provenir de instituciones organizadas fuera del Estado. Además, el poder no solo es meramente destructivo, también es creador, crea conocimientos y saberes en favor de los grupos sociales que los crean. Por tanto, podemos distinguir entre poder-dominio, aquel que se ejerce a través de la clase dominante y de carácter impositivo mediante la violencia y la creación de hegemonía y consenso para imponer los intereses de esa clase dominante; y el poder-fuerza social que es ejercido desde las clases explotadas a través de las organizaciones populares, la creación de contra-hegemonía y ruptura con el orden dominante para materializar los intereses de emancipación social.

Una vez aclarados los términos, es hora de relacionarlos y posteriormente ver su aplicación en la realidad social. La diferencia clave entre dominio y poder es que el dominio es un poder ejercido desde una posición ventajosa, es decir, el dominio se ejerce en un contexto donde no hay equidistancia en las relaciones de poder. Esa posición de ventaja lo da la estructura material e ideológica. Se podría decir entonces que el dominio es un poder estructural, aquel poder que se ejerce a través de una estructura material e ideológica construida a medida por aquel grupo social dominante. Es aquí donde tiene origen todas las opresiones que hoy en día conocemos: la opresión -o explotación- de clase, la heteropatriarcal y la racial. Todas estas opresiones comparten un común denominador que es la existencia de una base estructural mediante la cual se ejerce el dominio.

Así pues, en el plano económico podemos reconocer la dominación capitalista en el cual, los o las poseedoras de los medios de producción -la clase capitalista- les confieren una posición dominante frente a la clase obrera que carece de dichos medios. Es por ello que un o una trabajadora siempre está en una posición de desventaja frente al capitalista, lo que se traduce en una relación desigual de poder. No obstante, si la trabajadora se organiza junto con sus semejantes y construye a la vez un discurso que desafíe el discurso dominante, esta relación de poder puede cambiar en favor de la clase obrera mediante la lucha de clases. Asimismo, encontramos en la organización popular otra forma de articular un poder desde abajo.

Por supuesto que la opresión central es la de clases, pero no podemos restar importancia a las opresiones no clasistas, pues también sustentan el sistema capitalista. En este caso, el heteropatriarcado es una estructura socio-cultural en el cual los hombres heterosexuales adquieren una posición dominante respecto a los y las homosexuales y la mujer. Como en la opresión clasista donde la clase obrera está en una posición desfavorecida, la mujer y aquellas personas que se salen de la heteronormatividad se encuentran en una relación de poder con los hombres heterosexuales desfavorable. Consecuencia de ello es el machismo y la homofobia, manifestaciones de esta dominación heteropatriarcal. Lo mismo sucede con el racismo, en el cual el hombre blanco occidental se posiciona como dominante frente a otras etnias no blancas y no occidentales, juzgándolas en base a las concepciones sociales eurocentristas y etnocentristas, caracterizándoles principalmente como salvajes, delincuentes y esclavos.

La importancia de conocer estos conceptos nos permite reconocer correctamente las opresiones y no cometer errores como usar la misma vara de medir para un lado y para otro cuando las relaciones de poder son asimétricas. Para ello, pondré unos ejemplos breves que ilustren esta premisa: la violencia policial es ejercida desde la clase dominante y responde a sus intereses, al contrario que la violencia utilizada para la autodefensa. No es nada comparable robar artículos en un supermercado con el fraude fiscal, la fuga de capitales y con la explotación asalariada. El absentismo laboral o cualquier acto de “indisciplina” no es nada comparable a los ataques a los derechos de los y las trabajadores mediante las reformas laborales. Se culpa a la mujer de ser violada y que tiene que andarse con cuidado para evitarlo, cuando el culpable es el hombre quien comete las agresiones sexuales y que es él quien debe dejar de violarlas. Que una persona no blanca desprecie a un blanco o blanca por serlo no es nada comparable a las redadas racistas, la criminalización de la inmigración, su exclusión y discriminación, etc… Aquí de nuevo nos encontramos con el denominador común: lo estructural.

Una vez que sepamos en qué posición estamos y conozcamos las relaciones de poder en la realidad social, el siguiente paso es cómo articular respuestas contra ellas, no para crear nuevas formas de dominio sino en equilibrar la balanza de las relaciones de poder. Así por ejemplo, en el campo económico, solo podrá existir una relación de poder equidistante aboliendo el sistema capitalista e implantando un sistema socialista libertario que ponga los recursos, medios de producción e instrumentos de trabajo en común; en el político, en la abolición del Estado sustituyéndose por instituciones horizontales (asambleas, consejos, comités, confederaciones…) en las cuales los y las productoras y consumidoras sean quienes tomen las decisiones políticas; y en el plano socio-cultural, por el empoderamiento de las mujeres, homosexuales y minorías étnicas junto con la deconstrucción de los privilegios patriarcales y raciales. Suprimir el dominio implica destruir las estructuras del poder-dominio y crear otras estructuras materiales e ideológicas y junto a ello el poder popular, que sería el poder socializado donde las relaciones de poder entre distintos grupos sociales sean equidistantes.

Fuente: Regeneración

Movimiento obrero asambleario