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viernes, 12 de septiembre de 2014

Mundo anti-socrático: Nadie se huele su propia mierda

Un texto genial!!
 Koan 
 
“La ignorancia frecuentemente proporciona más confianza que el conocimiento”
Charles Darwin
“Uno de los dramas de nuestro tiempo está en que aquellos que sienten que tienen la razón son estúpidos y que la gente con imaginación y que comprende la realidad es la que más duda y más insegura se siente”.
Bertrand Russell
“Al menos el 80% de la población piensa que esta entre el 20% más inteligente.”
Principio de Meta-Pareto
Parte de mi actividad destinada a “perder” mi tiempo libre lo insumo en reflexionar, casi en clave resentida, sobre el devenir de nuestra civilización. En esa línea, y fruto de ese tiempo diletante, concluí resumiendo que:
¿Será que la ignorancia es una nueva fuente de poder? Si, ciertamente, vivimos en un mundo verdaderamente anti-socrático en el que, contrariamente a la prédica que reza que el que más sabe tenderá a ponderar su experiencia como insuficiente, percibo que nos hemos convertido en individuos que, para posicionarnos en este mundo que hace de nosotros un producto comercial, tendemos a vanagloriarnos de nuestra experta-falsa sapiencia. Para ello, nos valemos del conocimiento o si es posible cercanía de las celebrities estelares que habitan los mundos temáticos de nuestro acontecer.
Aprovechamos la fama o, aunque más no sea, las frases o textos de otros a los que citamos para incubrir nuestra incultura. Nos valemos de citar a personajes famosos como una forma de absorber la fama que detentan y, si logramos publicar una selfie junto a ellos, mucho mejor aún. Si, dado que la honestidad intelectual no vende, nos hemos visto obligados a jactarnos de nuestra supuesta potenciada erudición.
En efecto, la red nos ha convertido a todos en “eruditos de medio pelo“, en habilidosos copy-cats de lo ajeno, en sapatrascas vendedores de saberes que no tenemos sino que copiamos, en relatores de PPTs basados en el conocimiento de otros a quienes no estamos dispuestos a reconocer y menos agradecer a menos que se trate de una gran celebrity cuya original cita nos beneficie por la irradiación de su influencia.
El actual sistema de interacción social tan viciado de marketing, tan colmado de careteada trucha nos ha vuelto a todos vendedores de espejitos de colores cuando no, de humo, y para ello, coaching o autocoaching mediante, nos hemos visto movidos a adaptar nuestro nivel de discurso a una liviana erudición amalgamada con buena onda, a convertirnos en exudadores de psicología positiva, en evangelistas de la (falsa) felicidad cuyo testimonio queda reflejado en esa hipócrita y deslucida sonrisa que cuelga de nuestros rostros a la hora de pretender algo (interesado) en el otro.
La meritocracia del autobombo con sonrisa de oreja a oreja, como forma de posicionamiento chupaplata, la mediocridad complaciente y liviana al servicio de la sugestión grupal, no para atender las necesidades de las personas sino para venderle “supuesto valor” a un mercado de incautos” colmado de competencia que conviene imitar pero ocultar.
Qué tiempos locos estos… en el que todos nos hemos vuelto vendedores de buzones de conocimiento… Viene a mi mente el personaje de Carolyn Burnham, la esposa de Lester, magistralmente interpretada por Annette Bening en la película American Beauty, esa ambiciosa vendedora inmobiliaria a la que sólo le importa el éxito profesional (a riesgo de sacrificar su esencia y la de otros) y para ello procura transmitir un semblante de éxito y buenaventura que la lleva a afirmar que «su compañía vende una imagen y es parte de su trabajo vivir esa imagen»…

Como nota al pie, resulta interesante destacar que la rosa de “American Beauty” es una variedad de rosa cultivada artificialmente para tener una apariencia perfecta. Tal como lo expresa la entrada de la Wikipedia, en las rosas, que aparecen en numerosos pasajes de la película, queda representada la “falsa belleza”, belleza que es sólo apariencia…
Lamentablemente nos hemos dado cuenta de que nuestro ilimitado acceso al conocimiento de otros nos permite moldear nuestro perfil profesional al punto de equipararnos a los verdaderos expertos, con la diferencia de que esos sabios, aquellos que realmente han absorbido saberes verdaderos, probablemente, terminen olvidados opacados por su inhabilidad de vender. Pues, a mayor sabiduría, mayores son las dudas y menores las certezas que se puedan expresarle a un mundo ávido de respuestas sean estas o no verdaderas… ¡¡Bravo, bravo, bravo carajo!!...que contundencia!, buumm!!!...Koan

Soy tan experto en mis saberes fragmentarios, soy tan sabio en mi semblante vendedor que hasta puedo darme el lujo de citar, cual magnánimo erudito, a “mis grandes amigos” David Dunning y Justin Kruger, esos interesantes investigadores de la Universidad de Cornell, quienes, si mal no recuerdo, hace ya unos cuántos años publicaron en el Journal of Personality and Social Psychology, el trabajo:
[Probablemente, ellos nunca se enteren de mi existencia, sin embargo y dado que me quiero posicionar marketineramente, no está mal citarlos como si fueran mis "grandes amigos".
No le digan a nadie que llegué a ellos a través de un tweet de Mikel Uriguen:
Sean uds. ahora cómplices de esta mi picardía: ellos no tienen por qué enterarse de esto. Vivimos en la Era de la Colaboración (y, agrego yo, de los oportunistas lameguita como yo). Así que no le digan a Mikel y a Jesús de la Gándara, autor del post de la Revista @hyperbolemag que les estoy robando el dato así termino pareciendo, a la vez, original y erudito … ]
[Copio ahora a la Wikipedia, pero de ello ustedes ni tienen por qué enterarse…].
Déjenme contarles que el efecto Dunning-Kruger es un sesgo cognitivo según el cual los individuos con escasa habilidad o conocimientos sufren de un efecto de superioridad ilusorio que los hace considerarse más inteligentes que otras personas más preparadas, incorrectamente midiendo su habilidad por encima de lo real.
Según lo afirman mis grandes amigos Dunning y Kruger, que ganaron el premio Ig Nobel en el año 2000 por su trabajo, este sesgo, es atribuido a una inhabilidad meta-cognitiva del sujeto de reconocer su propia ineptitud, debido a que su habilidad real debilitaría su propia confianza y, ahora agrego yo, su capacidad de venderle a un mercado ávido de certezas. Los individuos competentes, es decir esos contra quienes tenemos que competir, suelen asumir que los otros tienen una capacidad o conocimiento equivalente al suyo dado que, el gran conocimiento que poseen, los sume en una espiral de dudas que los inactiva a vender sus saberes y a la vez, por saber tanto, se convierten en una amenaza competitiva potencial ante el ladrinculto. Déjenme explicar mi punto:

miércoles, 3 de septiembre de 2014

¿Por qué no estalla una Revolución?

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¿Te has preguntado alguna vez porqué nadie reacciona ante la infame oleada de opresión y abusos de todo tipo que estamos sufriendo?

¿No te produce perplejidad el hecho de que tras tantas y tantas revelaciones sobre casos de corrupción, injusticias, robos y burlas a la ley y a la población en general, a la cual se le ha robado literalmente el presente y el futuro, no suceda absolutamente nada?
¿Te has preguntado porqué no estalla una revolución masiva y por qué todo el mundo parece estar dormido o hipnotizado?
Estos últimos años se han hecho públicas informaciones de todo tipo que deberían haber dañado la estructura del Sistema hasta sus mismísimos cimientos y sin embargo la maquinaria sigue intacta, sin ni tan solo un arañazo superficial.
titulares apatía
Y esto pone de manifiesto un hecho extremadamente preocupante que está sucediendo justo ante nuestras narices y al que nadie parece prestarle atención.

El hecho de que SABER LA VERDAD YA NO IMPORTA



Parece increíble, pero los acontecimientos lo demuestran a diario.
La información ya no tiene relevancia
Desvelar los más oscuros secretos y sacarlos a la luz ya no produce ningún efecto, ninguna respuesta por parte de la población.

Por más terribles e impactantes que sean los secretos revelados.
Durante décadas hemos creído que los luchadores por la verdad, los informadores capaces de desvelar asuntos encubiertos o airear los trapos sucios, podían cambiar las cosas.
Que podían alterar el devenir de la historia.

De hecho, hemos crecido con el convencimiento de que conocer la verdad era crucial para crear un mundo mejor y más justo y que aquellos que luchaban por desvelarla eran el mayor enemigo de los poderosos y de los tiranos.
Y quizás durante un tiempo ha sido así.
Pero actualmente, la “evolución” de la sociedad y sobretodo de la psicología de las masas nos ha llevado a un nuevo estado de cosas.
Un estado mental de la población que no se habría atrevido a imaginar ni el más enajenado de los dictadores.
El sueño húmedo de todo tirano sobre la faz de la tierra
: no tener que ocultar ni justificar nada ante su pueblo.
Poder mostrar públicamente toda su corrupción, maldad y prepotencia sin tener que preocuparse de que ello produzca ningún tipo de respuesta entre aquellos a los que oprime.

apathy einstein
Ésta es la realidad del mundo en el que vivimos.
Y si crees que esto es una exageración, observa a tu alrededor.
El caso de España es palmario.
Un país inmerso en un estado de putrefacción generalizado, devorado hasta los huesos por los gusanos de la corrupción en todos los ámbitos: el judicial, el empresarial, el sindical y sobretodo el político.
Un estado de descomposición que ha rebosado todos los límites imaginables, hasta salpicar con su pestilencia a todos los partidos políticos de forma irreparable.
casos corupcion españa
Y sin embargo, a pesar de hacerse públicos de forma continuada todos estos escándalos de corrupción política, los españoles siguen votando mayoritariamente a los mismos partidos, derivando, como mucho, algunos de sus votos a partidos subsidiarios que de ninguna manera representan una alternativa real.
Ahí está el alucinante caso de la Comunidad Valenciana, la región más representativa del saqueo desvergonzado perpetrado por el Partido Popular y donde, a pesar de todo, este partido de auténticos forajidos y bandoleros sigue ganando las elecciones con mayoría absoluta.
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Una vergüenza inimaginable en cualquier nación mínimamente democrática.
Y desgraciadamente, el caso de Valencia es solo un ejemplo más del estado general del país: ahí tenemos el indignante caso de Andalucía dominada desde hace décadas por la otra gran mafia del estado, el PSOE, que junto con sus socios de los Sindicatos y el apoyo puntual de Izquierda Unida han robado a manos llenas durante años y años.
O el caso de Cataluña con Convergencia y Unió, un partido de elitistas ladrones de guante blanco, por poner otro ejemplo más.
Y es que podríamos seguir así por todas las comunidades autónomas o por el propio gobierno central, donde las dos grandes familias político-criminales del país, PP y PSOE, se han dedicado a saquear sin ningún tipo de recato.
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Y a pesar de hacerse públicos todos estos casos de corrupción generalizada; a pesar de revelarse la implicación de las altas esferas financieras y empresariales, con la aquiescencia del poder judicial; a pesar de demostrarse por activa y por pasiva que la infección afecta al Sistema en su generalidad, en todos los ámbitos, imposibilitando la creación de un futuro sano para el país; a pesar de todo ello, la respuesta de la población ha sido…no hacer nada.
La máxima respuesta de la ciudadanía ha sido “ejercer el legítimo derecho de manifestación”, una actividad muy parecida a la que hace la hinchada cuando su equipo de fútbol gana una competición y sale en masa a la calle para celebrarlo.manifestaciones y celebraciones deportivas
Es decir, nadie ha hecho nada efectivo por cambiar las cosas, excepto picar cacerolas.
Y el caso de la corrupción política desvelada en España y la nula reacción de la población es solo un ejemplo de entre muchos tantos a lo largo y ancho del mundo.
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Ahí está el caso del deporte de masas, azotado como está por la sospecha de la corrupción, de la manipulación y del dopaje y por la más que probable adulteración de todas las competiciones bajo el control comercial de las grandes marcas…y a pesar de ello, sus audiencias televisivas y su seguimiento no solo no se ve afectado, sino que sigue creciendo cada vez más y más y más…
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Pero todos estos casos empequeñecen ante la gravedad de las revelaciones hechas por Edward Snowden y confirmadas por los propios gobiernos, que nos han dicho, a la cara, con luz y taquígrafos, que todas nuestras actividades son monitoreadas y vigiladas, que todas nuestras llamadas, nuestra actividad en redes sociales y nuestra navegación en Internet es controlada y que nos dirigimos inexorablemente hacia la pesadilla del Gran Hermano vaticinada por George Orwell en “1984”.
Y lo que es más alucinante del caso: una vez “filtradas” estas informaciones, nadie se ha preocupado de rebatirlas.
¡Ni mucho menos!
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Todos los medios de comunicación, los poderes políticos y las grandes empresas de Internet implicadas en el escándalo han confirmado públicamente este estado de vigilancia como algo real e indiscutible.
Como mucho han prometido, de forma poco convincente y con la boca pequeña que no van a seguir haciéndolo…
¡Incluso se han permitido el lujo de dar algunos detalles técnicos!
¿Y cuál ha sido la respuesta de la población mundial cuando se ha revelado esa verdad?
¿Cuál ha sido la reacción general al recibir estas informaciones?
Ninguna.
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Todo el mundo sigue absorto con su smartphone, sigue revolcándose en el dulce fango de las redes sociales y sigue navegando las infestadas aguas de Internet sin mover ni una sola pestaña…
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Así pues, ¿De qué sirve saber la verdad?
En el caso hipotético de que Edward Snowden o Julian Assange sean personajes reales y no creaciones mediáticas con una misión oculta, ¿De qué habrá servido su sacrificio?
¿Qué utilidad tiene acceder a la información y desvelar la verdad si no provoca ningún cambio, ninguna alteración, ni ninguna transformación?
¿De qué sirve saber de forma explícita y documentada que la energía nuclear solo nos puede traer desgracias, como nos demuestran los terribles accidentes de Chernobyl y Fukushima, si tales revelaciones no surten ni el más mínimo efecto?
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¿De qué nos sirve saber que los bancos son entidades criminales dedicadas al saqueo masivo si seguimos utilizándolos?
¿De qué nos sirve saber que la comida está adulterada y contaminada por todo tipo de productos tóxicos, cancerígenos o transgénicos si seguimos comiéndola?
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¿De qué nos sirve saber la verdad sobre cualquier asunto relevante si no reaccionamos, por más graves que sean sus implicaciones?
No nos engañemos más, por duro que sea aceptarlo.
Afrontemos la realidad tal y como es.

En la sociedad actual, saber la verdad ya no significa nada.
Informar de los hechos que verdaderamente acontecen, no tiene ninguna utilidad real

Es más, la mayoría de la población ha llegado a tal nivel de degradación psicológica que, como demostraremos, la propia revelación de la verdad y el propio acceso a la información refuerzan aún más su incapacidad de respuesta y su atonía mental.
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La gran pregunta es: ¿POR QUÉ?

¿Qué nos ha conducido a todos nosotros, como individuos, a este estado de apatía generalizado?
Y la respuesta, como siempre sucede cuando nos hacemos preguntas de este calado, resulta de lo más inquietante.
Y está relacionada, directamente, con el condicionamiento psicológico al que está sometido el Individuo en la sociedad actual.
Pues los mecanismos que desactivan nuestra respuesta al acceder a la verdad, por más escandalosa que ésta resulte, son tan sencillos como efectivos.
Y resultan de lo más cotidiano.

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Simplemente todo se basa en un exceso de información.
En un bombardeo de estímulos tan exagerado que provoca una cadena de acontecimientos lógicos que acaban desembocando en una flagrante falta de respuesta.
En pura apatía.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Psicología al servicio del control social

antipsiquiatria


Resulta descabellado imaginar una realidad donde existan sistemas de dominación o mercantiles y estos no tuvieran a la psicología por una jugosa herramienta. ¿Qué fabulosa insania mental podría afectar a cualquier poder que no diera uso de la ciencia que trata de la conducta y de los procesos mentales de los individuos?

Evidentemente tal cosa no existe, al contrario, el sistema de dominación exprime la psicología para su beneficio con total eficiencia. La sociedad mercantil y economicista ha desvirtuado la esencia de la psicología, la ha tornado en un producto o servicio mas, mera mercancía, cuya lógica económica de perpetuación la ha aupado a la categoría de necesidad demandada por una sociedad capitalista de consumo, cuya praxis desquiciante genera la enfermedad y la cura al mismo tiempo, fuerza a sus consumidores victima a pagar por ello, ya sea con sus bienes, con su bienestar o con ambas.

El poder económico y el estado se benefician mutuamente de una sociedad medicalizada e instruida en la necesidad de enfermar, las poderosas farmacéuticas hacen su interminable agosto y los estados obtienen poblaciones tuteladas y asustadas. Las ciencias médicas, actualmente dependientes del estado para su ejercicio y de los lobbies económicos para su desarrollo, se ven sujetas de manos para intentar salirse del círculo vicioso donde han caído. Aunque en realidad, tampoco es que pretendan modificar su propia actividad ni finalidad, pues supondría cerrar el grifo del incesante goteo de pacientes, o como la nueva terminología médica privatizante usa ya con absoluto descaro: clientes.

A día de hoy, la gente, los clientes, asumen como normalidad toda la sinrazón del capitalismo, su injusticia, su desigualdad, su autoritarismo, su imposición total, siendo esta la mayor victoria del capitalismo, lograr mediante el control social que sus víctimas sean sus defensores, activos o pasivos, donde las y los profesionales de la psicología no son una excepción, así que como sucede en cualquier otra profesión, se convierten de facto en correas de transmisión de los patrones de dominación social, no necesariamente de forma consciente, pero si de forma efectiva y eficaz, pues su contribución es valiosísima, indispensable.

La maquinaria capitalista lo sabe y proyecta la sombra de la psicología haya donde puede, de forma que esta trasciende con creces el área que popularmente le tiene asociada la sociedad, el del estudio científico y la salud. Veremos psicólogos y psicólogas por solitario o en equipos multidisciplinares ejerciendo su profesión al servicio del control social, ya sea en juntas educativas planificando planes de enseñanza politizados y maniqueos, poblando los departamentos de Recursos Humanos de las empresas en una función productivista y represiva al servicio de esos psicópatas modernos llamados empresarios, o bien en comisiones de expertos que asesoran a jueces y cuerpos policiales para legitimar sus decisiones en defensa de la ley burguesa, o dando informes sobre los excluidos de la sociedad que los excluyan aun más si cabe, determinando la infame vida que padecen las personas prisioneras en instituciones penitenciarias, auténticas abominaciones humanas donde la tortura es inherente e instituida al lugar, elaborando campañas de marketing, publicitarias, creando dependencias de las personas sobre los objetos, sobre las ideas, sobre otras personas, en el diseño de las formas de propagandización política de los poseedores del poder, en definitiva todo donde su área de aplicación sea útil.

En todos estos casos, la asimilación de la psicología para beneficio del sistema ha sido total, pues su función responde a intereses específicos en el entramado transversal del sistema mismo, cuyo totum revolutum confiere a las sociedades actuales su idoneidad para ser explotadas en diversas áreas y bajo diversos mecanismos donde la psicología puede impregnar su utilidad: autoridad, economía, medicalización, estado, moral, conductismo social, sexualidad reprimida, autorepresión, adhesión acrítica, marginalización, exclusión, individualismo egoísta, insolidaridad, todo contribuye y a todo contribuye la psicología domesticada.

En conclusión, sabemos que la psicología, como herramienta, según quien la use tendrá uno u otro efecto. Es evidente que usándose de forma correcta y libre alberga una gran potencialidad positiva, pero eso no asevera que un cambio ético en el empleo de la psicología supusiera por si sólo una mejoría a nivel social en parámetros de libertad, pues en sociedades donde el poder campa a sus anchas se requieren soluciones integrales, por tanto la alteración de los patrones de empleo de la psicología, no pueden ir en solitario, no se trata de una reforma de la práctica profesional, sino que deben ir unidos a una ética global que subvierta los pilares del sistema de dominación y sirva como medio y como fin para la emancipación real de las personas, lo que supone no sólo una comprensión parcial de sus problemas, sino también y con mayor necesidad, de las relaciones sociales y políticas que los trascienden, del mundo donde vivimos en definitiva, sin velos.

Es por tanto necesaria la adquisición de una ética concienciada y comprometida entre los y las psicólogas, que si desea trastocar los tejemanejes del control social ha de adoptar valores claramente antagónicos a este, libertarios, bajo parámetros de igualdad, es decir, prescindiendo de la autoridad moral o científica que la profesión psicológica les transfiere y facilitando la autogestión generalizada de la sociedad, sin restringirse únicamente al ámbito de la salud.

Fuente: Nada

sábado, 4 de enero de 2014

¿Victimas o culpables?

Texto extraído del libro "Cachorros de nadie", descripción psicológica de la infancia explotada, Enrique Martínez Reguera.
libroEs un modo erróneo de plantear el problema. Se puede ser víctima de muchas cosas y un poco culpable en otras. En la vida no existen victima ni verdugos químicamente puros. En ciertas cosas nos sabemos íntegros y en otras podemos temernos culpables, encarnado lo uno y lo otro como partes de una misma realidad.
Pero los niños explotados viven esta dualidad de un modo mucho más dramático, porque se saben víctimas por vía de experiencia y culpables por vía de aprendizaje.
Su experiencia como víctimas y su conciencia de estar siendo vulnerados suponen no poca fragilidad, y la fragilidad en un mundo explotador como el que nos rodea es un peligro que no se puede permitir, por eso reaccionan y van de duros por la vida.
Su dureza al principio es como la del gatito que enseña las uñas aunque apenas le hayan crecido, pero con el tiempo se crece y se aprende a ser duro. De un modo puramente defensivo, pero que los va a ir identificando.
Van a descubrir que pueden ser peligrosos y se van a sentir al mismo tiempo y por el mismo motivo “capaces” y “culpables”. El delito como capacidad, la capacidad como culpa. Así se mezclan su clarividencia de absoluta indefensión con el descubrimiento de su capacidad para hacer daño, como un fatal destino.
En el ser humano, sobre todo mientras se es niño, culpabilidad y victimización no son vivencias opuestas ni excluyentes. Cuando algo desborda al niño, origina en su interior una sensación de inseguridad también desbordante. Desbordamiento del que habitualmente desconoce si la culpa es propia o ajena. Así, la impotencia de quién se siente desbordado se transforma en sentimiento de culpa.
Imaginemos el acoso de culpabilidades que embargará a los niños desfavorecidos o víctimas de explotación. Cada carencia, cada fracaso, cada desavenencia, cada horror que haya oscurecido sus vidas, sobre todo en las primeras edades, le hará temer y sentirse responsables de que la vida no funcione.
Cuando un niño pequeño, que todavía no es capaz de interpretar la realidad con elementos muy racionales, percibe que le rodea un mundo amenazante y caótico, suele interpretarlo de modo egocéntrico, es decir, como si él fuera el culpable del caos. Como el primer hombre primitivo que rompió la primera rama de un árbol debió temer que todo el universo se le cayese encima, los niños se temen culpables de todos los conflictos que les rodean.
Y si esto ocurre de un modo muy natural con todos los niños, imaginemos lo que ocurrirá cuando el entorno formalice esta fantasía de culpabilidad como algo objetivo, con entidad penal o clínica. ¿Qué opción le queda sí, padres, maestros, jueces y policías, médicos y psicólogos, de hecho responsabilizan al niño de los problemas o de la impotencia de los adultos?
Cuando se es pura dependencia física, psíquica y social, resulta más tranquilizador desconfiar de sí mismo que desconfiar de quienes la vida propia pende de un hilo. Y aún más cuando todas las interpretaciones del entorno tienden a culpabilizarlo; “para qué lo habremos traído al mundo”, oímos exclamar tantas veces ante los ojos asombrados de algún niño.
Si un niño molesta “es que es molesto”; nadie suele pensar que el más molesto, por esa molesta condición, pueda ser el propio niño. Cuando un niño es muy “agresivo”, es decir cuando tiene mucha acometividad desordenada y destructiva o lo que es igual sin educar, nadie suele pensar que la acometividad en principio es un valor al que sólo falta adecuada educación, organización y orientación, cosas que corresponde a los adultos aportar.
Pero los adultos, al contrario, confundiendo categorías psicológicas y morales, cuando no judiciales, identifican al “agresivo” como delincuente, malo, o aún peor, “propenso al mal”, privándolo ya desde su primera educación del más elemental derecho a la presunción de inocencia, presunción de “propensión” inocente.
Victimización y culpabilidad son para los niños dos momentos distintos de un único y confuso sentimiento.
“Estoy seguro de que nací para el presidio”, me dice Julio sin pestañear. No hace mucho íbamos en coche por Madrid, el mismo Julio, su amigo Jacobo y yo. Me impresionó la convicción con que hacían tales afirmaciones.
- “Es que estoy seguro de que iré a la cárcel”.
- “¿Por qué estás tan seguro?” Le dije.
- “Mi padre ha estado en la cárcel, mis hermanos o están o han estado, todos mis colegas están pasando por la cárcel…toda mi gente es gente de cárcel”.
“De acuerdo, te faltaría cumplir dieciséis años, todo lo que te rodea parece destinado allí, pero sólo te fijas en lo que te rodea. No tienes en cuenta tu interior, que es el otro cincuenta por ciento. Ahora podrías estar haciendo cualquier putada pero prefieres estar con nosotros, a nosotros nos consideras limpios y, sin embargo, tu interior elige estar con nosotros”
Es difícil ser convincente, difícil remontar la fuerza de las condiciones sociales y de la pequeña historia de cada uno.
En los barrios en que me muevo, no es fácil distinguir dónde termina la víctima y empieza el culpable. Con frecuencia un grupo de jóvenes asalta una escuela. A veces es para llevarse los aparatos audiovisuales, pero otras es sólo por “cagarse” literalmente en la mesa del profesor, profesores a quienes me consta que estiman mucho “pero” que representan todo aquello que les hace sentirse tan mal, tan marginados y explotados. Difícil viviseccionar acción y reacción.
Sobre estos muchachos la sociedad proyecta en forma de culpa no poco desorden social. Y la indefensión y confusión de ellos les empuja a asumirlo y a ponerlo en práctica. Culpabilizador y culpabilizado se compenetran y cofunden perfectamente.
Los niños explotados respecto a sí mismos, se “sienten” muy culpables y se “saben” muy víctimas. En cambio, respecto a los adultos se “sienten” muy víctimas y se “saben” muy culpables. No es ningún juego de palabras: saben lo que hacen y se sienten muy mal, pero también se sienten muy mal al tener muy claro todo lo que les están haciendo. Como una guerra desigual, su instinto de conservación dificulta que perciban suficientemente cuándo son agresores. No se trata de que los más “asociales”, esos que parecen cometer con atroz frialdad hechos muy dañinos, carezcan de sentimientos de culpa. Se trata más bien de que, en un contexto de mil modos intolerable y degradante, no se puede traslucir las más mínima fragilidad interior, es necesario pasar por encima de la violencia y hasta en algún momento dado puede servir de peligrosas catarsis.
¿Por qué si no a ciertos niños bien pequeños ya se les han secado las lágrimas? He convivido con niños cuya mejoría se hizo notar en que aprendieron a llorar y a reírse. ¿Por qué sustituyen su desconsuelo por gestos de insensibilidad o cinismo?
En cierta ocasión, durante la consulta, presencié cómo una madre abofeteaba repetidamente a una niña de siete años, de un modo repentino y un tanto brutal.
“Pégame, pégame que no me duele”, respondió la niña desafiante con sus bracitos cruzados.
Aun en tales situaciones, los sentimientos de culpa suelen aflorar de forma inconsciente pero inequívoca. Es típico que los niños explotados nos provoquen para que les castiguemos, porque o son dignos de castigo o no son nadie.
Me traen a consulta a un niño “díscolo”: “Mire usted, ayer hemos tenido un disgusto horrible mi marido y yo por culpa de este niño”.
Con once años estaba allí, abriendo sus ojazos, como quien no quiere dar crédito a lo que está oyendo. De aquellos gritos y disgustos que tanto le angustiaban, el culpable “era él” por su culpa, sus padres no encontraban soluciones.
En el orden social y público nos ocurre a todos algo muy parecido: sí las cosas van mal, no es porque haya un millón y medio de jóvenes sin empleo, millones de pobres y analfabetos, no es porque se invierta en seguridad armada lo que no se invierte en seguridad escolarizada, ni porque los bancos nos sangren beneficios que nunca habían logrado. No van mal porque la represión desborde clandestinidad mientras la justicia colapsa por falta de recursos, porque los poderes flirteen con el tráfico de drogas mientras la sanidad y calidad de vida renquea de infarto en infarto. Ni porque los servicios sociales hayan sido ahorrados en beneficio de servicios al partido. No. Si las cosas van tan mal es por los navajeros de quince años y sus escopetas “recortás”. Sólo ellos representan inseguridad ciudadana. La “opinión” se encarga de ello.
Libro: http://www.lamalatesta.net/product_info.php/products_id/3269

martes, 22 de octubre de 2013

El origen del sentimiento religioso y la distorsión de la racionalidad

Introducimos en esta entrada a la teoría de Gonzalo Puente Ojea sobre el origen de la religión. Sería la mente la que da lugar a todos capacidades del ser humano, entre las que hay que incluir el sentimiento religioso. El origen del mismo estaría en un proceso de animismo primitivo, en el que el hombre proyecta una dualidad antropológica hacia los grandes fenómenos cósmicos. La comprensión de este proceso esclarece el hecho de la perdurabilidad de las religiones en la civilización, con la profunda distorsión cognitiva y racional que ello supone.

portadaPuente Ojea diferencia entre el concepto de lo transnatural y el de lo sobrenatural. El primero alude a la mente del ser humano primitivo cuando se aleja de los datos reales, de su circunstancia, y quiere proyectar hacia puntos del espacio la posibilidad de que haya elementos existentes que no son más que un producto ilusorio del mecanismo de su mente; así, lo transnatural se refiere a un estadio de la historia en el que la ciencia no existía y el homo sapiens se encontraba en un estado juvenil de su existencia. Es un momento en el que nace una dualidad antropológica, el principio de la vida y el principio del pensamiento, que con el devenir de la historia, cuando el hombre tenga ya más herramientas conceptuales, se confirmará en una concepción del cosmos fragmentada en materia o cuerpo y espíritu o alma. La existencia de almas y espíritus no es más que un producto de la mente, de una mala lectura que la misma hace de datos reales; Puente Ojea considera que el origen de la religión se encuentra en lo que denomina proceso de animación. Esa dualidad antropológica proyectada hacia el cosmos es lo que provoca que se produzca también otra que distingue entre la naturaleza, de tipo material, y una supuesta sobrenaturaleza o supernaturaleza (es decir, un mundo de espíritus y almas que tienen gran poder e influye en los destinos del hombre). Es esto lo que explica históricamente la visión religiosa de la vida.

Puente Ojea quiere explicar en ese proceso de animación en los albores de la humanidad, así en la falta de datos fiables en el ser humano, el origen de la creencia en un ser superior. Así, el hombre primitivo sufriría un proceso introspectivo en el que observaría esa dualidad entre materia y espíritu, para luego proyectarla hacia los astros y generar una serie de mitos en base a los fenómenos naturales; esos mitos, que hablarían de seres trascendentes a la existencia humana, provocaría bien rechazo en el ser humano o bien un sentimiento de humillación. Eso es lo que explica las dos vertientes de la visión teológica, negativa y positiva. No obstante, el elemento positivo será el que cobre cada vez más vigor y da lugar a la fe religiosa, que no es más que un sentimiento de sometimiento para alejar la mala voluntad de esos seres espirituales. Este es el del origen de la religión, esa proyección del interior del ser humano hacia los grandes fenómenos cósmicos, por lo que se considera que nace en el cerebro del hombre y supone una distorsión cognitiva y racional. Según Puente Ojea, el centro material del ser humano (el tálamo cortical, centro del sistema nervioso) es el que dirige todas las operaciones de la mente: la acción, la emoción, el pensamiento; como se ve, no hay que buscar entes sobrenaturales que intervengan en los procesos mentales humanos. Así, el primer error para no comprender el fenómeno religioso es pretender que el ser humano alcanza una cierta capacidad de reflexión y sabiduría en determinado momento de la historia en el que está muy evolucionado. En realidad, el sentimiento religioso procedería de las funciones cerebrales del ser humano y está muy condicionado por la materia; la mente, si bien es solo una parte del cuerpo humano, es sutil y compleja, todo parte de ella. Hay que tener en cuenta también que la mente tiene dos rasgos principales: por un lado es dinámica y creadora, pero por otra también cumple una función archivadora o conservadora.

Lo que Puente Ojea considera es que cuando nacen las grandes religiones, ya se había producido ese proceso de dualidad antropológica, que en ese momento ya está proyectado hacia el cosmos y quiere adoptar entonces cierta especulación de apariencia lógica. Sería esto lo que explica la perdurabilidad de las religiones, seguimos viendo en sociedades condicionadas por ese dualismo que cree en un mundo de almas y espíritus; es algo que ya la ciencia ha eliminado de raíz, explicando las cosas por otra vía totalmente contraria a esa ilusión de tipo antropológico. De esa manera, vivimos en una civilización en el que la religión, algo que podemos extender a todo tipo de creencias sobrenaturales, tiene todas las de ganar, ofrecen todo por nada, como puede ser la inmortalidad; son creencias muy rentables y baratas. Esta lógica religiosa llega incluso a impregnar de tal modo el razonamiento humano, que algunos creyentes invierten la cuestión acusando de dogmatismo a aquellos que simplemente no entran en la falacia de tener que demostrar la afirmación negativa. No puede demostrarse que existe Dios, y lo mismo a la inversa; póngase en en lugar del ser supremo cualquier entidad sobrenatural que se quiera. Desde ese punto de vista, no habría en nuestra opinión que entrar en el juego de agnosticismo y afirmar sin tapujos un naturalismo claramente ateo. Es más, respecto a la idea tradicional de Dios puede decirse que la posición agnóstica es más bien irracional, ya que los rasgos que se le atribuyen son claramente contradictorios.

Capi Vidal
http://reflexionesdesdeanarres.blogspot.com.es/

viernes, 13 de septiembre de 2013

CRUMB

Si quieres ver el documental, dale click aquí...


Robert Crumb 

Robert Crumb ( Filadelfia, Pensilvania, 30 de agosto de 1943) es un historietista, ilustrador y músico estadounidense. Fue uno de los fundadores del cómic underground y es quizá la figura más destacada de dicho movimiento. Aunque es uno de los más conocidos autores de cómic, su carrera se ha desarrollado siempre al margen de la industria.

Crumb es una película sobre las experiencias y personajes de la familia Crumb, particularmente los hermanos de Crumb, Maxon y Charles, su esposa y sus hijos (sus hermanas se rehusaron a ser entrevistadas). Aunque Zwigoff tenía el consentimiento de los hermanos Crumb, algunos cuestionaron la capacidad del hermano más trastornado de proveer ese consentimiento.

martes, 2 de julio de 2013

El soldado más 'productivo' de EE.UU, 2746 muertes confirmadas. El espectáculo del genocidio

Esta semana sale a la venta "Carnivore, las memorias del soldado más letal de Estados Unidos". 2746 KIA, muertes confirmadas. Un genocidio de una sola persona. No dudamos que esta cantidad sea una exageración a penas creíble para vender más libros, pero tampoco que el número real sea bastante superior, debido a las muertes no confirmadas entre escombros y ruinas.
Sgt. 1st Class Dillard Johnson is the deadliest US soldier on record - with 2,746 kills

sicario









Un veterano de 48 años, Dillard Johnson(asesino cobarde), se convirtió en el soldado más efectivo del Ejército de EE.UU. al matar a 2.746 soldados enemigos durante la guerra en Irak.
Tras el servicio militar, el oficial fue galardonado con 37 medallas al valor. 'Die Welt' concluye que actualmente Johnson sufre varios problemas de salud: además de tener una bala en la pierna, está luchando contra un cáncer de ganglios linfáticos.
Johnson, de 48 años, creció en Isla, Kentucky, pasaba el rato entre minas a cielo abierto y cazando ciervos con de su padre. Su primer asesinato se produjo en la tierna edad de 13, cuando atravesó un ciervo de seis puntos con un rifle calibre 22.
Aunque entró al Ejército en 1986, se vio obligado a esperar hasta 2003 para poder medir sus fuerzas en el campo de batalla. En su segunda misión en Irak, en 2005, a Johnson se le asignó la posición de francotirador.
Como comandante de un vehículo de combate Bradley apodado "Carnivore", dijo Johnson, de 48 años, ayudó a dirigir el asalto por tierra durante la Operación Libertad Iraquí, abrumar al enemigo con un espectáculo incesante del poderío militar que dejó un reguero de muertos a su paso.
Johnson fue obligado a informar de cada muerte confirmada a sus superiores, anotando los muertos en un diario verde que revela la espeluznante cifra - que sólo se dio a la luz, después de la investigación de sus azañas con su co-guionista James Tarr para sus memorias, también tituladas "Carnivore."
En su segundo viaje, en 2005, como francotirador, registro 121 muertes, el alcance más largo a una distancia de 821 metros, una habilidad que perfeccionó gracias a la caza en Kentucky. Su total es sólo superada por el difunto Chris Kyle, el Navy SEAL que tuvo 160 muertes.
"No me molesta que el DU [depleted uranium] me haya dado cáncer. Si no hubiera tenido las piezas de uranio empobrecido, habría vehículos que no habría sido capaz de destruir y que me habrían matado a mí ".(a esto le llamo ser un pendejo convencido, un imbécil agradecido con su amo...Koan)

Conclusiones

Propaganda
2746 muertes confirmadas entre Irak, Afganistán, Siria. Operaciones legales y encubiertas. El mundo se queda pequeño para este tipo de asesinos.

El establishment norteamericano lo llama 'el soldado más productivo', aplicando términos económicos al genocidio intentando transformar a las víctimas en números. El los llamaría piezas. Ahora lo será de verdad gracias a las ventas de un libro que hace apología de la violencia y el asesinato. Los sociólogos americanos siguen sin explicarse cómo puede ser que se produzcan tantas masacres en la tierra de la libertad. El sargento ha contado con todas las facilidades del ejército a la hora de escribir su historia. Pura propaganda que ejemplifica en este psicópata sin una pizca de piedad o sentido de la humanidad lo que es para un fascista un soldado. Asesinato, fanatismo religioso y mucha demagogia para encubrir los genocidios. La lucha por la libertad lo llaman.

Sus visitas a platós de televisión y conferencias en universidades están aseguradas por lo que le quede de vida.

 
Lavado de cerebro
Se menciona que el difunto Chris Kyle, el Navy SEAL estrella mediática en su país le superó al confirmar 160 muertes en combate. Murió en un tiroteo en Estados Unidos en extrañas circunstancias en febrero de este año, no sin antes escribir otro libro propagandístico narrando sus peripecias y sus firmes creencias en dios y la democracia. Creía que estaba librando una guerra religiosa. Como sus enemigos.
La reiterada, insistente y omnipresente creencia en estar participando en una guerra religiosa, en todos los ejércitos del mundo, soldado por soldado, es indicativo de el método de sometimiento empleado en estos pobres diablos, víctimas y a la vez verdugos. En España, reducto espiritual de Europa, no hace mucho se libró una Cruzada. Fascismo.
El ejército, como premio a su record y años de servicio, se lo paga con 37 condecoraciones, una bala incrustada y una recidiva de linfoma. Es lo que tiene el uso de uranio empobrecido, subproducto de la industria nuclear usado en blindajes y ojivas. Increíble, entre todos sus problemas de salud no se mencionan los psicológicos, confirmando que para ser soldado hay que tener la cabeza bien hueca. Él sigue agradecido de la oportunidad que le da el ejército por haber podido demostrar todo lo que vale, a pasar de estar a punto de palmarla.(jajajajaja...pobre idiota)
 
La hipocresía, base de una sociedad
Los lobbies de la industria armamentística, la del petróleo y la construcción, los inductores de las guerras, siguen usando a este pobre enfermo mental que si no hubiese estado en el ejército y lejos de su tierra habría acabado sin duda en una silla eléctrica por sus tendencias homicidas. Como asesino en el frente o como presentador en los medios su cadáver les servirá de ejemplo más allá de muerto, exponiéndolo hasta en museos.

¿Cuántos Dillar Johnson habrá por ahí sueltos que se les halla olvidado apuntar las piezas?

Soldados: mercenarios asesinos a las órdenes del capital


Pablo Heraklio
El soldado más 'productivo' de EE.UU, 2746 muertes confirmadas. El espectáculo del genocidio | LA TARCOTECA Contrainfo

jueves, 13 de junio de 2013

Fromm y la herencia marxista

FrommFromm es un peculiar sintetizador de la obra de Freud y de Marx, sus análisis son a la vez existencia, sicológicos y sociales. Una de los factores más presentes en sus obsesiones fue el autoritarismo; recordemos que en su influyente obra, demostró que existen varios mecanismos que inducen al hombre a huir de la libertad. Fromm considera que esa huída, en el ser humano, es una huída de sí mismo y una de las formas que adopta el "instinto de muerte" freudiano. En sus trabajos, en los que se ha querido ver una especie "sicoanálisis humanístico", se subrayan los aspectos sociales y morales de la práctica del sicoanálisis, en gran medida por considerar que la enfermedad mental presenta características sociales y morales. Dediquemos este texto a recordar la visión de Fromm sobre Marx y sobre la praxis marxista.

Hay que decir que el análisis de Fromm es antiautoritario, a pesar de que no insiste demasiado en la gran bifurcación del socialismo iniciado en el seno de la Primera Internacional y sí en los objetivos similares de todas las escuelas socialistas: emancipar al hombre del dominio y la explotación por parte de otros hombres, liberarlo del predomino de la esfera económica e instaurar una nueva relación del hombre en la sociedad y con la naturaleza. Considera que Marx y Engels, en un optimismo ingenuo, sobreestimaron los factores políticos y jurídicos y considera su tendencia a la centralización como una influencia de la clase media arraigada en el siglo XVIII. Otros autores consiguieron liberarse de esa influencia, como los socialistas utópicos Fourier y Owen, o como los anarquistas Proudhon y Kropotkin. Desgraciadamente, los errores del pensamiento de Marx adquirieron mayor revelancia en la praxis posterior, con mayor motivo por haber sido aceptados acríticamente, repetidos hasta la saciedad e incluso potenciados por gran parte del movimiento obrero europeo.

No obstante, hay que observar aspectos interesantes en el pensamiento de Marx y para ello utilizamos el original filtro de Fromm. En El capital, Marx considera el socialismo como una asociación en la que el libre desenvolvimiento de cada individuo será la condición básica para el desenvolvimiento de todos, el principio directivo de la sociedad será el pleno y libre desarrollo de cada uno. Ese objetivo lo denomina Marx la realización del naturalismo y del humanismo; sin ser ni un idealismo ni un materialismo, tiene lo auténtico de cada una de las dos escuelas. El pensador alemán consideró que se había producido una cosificación del hombre en el seno del capitalismo, sus energías físicas se habían convertido en mercancía. Es por eso que la clase trabajadora, la que más sufre la alienación inherente al modo capitalista de producción, debería ser la protagonista de la definitiva emancipación. Para que el hombre se convierta en un participante activo y responsable dentro del proceso social y económico, es condición necesaria la socialización de los medios de producción. Si Rousseau pensaba que había que cambiar la naturaleza del hombre, quitarle sus fuerzas para otorgarle otras nuevas de carácter social, Marx consideró que cuando el hombre haya reconocido y organizado sus propias fuerzas como fuerzas sociales logrará la emancipación sin fundar el poder político. Vemos que se trata de una visión que firmaría cualquier anarquista, aunque las polémicas con Proudhon y Bakunin ya anunciaban que las formas para conseguir ese fin emancipatorio eran muy diferentes. El tiempo daría la razón a los anarquistas y la praxis marxista se bloquearía en sistemas totalitarios sin que se produje ninguna evolución hacia nuevas formas sociales.

El objetivo es que no existan "empleados" en la sociedad; cuando ello se consiga, se transformarán la naturaleza y el carácter del proceso de trabajo del individuo. El trabajo pasará de ser una tarea sin sentido a una expresión significativa de las potencialidades humanas. Marx, junto a todos los socialistas, desea que el trabajo se convierta en algo atractivo para el hombre y se ajuste a sus necesidades y deseos. Es por ello que sugiere que se combata la excesiva especialización, el hombre podrá ocuparse de dispares tareas según su capacidad e interés. Aunque Marx insistió en sus escritos en la transformación económica de la sociedad, para la consecución de la emancipación de los hombres, Fromm quiere subrayar que la actividad económica es solo un medio y no un fin en sí misma. El autor de El capital denominó como "comunismo vulgar" aquel que concede importancia exclusiva a la abolición de la propiedad privada de los medios de producción, ya que ello no supondría cambiar la cualidad del trabajo, sino extenderlo a todos los seres humanos. Se critica aquí una sociedad comunista que niegue la personalidad del hombre, se pide una extensión de la emancipación a terrenos más allá de la mera propiedad material, una vez conseguida ésta. Es algo en lo que el socialismo anarquista insistirá, ocupándose siempre de raíz de la liberación en los diversos ámbitos humanos. Más ambigüedad y contradicción se puede encontrar en los escritos de Marx y Engels sobre el Estado, aunque afirmaran que la finalidad no era solo una sociedad sin clases, también sin poder político. Lo que sí parece claro es que Marx era partidario de la descentralización y del fin del Estado después, y solo después, de que la clase obrera hubiera tomado el poder político para transformar el Estado. Aunque alguna postura a favor de la descentralización parece formar parte de sus opiniones y teorías, el dogmatismo e intolerancia de Marx en la Primera Internacional contra todo el que discrepara de su teoría central, fue casi con seguridad el germen para las interpretaciones leninistas y el trágico desarrollo del socialismo en Rusia.

Resulta interesantísimo, y primordial para la teoría política moderna, la lectura que realiza Fromm de esas contradicciones de Marx. Por una parte, Marx, en consonancia con el resto de los socialistas, está convencido de que la emancipación del hombre no es una mera cuestión política, sino también económica y social. No había que buscar la libertad en un simple cambio de Estado, sino en la transformación económica y social de toda la sociedad. Por otra parte, a pesar de sus teorías, Marx y Engels no dejaban de estar condicionados por la visión tradicional del predominio de la esfera política sobre la socioeconómica, por lo que no pudieron liberarse de esa idea antigua que da importancia al Estado y al poder político. Esa primordial importancia del mero cambio político es característica de la clase media y propulsó las grandes revoluciones de los siglos XVII y XVIII. Es por eso que Fromm señala que Marx y Engels tenían una visión mucho más burguesa que hombres como Proudhon, Bakunin o Kropotkin y que resulta paradójico que el desenvolvimiento leninista del socialismo supusiera una regresión a los conceptos burgueses del Estado y del poder político. De igual manera, considera Fromm que la idea de la revolución política no es específicamente marxista ni socialista, es también la idea tradicional de la burguesía para alcanzar la libertad derrocando a la monarquía. Por lo tanto, la supervaloración del poder político y de la fuerza era una herencia del pasado, y Marx no supo librarse de ellas en la nueva concepción socialista.

El materialismo histórico es, probablemente, la mayor contribución de Marx a la historia de las ideas. La premisa fundamental es que el hombre, antes de poder dedicarse a cualquier otra actividad cultural, debe primero asegurarse los medios para su subsistencia física. Las condiciones materiales del hombre determinan su modo de producción y consumo, y éste, a su vez, determina la organización socio-política, su modo de vivir, de pensar y de sentir. La importancia que Marx da a la cuestión económica no tiene una base subjetiva ni sicológica (el deseo de lucro, propio del capitalismo), sino que es un concepto sociológico en el cual el desenvolvimiento económico es la condición objetiva para el desenvolvimiento cultural. La gran crítica al capitalismo es que había mutilado al hombre por intereses económicos y la nueva sociedad supondría una liberación gracias a una organización económica más racional y productiva. Considera Fromm que el materialismo histórico hubiera sido una teoría aún más fecunda, si los herederos de Marx no la hubieran bloqueado con su dogmatismo. El primer punto sería reconocer que Marx y Engels solo establecieron el punto de partida al descubrir la correlación entre el desenvolvimiento de la economía y de la cultura. Fromm considera que subestimaron la complejidad de las pasiones humanas, ya que la naturaleza del hombre tiene sus necesidades y leyes propias, en constante interacción con las condiciones económicas que determinan el desarrollo histórico. Si el hombre es influido por la organización social y económica, él a su vez influye sobre ella. Es un margen para la subjetividad y la acción transformadora, con la que simpatizan plenamente los libertarios. Fromm rechaza una visión excesivamente ingenua sobre la naturaleza bondadosa del ser humano, considera que ha desarrollado una serie de necesidades y satisfacciones irracionales desarrolladas durante demasiado tiempo. Junto a la simple liberación de cadenas, debe también desembarazarse de esas fuerzas irracionales, de todo ansia de poder y destructividad, de ese "miedo a la libertad" al que aludíamos al comienzo de este texto.
La subestimación de Marx a las pasiones humanes se resume en tres aspectos erróneos: el olvido del factor moral en el hombre, la revolución no puede ser meramente económica, también requiere una orientación moral nueva; el segundo error fue su excesivo optimismo sobre el advenimiento del socialismo, su inmediatez, olvidando las advertencias de Proudhon y Bakunin sobre el peligro de monstruosas guerras y nuevas formas de autoritarismo; el tercer error, según Fromm, es el considerar que solo era necesaria la socialización de los medios de producción para transformar la sociedad, en esa línea demasiado simplista y optimista. Freud, después de la Primera Guerra Mundial, se percató de esas fuerzas destructoras e irracionales tan fuertes como sus contrarias, algo que Marx no pudo comprender. Otra gran crítica a Marx es no haber tampoco comprendido que lo verdaderamente revolucionario es cambiar las condiciones del trabajo, ya que para el ser humano resulta igual si la empresa es propiedad del Estado (por mucho que se presente con el subterfugio de la socialización), de una burocracia gubernamental o de una burocracia privada. La Rusia soviética tal vez demostró durante algún tiempo que una economía "socialista" puede ser eficaz, pero de ningún modo creo un espíritu de igualdad y cooperación, ya que la supuesta propiedad de los medios de producción "por el pueblo" enmascaraba una burocracia industrial, militar y política.

Capi Vidal
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jueves, 30 de mayo de 2013

DSM-V, o cómo empezó nuestra 'enfermedad mental'

psicologíaEste año 2013, se espera la aparición del nuevo Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales, DSM-V, que por lo que se conoce de su borrador, amenaza con una redacción más pobre e inconsistente que los anteriores, lo que supone una mayor patologización y medicalización de la población.
 
¿Pero qué es el Manual Diagnóstico y Estadístico?
Se trata de una convención acordada por un grupo de psiquiatras de la Asociación Psiquiátrica Americana (APA), que recopila síntomas constitutivos de alguna "enfermedad mental" o "trastorno". En un marco de apariencia científica, psiquiatras de la corriente dominante cognitivo-conductual, formando 13 grupos de trabajo, se ponen de acuerdo en hacer una relación de hipotéticas enfermedades y revisión de las ya existentes y otras, como si fueran videntes, que están por venir.

¿Quiénes están detrás de este manual?
Si nos atenemos a quien paga los congresos psiquiátricos en lugares paradisíacos, a todo lujo y carísimos regalos, tendríamos que afirmar sin lugar a dudas que quienes financian e inspiran la creación de nuevas "enfermedades mentales" y el mantenimiento de las antiguas, son las multinacionales farmacéuticas que ya disponen de tratamientos para los "trastornos" que van a llegar.
Con el DSM-V las casi 300 patologías del manual anterior (DSM-IV), que suponía que la mitad de la población americana estuviera enferma, se multiplican de tal manera que lo difícil será encontrar una persona "sana". La utilización de estos manuales diagnósticos, supone el abandono total del estudio de patologías en psiquiatría, de manera que los diagnósticos se realizarán a través de la elección en un extenso catálogo de síntomas del padecimiento, en el que nadie estará libre de "enfermedad" y se dispondrá de una extensa gama química farmacéutica para su tratamiento. Puede parecer exageración, pero si tenemos en cuenta que el entorno de la psiquiatría es uno de los más conservadores, debería de iluminarse alguna alarma cuando el jefe de psiquiatría infantil de Ginebra, François Ansermet, comenta irónicamente que "en el futuro, ¿habrá que curar a los normales"?
Sería hasta cómico de no ser por el drama cotidiano para muchas personas y sus familiares a quienes se les niegan otras alternativas. La psiquiatría no pretende incidir en el contexto social y/o familiar, sino modificar y anular químicamente voluntades y síntomas aunque el dolor psicológico germine por dentro.
Con el DSM-V se ha reconocido que, no sólo se incrementan las tasas de trastornos mentales con nuevos diagnósticos y con umbrales más bajos, sino que debido a las graves imprecisiones, se podrán crear "decenas de millones" de "falsos positivos" con "la rúbrica de enfermedad mental" y con el peligro de ser medicados, con fármacos devastadores, de por vida.
El DSM-V está planteado con tal insensibilidad, que no contempla posibilidad de mal uso o la interpretación como sucede entre jueces y la ley.
Por otra parte, incluye en su redactado una serie de diagnósticos tan absurdos como problemáticos. Aquí enumeramos sólo algunos:

- Síndrome de riesgo de psicosis. Supone que, debido a la alta tasa de "falsos positivos", "cientos de miles de adolescentes y jóvenes adultos recibirían una prescripción de antipsicóticos atípicos". La identificación temprana y su tratamiento, es un riesgo peligrosamente prematuro, pues los antipsicóticos reducen las expectativas de vida.

- Trastorno disfuncional del carácter con disforia. Hace referencia a la psiquiatrización de lo que conocemos popularmente como "mala leche".

- Trastorno cognitivo menor. Se refiere a alteraciones cognitivas que habitualmente aparecen a partir de los 50 años, convirtiendo esta etapa de la vida, en un inicio patológico.

- Trastorno de déficit de atención con o sin hiperactividad. El DSM-V, no sólo aumenta la tasa de este hipotético trastorno, sino que pretende utilizar un generalizado abuso de medicaciones estimulantes en una población especialmente vulnerable.

- Trastorno de atracones. Los millones de personas que se dan atracones una vez a la semana, pueden tener, de repente, un trastorno mental estigmatizante y cuyo tratamiento es de dudosa eficacia.
- Trastorno mixto ansioso depresivo. Convierte comportamientos habituales de la población en síntomas poco específicos, psiquiatrizando reacciones normales de la vida por las que todas hemos pasado.

- Pedohebefilia. Distorsiona la pedofilia con la pederastia, convirtiendo el abuso de menores en enfermedad y propiciando el  abuso de la psiquiatría por el sistema penal.

- Trastorno de espectro de autismo. Se unifican los llamados autismos sin atender a las causas, incorporando clasificaciones diagnósticas ajenas a ellos, como el denominado síndrome de Asperger, y toda la estigmatización que conlleva.

- El trastorno de la identidad sexual pasa a ser disforia de género. No se reconoce como enfermedad, pero sí necesitada de tratamiento ya que lleva asociada un alto riesgo de sufrimiento, sin reconocer que la angustia o incapacidad es causada por el binarismo sexual cerrado que no permite otras experiencias a las asignadas en el nacimiento como sexo.

- Desaparece la categoría de trastornos sexuales, pero mantienen como desórdenes la pedofilia, el masoquismo sexual, el sadismo sexual, la eyaculación precoz o el exhibicionismo y los recolocan entre los capítulos disfunciones sexuales y desórdenes parafílicos.

- En los desórdenes parafílicos encontramos el desorden travestista que se caracteriza por excitación sexual intensa y recurrente al tener fantasías travestis. Se patologizan las fantasías y no la inexistencia de cauces que permitan expresarlas. En la parte de los trastornos coercitivos parafílicos, se corre el grave riesgo que penalidad y sanidad se confundan y trastoquen.
Entre las cuestiones que se han expresado que aparecen en este nuevo DSM, también se encuentra la eliminación de la distinción entre "abuso" y "dependencia" de sustancias, ampliando la nueva categoría de "adicción" que reemplazaría a ambas.
También se psiquiatriza la llamada hipersexualidad, así como las "adicciones conductuales" permitiendo medicalizar comportamientos y elecciones de vida como por ejemplo, las "adicciones" a los videojuegos, al sexo, a comprar, etc…
Otro de los diagnósticos que se comenta que aparecía en el borrador y del que no se habla demasiado en medios sanitarios, es el del "trastorno de oposición desafiante" que se enmarcaría dentro de los trastornos de conducta y que además de servir como otra forma más de control social de aquella población que "cuestiona la autoridad", se sumaría al trastorno disocial y al negativista desafiante, cubriendo así todo el espectro de "edades de la rebeldía". Si la represión policial y judicial no es suficiente como elemento disuasorio y coercitivo para la rebeldía, quizá un tratamiento psiquiátrico sea más efectivo.
Entre las cuestiones más preocupantes de este DSM-V, encontramos la medicalización del duelo normal, de manera que tras un suceso de pérdida importante para una persona, el estado de ánimo depresivo, la falta de apetito o de concentración, el insomnio, o la pérdida de interés por las actividades, pueden ser calificadas como "enfermedad mental". En los tiempos de precariedad que corren, con esta medicalización, los únicos beneficiarios exclusivos serán las multinacionales farmacéuticas.
Las orientaciones más influyentes de la psiquiatría siempre han sido instrumento para el control social y el sostenimiento del sistema, y en estos momentos se le exije una mayor efectividad. La industria farmacéutica que se orienta al ámbito psiquiátrico, lleva tiempo investigando, con la excusa de la curación de enfermedades, la anulación de voluntades y los cambios conductuales. Por eso no sorprende que el electroshock, haya recuperado la actividad de antaño a través de diferentes formas de estimulación magnética y la lobotomía se realice por medio de sustancias químicas. Si a todo esto le sumamos olimpíadas, fútbol o tele basura, ya tenemos democracia para 40 años más.
Asamblea de Majaras | Periódico CNT
http://www.cnt.es/noticias/dsm-v-o-c%C3%B3mo-empez%C3%B3-nuestra-enfermedad-mental

viernes, 10 de mayo de 2013