miércoles, 15 de septiembre de 2010

Los movimientos sociales construyen alternativas al sistema dominante

(Texto extraído de el periódico Crisi de Enric Duran)

Cada vez más, las actividades van más allá de la protesta y se vuelven prácticas autónomas de una nueva sociedad.


Los movimientos sociales, hoy en día.
Como hemos ido viendo en páginas anteriores estamos en una sociedad en qué los poderes fácticos controlan las vías formales de la participación política y de la vida pública: gobierno, elecciones, partidos, medios de comunicación, sistema judicial. Es en estas condiciones que surgen y tratan de ir ganando espacios de acción y de vida diversos grupos de personas que se organizan de forma independiente del mercado y del estado, con el objetivo de denunciar el actual modelo de sociedad y a su vez de investigar y potenciar las alternativas. Los podemos llamar, para entendernos: los movimientos sociales.
Si bien históricamente podemos recordar ciertos movimientos sociales que han pretendido y en muchos casos han conseguido realizar mejoras concretas en el sistema sin cambiar su estructura básica (como puede ser el caso del movimiento obrero, el ecologista, el feminista y el antimilitarista), en la actualidad se está generando una masa crítica movilizada, no únicamente por un solo tema, no para presionar al estado para que legisle y ejecute medidas concretas, sino para compartir una visión crítica de la globalidad del sistema capitalista y para poner en marcha una transformación radical, que más allá de ser escrita en libros y documentos, se intenta practicar cada día en aquellos aspectos de la vida en los que se puede, que cada vez son más.
En la actualidad, la mayoría de los movimientos sociales emergentes se organizan a partir de colectivos locales, de carácter asambleario y autónomo, con un base identitaria muy viva y diversa, con participación de gente de edades diversa y crean nuevas prácticas y discursos genuinos.
Desde estos nuevos movimientos sociales queremos practicar una democracia real en qué las decisiones sean tomadas por aquellos que se ven afectados y pensamos que las alternativas que estamos planteando entre todos y todas no son aceptables para el capitalismo, el sistema que pretende condicionar toda nuestra vida. No pensamos que se puedan arreglar las cosas proponiendo reformas que sólo intenten mejorar las instituciones existentes y sus leyes. Propuestas hay muchas desde hace ya tiempo, pero la cuestión radica en qué quién tendría que aplicar estos cambios son los perpetuados poderes políticos que gobiernan gracias al poder de las empresas transnacionales y especialmente de los bancos. Consideramos suficientemente probado el inmovilismo de la política institucional sometida por todos los estamentos de poder del sistema, y nos desmarcamos de esta vía como forma de transformación social. Los partidos políticos parlamentarios representan pues un punto de vista diferente al nuestro.
No sólo tenemos reivindicaciones maximalistas y de transformación global de la sociedad. También pensamos que determinadas acciones concretas pueden ser buenos pasos hacia delante de cara a acercarnos a estas reivindicaciones. Pero como que no creemos en la voluntad política de los gobiernos para asumir nuestras demandas, nos afirmamos en la desobediencia civil, la autonomía y la autogestión como formas de lucha, experimentación y construcción de alternativas concretas, tal y como se viene haciendo desde diversos movimientos sociales en los últimos tiempos.
A continuación os presentamos diversos ejemplos de las movilizaciones y luchas que actualmente se generan desde los movimientos sociales.

Movilizaciones y luchas sociales de la actualidad

El crecimiento ciego del sistema comporta el crecimiento urbanístico, industrial y de las infraestructuras de transporte y energéticas que dañan cada vez más el territorio. Esta expansión del capitalismo comporta la mercantilización de cada vez más aspectos de la vida, incluyendo la privatización y el encarecimiento de las necesidades más básicas, como la producción de alimentos, la educación o la sanidad.
La globalización, una de las caras de este crecimiento, comporta deslocalizaciones y un crecimiento exponencial de las diferencias entre los países occidentales y el resto.
Delante de todas estas agresiones, la vía más directa de intervenir son las movilizaciones.
Generar movimientos sociales es la manera que tiene la gente que no tiene poder económico, que no tiene suficiente influencia institucional, para defender eso que cree; y sin estas actuaciones la situación sería mucho peor de lo que ya es.
A menudo son acciones defensivas para evitar que empeore alguna realidad concreta. Consigan este objetivo o no, con la acción se llega a sensibilizar, crear debate y compartir nuevos significados y valores colectivos.
A principios de esta década y ahora recientemente ante las actuaciones institucionales con la excusa de la sequía, la lucha contra el trasvase del Ebro, además de conseguir su objetivo concreto gracias a una gran movilización, ha abanderado las reflexiones y las propuestas por una nueva cultura del agua. También, en la última década, decenas, quizás centenares de plataformas han surgido en todo el territorio para mantener espacios naturales, rurales o culturales. Decenas de ejemplos como Salvemos el Empordà, Salvemos Montserrat, Salvemos Can Ricart; y de tanto salvar el territorio ha surgido el lema: por una nueva cultura del territorio.
Mientras escribimos estas líneas se mantiene la lucha cada vez más firme y más extendida contra la MAT, símbolo del crecimiento energético centralizado que no lleva a ninguna parte; y con esta idea de solidaridad entre pueblos, hemos aprendido a decir “la MAT ni aquí ni en ninguna parte, ni subterránea ni aérea”.
A menudo las movilizaciones reivindican mantener o acceder a derechos básicos como la vivienda, la alimentación sana, la educación, o el derecho al propio cuerpo.
Son importantes en este ámbito las movilizaciones de V de Vivienda, para recuperar la vivienda como un derecho cuando el precio de los alquileres y de las hipotecas han llegado a un nivel tan elevado que para afrontarlo millones de personas se tienen que dejar explotar en trabajos mal pagados. En el ámbito de la alimentación hay que mencionar la Campaña Somos lo que sembramos, que ha recogido casi 105.896 firmas en una Iniciativa Legislativa Popular para reclamar una Cataluña libre de transgénicos y un etiquetaje claro de los alimentos que llevan transgénicos y los que no. Habrá que ver qué responden el Parlamento Catalán ante una muestra de participación social y de consciencia ciudadana.
En el ámbito de la educación, los últimos años el llamado Proceso de Bolonia para instituir el Espacio Europeo de Enseñamiento superior supone una amenaza para la universidad pública y la consolidación de su dependencia de la empresa privada y de la capacidad adquisitiva de los estudiantes. Numerosos colectivos de estudiantes, investigadores y personal de la universidad se han opuesto. Finalmente, desde inicios del 2008 y ante la ofensiva judicial de sitiar el aborto, diversos colectivos se han movilizado para defender el derecho al propio cuerpo y para que el aborto se despenalice y sea libre y gratuito y se incluya como una prestación sanitaria normalizada.
Posteriormente a estos frentes de movilización, los últimos meses han estallado las luchas por los derechos laborales y por los derechos de las personas inmigradas.
El pasado 9 de junio, los ministros de Trabajo de la UE aprobaron una modificación de la directiva sobre la ordenación del tiempo de trabajo, que permite el alargamiento de la jornada laboral de todas las trabajadoras hasta 60 horas semanales, y de algunos colectivos específicos hasta 65. Eso lo harían mediante acuerdos trabajador-empresa, atacando también el derecho de la negociación colectiva. Desde entonces, diversos colectivos y sindicatos de base se han empezado a movilizar y se están preparando respuestas que se harán ver próximamente.
Pocos días después, el pasado 18 de junio, se aprobaba la directriz europea sobre la expulsión de sin papeles, conocida popularmente como “directiva de la vergüenza”. Ésta legaliza que una persona sin permiso de residencia pueda estar detenida hasta 18 meses antes de ser expulsada, y que, una vez fuera de la Unión Europea, se le prohíbe volver en un plazo de 5 años. Una vez más, numerosos colectivos de afectados y de solidaridad, así como diversas personalidades, se han manifestado en contra y las movilizaciones que se sacaron adelante para que no se aprobara continúan.
En todas estas actuaciones, los movimientos sociales siguen diferentes estrategias, que a menudo se complementan para buscar sus propósitos legítimos. Las más vistosas acostumbran a ser las manifestaciones, concentraciones, sentadas y el resto de propuestas participativas para tomar las calles en muestra de denuncia o de reivindicación de un hecho concreto. Las estrategias más comprometidas pueden ser acciones de desobediencia civil, en qué las personas o grupos participantes arriesgan su integridad o su libertad por aquello en qué creen. Por ejemplo, las acciones directas, que son frecuentes en la defensa del territorio, se han destinado a impedir la destrucción del medio cuando otros medios no han funcionado.
Cuando la ocasión lo merece, tampoco dejan de utilizarse opciones legales como las denuncias y las iniciativas legislativas populares, para defender y reclamar las propias ideas.

Un ejemplo de los actos que acompañan estas luchas fue el Foro Social Catalán, de enero del 2008, un lugar de encuentro dónde numerosos seminarios, charlas y talleres contribuyeron a determinar las diversas estrategias a seguir y la agenda de movilizaciones.
Hay otras estrategias que no citaremos, para no extendernos demasiado en este apartado.
En definitiva, es importante destacar que, en general, no hay demasiadas diferencias en las maneras de hacer de los diferentes movimientos sociales, sino que a menudo la misma gente utiliza estrategias diferentes según la oportunidad y el momento. Se acostumbra a entender que todas estas estrategias son buenas, si hay capacidad humana y económica para sacarlas adelante.
Precisamente, el hecho que existan tantas luchas diferentes defendiéndonos de las diversas agresiones del capitalismote hoy en día se acostumbra a utilizar como prueba que los movimientos sociales están disgregados y que no tienen una alternativa de modelo de sociedad. En algún momento quizás ha sido cierto, pero en los últimos años y hasta la actualidad ha habido un gran proceso de confluencia, que quizás no se ha visibilizado mucho en la calle, pero que está cogiendo forma en la vida cotidiana de muchos barrios y pueblos. Este proceso ha acompañado la deslegitimación de los partidos políticos e instituciones de esta pretendida democracia, que ha llevado bajo los mínimos la esperanza que el cambio pueda llegar por estos medios, a la vez que nos atrevemos a imaginar y empezamos a construir otras vías para cambiar el mundo.
Sólo en el ámbito municipal se mantiene el debate sobre el uso de las vías institucionales, animado por el crecimiento de las Candidaturas de Unidad Popular, que tienen en común con los movimientos sociales la voluntad de cambiar las cosas desde el ámbito local.
Por otro lado, en estos últimos años, se han iniciado y consolidado muchos proyectos que nos han permitido transformar, ahora y aquí, al menos algunos aspectos de nuestra realidad. ¡Y cada vez son más!

He “robado” 492.000 euros a quienes más nos roban para denunciarlos y construir alternativas de sociedad.



(Texto extraido del periódico CRISI de Enric Duran) Escribo en estas páginas para hacer público que he expropiado 492.000 euros a 39 entidades bancarias a través de 68 operaciones de crédito. Si incluimos los intereses de demora, la cifra actual de la deuda es de más de 500.000 euros que no pagaré.


Ha sido una acción individual de insubmisión a la banca que he llevado a cabo premeditadamente para denunciar al sistema bancario y para destinar el dinero a iniciativas que alerten de la crisis sistémica que estamos empezando a vivir y que intenten construir una alternativa de sociedad.


Se trata de una acción ajena a cualquier tipo de violencia, que reivindico como una nueva forma de desobediencia civil, a la altura de los tiempos que corren. Cuando la financiación al consumo y la especulación son dominantes en nuestra sociedad, ¿qué mejor que robar a los que nos roban y repartir el dinero entre los grupos que denuncian esta situación y construyen alternativas?

Lista de bancos afectados:

¿Cómo he podido conseguir tanto dinero sin propiedades ni avales?

Tras algunas investigaciones y pruebas, en la primavera del 2006, empecé a llevar adelante de manera definitiva esta idea haciendo creer, según el caso, a los diversos bancos, cajas y establecimientos financieros de crédito que me quería reformar el piso o comprar un coche. En algunos casos, también a través de una empresa creada con el propósito de poder justificar determinadas inversiones como la compra de material audiovisual para una productora.
La ventaja de pedir un préstamo desde una empresa es que la deuda como empresa, aunque sea una empresa unipersonal, no aparece en tu historial de deuda personal, de modo que puedes ir aumentando tu endeudamiento indefinidamente sin que el CIRBE (sistema de información sobre deudas del Banco de España) lo detecte. Existen otras maneras de engañar al CIRBE que explicaré a quien quiera realizar una acción con una finalidad similar a la de la mía.



Estos préstamos eran solicitados sin ninguna garantía ni de otra persona ni de ninguna propiedad, simplemente con mi firma. Con una profesión inventada y una buena nómina falsa que hacía creer que ganaba de sobras para acceder a la financiación. El quid de la cuestión es que los bancos no tienen manera alguna de comprobar si una nómina que les presentes es real o no, siempre y cuando la empresa y la persona existan realmente.
También había que presentar los extractos bancarios adecuados, que conseguía haciendo circular el dinero de cuentas de empresa a cuentas personales a través de transferencias de nóminas para simular ingresos personales, que los bancos se creían. En algunos casos me pedían el contrato de trabajo, la declaración de la renta o la vida laboral. A mis empresas les pedían las declaraciones del IVA trimestral y, cuando ya tenían más de un año, el impuesto de sociedades.
A todo esto se puede responder adecuadamente, y a veces con información real. Si no, con una impresora, fotocopiadora, tijeras y celo, ¡se hacen maravillas!
En algunos casos, tuve que comprar el coche para el que había solicitado el préstamo, y después me lo tuve que vender todo antes de dejar de pagar para que no me lo pudiesen embargar i así tener más fondos para financiar las luchas.

Sorprenderá que haya conseguido esto, 492.000 euros sin avales ni garantías, en un contexto de contracción del crédito. Es una demostración de cómo la banca promueve el endeudamiento de las familias por encima de cualquier control y de cualquier medida de prevención de riesgos y de sentido común.

Como conclusión, hay un hecho que nos puede ayudar a entender las posibilidades y oportunidades que hay para este tipo de acción: los bancos y las entidades financieras necesitan conceder créditos, porque es una de sus maneras principales de obtener beneficios y porque, como ya hemos explicado en otro artículo anterior, el sistema financiero necesita que cada vez se firmen más créditos para poder crear cada vez más dinero. Es una rueda que no se detendrá hasta que colapse el sistema. Nosotras, en lugar de seguir ayudando a que la rueda gire pidiendo créditos para producir o para consumir, tenemos la oportunidad y la responsabilidad de ponerle trabas, heciéndoles creer que queremos créditos y que así podrán crear este dinero gracias a nosotras. Después, al no devolver los préstamos, hacemos desaparecer este dinero y el que se había creado de la nada, con la garantía que habíamos firmado de devolución de las deudas. Este sistema funciona a partir de la confianza y si mediante formas de actuación como estas, conseguimos sembrar desconfianza, podremos abolirlo (destruirlo?)!

¿Por qué esta acción?

Esta crisis que se ha explicado en artículos anteriores, especialmente en su vertiente energética, era de prever. Hace tres años conocí las refleciones acerca del cénit del petroleo y pensé que en el momento en que se desencadenara la crisis sería fundamental que estuviésemos preparadas. Ésta podría ser una oportunidad para el cambio social, un momento que se tenía que aprovechar. Pero si no nos preparábamos, el futuro podría llegar a ser incluso mucho peor de lo que tenemos ahora, dado que la gestión de la escasez dirigida desde poderes económicos y políticos podría llevarnos hacia un nuevo fascismo.
A menudo, uno de los inconvenientes que encontramos cuando hablamos de transformación social en la actualidad es que nos cuesta identificar a los enemigos principales. No en vano, ya juegan bien sus cartas para que cueste identificarlos. Como hemos visto en el artículo que hablaba del sistema financiero, hay mecanismos escondidos y perversos que hacen que una minoría controle la creación de dinero y, a partir de ello, hacen que el sistema económico se mueva al ritmo que más les interesa. Desenmascarar a esta minoría, a este sistema bancario que nos lleva al colapso ecológico, me parecía fundamental y fue una motivación clara para llevarme a realizar esta acción de insumisión financiera y hacerla pública.
Otra razón de peso fue el poder fortalecer a los movimientos sociales para que se pudiesen preparar para la crisis, ensayando las alternativas que pueden convertirse en el ejemplo de una forma de vida viable cuando ésta estalle. Creía que para esto hacía falta más dinero del que podemos conseguir por otros medios, ya que, según mi experiencia en los movimientos sociales, uno de los factores limitadores importantes de los proyectos transformadores ha sido siempre la falta de capacidad económica para echar adelante proyectos estratégicos que se puedan iniciar cuando se crea conveniente y mantener con el tiempo.

Hay alternativas de sociedad que empiezan a ponerse en marcha desde la práctica y sin ideas demasiado preestablecidas. Hay muchas iniciativas que, desde la autonomía y la autogestión, están empezando a practicar formas de vida en las que creen como alternativa al sistema capitalista actual. Hay esfuerzos claros y decididos para coordinarse y organizarse conjuntamente en red, para empezar a poner en práctica otro modelo de sociedad. El camino ya ha empezado, ahora hay que mantenerlo y darle fuerza.

¿A quién ha ido el dinero?

Una vez pagadas comisiones, intereses, notarios, impuestos y gastos varios relacionados con la acción y que no forman parte del dinero disponible para el cambio social, quedaron unos 360.000 euros que se han destinado, entre otros, a la publicación que tienes entre tus manos1. Los demás destinos han sido diversas acciones e iniciativas destinadas tanto a concienciar sobre la crisis sistémica (energética, alimentaria, económica...) como, especialmente, a impulsar un anplio movimiento social que ponga en marcha otras maneras de vivir en sociedad mientras se enfrenta al modelo capitalista actual, teniendo como objetivo el de sustituirlo.
No daré detalles en este escrito para no poner en problemas a los proyectos que han recibido este dinero sin ser responsables de ello, pero confío que la memoria de las personas con quien he compartido momentos en los últimos tiempos activará el boca-oreja que hará que mucha gente pueda saber con seguridad que el destino de los fondos ha sido orientado en este sentido.

Un llamamiento a la acción

Esta acción quiere ser sobre todo un llamamiento para que cada una se plantee qué es lo que puede y lo que quiere hacer para cambiar el estado de las cosas dentro de lo que sea posible o incluso de lo que podría parecer imposible...
Si yo he llevado a cabo esta insumisión financiera, arriesgando mi libertad para demostrar que el sistema económico es más vulnerable de lo que parece y para conseguir todo este dinero para la construcción de alternativas, quizás muchas otras personas podrán hacer alguna cosa más si creen en sí mismas, si saben librarse de los falsos miedos en que se nos educa premeditadamente dentro del sistema y si piensan decididamente que sólo la gente, desde abajo, podemos cambiar el estado de las cosas.

Poniendo como ejemplo el estilo de acción que yo he llevado a cabo, quizás cada uno, según su contexto personal y económico, pueda darse cuenta de que hay cosas que están a su alcance:
Los arrendatarios, que padecéis el encarecimiento de los precios (que acostumbra a venir tras el encarecimiento de los precios de compra) podéis juntaros para iniciar una huelga de alquileres como la de los años 1930 y 31; me consta que ya hay gente que está pensando en ello...
Si estáis pagando una hipoteca desde hace pocos años y os queda mucho tiempo de trabajo en un puesto que no os gusta, quizás podéis dejar de pagar la hipoteca y okupar vuestra casa. Si lo hacéis solos quizás tendréis un problema (aunque no más grande que el que ya teníais y además os podréis plantear dedicaros a lo que os guste y que sea coherente con vuestras ideas y vocaciones) pero si mucha gente se organiza, será la banca la que tendrá el problema...
Si sois personas comprometidas y queréis colaborar con los movimientos sociales, ahora ya sabéis que tenéis la opción de solicitar algunos préstamos y no pagarlos para así financiar las luchas, a la vez que ponéis trabas al sistema financiero. Hay maneras de hacerlo sin recibir por ello ninguna acusación penal, sería cuestión de hacerlo a una escala más pequeña que la mía y de no hacerlo público. En esto os puedo echar una mano, jeje.
Si ya vais camino de tener que vivir sin cuentas bancarias porque os han puesto una pena-multa (de esas que tanto abundan actualmente) que no queréis pagar, ¿por qué no expropiáis algo de dinero a la banca antes de que llegue el momento de dejar de tener cuentas corrientes?

Eso sí, con estas diversas opciones y otras que se os puedan ocurrir seréis morosos toda la vida (o mientras aguante este sistema financiero en crisis...), de modo que sería aconsejable que os lo pensaseis como idea acompañana de un plan personal para vivir de otra manera, sin cuentas corrientes ni propiedades.
De todos modos, si no podéis o no queréis llevar a cabo ninguna de las acciones anteriores, hay dos cosas más sencillas que todo el mundo puede y debería hacer lo antes posible: no solicitar ningún crédito y sacar el dinero del banco.
Al mantener préstamos, tarjetas de crédito y cuentas corrientes, estamos siendo cómplices de unos bancos que representan el corazón de un sistema capitalista que está sembrando la destrucción del planeta, la pobreza y la esclavitud de nuestras vidas por doquier.
Sacar el dinero del banco es una cosa que cualquier persona puede hacer si simplemente se organiza un poco para gestionar sus pagos y cobros de otro modo.

Y si este llamamiento te llega tarde porque hay deudas que no has podido pagar y ya apareces en listas de morosidad de los bancos... por qué no te pones en contacto conmigo y montamos un sindicato de morosos? Que hay más personas inscritas en las listas de morosos que en las del paro... ¡y vivir sin cuentas corrientes es un arte que valdría la pena compartir!

Lo que voy a hacer a partir de ahora.

Mientras escribo este comunicado público aún no hay ninguna acusación penal contra mi persona, hecho que prueba que he podido llevar a cabo la acción hasta el final afuera de cualquier control o sospecha policial.
De todos modos, según el sistema judicial del estado español (y sin contar con su motivación ética), a partir de esta confesión se me tendría que acusar de estafa mayor (que se considera a partir de 50.000 euros) y de insolvencia punible (también denominada levantamiento de bienes). Por la primera acusación se me pueden pedir entre 2 y 6 años, y por la segunda entre 1 y 3 años. Así que he preferido reivindicar esta acción públicamente como desobediencia civil para que todo el mundo pueda saber lo que se puede hacer y para cuestionar al mismo sistema financiero en vez de esconderlo como me recomendaría cualquier persona que pensase primero en su integridad personal.

Pero dado que mi postura es claramente de reconocimiento y de defensa moral y política de los hechos y dado que no pienso que el sistema judicial está legitimado para juzgarme (como parte de un sistema político totalmente antidemocrático en cuanto a dependencia de los mismos poderes económicos a los que denuncio con mi acción), he decidido acompañar esta explicación pública de los hechos con mi desaparición física. De ese modo evitaré que posibles represalias contra mi libertad o mi cuerpo me impidan seguir defendiendo y explicando estos hechos públicamente y seguiré activo en los movimientos sociales catalanes a partir de la participación virtual mientras me encuentre físicamente en algún otro lugar del mundo desde el que pueda también participar en las luchas sociales.
Más adelante, me reservo la posibilidad de volver a aparecer físicamente en territorio catalán, si se demuestra que la sociedad civil catalana está preparada para defender la libertad de aquellas personas que nos enfrentamos públicamente a los poderes económicos y políticos de nuestra sociedad.
Y si algún día, por voluntad propia o no, soy juzgado, aviso que el único veredicto que aceptaré será la absolución por consideración del tribunal de que mi acción no es constitutiva de delito, a causa de su motivación ética y solidaria en contra de los actores que más daño hacen a esta sociedad y en pro del bien común. Aparte de esto, no negociaré penas menores para evitar cumplir condena, ni pagaré una fianza, ni multa, ni negociaré la deuda. Si el estado es incapaz de salir de la presión de los poderes fácticos, que todo el mundo lo vea manteniendo a una persona como yo en prisión.
Desde este momento, podréis conocer mi identidad y contactar conmigo a través de la web http://www.17-s.info donde también podréis encontrar información más detallada.

La fusión entre dos tradiciones activistas

Esta acción de Enric, aún siendo innovadora, no sale de la nada; históricamente, activistas de muchas tendencias se han arriesgado por el bien común desde afuera de la legalidad vigente, ya sea realizando acciones contra la banca para financiar las luchas, ya sea realizando acciones públicas de desobediencia civil para transformar algo. En el campo de las expropiaciones bancarias, la tradición arranca a principios del siglo XX, en países como Francia e Italia, y también en el estado español, por ejemplo con el espectacular atraco al Banco de España en Gijón por el grupo de los solidarios, en 1923.
Personajes míticos de nuestra historia como Durruti, Quico Sabaté o Salvador Puigantich han participado en acciones de este tipo, las cuales siempre son peligrosas ya que se pone en juego la vida tanto de los participantes como de los trabajadores de las sucursales. Otros métodos clandestinos, más seguros para las personas pero complicados han sido la falsificación de moneda o de cheques de viaje, por esta última acción contra el Citybank se dio a conocer al mundo Lucio Urtubia, quien todavía vive y recientemente ha realizado varias conferencias en el territorio catalán para presentar el documental Lucio, el anarquista irreductible.
La estrategia de la desobediencia civil arranca en el siglo XIX de la mano de Henry Thoreau y se hace conocida mundialmente a través de figuras como las de Gandhi y Martin Luther King. En el estado español no empieza a valorarse la desobediencia pacífica como posibilidad hasta después de la muerte del dictador Franco, dado que cuando la violencia del estado goza de completa inmunidad, la desobediencia no violenta se hace imposible. Desde los 70 hasta ahora, algunos de los movimientos sociales más reconocidos como la exitosa insumisión al servicio militar y el movimiento de okupaciones se basan en esta premisa desobediente.
Una de las dificultades del punto de encuentro radica en que parten de situaciones opuestas. La primera necesita de clandestinidad; la segunda es una acción pública que basa su fuerza en su apoyo social y en la legitimidad de sus acciones. La acción que nos ocupa hoy las puede fusionar porque tiene dos partes: la parte de acción directa (ya se ha llevado a cabo y su carácter secreto ha permitido el éxito de la acción) con la parte de desobediencia civil (que empieza hoy, con la confesión y defensa pública que hace el autor, cuestionando seriamente la legitimidad moral de la banca).

Si este ejemplo quedará como un caso aislado o si será la semilla para una nueva estrategia de acción, ya sea pública o escondida, el tiempo nos lo revelará. La palabra la tenemos cada una de las personas que queremos cambiar las cosas.

El decrecimiento, una reflexión común de estos nuevos movimientos sociales


(Texto extraído del periódico CRISI de Enric Duran)

Antes de entrar propiamente en la idea del decrecimiento, una breve contextualización histórica. Hubo unos años de reivindicaciones macroeconómicas, como las de la deuda externa, el movimiento de resistencia global y las diversas cumbres que vivimos en Europa y especialmente en Barcelona entre el 2000 y el 2002. Se trataba de iniciativas que partían de un no rotundo a las maneras de hacer de los estados y de las instituciones financieras internacionales, y que dejaban imaginar que lo que queríamos era otra sociedad pero no entrábamos en detalle. De este periodo recordamos lemas que aún oímos como el de otro mundo es posible y un mundo donde quepan todos los mundos.
A raíz de este periodo de grandes movilizaciones se extendieron por todo el mundo y muy especialmente en Cataluña, muchas iniciativas colectivas como las que comentábamos antes, iniciativas que no conformándose en negar afirmaban que su actividad cotidiana era ya una alternativa.
Por eso antes que el sistema colapse y nosotros con ellos, hemos visto que la idea del decrecimiento, nos es válida para aglutinar fuerzas en una propuesta que más que alternativa es camino, y que este camino junta aquellas reivindicaciones globales que hacemos desde hace años, con estas alternativas concretas que llevamos a la práctica diariamente y las agrupan en una propuesta política de gran envergadura y significado profundo.
Decrecimiento no es recesión. La propuesta del decrecimiento no tiene a ver con lo que puede pasar con la crisis económica de la actualidad. Tal y como afirma el dicho no hay nada peor que una sociedad de crecimiento sin crecimiento. Así pues, el movimiento por el decrecimiento, no propone la reducción del PIB, sino, un cambio de sistema.
Decrecimiento no tiene porqué ser una idea negativa: igual que cuando un rió se desborda todos deseamos que decrezca y las aguas vuelvas a su cabal, los mismo pasa con la insostenibilidad de la situación actual. Decrecer no es entonces una cosa negativa, sino algo necesario.
El decrecimiento denuncia el mito del crecimiento, y propone salir de los parámetros del productivismo, del consumismo y al fin y al cabo salir del sistema capitalista. Para hacerlo nos propone relocalizar las maneras de vivir.
El decrecimiento consiste en abandonar el proceso de globalización económica y relocalizar la economía, es decir la producción y el consumo, y con ellas reducir el transporte. Para hacerlo hace falta relocalizar la política y así conseguiremos que vuelva a ser controlada por la gente.
Relocalizar la política, significa por ejemplo que los niveles de soberanía vayan de abajo arriba, de manera que todo lo que se pueda decidir a nivel municipal no se decida en niveles superiores y sólo aquello que afecte a todo el país se decida en este nivel. Vivir así, nos permitiría liberarnos del poder de las empresas transnacionales y los poderes económicos mundiales.

Esta transición hacia lo local, se tendría que llevar a la práctica acompañada con una reducción radical del consumo que pudiese causar por tanto una reducción de la producción de los transportes. Aquello que se considere necesario, se debería ir produciendo cada vez más sobre principios ecológicos y cerrando los ciclos de las materias utilizadas.
La reducción del consumo, promocionada desde hace décadas por una publicidad que se tendría que parar, necesita un cambio cultural importante en el que paulatinamente las personas dejamos de basar nuestro bienestar en las propiedades y el consumo de bienes materiales y valoramos mucho más los bienes relacionales como son por ejemplo las relaciones humanas.
Y una de las claves para aplicar estos cambios económicos, políticos y culturales es rehacer la comunidad como elemento básico que permita poner en marcha nuevas formas de convivencia, en las que salgamos del individualismo que ha predominado en los últimos años, aprendamos a cooperar entre vecinos y vecinas para ayudarnos los unos a los otros en nuestras necesidades y evolucionando así hacia una autonomía comunitaria del estado y del mercado para resolver las cosas del día a día.
Estas ideas tienen mucho en común con el imaginario social que está llevando cada vez a más personas a sacar adelante alternativas colectivas como todas las que hemos presentado antes, así como con muchas de las reivindicaciones que explicábamos de movilizaciones y luchas sociales de manera que la palabra decrecimiento se ha convertido en un excelente paraguas común, para que todas estas iniciativas puedan ir confluyendo en un movimiento social cada vez más fuerte y diverso.
De hecho, y tal como hemos explicado en las páginas sobre la crisis energética y alimentaria, el decrecimiento, ecológicamente hablando, vendrá igualmente, por la manca de recursos minerales y naturales suficientes para mantener este ritmo de consumo que hay en nuestro planeta, de nosotros depende que el decrecimiento llegue a la fuerza, impuesto desde los poderes económicos, cuando no queden suficientes recursos para que las clases medias occidentales continúen viviendo como hasta ahora, o el decrecimiento lo podemos poner en marcha nosotros aprendiendo colectivamente a vivir de otra manera a la vez que tratamos de impedir que unas minorías poderosas se lleven las riquezas que pertenecen a toda la humanidad, amenazando la vida del resto de habitantes del planeta.
Estamos entrando de lleno en una época clave de la historia, donde podemos tener grandes conmociones y grandes cambios. El decrecimiento, como una buena síntesis del último periodo de movilizaciones y de nuevas alternativas se vuelve una adecuada hoja de ruta estratégica e ideológica para agrupar amplias sinergias ante lo que está por venir.

La banca invierte en guerra y destrucción del medio ambiente


(Texto extraído de el periódico CRISI de Enric Duran)

Los principales bancos y cajas financian empresas denunciadas por sus prácticas

Esther Salis

La función de los bancos y las cajas es básicamente sacar provecho de los ahorros que la gente normal y corriente les deja después de trabajar, normalmente durante muchas horas y de forma muy mal pagada. La pregunta es: qué hacen con esos miles de millones de euros una vez se han depositado en los bancos? Los bancos y cajas utilizan buena parte de ese dinero para invertirlo o dejarlo en empresas trasnacionales para que puedan llevar a cabo sus proyectos empresariales. En muchos casos estos proyectos tratan sobre producción de armas – para llevar a cabo guerras y gasto militar -, destrucción del medio ambiente – para extraer recursos naturales – y hasta, ignorando todo tipo de derechos humanos y laborales, atentando contra la vida de comunidades enteras.
El hecho es que la banca española, a pesar de la crisis, sigue teniendo unos beneficios espectaculares. Según los resultados del primer semestre del 2008, los cinco principales bancos del Estado Español – Santander, BBVA, La Caixa, Caja Madrid y Banco Popular– comenzaron el año con unos beneficios netos de 10.656,7 millones de euros. De donde salen todos estos beneficios y en qué invierten estos bancos para continuar ganando tanto dinero? La respuesta recae en parte de las inversiones y el financiamiento que muchos de estos bancos tienen en empresas con prácticas más que dudosas.

Financiamiento e inversiones

Según la campaña ‘BBVA Sin Armas’, este banco es una de las primeras entidades financieras implicadas en la explotación de armas. Pero más directamente, este mismo banco está implicado en el financiamiento de empresas dedicadas a la construcción de armas de todo tipo. El BBVA en el año 2005 participó en un crédito, conjuntamente con otras entidades, de 2.200 millones de dólares a la empresa Raytheon, una de las contratistas de defensa militar mas grande de EUA. Por su parte el Santander pose el 50% de la empresa Vista Capital, que a su vez controla el 42,5% de Unión Española de Explosivos S.A. Por si esto fuera poco el BBVA está financiando el 50% de la inversión en proyectos como la construcción en Uruguay de la planta de celulosa de la empresa española ENCE, con todos los daños sociales – desplazamientos de comunidades – medioambientales – degradación de la fauna autóctona – que esto comportaría.
Un ejemplo de empresa armamentística donde la banca tiene una fuerte implicación es en el caso de Indra. Esta empresa española, una de las principales en el sector del armamento, se dedica a fabricar sistemas electrónicos de guerra y para misiles, a la vez que desarrolla tecnologías de la información para aplicaciones militares. Indra participa en los programas militares de la UE, la OTAN y los EUA. En el accionariado de Indra podemos encontrar como uno de los máximos accionistas a Caja Madrid, junto con el BBVA y el Santander, entre otros.
Por su parte La Caixa es una de las máximas accionistas de una empresa tan problemática en inversiones como Repsol YPF. Sus prácticas se ponen de relieve sobretodo en America Latina. En Argentina, por ejemplo, opera en territorio Mapuche en el yacimiento de Loma de la Lata. Allí la población a resultas de beber el agua y respirar el aire contaminado tiene unos niveles en sangre de metales 700 veces superior a lo que permite la ley. Además la compra de la empresa YPF significó el despido de miles de trabajadores. En Bolivia sus operaciones se realizan sobre territorios protegidos de varias comunidades indígenas, que están siendo expulsadas. También en este pais a parte de ser acusada de contrabando de petróleo, el año 2006 fué acusada de apropiarse indebidamente yacimientos propiedad del Estado. En Colómbia, en el pozo de Capachos, Repsol descubrió un yacimiento en el año 2002. En los años 2003 y 2004 la zona sufrió un gran aumento de la violencia paramilitar. Un año después Repsol empezaba las extracciones.
Por otra parte, muchos de estos bancos, entre ellos, Caja Madrid, el BBVA o La Caixa, recientemente han financiado con 1.704 millones de euros a Acciona, una de las principlaes accionistas de Endesa, empresa que a su vez ha tenido más de una polémica en Chile por la construcción de una presa gigantesca en Ralco, donde inundó 3.500 hectáreas de territorio Mapuche-Peuhenche y forzó el desplazamiento de miles de indígenas. A pesar de esto Endesa, con el soporte de todos estos bancos y cajas, continua con sus planes y ahora pretende construir cinco grandes presas hidroeléctricas en la Patagonia chilena. Estas presas se localizarían sobre los rios vírgenes Baker y Pascua, inundando miles de hectáreas de gran valor ecológico. Además estas presas se deberian complementar con la construcción de una red eléctrica de alta tensión que atravesaria el pais de norte a sur con más de 2.300 km afectando a grandes espacios naturales y a miles de comunidades indígenas.

La banca salva los muebles a las inmobiliarias (despiece)

Delante de la explosión de la burbuja inmobiliaria y la consecuente crisis en el sector, los bancos y cajas han salido al rescate de las grandes empresas dedicadas a la construcción y venta de viviendas. Así la major parte de los promotores estan refinanciando las deudas que han adquirido con la banca, el cual suma un total de mas de 16.000 millones de euros. La banca es una de las grandes financiadoras de las empresas inmobiliarias más importantes. Por ejemplo, Hábitat fué financiada por entre otros con 1.600 millones de euros por, La Caixa (150 millones), el Banco Popular (150 millones), Caja Madrid (120 millones), el Santander i el BBVA (100 millones), el Banc Sabadell (75 millones) y Caixa Catalunya (75 millones). A pesar de esto Habitat continua en una situación crítica esperando nuevos inversores. En otro caso parecido, La Caixa y el Banco Popular salvaron de la deuda a la empresa Colonial cambiándolo por acciones de la inmobiliaria. Y es que las cifras hablan por si solas, los intereses de la banca e inmobiliarias estan tan unidos que el 40% del dinero que los bancos y cajas prestan van a parar a las inmobiliarias y los constructores.

Bancos y cajas financian según sus propios intereses a los partidos políticos del Gobierno y la oposición



(Extracto de el periódico CRISI de Enric Duran)

 “Las corporaciones bancarias más amables con el poder político reciben después los favores de la concesión de la mayoría de la obra pública, en forma de infraestructuras, carreteras, etc… Bancos y cajas tienen filiales que invierten en la construcción, y se dedican a materializar autovías, trasvases, túneles, derrumbamientos, líneas eléctricas, etc.”