viernes, 24 de agosto de 2012

Los significados de la Dignidad

EutanasiaLa recurrencia con que se está tratando en los medios de comunicación el tema de la “muerte digna”, principalmente debido a un dictamen del poder legislativo, motivaron las siguientes reflexiones.
Es indudable que la medicina actual está, al igual que casi todas las actividades humanas, contaminada por la lógica del lucro y el poder, ambos conceptos a lo largo de los tiempos se evidenciaron como indisolubles.
Esa lógica es la que expresa la verdadera razón del Estado: el control y regulación de todos los habitantes.
La enfermedad y la muerte permiten generar enormes recursos económicos: los medicamentos, las internaciones, las terapias intensivas, los costos médicos, los velatorios, los entierros o cremaciones, las sucesiones y sus escribanos, los timbrados y sellados del entramado judicial, son algunos de los indicadores de este negocio.

Cae de maduro concluir que, en este contexto, los materiales descartables son las personas, no sorprende comprobar que existe una relación directamente proporcional entre el poder y los recursos económicos de un individuo y la velocidad con que el Estado intentará llevarlo a sepulturas o a hornos crematorios.
Entonces, al intentar explicar las razones de la llamada “muerte digna” y su proximidad con la eutanasia, tenemos que considerar las evidencias que demuestran el daño cotidiano de la labor del Poder sobre las personas.
Al Poder se le hace inocultable la enorme cantidad de niños y adultos que mueren, el hambre, la carencia de nutrientes, el frío, los asesinatos, los suicidios, los accidentes laborales y en la vía pública, las enfermedades debido a radiaciones, ondas electromagnéticas, aguas contaminadas y tóxicos ambientales.
Queda demostrado entonces que para el Poder, el valor de una vida es insignificante, por eso es Poder. Son el Estado y sus representantes, los que ahora intentan regular y legalizar algunas instancias del proceso de morir, lo hacen desde una metodología que ellos llaman “ética” que sin profundizar mucho, es la misma que pretende mantener “muertos en vida” a la mayoría de la población.
Es clara la intención al hablar sobre “muerte digna”, de evitar el tema de la vida digna.
El Poder pretende que la palabra dignidad signifique aceptación, conformismo, mansedumbre. Por eso confunden y machacan con expresiones como vivienda digna, trabajo digno, sueldo digno. Distorsionan el significado y, con labor de hormiga defienden y promueven este sistema de muerte.
Redes de caridad y beneficencia tergiversan el concepto de solidaridad, con la razón del pragmatismo, de “tirar” alguna migaja al necesitado, del “aquí y ahora”, y mantienen la explotación con el perverso mecanismo del mal menor.
En este sentido es de resaltar como contrapartida y a manera de ejemplo, lo que han hecho los anarquistas con los comités Pro presos y el esfuerzo inmenso que sostuvo y proyectó el ideal revolucionario.
Queda muy claro, y los poderosos lo entienden así, que tirar del hilo de la dignidad de una persona, conduce inevitablemente a desenrollar el ovillo de la dominación, y a que cada uno comprenda que tipo de vida propone esta sociedad y a donde nos quieren llevar.
“La vida no vale nada”, el sistema ha tenido éxito en imponer esa creencia sobre una enorme cantidad de personas en todo el mundo.
Es necesario precisar, ahora y siempre, que existe en las profundidades de cada individuo el pensamiento que esta vida, que pretende la dominación, es una trampa.
Nos preguntamos entonces ¿cuál es la causa inicial que permite esta realidad?
Sin dudas es la desvinculación con el prójimo, más cercano o más lejano.
Han roto muchos de los vínculos interpersonales, han naturalizado la falta de valores, han favorecido la indiferencia, el descompromiso, esos son algunas de las condiciones que permiten la permanencia de estas sociedades.
La muerte es el instante final de toda una vida y la dignidad de la misma estará regida por el transcurrir de esa vida.
Proponer otro “vivir”, otros vínculos, expandir la certeza que se puede convivir con esa convicción, luchar por eso, hacerlo realidad en lo cotidiano, es el comienzo, el primer paso, el irreversible y el verdadero gran salto que la humanidad debe dar.
La muerte y la vida digna se hermanan en la resistencia de preservar los valores.
Nuestro homenaje a la vida es entender que decir dignidad es decir Revolución.
M. G
Publicado en "La Protesta" N-8260 Julio-Agosto 2012 115 Años. Mail: la_protesta@hotmail.com

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