lunes, 14 de enero de 2013

Emile Henry - ¡no había ningún inocente allí, no existe burguesía inocente!

HenryÉmile Henry (Barcelona,1872 — París, 21 de mayo de 1894) fue un anarquista y terrorista francoespañol responsable por dos atentados con bomba, el más conocido en el café del Hotel Terminus, en la Gare Saint-Lazere parisina donde murió una persona y quedaron otras veinte heridas De todos los anarquistas en Francia, Henry fue el que más se afectó por el guillotinamiento de Auguste Vaillant el 3 de febrero de 1894, por la destrucción de un solar gubernamental en un atentado donde no había habido heridos graves. Henry tomó para sí la tarea de vengar el asesinato de su compañero revolucionario. Su venganza sería aplicada sobre los asistentes del lujoso Café Terminus, frecuentado en la época casi exclusivamente por miembros de la élite francesa, considerado por los socialistas radicales de aquel entonces como un símbolo de la arrogancia burguesa. El objetivo de su atentado era matar tantas personas como fuese posible con la explosión de una bomba.
Émile Henry, a los 22 años de edad, fue guillotinado a las 4 horas y 14 minutos de la madrugada del 21 de mayo de 1894 en París. Su ejecución fue festejada por los periódicos de las principales capitales, como ejemplo de eficacia técnica y de justicia.
 
CARTA AL DIRECTOR  DEL RECLUSIORIO Emile Henry February 27, 1894
Este texto fue escrito desde la cárcel tan sólo dos semanas después de que Henry había lanzado una bomba en Terminus Café de París, matando a uno e hiriendo a veinte.
Durante la visita que hizo a mi celda el domingo, el 18 de este mes, tuvimos una discusión muy amable de las ideas anarquistas. Usted dijo que estaban muy sorprendidos de aprender nuestras teorías en una luz diferente, y me pidió que resumir nuestra conversación por escrito, a fin de conocer mejor lo que los anarquistas quieren.  Usted puede fácilmente entender, señor, que en tan sólo unas pocas páginas no se puede ampliar o explicar una teoría que analiza la vida social actual en todas sus manifestaciones, que estudia estas manifestaciones la forma en que un médico examina a un cuerpo enfermo, y que condena a continuación, ellos porque son contrarias a la felicidad humana, y en lugar de ellos, construye una vida completamente nueva, basada en principios completamente antagónicos a aquellos sobre los que se construyó la antigua sociedad.
Además, otros ya han hecho lo que me pides: Kropotkin, Reclus, Sébastien Faure han expuesto sus ideas, y empujó a su desarrollo en la medida de lo posible.
Lee la evolución y revolución de Reclus, la moral anarquistas, palabras de un revolucionario, la conquista del pan por Kropotkin,  Autoridad y Libertad, la maquinaria y las incidencias de Sébastien Faure,  Entre Paysans (Fra Contadini) por Malatesta, también leer los numerosos panfletos y manifiestos que han aparecido en los últimos quince años, cada exponer nuevas ideas, en función de si el estudio o las circunstancias les sugirió a sus autores.
No crea usted que la Anarquía es un dogma, una doctrina invulnerable, indiscutible, venerada por sus adeptos como el Corán por los musulmanes. No, la libertad absoluta que reivindicamos hace evolucionar continuamente nuestras ideas, las eleva hacia nuevos horizontes (de acuerdo con la capacidad de los distintos individuos) y las saca de los estrechos límites de toda reglamentación, de toda codificación. No somos ‘creyentes’". No crea usted que la Anarquía es un dogma, una doctrina invulnerable, indiscutible, venerada por sus adeptos como el Corán por los musulmanes.  No somos "creyentes," no nos inclinamos ante Reclus o Kropotkin, los aceptamos cuando desarrollan impresiones simpatizantes en nuestros cerebros, pero los rechazamos cuando no hacen  un eco dentro de nosotros.
Estamos muy lejos de poseer la fe ciega de los colectivistas, que creen en una cosa sólo porque Guesde dijo que había que creer en ella, y tienen un catecismo cuyas palabras aceptan sin discusión, porque, de lo contrario, cometerían sacrilegio".
 
LINK PARA VER CARTA COMPLETA
 
ANAKREÓN DE ROJAS en su libro Fonética del Rencor, Farjad para la danza de los insecto Relata de forma excepcional y con  un estilo acido y  anarquico, el  aparente  juicio llevado acabo en contra Émile Henry...
Cinco personas y yo, en una encrucijada  de preguntas y golpes, dos detrás de mi, vestidos de uniforme policial, cada uno llevaba un garrote,  uno de ellos se acercó y casi al tímpano me gritó ¡Ven  rata maloliente!  Me engancharon  bruscamente de los brazos, me azotaron  sin medir como un  saco de trigo sobre la silla  de madera, ya estaban  preparados  para desgranar mis culpas y por cada una de ellas azotarme al piso y rematarme a garrotazos, en su rostro  pude ver  a los fantasmas  de la traición, la espada  de la servidumbre y la justicia de los injustos. Frente de mi, con un aliento a cloaca, un tipo vestido  de una elegancia magnifica, al parecer pagada por los más ricos de país,  era  el   juez,    un    hombre  gordo, casi  anciano,  con una barba blanca por los años, en sus ojos se divisaba  la placidez de su trabajo, el crimen legitimado,  se acercaba una y otra vez,   ponía su rostro soberbio  en mis ojos, miraba constantemente mis ojos, después retrocedía tres paso,    con una mano en su espalda y la otra  estirada apuntaba  mis manos salpicadas de sangre. En fin, mi   cuerpo arrojado a la silla nunca perdió su  fuerza, ¡eres un terrorista! ¡Hueles a  falacia!  - Usted está acusado y es mi deber juzgarlo - No reconozco tu justicia. Canción  que se refrendaba   entre todos los  que tenían el privilegio de escupirme, los  otros dos tipos,  escondidos  en la sombras, detrás de reflejo  de la  vela encendida ,  cargaban libros y  plumas,   custodiando como fantasmas de la verdad al juez de la mentira, de la miseria, gritaban sin para y de forma consecutiva   estatutos,  números y  párrafos exactos de injusticia,  movían su cabeza, me miraban y gritaba, apenas podía ver su fisonomía parásitos  e  incluso los  uniformados, esos traidores del pueblo, con cara de miseria e ignorancia, la misma que se reflejaba en mi rostro,   escuchaban y miraban a los abogados por sus exclamaciones artísticas, es el canto a mi decadencia inminente,  - ¡Cuidado con tu silencio!  - No me importa. Yo no tengo que tener cuidado de mi silencio. Sé muy bien que voy a ser condenado a muerte. El tiempo se encarcelaba  junto  a mi  y se caía  velozmente  como mi sudor,    los buitres  rasgaban el techo, siguen  esperando  su  turno en el juicio del muerte, sólo encontrarán  odio en mi carne incruenta ¡dime todo, cuéntanos  todo terrorista! - <>- ¡cállate terrorista! ¡Tus manos están llenas de sangre!   No solamente fue  la gente  herida en el Hotel,  son cinco muertos  en  Carmaux, cuántos inocentes  quieres para saciar tu odio injustificable “todos logramos distinguir tus manos cubiertas de sangre hoy."  - Estimados espectros defensores del abuso, “Mis manos están cubiertas de sangre, al igual que su traje rojo es. En cualquier caso, no hace falta que te conteste. "...no había ningún inocente allí, no existe burguesía inocente".  ¡Somos todos terroristas!, cuántos  cuerpos se pudren  sin justicia, olvidados en el panteón de sus legislaciones,   pues no   pongas  nada en mi boca y en mis manos,  porque en esta guillotina  los  oprimidos ajusticiarán   su hambre, con vuestros  cuellos de perfidia…. Señores burgueses… ni  mi ultimo grito  podrán callar de sus oídos, ¡soflamas! todas las noches ¡soflamas! todos los días,  gritaré como un animal degollado;  la sangre cae  gota en gota  para saciar vuestra sed, pero mi sangre es veneno…mi sangre nunca  podrán suprimir de sus manos...  ¡pueblo!  ¡pueblo!  La palabra libertad es demagogia, Francia no es de los pobres siguen entronizando su esclavitud ¡Compañeros, Coraje. Larga Vida a la Anarquía.
 Émile Henry  era su nombre, Breton en la lucha,  perdido en  las noches de fuego.

Fuente: http://tierranarquista.blogspot.mx/2013/01/emile-henry-no-habia-ningun-inocente.html

sábado, 12 de enero de 2013

En la Caida

¡WOW!...

La negatividad del anarquismo

Prólogo
anarquismoCon el presente ensayo originalmente publicado en Septiembre 1977 en el número 32 de la revista “Ruta”, nos situamos dentro de una cierta heterodoxia. Nada nuevo para nosotros ya que hemos incurrido esta índole de herejías en anteriores oportunidades. Lo hacemos conscientes de que es necesario sacudir de vez en cuando los cuerpos de doctrina sociales si no queremos que se anquilosen y el anarquismo, por su condición de vanguardia permanente, esta en la obligación de ejercitarse todos los días poniendo a prueba la solidez de sus estructuras, los cimientos de su ideal, dado que frente a él se halla una sociedad cambiante, agresiva, estatófila, egoísta y suicida.
El enfoque filosófico, químicamente puro, como el ofrecido por David Thoreau Wieck en su obra “La negatividad del anarquismo” nos ha parecido oportuno darlo nuevamente a conocer.
David Wieck nació en 1921, de padres que también fueron reconocidos activistas en sus días. Escribió unas memorias inusualmente perspicaz sobre su madre, “Woman from Spillertown: A Memoir of Agnes Burns Wieck”, La mujer de Spillertown: Unas Memorias de Agnes Burns Wieck, era conocida como “la Madre Jones de Illinois” por su militancia como sindicalista. Lamentablemente éste pensador, escritor, pedagogo y activista libertario falleció el 1 de Julio 1997.
Los principios e ideas sociales de Wieck le llevaron finalmente a la cárcel durante 34 meses como objetor de conciencia durante la segunda Guerra mundial. Como bien dijo, “fue ahí donde aprendí los métodos de resistencia pacifica y... lo que significa una huelga de hambre cuando también me declaré en solidaridad con varios más objetores de conciencia durante un periodo de diez días.”
En los años 70 del siglo pasado Wieck nos advertía del “…crecimiento de interés por el anarquismo y la tendencia de algunos marxistas en revisar al marxismo encaminándolo por cauces libertarios…”. En el año 2012 dicha tendencia se repite en el mundo anglo-sajón y particularmente en Australia por organizaciones como la Internacional Socialista, la Alternativa Socialista y la Alianza Socialista. Esto nos obliga porque no podemos permanecer de brazos cruzados frente a éstas incursiones de las avanzadillas marxistas en nuestros predios anarquistas en publicar este trabajo de Wieck, que montó su guardia con su arma suprema siendo la de la negatividad: “el anarquismo puede ser considerado como procediendo de la hipótesis de que hay una tarea negativa que tiene que ser cumplida... el anarquismo nos puede decir lo que tenemos que desaprender para ser libre, pero no nos puede decir cómo utilizar esa libertad: el anarquismo no impone ningún tipo de vida sobre nosotros, nos reta a hacer una vida digna, para librarnos de todos los vestigios de la autoridad del poder, de la autoridad política.”
Por éstas mismas razones hemos creído oportuno publicar simultáneamente en castellano como en inglés (a través de los cuadernos de Libertarian Anthology) éste examen filosófico, porque leer a David Wieck es transitar por un camino nuevo del ideal libertario.

desde el exilio Diciembre de 2012

Editorial de Ruta Septiembre 1977
Cuando David Thoreau Wieck, del Instituto Politécnico Rensselaer en el Estado de Nueva York, nos mandó el trabajo que presentamos en este número de RUTA nos señalaba que había sido escrito pensando en una publicación filosófica y que “la traducción os podrá plantear algunos problemas”. Traspasamos el desafió a nuestro colaborador y amigo en el Canadá, Eduardo Vivancos (“Un Idioma para todos: el Esperanto”, RUTA No. 17) y creemos que ha salido airoso de la empresa. El lector juzgará.
David Wieck no es ningún advenedizo en el campo de las ideas anarquistas. Fue el animador, durante varios años, de “Resistance”, una publicación libertaria estadounidense que destacaba por su seriedad y el planteamiento de los temas. Sus trabajos han sido acogidos con beneplácito en nuestras publicaciones ácratas de Inglaterra y de los Estados Unidos y su condición de estudioso está sobradamente cimentada por su tránsito en las aulas universitarias. Era estudiante fervoroso de la Columbia University de Nueva York cuando estallo la Segunda conflagración mundial y por su condición de pacifista negose a la conscripción militar obligatoria por lo que fue condenado y encarcelado durante varios años. Nos hallamos, pues, frente al hombre que ratifica con su vida lo que abraza con sus ideas, frente al que “escribe con su propia sangre”, como decía Nietzsche o, más hacia nosotros, en el tiempo, como reivindica Ernesto Sábato cuando desenmascara a los inconsecuentes de doble trayectoria según sean hechos, según sean textos: “Cada día sospecho más de los escritores que pueden ser separados de su calidad de hombre”.
Al terminar la guerra benefició de una reducción de condena y fue cuando sus escritos empezaron a difundirse entre las toldas libertarias y muy especialmente en “Resistance” de Nueva York de la que terminó siendo director.
Decidió continuar sus estudios en la Universidad de Columbia doctorándose, finalmente, en Filosofía cuya cátedra ejerce, actualmente, en Troy.
Es bajo un punto de vista filosófico que Wieck encara la negatividad del anarquismo y, dentro de este enfoque filosófico donde hay manifiestas inclinaciones individualistas, el pacifismo juega un importante papel.
El titulo del trabajo “La Negatividad del Anarquismo” contiene, con todo, la idea principal del autor. Para Wieck y de acuerdo con sus propias palabras: “hay una tarea negativa que tiene que ser cumplida antes de que podamos descubrirnos genuinamente como seres humanos y comprender nuestra relación con los demás. Por lo tanto, en todos los aspectos, el anarquismo es, considerado como idea, esencialmente negativo.”
Algunos pensaran en el “Para construir hay que destruir primero” de Bakunin mas bastará sumergirse en la lectura del ensayo de Wieck para que bien pronto nos demos cuenta que la negatividad de nuestro autor enfoca planos bien distintos a los señalados por Bakunin

La negatividad del anarquismo

El anarquismo es abiertamente pluralístico en el sentido de que existen muchos “filósofos” y muchas “escuelas” sin más punto común que el rechazo de la soberanía política implícito en an-arquía. Con razón el anarquismo es frecuentemente considerado como una familia de ideas relacionadas entre sí que niegan la legitimidad del Estado y que proponen su abolición. Tal punto de vista, a pesar de que muchos textos apoyándolo podrían ser citados, es estrecho, tengamos en cuenta que el anarquismo no es simplemente antiestatal; el anarquismo es, sobre todo, una idea o una teoría de la libertad. Pero las expresiones “no es simplemente” y “libertad” son indefinidas y requieren elucidación.
En este trabajo presento una opinión sobre el anarquismo, un método para comprenderlo en términos de una base común, que espero hará evidente su importancia y su significado. Es un empeño problemático que difiere mucho del estudio del pensamiento por parte de solamente un escritor anarquista. Es una tarea que exige decisiones acerca de lo que es esencial en las diversas tradiciones anarquistas, y con un riesgo considerable de que el resultado refleje más mis propias tendencias o predilecciones que el anarquismo, pasado o actual. En consecuencia el presente ensayo es más bien la expresión de mi intuición, basada principalmente en mi experiencia personal del anarquismo, que lo que es medular en él y lo que es más meritorio en el sentido de exposición sobre la sociedad humana y sobre el ser humano. En el curso de este esfuerzo reflexivo para expresar mi intuición con la mayor precisión posible he llegado a ver cierto número de puntos fundamentales de una manera completamente nueva e instructiva para mí mismo.
Mi manera de razonar será objetiva y destinada a la especulación filosófica. No obstante, deseo que quede claro, convenido, de que lo que cada individuo piensa y afirma conocer de una manera objetiva es inseparable de sus propias convicciones y de que comparto ampliamente la actitud u orientación de lo que yo identifico como anarquista.
Como digo más adelante, la perspectiva del anarquismo, considerada como una idea viva más que una posibilidad intelectual, es una perspectiva de los hombres oprimidos a cuya cólera ante la opresión que ellos y sus compañeros sufren, el anarquismo les da una voz; el objetivo del anarquismo es servir como medio para poner fin a tal opresión. Hasta qué punto le es posible al hombre conocer a fondo el significado de las condiciones de vida que no le son propias -cuestión que ha sido planteada vigorosamente por negros y por mujeres- no estoy seguro. Sea lo que sea, estoy convencido de que el anarquismo puede ser significativo solamente si tiene un sentido concreto de la “realidad social” -temo no conocer un término más apropiado- de la que ha surgido.
 
I. La Idea Anarquista
Para una concepción preliminar del anarquismo y de lo que yo entiendo como base común del mismo, la comparación y contraste del papel desempeñado por las “ideas” y la “ideología” en la historia del socialismo y del anarquismo ofrece un enfoque apropiado, menos tortuoso de lo que parece a primera vista.
Al anarquismo se le denomina a menudo como ideología, y teniendo en cuenta los diversos significados de un término que cada uno define a su manera, la caracterización sería correcta aunque no muy ilustrativa. Yo prefiero definir la ideología, en el espíritu de Marx y de Mannheim, como un sistema de creencia apriorístico y racional que sirve para justificar y mixtificar en su nombre el dominio y el poder de algún grupo social o complejo institucional. (Mi definición comprende ideologías transcendentales, o sea, tanto teología como ideologías sociales). Aunque yo opino que la misma posee una utilidad teórica mucho más amplia, el lector es libre de considerar tal definición, que tendrá una función temática en mi discusión, como un medio destinado a hacer útiles distinciones para poner en claro la condición del anarquismo.
El socialismo, antes de Marx, expresaba un ideal incompletamente determinado y abstracto que se podría describir aproximadamente como la abolición de la propiedad burguesa, de la explotación económica, de la división de clases, vindicación de la dignidad del trabajo e institución de la producción para su uso. Filosóficamente y considerándolo como una ciencia social, Marx intento crear en el socialismo una teoría de método y una justificación para sus objetivos. Subsecuentemente en las variantes, históricamente importantes, del socialismo, la “teoría marxista” o, acaso más exactamente, la filosofía y metodología de Engels, convenientemente definidas, se convirtieron en una verdad doctrinal: en primer lugar en la Social-democracia alemana y en el DeLeonismo americano, y luego en el Leninismo y sus derivados. “Ortodoxia”, “desviación”, “revisionismo” y el resto de un vocabulario de un rígido sistema de estilo teológico, reforzado por un partido centralizado, serial de transición. Ésta última etapa del marxismo, estos sistemas de verdad, son plenamente ideológicos en el sentido de la definición dada más arriba.
(Que los diversos marxismos que forman parte de la escena mundial histórica son sistemas de creencia apriorísticos que reposan sobre fundamentos definitivos es un hecho ampliamente reconocido en los ejemplos leninistas. Si es menos común considerar al leninismo como justificando o mixtificando en nombre de un grupo social dominante es debido a que, bajo el punto de vista burgués, también ideológico, se parece a una fe dedicada en ganar prosélitos. Yo considero su función primordial como una justificación del dominio de los dirigentes del partido sobre sus miembros, del dominio, presente o futuro, del partido sobre las masas, y del dominio del Estado, controlado por el partido, sobre la sociedad y de la mitificación del pueblo. Es así que el marxismo leninismo resulta ser una ideología de dominio estatal que se funde -se apropia o quizás es apropiada por ellas- con las ideologías de nacionalismo. La socialdemocracia, naturalmente, se acomoda con la ideología capitalista).
En contraste, el anarquismo, aunque no enteramente libre de tendencia ideológica, nunca ha sido dominado o delimitado por las teorías de sus defensores filosóficos o científicos. Los anarquistas partidarios de una unificación doctrinal, usualmente con el tiempo se han afiliado a partidos marxistas, así como los que abogan (a menudo las mismas personas) por organizaciones, con estructuras de partidos, destinadas a guiar y dirigir los movimientos populares de la revolución social. En la creencia anarquista es fundamental que ningún individuo, ninguna teoría, ningún proceso histórico, está situado más alto que uno mismo, y que la vida no cede primacía al pensamiento abstracto de ella misma. En consecuencia el legado más significante se encuentra en ciertos valores y especialmente en principios, en la vida de personas ejemplares y heroicas y en experiencias extraordinarias. Resolución y acción, conocimiento de los propios deseos y objetivos es lo que importa; lo que significa que las acusaciones marxistas de voluntarismo no calumnian al anarquismo.
La clasificación de Mannheim acerca del anarquismo, al que califica de utópico mas que ideológico -porque el anarquismo trata de romper y no de sostener el presente social- es hasta cierto punto recomendable pero no suficientemente precisa e incluso perjudicial tanto más que para Mannheim “utópico” (lo mismo que “ideológico”) era un término de contraste a los métodos realistas del socio cientificismo liberal.
Al anarquismo, no ideológico y anterior a la filosofía y a la ciencia, se le puede calificar, aunque con algún embarazo semántica, de Idea: un lenguaje familiar a algunos anarquistas, sobre todo a los de la tradición española e italiana.
La calificación como Idea sitúa al anarquismo en esa constelación o cosmos de Ideas, semejantes en espíritu la una de la otra, aunque no del todo plenamente concordantes, que alcanzaran mayor significado en el siglo XVIII y principios del XIX en Europa y en las Américas: Ideas de socialismo, razón, libertad, igualdad, democracia, humanidad, progreso, historia, nación. Algunas de dichas ideas, tales como el anarquismo y el socialismo, expresaban directamente ideas sociales; algunas, entre ellas socialismo y la idea de nación, igualmente fatalistas, se convirtieron en la fuente de ideologías posteriores. Carecemos de un nombre concreto para tal sistema del pensamiento pre-ideológico, acaso idealístico sea el más adecuado, pero empleado en un sentido que sea pre-filosófico y discontinuo del idealismo filosófico.
(El significado de Idea en este caso no es el que Hegel le diera sino el modo de pensar posterior que él mismo intento comprender y apropiar. Hegel reprocha las ideas “abstractas” en el curso de la Revolución Francesa, sin darse cuenta o prefiriendo no ver que, aun siendo empleadas, sin duda alguna, como abstracciones manipuladas, ideológicamente, por los detentores del nuevo poder, eran bastante significativas y concretas para el pobre y el oprimido)
Una idea como el anarquismo, tal como yo lo concibo, es un pensamiento, una convicción, un deseo, un objetivo, una visión de vida, cuya naturaleza es una insistencia para que sea realizada y cuyo significado completo se pondrá de manifiesto solamente cuando se realice. El anarquismo expresa una potencialidad del ser humano, reconocible por seres humanos y digno de ser considerado como un objetivo que en conjunto se esfuerzan en consumar. El anarquismo existe en (y a título de) movimientos sociales, en movimientos intelectuales y en las vidas, acciones y experiencias de las personas. Tiene fundamento en el presente social; tiene objetividad y posible realidad como objetivo social. Aunque capaz de articulación, el anarquismo no es esencialmente conceptual y ciertamente no es racionalista. En su núcleo, como materia prima, como fuente material hallamos sentimientos - sentimientos acerca de las relaciones entre seres humanos, acerca de la identidad y del valor, acerca de los seres humanos mismos.

viernes, 11 de enero de 2013

Persephone

Adiós, 2012; bienvenido, 2013

luchaEl 2012 ha sido un año difícil e intenso. Desde los tiempos de la dictadura franquista, la burguesía clerical y criminal del estado español nunca había mostrado tan claramente su verdadero rostro como ahora. Ellos lo tienen claro: nosotr@s, el pueblo trabajador, somos la chusma, somos únicamente consumidores y pagadores de impuestos, somos víctimas, desgraciad@s, monigotes sin derechos a quiénes pueden (y deben) exprimir hasta la muerte.
Todas las mentiras que nos han hecho creer desde hace generaciones han caído bruscamente. No hay democracia, no existe la libertad o la igualdad. Mandan los mercados, los banqueros y los grandes empresarios, a través de una casta política corrupta que inventa leyes a su medida, y a través de los cuerpos de represión del estado, que nos destruyen físicamente cuando la mentira de la ley no es suficiente.
Despertar de un sueño es difícil, pero ya no podemos permitirnos el lujo de creer en fantasías. Hay que reaccionar, hay que salir a la calle, hay que resistirse, hay que acabar con el sistema y crear un nuevo mundo, donde el concepto “democracia” no sea una palabra vacía e hipócrita, sino todo lo contrario, un concepto del que sentirse orgullos@: la mayor y mejor expresión de la igualdad, la justicia social y la solidaridad entre personas y pueblos.  La única democracia posible y deseable es aquella que se consigue a través de asambleas populares, igualitarias y horizontales. Asambleas en cada barrio y centro de trabajo, en las ciudades y en los campos. Delegar responsabilidades nos ha llevado a esta situación. Es hora de superar el miedo y tomar el destino con nuestras propias manos.
Durante este 2012 hemos salido a la calle y hemos luchado. Hemos tenido nuestras pequeñas victorias y nuestras amargas derrotas. Pero hemos luchado y hemos ganado batallas: a nivel global y a nivel local, a corto plazo y a largo plazo. Luchando por destruir el sistema capitalista, pero también preocupados por el bienestar concreto y diario de las víctimas del sistema.
Podemos tomar dos caminos: el camino derrotista o el camino de la lucha. Podemos decir que todo está mal, que la gente es estúpida, que nadie quiere combatir contra el sistema, que lo tenemos peor que nunca. O podemos luchar, dejar de llorar, ver en qué nos hemos equivocado y solucionar nuestros errores.
El año 2012 ha sido un reto. Con nuestros aciertos y errores, con nuestras reducidas fuerzas y con casi todo en nuestra contra, lo hemos superado. Podemos sentirnos orgullos@s, porque no nos han domado ni doblegado. Sintámonos orgullos@s sin olvidar nunca que todavía queda mucha lucha por delante, y que la victoria final se consigue día a día. Debemos tener claro que para ganar esta asquerosa e inhumana guerra, nuestra única fuerza verdadera es la acción directa de la mayoría de la población, del pueblo trabajador y explotado, de trabajadores y trabajadoras, de nuestros mayores y de nuestra juventud. No hay otro camino, no hay otra forma.
El año 2013 será un reto mayor. No tenemos miedo. Al contrario: Ellos, nuestros amos, los privilegiados, deberían tener miedo. El 2013 será un infierno, pero también nos proporcionará muchas posibilidades de acabar, de una vez por todas, con este sistema que tanto dolor y sufrimiento nos causa.
Cada generación tiene su momento para destruir el sistema capitalista: nuestros padres y madres, durante la "transición" de los años 70; nuestr@s abuel@s, durante la guerra civil; ahora nos toca a nosotr@s. No desaprovechemos este momento con gilipolleces o serán nuestr@s hij@s los que tengan que resolvernos la papeleta. Y para mis hij@s quiero un mundo mejor, no la misma mierda que se me estoy comiendo yo, la misma mierda que se comieron mi padre y mi madre y mis abuel@s.

Juajo Muñoz

EN ESTE 2013

Iniciamos un nuevo año y aunque sea un topicazo no podemos dejar pasar la oportunidad de hacer balance de lo pasado y realizar una pequeña reflexión sobre lo que está por llegar.
Venimos de un año que nos ha arrastrado un poco más hacia ese pozo sin fondo que es la estafa capitalista de la crisis. En su nombre (el de la crisis) todos los ámbitos de nuestra vida se han precarizado de manera radical hasta ponernos en una situación teóricamente insostenible, digo teóricamente porque la capacidad de aguante y la credulidad de las personas no deja de asombrarme cada día que pasa.


Más de once millones y medio de personas en riesgo de pobreza o exclusión social en todo el Estado, un paro cercano a los seis millones, un 22% de los hogares españoles (prácticamente 1 de cada 4) están por debajo del umbral de la pobreza, la brecha económica entre ricos y pobres se agranda a cada segundo, más de 80.000 desahucios a causa de la codicia y el terrorismo bancario,…


Todo esto acompañado por la actuación de un gobierno que al igual que su predecesor, se ha dedicado a realizar la doble función que tiene encomendada dentro del sistema capitalista: proteger y favorecer los intereses del capital (que al fin y al cabo son los suyos) y fortalecer su propia estructura, esencialmente represora. Así, venimos sufriendo la desposesión de todo derecho laboral y la imposición de un trabajo esclavo (o lo tomas o en la calle, hay cien mil que lo quieren, te dicen) en aras de eso que se llama competitividad y que no es otra cosa que abaratar costes de producción (a base de bajar salarios y subir jornadas laborales) para aumentar los beneficios empresariales. El progresivo desmantelamiento de los servicios públicos para poder hacer negocio y sacar beneficios de la educación y la salud de las personas; a la vez que dedicar miles de millones que dejamos de invertir en ellos, a transferirlos a las cuentas de resultados de los bancos. Sin olvidar una reforma educativa que pretende envilecer más si cabe la educación dejándola al nivel del mejor nacional catolicismo. Sin embargo, no todo lo “público” se desmantela. Hemos visto aumentar el gasto represor (policial y militar) y durante todo el año hemos tenido muestras de sobra sobre cómo el Estado trata a las personas que osan enfrentarse (ni que sea mínimamente) al sistema. La represión de cualquier tipo de protesta ha sido brutal y sin contemplaciones, palizas, agresiones, detenciones ilegales, multas, identificaciones aleatorias, persecución y un largo etcétera.


 
Esto es sólo un breve resumen, lo malo es que el 2013 se presenta  infinitamente peor que el año pasado. La profundización en las políticas de recortes (austeridad es el término técnico) y desposesión de derechos irán en aumento. Amparados en los dictados del Mercado y la Troika y en la impunidad de la que se saben dueños, gracias a esa magnífica falacia de la representatividad de un pueblo, seguirán con la misma línea de empobrecer a la mayoría de la población para enriquecerse más y más un pequeña minoría que no tiene el más mínimo atisbo de remordimiento frente a la miseria y la muerte que están causando.
No debemos engañarnos, estamos todavía lejos de vivir un periodo revolucionario (de hecho está más cerca uno involucionario que otra cosa). No tenemos ni la conciencia ni la valentía suficiente (al menos de momento) para emprender ese viaje. Esto no es razón para desfallecer, todo lo contrario, es momento de redoblar esfuerzos y no dejarse agotar ante la abrumadora evidencia del triunfo del sistema.


En este 2013 debemos tener presente las dos líneas de lucha que tenemos ante nosotros.


Por un lado, tenemos la pelea del día a día contra la incesante pérdida de derechos y el aumento vertiginoso de la pobreza (tanto económica como social) a nuestro alrededor. Ahí están la lucha sindical, no necesariamente a través de sindicatos, en la esfera laboral; también tenemos los movimientos de defensa de los servicios públicos, la labor del activismo en defensa del derecho a la vivienda,… Todas estas luchas y muchas otras son necesarias e imprescindibles en estos momentos de necesidad material absoluta. Además, cumplen un propósito secundario como puerta de acceso a la lucha social de muchas personas que hasta la fecha vivían en la aparente tranquilidad del “Estado de bienestar” y del “Capitalismo amable”. Sin embargo, este constante ir a contracorriente de las decisiones políticas no puede ni debe convertirse en un fin en sí mismo, es decir, no podemos caer en la tentación de conformarnos con quedarnos como estábamos hace unos años. El peligro de sucumbir a los cantos de sirena lanzados tanto desde la socialdemocracia (y desde luego no me refiero al PSOE) como desde posiciones, apenas disimuladas, neofascistas acerca de que la gran solución pasa por imponer una regeneración democrática (qué miedo da esta expresión) y las oportunas regulaciones en las reglas de juego del capitalismo.


Así pues, hay que apoyar y participar de estas luchas pero no debemos perder la perspectiva de que hay una segunda línea de lucha, de fondo, de sacrificio, pero que es la que verdaderamente puede ofrecernos la posibilidad de llegar a ese cambio revolucionario tan necesario por el bien de la humanidad y del planeta.


Esta segunda línea parte de la conciencia de que no es posible vivir de manera digna y libre bajo este sistema cuyos cimientos se asientan en la explotación de todo y de todos hasta la muerte. Y sobre esta certeza y desde la que nos ofrece la observación directa acerca de que todo Estado no es más que un aparato montado para administrar y gestionar los asuntos e intereses comunes de la clase dominante y, para cuando la ocasión lo requiere, reprimir sistemáticamente a la población; debemos trabajar fuera del radio de acción y de las normas del sistema.


En lo personal, esta línea parte de la autoformación de esa conciencia crítica. Es imprescindible desconectarse del consumo acrítico de información y empezar a pensar por nosotros mismos. A partir de ahí, debe ser nuestro primer objetivo crear, apoyar y participar activamente en la creación o mantenimiento de iniciativas-proyectos que ofrezcan alternativas. Proyectos basados en la autogestión (es imprescindible no depender económicamente) y la horizontalidad, en formas de trabajo cooperativas y no competitivas que busquen el bien común y no el lucro individual. De esta forma es imprescindible el disponer de una red de medios de comunicación e información ajenos a la lógica del capital; es indispensable el fortalecimiento y la ampliación de las iniciativas cooperativistas y colectivistas como alternativa a la explotación capitalista; es necesario el empoderamiento político y social de todas las personas a través de asambleas populares donde poder participar y decidir sobre aspectos comunes vitales; necesitamos con urgencia la creación de un “sistema educativo” (por llamarlo de alguna forma) que ofrezca visiones y maneras diferentes de vivir.

En definitiva, hay que ser capaces de comprender que sin esfuerzo y sacrificio (obviamente acompañado de la alegría que da el ser coherente en tu día a día). No hay verdadero cambio sin estar dispuestos a perder todo aquello que creemos poseer, sin esto no es posible la ansiada revolución.

Fuente:Quebrantando el silencio

jueves, 10 de enero de 2013

México: Logran ganancias por $78mil millones los 42 bancos en el país

El que tenga oidos que escuche, el que tenga ojos que vea, el que todavía este dormido, que despierte...el que justifique este sistema de mierda...QUE SE JODA (vaya, como de costumbre).
Koan

Aumentaron 25% ganancias de la banca de enero a noviembre de 2012

Entre enero y noviembre de 2012 los 42 bancos comerciales integrantes de la llamada banca múltiple que operan en el país obtuvieron 78 mil millones de pesos en utilidades derivadas de los servicios financieros que ofrecen, pero particularmente por el cobro de intereses entre su clientela. Las utilidades son casi 25 por ciento superiores respecto de los 63 mil millones registrados en noviembre de 2011.
El rendimiento obtenido equivale a que cada una de esas instituciones financieras ganó, en promedio, más de 5.5 millones de pesos por cada día transcurrido en el lapso que abarca el reporte, incluidos feriados, fines de semana y vacaciones. Pero es superior, por ejemplo, a los ingresos previstos este año para el IMSS y el Issste, que de manera conjunta obtendrán cerca de 73 millones de pesos en todo 2013.
Este martes la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) presentó la información estadística de las 42 instituciones de banca múltiple en operación al cierre de noviembre de 2012. Es un reporte donde se observa que, sólo por intereses, esas instituciones se embolsaron 44 mil 400 millones de pesos, es decir, 57 por ciento de sus ganancias, con todo y las restricciones e incertidumbre provocada por la crisis financiera internacional.
Según las cifras presentadas, la cartera de crédito total se elevó a 2 billones 708 mil millones de pesos, lo que representa un crecimiento de 12.5 por ciento medido de manera anualizada (de noviembre de 2011 al mismo mes de 2012).
De esa cartera, la deuda familiar, es decir, los créditos personales y de nómina, fue la de mayor crecimiento; 50.6 y 25.6 por ciento, respectivamente. Aunque pequeño, el segmento de créditos para la adquisición de bienes muebles registró un despegue de 59.7 por ciento.
La cartera de crédito total de los estados financieros (de la banca múltiple) presentó un incremento de 12.5 por ciento en relación con el monto observado en igual mes de 2011, para ubicar su saldo en 2 billones 708 mil millones de pesos en noviembre de 2012. La cartera a empresas creció a una tasa anual de 7.7 por ciento; la dirigida a entidades gubernamentales, 13.5; la cartera de tarjetas de crédito, 16.6 por ciento, y los créditos a la vivienda se expandieron 9.1 puntos porcentuales en el mismo periodo de 12 meses, dijo la CNBV en su reporte.

Con mayor detalle, la información del organismo regulador precisa que los segmentos de la cartera de crédito que destacan por su crecimiento en términos porcentuales son una vez más los créditos personales, con 50.6 por ciento; los créditos de nómina, con 25.6 puntos porcentuales, y los créditos a entidades financieras, 35.5 por ciento. Por otro lado, los incrementos en términos nominales más significativos se presentan en las carteras de empresas, con un aumento de 85 mil millones de pesos a 12 meses, seguidos de las carteras de estados y municipios, con 60 mil millones, y tarjeta de crédito, con 40 mil millones de pesos.


Crece la morosidad

El reporte de la CNBV también presenta indicadores del índice de morosidad que presentan las diferentes carteras de crédito: en el de tarjetas de crédito si bien se observa que el índice disminuyó de 5.01 por ciento de la cartera total a 4.89, en términos nominales el incumpliemiento pasó de 11 mil 900 millones de pesos en noviembre de 2011, a 13 mil 600 millones un año después; en créditos personales pasó de 4 mil 400 millones, a 6 mil 500 y en créditos de nómina la mora pasó de 2 mil 400 millones a 4 mil 200 millones.

Fuente:La Jornada