viernes, 29 de abril de 2011

“¡VAYA SORPRESA!”: LAS EMPRESAS ESPAÑOLAS SE FORRAN

Espero que a estas alturas de la película a nadie le sorprenda el título de esta entrada. Si alguien pensaba que esto de la crisis económica es para todos y que todos la pagamos por igual vamos a echar un pequeño vistazo a algunos datos que aclaran la situación.
Por un lado, veamos cómo ha ido el pasado año para el común de los mortales en nuestro país. En primer lugar, a nadie se le escapa el enorme crecimiento del número de desempleados que oficialmente alcanzaba la cifra de 4,3 millones de personas aunque la realidad nos indica que esa cifra supera ampliamente los 5 millones. A este dato hay que añadir la que nos han vendido como “necesaria reforma de las pensiones” que nos obliga a trabajar hasta los 67 años sin por ello garantizarnos el cobro de nuestra pensión al final de tan penosa y dilatada vida laboral (por cierto, todo lo contrario que nuestra estimada casta política que les basta con sólo siete años para recibir de por vida una pensión que dobla con creces la máxima a la que nosotros podemos aspirar).
Echando más leña en la hoguera prendida para consumir a los trabajadores, tenemos la reforma laboral que sobrepasa ampliamente el mejor de los sueños de cualquier tratante de esclavos. Con un golpe del poder político-económico, sin respuesta por nuestra parte, nos hemos quedado a merced de la voluntad de las grandes empresas; sin ningún tipo de derecho por nuestra parte para poder, siquiera, defender lo que es justo según este sistema.
En la actualidad, la patronal y los “sindicatos” mayoritarios siguen negociando para socavar los pocos derechos de los trabajadores que permanecen incólumes hasta el momento, lo cual hace presagiar que la situación puede ir a peor.

Con todas estas decisiones tomadas por nuestros políticos, tanto los del Gobierno como los de la oposición, hemos llegado a una situación en que la precariedad e inseguridad laboral son el pan de cada día y son un abono perfecto para la acumulación de riqueza y poder por parte del empresariado patrio y para el aumento de la pobreza material en la mayoría de los ciudadanos.

Así vemos, que los resultados del año 2010 de las principales empresas nacionales (las que cotizan en el Ibex 35) ha sido casi un 25% superior al del año anterior, consiguiendo unos beneficios de 49.881 millones de euros en un año en el que muchos han visto cómo las entidades financieras les robaban sus hogares después de haberles exprimido al máximo y cómo los empresarios les dejaban en la calle sin ninguna posibilidad de seguir manteniendo su sustento, siempre con la complicidad política, no lo olvidemos.
Podemos destacar el resultado obtenido por Telefónica (o Movistar o como se llame) que ha obtenido beneficios por valor de 10.167 millones de euros convirtiéndose en la empresa líder en ganancias de nuestro país y llegando a niveles más altos de beneficios que los obtenidos antes de la crisis, con lo que empezamos a vislumbrar quién sufre los golpes y quién disfruta. Por supuesto, para obtener estos resultados los despedidos y las deslocalizaciones (marca de la casa de esta empresa) han estado muy presentes en el día a día de los trabajadores de la empresa y ya están planteando un nuevo ERE para este año, amén de las famosas prejubilaciones de esta compañía. Encima, ahora atacan a sus usuarios con un aumento más que salvaje en sus tarifas que no son, precisamente, de las más baratas.

Por supuesto, hay otras empresas a las que queremos referirnos. Por un lado, las entidades bancarias donde destacamos al Santander con ganancias de 8.181 millones de euros, el BBVA con 4.606 millones, Repsol YPF con 4.693 millones y Endesa con 4.129 millones. Estas cinco empresas acumulan más del 60% de los beneficios empresariales en España y no es nada descabellado pensar que acumulan una proporción similar de poder en la toma de decisiones políticas en el país si tenemos en cuenta que sólo la economía se considera importante en la política actual.
Con todo este nivel de beneficios ni que decir tiene que el reparto es cosa de unos pocos, en concreto de los altos ejecutivos de las empresas. No tengo constancia de los datos del 2010 pero el año anterior os puedo decir que alguien como Alfredo Sáenz (consejero delegado del Banco Santander) más de 10 millones sólo en sueldos.
Todos estos potentados del capitalismo dirigen sus empresas y al Estado (sólo hay que ver las periódicas reuniones con el Gobierno) en beneficio propio con la única finalidad de enriquecerse sin límites y explotar hasta la extenuación los recursos tanto físicos como mentales de los ciudadanos. Así es la situación en la que vivimos donde unos pocos se enriquecen gracias al esfuerzo de la mayoría, mientras esa misma mayoría se conforma con tener algo que comer y poder sentarse a ver la televisión y olvidarse así de su situación.
 

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