A continuación se adjuntan tres
comunicados que se han hecho público durantes estos días en México que
configuran un interesante diálogo entre las diferentes posiciones del
anarquismo combativo.
La idea es dar a conocer lo que se
plantea por acá y ver qué debate genera. Tal vez, contribuya en algo
este intercambio para que por allá entiendan lo que se va dándo por
estas latitudes.
México: Las capuchas hablan – Porque el combate apenas inicia
Mensaje primero de la Coordinadora de las Sombras.
“El
individuo con la capucha en la cabeza no representa al pueblo, no
significa que un grupo de iluminados nos salvará. Jamás se escribirá
sobre “ellos” en los libros de historia. “Ellos” no son “ellos”, ellos
son nosotros, sacando el instinto iracundo en contra de la razón del
capital….”
Lienzo anónimo. Chile 2009
“No tenemos ilusiones. No tenemos ninguna esperanza.
Por eso somos peligrosos. No nos hacemos ilusiones que van a tomar
todo esto en cuenta. Todos los días entierran nuestros gritos en su
mentira. Adiós. Nos van a ver desde sus sofás en sus televisiones.
Historia ahí vamos. Mira arriba, hacia el cielo’”.
“Nosotros destruimos la paz social que están construyendo día y
noche, lavando el cerebro de los ciudadanos para que obedezcan y se
callen [...] No es que nuestras palabras sean crueles. Cruel es su
realidad.”
Jóvenes sublevados. Grecia, invierno 2008.
A la juventud que combate.
A los colectivos e individuos cansados de la pantomima reformista y conciliadora.
A los rebeldes que resisten la ofensiva del estado empresarial mexicano y de las izquierdas cómplices.
A los oídos receptivos:
Aires de rebelión se han desatado en fechas recientes por las calles
de las grandes urbes de los territorios administrados por el E$tado
mexicano. Los vientos nuevos traen consigo –revitalizadas– las prácticas
e ideas de la rebelión, son soplos por ahora pasajeros que prevén la
extensión de nuestros anhelos: el arribo de los gélidos cataclismos
revolucionarios. Nosotros, quienes como muchos, ansiamos la caída de la
mega estructura, hemos visto con ojos alegres a las bandadas de
insurgentes que armados con sus cuerpos, sus pasiones y su ingenio
artesanal, han asediado la estabilidad de los cimientos del modelo.
Somos parte de ellos y de ellas y, ahora nos toca defender nuestras
ideas. Esta no es la primavera mexicana, es el invierno subversivo, que
aquí como en el resto el mundo, joven, testarudo y encapuchado, ha
llegado para quedarse.
Nos toca hablar.
No nos representa la CNTE, tampoco MORENA y su deschavetado líder, no
nos representan los grandes congresos del “movimiento social” donde los
oradores hablan de todo menos de la lucha real, no nos representa el
132 ni las tribunas de estudiantes amaestrados. No reconocemos
representantes, no somos el partido que busca aglutinar el descontento
bajo el manto de sus consignas (“históricas”, “incendiarias” o
“innovadoras”), lo han dicho otros compas, no somos de ningún partido,
porque ningún partido puede encarar nuestra meta final.
Somos hijos de las márgenes, los que crecimos entre comida enlatada y
cancerígena, en casas asfixiantes y carentes, entre publicidad saturada
de mentiras y, rodeados de valores opresivos y degradantes. Somos de
los millones de las cifras escandalosas, somos de los llamados “ninis”,
también de esos millones que estudian y no encuentran trabajo o que
trabajan/estudian mientras se llenan los bolsillos de migajas,
frustraciones y rencores. A nosotros la “alta” cultura no nos llega, nos
crió la cultura de masas, a pesar de ello –hoy– nuestros referentes
son la solidaridad directa y la acción sin intermediarios.
Somos datos
duros en las cifras, somos nombres pequeños en la nota roja, somos esos
que sólo han empezado a existir cuando taparon su rostro y escupieron su
odio. Estamos orgullos por reconocernos como la punta de lanza de la
nueva subversión planetaria No queremos saber ya nada de sus enredadas
estructuras, nuestra guerra parte de violentar los valores que sustentan
sus laberintos simbólicos. No haremos más análisis llenos de aburridos
datos de por qué el sistema nos roba. No hay mucha necesidad en
desentrañar la reforma educativa, energética o de hacienda, no somos
estadistas.
El Estado-gobierno es un órgano de control, nacido por la necesidad
de oprimir a los ya oprimidos; todas sus reformas, todos sus cambios,
sus mejoras o sus revoluciones, no nos incuben, pertenecen a sus
lógicas, inadmisibles para los que deseamos un mundo sin tiranos. El
Estado-gobierno es parte fundamental de este modelo de vida que genera
las frustraciones, los odios, y las conciencias, esas mismas, que
apuntan (o deberían apuntar) hacia su destrucción. Es el modelo el que
nos roba la vida, esta desnaturalizada vida en la que nos han dicho qué
hacer, qué no hacer, directa o indirectamente, desde que nacemos.
Nosotros no podemos decidir a pesar de que la estructura se levanta
sobre nuestros hombros y gira a costa de nuestros brazos. El Estado, el
modo de organización económica, y la sociedad que engendran estos, nos
han dictado todo, nos han planificado cómo morir. Han decidido todo,
ahora no nos dirán cómo o contra qué revelarnos.
“La revuelta necesita de todo, diarios y libros, armas y explosivos,
reflexiones y blasfemias, venenos, puñales e incendios. El único
problema interesante es cómo mezclarlos.”
Ai Ferri Corti
Partimos de decir no, no queremos ser ciudadanos con un rol
establecido. No queremos ser manifestantes, con una ruta delimitada
(amigable e inofensiva). No queremos ser mercancías de carne y hueso que
viven para producir y consumir en un ciclo absurdo y criminal. Queremos
rebelarnos y en la rebelión negar su mundo y todas las artimañas que
ocupa éste para readaptarnos: las lógicas de la negociación, la
conciliación y la asimilación.
Buscamos confrontar todas las aristas de
la dominación: la nación, el machismo, la religión, toda esa mierda que
quiere que seamos su servidumbre. Apuntamos a que los impulsos de
revuelta se extiendan en nuestra existencia y en la de otros. La
revuelta no se limita a los momentos en los que escandalizamos y
atrofiamos ciertos puntos de la ciudad: cuando pintamos, gritamos,
corremos, destruimos o intervenimos, aunque la potencia lúdica,
estética y creativa alcanza en estos hechos un punto muy importante. La
revuelta no sólo es estridente, la revuelta está en todo gesto o acto
que niegue y trate de edificar una realidad diferente. Nuestro llamado
es a los y las compas a que extiendan la palabra y la acción, la pelea
no sólo es factible entre grandes grupos de compañeros, podemos desatar
la revuelta directa en otros espacios, con pocos recursos, con pocos
compas, incluso solos. Para ello sólo hace falta convicción y cierta
planeación. Recuperar nuestras vidas se vuelve una praxis cotidiana.
Como ejemplo, las recuperaciones (expropiaciones, “robo”) son una
herramienta que podemos usar, tanto en el sentido de autorrealización y
para cubrir necesidades propias, como también para distribuir lo
recuperado entre los oprimidos y realizar así una acción de agitación.
La revuelta también necesita de palabras, ritmo, infraestructura y
sabor.
“El espectáculo a querido hacernos ver temibles, nosotros sabemos que somos peores.”
Mentenguerra
Gente imbécil detrás de micrófonos y de plumas “públicas”, trata de
difamarnos con adjetivos cuyos significados los muy idiotas desconocen:
vándalos, anarquistas, infiltrados, provocadores, violentos. Somos
vándalos por que no reprimimos nuestros impulsos destructores, más que
necesarios para agrietar la maquinaria social. Sólo con la violencia
rebelde (consciente) se rompe la ilusión de estabilidad que nos quiere
vender el sistema. ¡El antagonismo existe! ¡Los poderosos y sus esbirros
no son ni podrán ser nuestros iguales! ¡No merecen ningún respeto!
Somos anarquistas en el sentido de que desconocemos su autoridad y
ponemos nuestra confianza en las capacidades de las individualidades
para auto-organizarse (en nuestras propias capacidades), no nos digan
que esto no es posible, en comunidades autóctonas de muchos rincones del
mundo (incluyendo México) hay prácticas de autonomía y organización
horizontal y, en expresiones varias de rebeldes a lo largo de la
historia, hemos visto experiencias de organización (no perfectas, pero
reales) entre individuos libres e iguales. Somos infiltrados porque nos
colamos en los espacios donde podemos desenvolver nuestra practica
subversiva, en estos puntos buscamos reconocernos en las diferentes
expresiones de inconformidad, aún cuando estas manejen discursos
asimilables para el sistema, ya que en estos movimientos encontramos a
compas que dejan o dejarán (después de conocer la lucha callejera) atrás
la miseria del reformismo para asumir una postura revolucionaria,
muchos de los nuestros pasaron por este proceso y de ello no nos
avergonzamos.
Ante esto hacemos un señalamiento, nacido de las
experiencias recientes. Habrá que ser inteligentes en este sentido,
nosotros no representamos ningún movimiento vertical ni las siglas o los
postulados de la organización de masas como los sindicatos, por lo que
actuar dentro de sus movilizaciones implica un alto riesgo, estos grupos
ya han actuado en contra de nuestros compas. ¿Por qué tener que ir a
buscar a nuestros afines en protestas plagadas de ciudadanos-policías?
Mejor será crear espacios propios en los que estos compas se nos sumen.
No descartamos que habrá momentos en los que valdrá la pena sumarnos a
las movilizaciones reformistas, como en escenarios de crisis, pero será
mejor esperar a que estás las generen ellos mismos (cosa probable) y no
botar la primera piedra nosotros, ya que en esos casos atentarían –como
ya lo han hecho– contra los nuestros. Y por todo lo dicho sí, somos
provocadores, queremos provocar el corto circuito de las relaciones
sociales imperantes y difundir y extender miles de cortos.
Nuestra lucha debe trabajar en su seguridad ¿Queremos volver a ser
encapsulados por miles de mierdas uniformadas? ¿Queremos tener que andar
viendo por la libertad de los compas después de cada protesta? Será
necesario tomar en serio nuestra actividad en la lucha callejera, a lo
largo del planeta se han establecido pequeñas pero efectivas medidas de
seguridad para los compas que luchan. El camuflaje es parte
imprescindible de nuestra labor, es necesario tomarse en serio el uso de
la capucha la cuál debe de estar herméticamente cerrada, el uso de ropa
que evite la identificación de la policía; tiene que cuidarse todo el
cuerpo, desde los zapatos (no usarlos muy llamativos, o cubrirlos con
medias, bolsas o cinta adhesiva) hasta los ojos (utilizar gafas o
capuchas que no los muestren), el uso de varias prendas de ropa que nos
permitan despistar a los policías ha dado muy buenos resultados, habrá
que llevar más de una. En el sentido de la seguridad no hay medidas de
más, es preferible exagerar en la prevención, que luego, tener que
enfrentar juicios y tramites legales. En el Internet existen varios
manuales, donde se dan recomendaciones precisas de cómo evitar la
represión policial en la calle, también en los sitios virtuales (aquí
valdría hacer un llamado a los compas para extremar la prudencia y no
delatar sus actividades a través de las redes sociales; etiquetarse en
fotos con capucha se ha vuelto medio de prueba para la represión
policial).
“Somos la famosa
parábola de Heráclito el Oscuro.
Somos el agua, no el diamante duro,
la que se pierde, no la que reposa.”
Jorge Luis Borges
La fuerza de nuestra revuelta radica en que no somos un cuerpo
sólido. Somos miles de pequeñas hidras invisibles y resbaladizas. No
pueden cortarnos la cabeza porque no tenemos una, somos millones de
cabezas en ida y venida. La fuerza de nuestra lucha no crecerá por el
robustecimiento de estructuras sólidas, no aumentará mientras más
adeptos tengamos en nuestras “filas”, tenemos que desechar esa ilusión
que puede ser muy perjudicial para la subversión, no queremos que
nuestros compas se suban a nuestro barco, queremos miles de lanchas en
muchas direcciones, que puedan atacar, cuando así lo convengan, en
conjunto. Nuestra fuerza crecerá en la medida en que nuestros grupos,
colectivos, núcleos, proyectos, se vuelvan más agresivos y conscientes.
La informalidad nos ofrece además, seguridad, ante eventuales golpes
represivos. A diferencia de las estructuras verticales que son
erradicadas con un golpe, las redes de células pueden ser mermadas pero
siempre habrá quienes puedan continuar el camino. La cuestión según
vemos, es fortalecer nuestras trincheras, no esperar a que otros
(muchos) vengan a fortaleceremos.
“Al buscar lo imposible el hombre siempre ha realizado y reconocido
lo posible. Y aquellos que sabiamente se han limitado a lo que creían
posible, jamás han dado un sólo paso adelante.”
M. Bakunin
Antes de que los merolicos-ciudadanos mediatizados inicien con sus
sentencias absurdas que nos sabemos de memoria: “si tanto odian al
sistema por qué usan Internet”, “si tanto odian al sistema váyanse a
Cuba”, “pónganse a trabajar huevones sin qué hacer” les recordamos que
acatando las normas y reglas de lo establecido nunca se ha llegado a
nada. Nosotros tomamos posición, entendiendo que estamos del lado
minoritario y vulnerable. Nos levanta nuestra dignidad y la belleza
propia de nuestra ideas, que a diferencia de las suyas (sus ideas),
nosotros si tratamos de concretarlas en la acción. Somos responsables de
nuestra postura, nosotros no somos de los que hablan de represión
policial, somos conscientes de que tratamos con desprecio a los líderes y
a sus cobardes servidores, así que no esperemos un trato diferente de
su parte. Tomamos posición en esta guerra a diferencia de ustedes, que
se ocultan detrás del manto democrático de la diversidad y el respeto a
la pluralidad. Nosotros no queremos dialogar, ya estamos hartos de eso,
nuestra palabra la botamos al cielo, como botamos las piedras y el
fuego. A quien le toque le tocó. Estamos aquí porque nos cansamos de ser
víctimas.
Hacen falta más palabras, que defiendan la lucha callejera, que
reivindiquen la necesidad del conflicto, que narren la práctica que con
pasión y alegría venimos construyendo. Las capuchas se siguen
levantando, vamos a ser más y mejores, para eso habrá que saber hablar y
dialogar. Invitamos a los compas a que sumen sus palabras. Los
invitamos, sobre todo, a que sean ingeniosos y activos. SOMOS MUCHOS,
MÁS DE LOS QUE TODOS CREEN.
A usted buen –joven, señor– ciudadano, que quiere saber quién es el
encapuchado, no pregunte quiénes somos; los encapuchados nunca lo
revelaremos, nos importa una mierda su mundillo de rostros y de fama.
Pero fíjese en esos chicos “normales” en la parada del camión, que
parece que esperan el autobús de ruta; mire con atención al compañero
callado del pupitre de al lado, a la chica cortés del escritorio de
enfrente o, al empleado amable del restaurant.
Puede ser que, donde antes solían recoger y descargar
humanos-mercancía, unos muchachos levanten una barricada, que el pupitre
y el escritorio sirvan como leña o que usted, sin saberlo (lejos de
ahí), coma la sopa donde nosotros escupimos.
El espectáculo ha muerto. No nos dejaron soñar, ahora no los
dejaremos dormir.
Se acabó la paz. Ahora el mundo nos pertenece.
Ni de
izquierda ni de derecha ¡Somos los de abajo y vamos por los de arriba!
¡Capuchas al grito de guerra!
¡Este 2 de octubre no prenderemos velas, prenderemos barricadas!
México, finales de Septiembre. Desde la cloaca de alguna urbe.
Coordinadora de las Sombras
Posdata: Un fuerte abrazo para los y las hermanas de los bloques
negros y de las trincheras encapuchadas de Chile, Colombia, Argentina,
Brasil, EUA, España, Inglaterra, Turquía, Egipto, Canadá, Indonesia,
Rusia, Italia, Ucrania, Francia y del resto del mundo. ¡Todos vándalos,
todos provocadores, todos irreductibles! Solidaridad con la resistencia
de los antifascistas y revolucionarios griegos ¡Pavlos Fyssas presente!
México: Sin derecho, va nuestra réplica. Las capuchas responden
(Mensaje segundo de la Coordinadora de las Sombras)
¿Por qué ahora se preocupan de que no tengamos rostro, si antes de que nos lo tapáramos para ustedes no existíamos?
Las palabras se empezaron a amontonar mientras nosotros, todavía con
las capuchas sudadas, la rabia sólida y las sonrisas erguidas, nos
replegábamos entre las callejuelas a la violenta “normalidad”. Miles de
comentarios monocordes se empezaron a propagar; era el discurso del
poder muy bien maquillado lo que comenzaron a repetir los ciudadanos
mediatizados. La prensa no tardó en servir el plato caliente de la
desinformación y de ayudar como altavoz para esta discursiva impulsiva y
sin fundamento. Era urgente para el poder desvirtuar las chispas
revolucionarias que brillaron en rincones varios de este país, así la
opinión pública (su opinión pública) cumplió su rol, empezaron a hablar
sin sentido –alarmados– sobre lo que no conocían, sobre lo que les
perecía grotesco e inadmisible, sobre aquello que no encajaba, por más
que quisieran, en su ensayada retórica ciudadanista-democrática.
El
poder nos teme y tiene motivos, rompimos una vez más su tan preciada paz
social y, ahora tratan de aplastarnos reduciéndonos a: “halcones”,
“grupos de choque”, “vándalos irracionales”. Nos tardamos, pero con la
rabia y la dignidad intacta, nosotros, como encapuchados y subversivos
que con firmeza combatimos el 2 de octubre, aventamos nuestras palabras…
Nos toca hablar.
Atacar la propiedad privada –y a sus guardianes serviles– es
reivindicar la vida sobre la dictadura de los objetos. Nosotros
atentamos, no contra tal banco, no contra tal comercio, atacamos una
lógica; atacamos a la asesina dictadura del mercado (bajo la que
descansan millones de muertos y una naturaleza agonizante) de forma
simbólica, apuntando contra su sustento, que es el respeto que nos han
inculcado hacia su sacrosanta figura desde niños (ahí se incluyen a los
policías, cuyo único fin es perpetuar el orden de la sociedad mercantil,
o sea, defender ésta). ¿De qué nos sirve esto? Miles, lo sabemos,
sonreirían al conocer que detrás de los ataques hay acciones de
individuos conscientes; que están realizando acciones de negación contra
todo lo que ellos también tienen deseo de negar; la negación
generalizada es el primer paso para la edificación. Ese es el sentido de
un levantamiento (revolucionario, en el imaginario clásico), que la
gente rompa su rol de mercancía, para asumirse como individuos con
capacidades. Muchos, están hartos de protestas inocuas o de esperar a
que alguien venga a “concientizarlos” o a “educarlos” (y no nos salgan
con que lo que necesitan los oprimidos es cultura –y se imaginan su arte
“alternativa” y buena onda), no quieren protestas, quieren afirmarse,
quieren vengarse, quieren dar rienda suelta a sus pasiones, quieren
hacerse escuchar, no por los de arriba sino por sus iguales e inclusive,
escucharse a sí mismos. Y sabemos que cuando den este paso, estarán
empezando a tratar la revolución.
Varias noches de insurrección violenta pueden hacer más que diez años de incansable propaganda silenciosa.
(No somos imbéciles sabemos que la revolución no es sólo romper
vidrios, apuntamos a la organización autónoma de los oprimidos, a crear
estructuras autónomas de organización donde se construyan las redes para
una realidad horizontal, pero sabemos que esto se dará con miras a,
durante y después, de la insurrección y, con gusto sumaremos aportes a
esta visión).
En el primer mensaje dejamos claro que no tenemos
rostros, no tenemos voceros, aunque sí palabra. Algunos lo saben, no
aparecimos ayer, no somos un producto de moda creado desde la nada. A
esos activistas incautos que hoy nos acusan de no ser parte de la lucha
les preguntamos:
¿Quiénes fueron al frente del combate contra la Policía Federal
durante la rebelión Oaxaqueña? ¿Quiénes dieron guerra durante la Cumbre
de 2004 en Guadalajara? ¿Quiénes resistieron al lado de las bases dignas
de la CNTE el 13 de Septiembre? Antes de hablar de que somos
INFILTRADOS, sepan que hemos combatido con los pueblos, que sabemos lo
que es la resistencia y, por ello mismo, no nos sentimos una vanguardia o
el frente único e iluminado del movimiento social, sabemos lo que ha
sufrido la gente y conocemos los errores de las luchas recientes.
Conocemos quienes son los traidores y los señalamos con el dedo, sabemos
que los “movimientos sociales” lucran con las esperanzas y con la
sangre de muchos, así que no nos van a venir a hablar de… ¿Reventar sus
movilizaciones? ¿Debilitar al movimiento social? ¿De qué movimiento
hablan? ¿De ese conjunto de sectas inofensivas y lastimeras de las que
el gobierno se ríe? ¿Ese movimiento de entreguistas que espera a que en 2
milenios, por obra de una fuerza metafísica, las masas se articulen y
empiecen a avanzar hacia la lenta (muy lenta) transformación de la
sociedad?
Discúlpennos, en serio, no es desprecio por los esfuerzos genuinos,
pero estamos hartos de tener que esperar. Estamos hartos de que nuestros
muertos se pudran en el olvido o detrás de esos discursos aburridamente
repetitivos al final de los mítines de marchas incoloras. La lucha
callejera no espera, grita por la venganza del pasado, por la pasión del
presente y, por la negación que abre el camino del futuro y sabemos, lo
hemos visto, muchos ya se empiezan a sumar. A pesar de que nos tratan
de enterrar con la opinión pública, vemos a miles que se vuelcan a
nuestro lado. Por ellos y ellas seguimos más que firmes.
El mayor miedo del Estado es saber que existen agentes ajenos a su
lógica. Creían tener el monopolio de la fuerza y, nuestra práctica es
una muestra contundente de que no es así. La violencia no sólo les
pertenece a ellos, hoy tenemos en nuestras manos el fuego y, a pesar de
su gran maquinaria, no nos detendrán. Volveremos más pronto de lo que
piensan: La pradera va a arder.
Que quede claro ¡queremos fomentar una crisis social contra los
valores de la dictadura del poder autoritario-mercantil! ¡Queremos
propagar las insurrecciones que ya por todo el mundo empiezan a
vislumbrarse!
Ante la embestida represiva, levantemos la capucha, mantengamos la furia en las calles y cultivemos nuestras conciencias.
Con los brazos armados y propagandísticos del poder ¡Ninguna consideración!
¡Hace 45 años acusaban a los sectores más combativos del movimiento
estudiantil de ser pro Rusos o agentes de la CIA, hoy nos acusan de
PRIistas personas que desconocen la lucha real!
¡Fuego a los policías y a sus defensores (sean estos de izquierda o de derecha)!
¡Abajo el régimen de muerte y miseria!
¡Solidaridad con las y los detenidos!
¡Con la revuelta no podrán!
Primeros días de Octubre. Territorios admini$trado$ por el Estado mexicano.
Coordinadora de las sombras
CONTRA TODA ESPERANZA
(Carta abierta a la “Coordinadora de las Sombras” y respuesta a su fraterna y sediciosa invitación).[a]
“Aunque no me veas estoy,
con y sin rostro,
con y sin nombre…
Aunque me niegues estoy,
Sigo aquí.”
A todxs lxs anarquistas de praxis
A lxs incendiarixs y refractarixs afines
A lxs jóvenes antiautoritarixs
A lxs que enfrentan el Poder en todas sus manifestaciones
A los oídos receptivos y a las mentes indomables
¡Salud!
Saludamos jubilosxs con un apretado abrazo cargado de complicidad y
coincidencias esta nueva iniciativa que se manifiesta y articula en las
“sombras” y crece sigilosa en la obscuridad de las “cloacas”. Nos
regocija que se extienda la palabra y la acción anárquica insurreccional
y se multipliquen las miles de Hidras con centenares de cabezas
anónimas e invisibles que hoy se levantan para combatir al Poder en
todos los frentes. Hoy la insurrección anárquica está en todas partes y
en todos los confines del planeta germina y florece plantando cara a la
Autoridad desde Chile a Canadá, de México a Indonesia. Hoy se ilumina
la noche con el fuego anárquico en Alemania, Argentina, Australia,
Bélgica, Bielorrusia, Bolivia, Chile, Estado español, Finlandia, Grecia,
Gran Bretaña, Italia, Holanda, Polonia, Rusia y un sinfín de rincones
del planeta. También se recupera la calle como escenario de
confrontación antiautoritaria en las principales ciudades del mundo.
Hoy
la lucha callejera vuelve a dar batalla al Poder y desborda los límites
cobardes del reformismo, derriba las vayas contenedoras del
izquierdismo y rompe las cadenas del anodino pacifismo. Hoy nos
congratula ver la rabia de lxs jóvenes antiautoritarixs retomar las
calles armadxs de pasión, sin miedo que les paralice ni líderes que les
amordacen y manipulen. Hoy rompen decididxs todas las ataduras morales e
ideológicas y se lanzan contra el Poder (contra todas las formas de
Poder) sin otro objetivo que la destrucción de lo existente, sin otro
impulso que la liberación total, llevando a la práctica la poesía
anárquica y demostrando con hechos la belleza de la destrucción
creadora. ¡Enhorabuena! Bienvenidxs a la lucha sin tregua y sin cuartel.
Como subrayan en su cita (lxs “Jóvenes Sublevadxs” de Grecia, 2008),
hace largo rato le dijimos “Adiós” al movimiento ficticio que mantiene
alienadxs a lxs oprimidxs y les fomenta convenientemente la servidumbre
voluntaria; hace largo rato le dijimos “Adiós” a la pasividad y al
conformismo; hace largo rato anulamos todo vínculo con la
socialdemocracia y el fascismo leninista; hace largo rato le dijimos
“Adiós” a toda la pestilencia izquierdista (armada o electorera); hace
largo rato le dijimos “Adiós” al “anarquismo” de sillón, de café y
pulquería; hace largo rato le dijimos “Adiós” a la pose rebelde y al
disfraz contestatario. Y los convidamos a todxs a vernos desde la
comodidad del sofá y sus televisoras. No lxs necesitábamos a nuestro
lado. Hemos aprendido de la lucha y sabemos que sólo podemos esperar la
traición y el disparo en la nuca de parte de estas lacras. La traición
de “compañeros” condujo a las autoridades tras la pista de Severino Di
Giovanni, siendo fusilado; las balas rojas “aliadas” asesinaron a
Buenaventura Durruti y a Camilo Berneri y también, en el pasado
reciente, dieron muerte al compañero Brad Will en las barricadas de
Oaxaca, contando con el silencio cómplice de “compañerxs” que en nombre
de la pinche “unidad” optaron por endosarle un muerto más al asesino
Ulises Ruíz.
Como nos recuerda un viejo y feroz lobo anárquico: “Lxs anarquistas
molestan (…) por eso no pueden encontrar aliados en su lucha contra el
Estado”. Conscientes de esta reflexión, habíamos abandonado las calles
para entregarnos apasionadamente a las tareas de la noche, contando con
la complicidad de la luna, el sonido de la pólvora y el calor compañero
del fuego liberador. Sin embargo, la expansión de la insurrección
anárquica, la propagación y el contagio del combate refractario, vuelve a
abrirnos nuevos frentes en la confrontación antisistémica: la lucha
callejera regresa para quedarse y se enlista nuevamente en nuestra
agenda para prolongar el “invierno subversivo”.
Esa fue la única razón que nos llevó a darnos cita el 1 de diciembre
en las calles; el único motivo que nos invitó a luchar sobre el asfalto
el 1 de septiembre y que nos instigó a estar junto a ustedes, en medio
de un mar de rebeldes antiautoritarixs (desconocidxs pero cómplices) el
pasado 2 de octubre; no para “prender veladoras” y desfilar como
corderos temerosos sino para hacer arder las barricadas e incinerar a
los mierdas uniformados. Nunca hubo otra motivación (en ninguna de las
tres citas) que no fuera darle vida a la anarquía y aprovechar esos
momentos de descontento generalizado y cólera colectiva para extender
el caos y prolongar la subversión. Con estas batallas callejeras
reafirmamos nuestras tesis: Sólo se requiere un centenar de anarquistas
para contagiar a cientos de miles de seres hartxs de la exclusión
cotidiana y la violencia sistémica y dar rienda suelta a las pasiones
contra todo Poder y autoridad. En absoluto nos importa la “imposición”
presidencial de EPN ni su pinche informe de gobierno ni oponernos a sus
reformas con contrarreformas ni marchar carnavalescamente entonando
consignas vacías y anquilosadas que continúan implorando “castigo a los
culpables de la masacre del 68 y disolución del cuerpo de granaderos”
(hoy al servicio de la izquierda gobernante).
Para nosotrxs, lxs anarquistas de praxis, no tiene la menor
importancia quien ocupe la silla presidencial. Nuestro repudio es el
mismo hacia toda la clase política. Si hubiese quedado Vázquez Mota
nuestra lucha hubiera continuado con el mismo ímpetu, sin retroceder un
milímetro en nuestras posiciones, sólo que la derecha Yunquista nos
estuviera acusando de ser mercenarixs pejelagartistas. Si hubiera
alcanzado la anhelada silla el “deschavetado” Peje, tampoco
abandonaríamos la lucha y reafirmaríamos nuestro irreductible
antiautoritarismo con igual pasión y frenesí, sólo que la pestilencia
izquierdista nos estuviera acusado de fascistas o de agentes de la CIA.
Lo que menos nos ataña es el rostro del Estado, lo que menos nos
importa es la cara del Poder ni el color ideológico que lo cobije. Por
eso, no estamos con la CNTE (pese al nuevo maquillaje de sus acuerdos
“solidarios” en la asamblea estatal de la XXII) ni con las ratas de
MORENA ni con los reformistas del Yosoy132 ni con lxs “estudiantes
amaestradxs” (que cuando terminan sus carreras aspiran a continuar
siendo correa de transmisión de la maquinaria del sistema) ni estamos
con la farsa de la “Otra” ni nos asumimos como parte del denominado
“movimiento social” ni nos sumamos a ningún proyecto distractor de la
lucha refractaria contra el Poder. En su defecto, luchamos por recuperar
nuestras vidas en la praxis cotidiana, luchamos por gozar la libertad
aquí y ahora, luchamos contra toda autoridad y enfrentamos el Poder en
todas sus facetas; es decir, luchamos para no tener que mandar ni
obedecer ni que nadie lo haga en nuestro nombre.
Como señalan conscientemente: “No tenemos ilusiones. No tenemos ninguna esperanza. Por eso somos peligrosos”.
Y no sólo somos peligrosos para el Poder constituido, también somos
peligrosos para ese Poder instituyente que con armas o con votos cimenta
su futuro sobre las ilusiones y la esperanza de la servidumbre
voluntaria. Por eso ya comienzan a lanzar rumores, a tejer intrigas, a
crear sospechas y a sembrar dudas las “plumas públicas” y “lxs imbéciles
detrás de los micrófonos”. Ya se leen y se escuchan las
descalificaciones y las afrentas (un plumífero al servicio de AMLO,
asegura en Yahoo Noticias que “Para ser anarquistas son muy
sospechosos, pues repiten un patrón de conducta desde el 1 de diciembre a
la fecha, calentando el ambiente y a la policía (…) Para ser
anarquistas parece que alguien los controla. Y eso es lo que más
preocupa”). Ya han empezado a proliferar las caricaturas y los chistes (“Yo no soy anarcosindicalista ni anarcocomunista, soy anarcopeñista”,
enfatiza una caricatura que circula por la Red.). Ya se impone la
“sospecha” en los llamados medios de izquierda (La Jornada y Proceso)
que acuñan una particular acotación cada vez que hacen referencia a
nuestro accionar, tratándonos de “presuntos anarquistas”.
Maniobras nada nuevas, pues ya habíamos denunciado en nuestros
comunicados estrategias similares en algunos medios “alternativos”. Sin
embargo, pese a que nada de esto nos sorprende (más bien lo esperábamos
desde siempre y lo ubicamos dentro de la lógica del Poder), sin duda nos
obliga a redoblar nuestra seguridad y a mantenernos en vigila
permanente. Eso no significa posicionarnos en el papel de “víctimas” ni
instalarnos en la paralizante paranoia. Como exponen en su “mensaje
primero”, siempre hemos estado conscientes de lo que hacemos y asumimos
los riesgos y la responsabilidad absoluta. Era de esperarse que el
enemigo nos tratara de este modo. Nosotros también seremos implacables.
Como nos recuerdan , habrá que extremar precauciones, tanto en las
tareas de la noche como en la lucha callejera. La policía, los efectivos
del ejército, lxs políticxs y lxs orejas, no son extraterrestres ni
producto de la manipulación genética ni extraños embriones que se
reproducen en una incubadora bajo estrictas condiciones de aislamiento
evitando contaminaciones, son hijxs de vecino como tú y como nostrxs, es
decir, son parte de toda la mierda que nos rodea, son producto de la
sociedad y se encuentran potencialmente en cualquier parte. Por eso es
tan importante afilar las precauciones en medio de la servidumbre
voluntaria.
Conocemos a toda la mierda agazapada en las mafias
sindicales “independientes”, “autónomas” y “alternativas”; a toda la
carroña oportunista de las mafias clientelares de las “organizaciones
sociales”. El peor de los tiranos es el esclavo que logra tomar el
látigo en sus manos. Esa es la razón de las capuchas en la era de la
vigilancia tecnológica y la sociedad del híper control. No hay nada más
que “decodificar” en su uso y abuso.
Cubrirnos el rostro al momento del ataque desde luego que no implica
posicionamiento ideológico alguno. Se han cubierto el rostro todxs lxs
que han necesitado mantener oculta su identidad para evitar las
consiguientes represalias, desde las sociedades secretas del medioevo
hasta los agrupamientos político-ideológicos de más variado signo
(partiendo del KKK hasta ETA, pasando por las Brigadas Rojas, la RAF y
el EZLN) y eso, evidentemente, no nos acopla en absoluto con sus
posicionamientos político-ideológicos.
Sin embargo, al taparnos el rostro para la acción, también
reivindicamos al bandido ácrata y al ilegalista refractario a toda
autoridad, porque la capucha es más que el paliacate roído que nos
cubre, es mucho más que la desteñida pañoleta palestina que envuelve
la pose fashion y, aún más, que el agujereado pasamontañas que encubre
la farsa revolucionaria y la pirotecnia baladí. La capucha anárquica va
más allá de la estética, se levanta como conciencia antiautoritaria que
ha puesto fin al espectáculo y dado su merecido tiro de gracia a la
lucha ficticia. La capucha es el rostro insomne y febril de Prometeo
dispuesto a expropiar una y mil veces el fuego del Olimpo aunque el
águila le devore las entrañas cada amanecer.
Ni un milímetro atrás: ¡9 milímetros en las cabezas del Poder!
¡Qué las capuchas hablen!
¡Vivan los grupos informales de acción anárquica!
¡Viva la lucha callejera refractaria!
¡Qué la lucha se extienda a todos los rincones!
¡Viva el fuego liberador y la pólvora vindicadora!
¡Contra el sistema de dominación!
¡Luchemos contra toda esperanza!
¡Qué nadie recupere nuestra lucha!
¡Por la coordinación internacional anarquista!
¡Por la demolición de las prisiones!
¡Por la Liberación Total!
¡Por la Anarquía!
A 5 de octubre 2013.
En solidaridad con todxs nuestrxs compañerxs presxs en México y el
mundo, en apoyo a todxs nuestrxs hermanxs prófugos, desde las cloacas de
alguna urbe, sus hermanxs en afinidad,
Conspiración de las Células del Fuego/Federación Anarquista Informal (CCF-FAI)-México
Célula Insurreccional Mariano Sánchez Añón//Federación Anarquista Informal (CI-MSA/FAI)
[a] “Invitamos a los compas a que sumen sus palabras. Los invitamos
sobre todo a que sean ingeniosos y activos”. México: Las capuchas
hablan… En: http://es.contrainfo.espiv.net/2013/09/29/mexico-las-capuchas-hablan-porque-el-combate-apenas-inicia/#more-17982