Este texto es referente al nuevo montaje chileno contra los anarquistas...
Ahora Chile, Grecia, Italia, Rusia, mañana México (ya en marcha) y todo el mundo. Ya lo hicieron muchas veces, ahora lo querran hacer muchas más. Saben estos hijos de puta del poder, que en los anarquistas y sus hermosos y sublimes ideales, tienen a sus mas acerrimos enemigos, a muerte, sin descanso y lo peor para los oligarcas y plutocratas asquerosos...Los anarquistas no se venden. ¡¡Larga vida a la Anarquía y a sus bellos hijos, los Anarquistas!!
Koan
Día a día mueren miles en la miseria, y
millones pierden la Vida lentamente en trabajos y rutinas miserables. Y
de ello, ni una nota periodística. Pero hoy ponen el grito histérico en
el cielo porque saben que les conviene. Ya tienen un nuevo aparato en
Carabineros y a través de los medios masivos cuentan con la
justificación perfecta para toda medida coercitiva en el futuro. ¿Y
qué mejor policía que el miedo y el clima antisubversivo? Ya han
condenado a los anarquistas. Todo parece tan cuadradito, tan perfecto.
¿Hipócritas nosotros? No obstante muchos no las aprueban, es cierto que
algunos antiautoritarios han colocado bombas. Sí. Pero toda acción se ha
ejecutado contra edificios de instituciones representativas del poder.
Nunca contra civiles. Aunque para qué estamos con cosas, hubo y hay
tantos torturadores que al menos se merecen el susto. Pero la bomba del
metro no tiene nada de anarquista porque el anarquismo es la ausencia de
coerción y opresión, y por lo mismo, nunca el sometimiento de alguna
población por medio del terror, como argumentan los jueces y la prensa
del poder. Y en última instancia, quienes la hayan instalado se pueden
hacer llamar como quieran, pero el acto, por su lógica, objetivos y
consecuencias, nada tiene de liberador. Es ante todo autoritario y nada
de anarquista. O al menos eso pensamos varios.
Pero nuestra condena al hecho no tiene nada en común con el cacareo de
los autoritarios y de los demócratas hipócritas que se alarman ante esto
y callan los millares de crímenes cotidianos. Sabemos a quién conviene
toda esta atmósfera. En el nombre de la libertad vendrán nuevas cadenas.
Esa bomba pudo venir de cualquier lado. La derecha ha recurrido a la
violencia y la coerción, con bombas y sin ellas, una y otra vez, y lo
mismo puede decirse de muchas izquierdas con sus dictaduras-democráticas
pasadas y presentes. ¿Escalas y modos distintos? Puede ser. Pero la bota
duele igual, sea roja o negra. Hablan de la libertad y en su nombre se
invade países enteros. Hablan de convivencia en la diversidad y apenas
pueden se descargan contra los inmigrantes. Hoy les vemos juntas –en
casi todas sus fracciones-apuntando al enemigo común: quienes buscamos
un presente sin opresores ni oprimidos. Y todo calza tan perfecto.
Amigos ajenos a nuestras ideas señalan que no se puede desconocer la
legítima sospecha contra los anarquistas, más aún cuando algunos de
ellos se han adjudicado atentados contra cajeros y otros edificios
representativos de este orden.
No desconozco el uso de la violencia como legitimo recurso de
autodefensa cuando no quedan otras salidas. Pero nunca recurriremos a
ella para someter a nadie.
Hoy sugiero recordar los montajes, y no como anécdota o chivo expiatorio
para sacarse cualquier responsabilidad, sino como una sistemática
política de Estado. Porque sabemos que existieron y existen.
Nos han condenado de antemano. Pero somos porfiados. Seremos molestos y marginales, pero liberticidas jamás.
Es mi opinión.
Víctor Muñoz.