miércoles, 4 de junio de 2014

Algo debe cambiar para que todo siga igual

repúblicaCuando Chevalley di Monterzuolo llega a Donnafugata y ofrece a Don Fabrizio la posibilidad de ser senador del nuevo Reino de Italia, éste rechaza la oferta, alegando que está demasiado ligado al antiguo régimen. Es entonces cuando Chevalle recita la famosa frase de El Gatopardo: «Algo debe cambiar para que todo siga igual». Esta sentencia define perfectamente lo que está ocurriendo en España. El primer “cambio” ha sido la sorpresa del partido Podemos, una formación política liderada por profesores universitarios y pequeñoburgueses que han estado encerrados en el laboratorio de la facultad de Políticas de la Complutense hasta que han parido su proyecto mesiánico. Son listos y han recogido el descontento popular y a algunos despitados del 15M. Ya veremos en que queda su rebeldía cuando pisen moqueta y tengan coches oficiales.
Hoy hemos tenido otra noticia, la abdicación del rey, otro “cambio” del que se hablará mucho y durante largo tiempo y que, si la marea tricolor no lo para, nos alumbrará una monarquía rejuvenecida, bien asesorada por una reina experta en imagen y comunicación y que le dará “larga vida al Rey” y a la institución heredera de Franco, que será, si cabe, más democrática aún que la de Juan Carlos, el monarca que nos salvó de Tejero y la involución.
¿Cambios reales, profundos? No. La situación politica, económica y social ha llegado a tal punto de degradación y corrupción que su propia dinámica estaba llevando a la gente hacia planteamientos antaño llamados subversivos. Pero el poder, nuevamente inteligente, ha sabido cortar por lo sano, aplicando esa gran enseñanza que les procuró Lampedusa de “algo debe cambiar para que todo siga igual”. Sospechosos cambios intensos en tan poco tiempo. Lo cierto es que tal parece que a España está llegando una revolución, una transformación profunda. Las calles se han llenado de banderas tricolores y las masas se han echado a las plazas para, como en aquel también esperanzador 14 de abril de 1931, lanzar sus gritos de esperanza por un mundo mejor.
Es terrible jugar con las pocas esperanzas de la gente ante un sistema explotador, anulador e inamovible. Pero es preciso decirlo: no habrá cambio. O mejor, algo cambiará para que todo siga igual, para que los señores del poder económico y político sigan viviendo a costa del trabajo y la riqueza que producimos los demás manteniendo una cáscara de legitimidad democrática y popular.
Desengáñense. No habrá cambios profundos, ni revolución ni una nueva era. Sólo han tocado la epidermis del sistema. El paro seguirá, la explotación persistirá, la desigualdad será aún mayor, la represión se intensificará y, cuando nuestros nuevos representantes, más de izquierdas, menos monárquicos, levanten nuevamente su porra contra la protesta del que no se resigna al “cambio” dirán: “ya te hemos dado más de lo que te merecías”.
Marcelo Latorre
http://grupoanarquistahc.wordpress.com/2014/06/02/algo-debe-cambiar-para-que-todo-siga-igual/

Religión, Iglesia, Estado y Política

Excelente serie de videos (son 3 programas en 24 videos), que nos llevan por la historia imperialista, fascista e intervencionista de la gran puta de babilonia, llamada "la Santa Madre Iglesia", al rededor del mundo. En verdad se los recomiendo...

Gracias a Charlydh por esta recomendación.

La Guerra de Ucrania. Panorama...


Entrevista con Raúl Capote, ex doble agente entre Cuba y EE.UU.

Ni monarquía ni república. Revolución social

Que la izquierda no cuente con los anarquistas para un cambio de régimen político. Nos tendrá a su lado cuando propongan la abolición de todo gobierno.
reyEl Poder, representado en el Estado, ha movido ficha y ha jugado bien su partida. Las últimas elecciones europeas han dejado claro que el bipartidismo que apoyó la llamada transición (aunque no hay que olvidar al PCE) está en crisis. Es por ello que el Estado teme que las próximas elecciones generales lleven al poder opciones republicanas y, al igual que pasó el 14 de abril de 1931, los borbones se tengan que marchar. Con la abdicación de Juan Carlos, como previamente hizo con él su padrino Franco, se deja “atada y bien atada” la institución monárquica.
Sin embargo, la izquierda está pidiendo a gritos un referéndum y la III República. Los anarquistas no queremos ni monarquía ni república. No queremos Estado, lo maneje un rey hereditario o un presidente electo. El problema es el Estado, el sistema que mantiene la explotación y la desigualdad, sea quien sea su titular.
Muchos de los que defienden la III República lo hacen desde supuestas posiciones radicales, transformadoras. Pero lo que defienden es una concepción burguesa y reformista. Ni las repúblicas que ha habido en España ni los reyes han gobernado para el pueblo, que exige cada vez más autogobernarse, autogestionarse y no ceder a sus supuestos representantes soberanía alguna.
Lo importante es no volver a caer en la misma trampa que fue la II República, un régimen que no cambió un ápice la situación de la clase trabajadora y mantuvo intacto el régimen burgués y capitalista y su principal instrumento: el Estado. Lo relevante es seguir luchando desde abajo para acabar con el Estado y el Capital, contra la monarquía y la república, contra todo poder y gobierno.
Que la izquierda no cuente con nosotros para un cambio de régimen político. Nos tendrá a su lado cuando propongan la abolición de todo gobierno.
Ni Felipe VI ni III República, revolución social.
Grupo anarquista asturiano Higinio Carrocera
http://grupoanarquistahc.wordpress.com/

Origen de los Freikorps, las SA y las SS


Apuntes sobre transgénicos en el estado español