miércoles, 10 de julio de 2013

Todas las injusticias seran olvidadas...?

"Sí, de repente lo vi así: la mayoría de la gente se engaña mediante una doble creencia errónea: cree en el eterno recuerdo (de la gente, de las cosas, de los actos, de las naciones) y en la posibilidad de reparación (de los actos, de los errores, de los pecados, de las injusticias). Ambas creencias son falsas. La realidad es precisamente al contrario: todo será olvidado y nada será reparado. El papel de la reparación (de la venganza y del perdón) lo lleva a cabo el olvido. Nadie reparará las injusticias que se cometieron, pero todas las injusticias serán olvidadas."

La broma
 
Milan Kundera

Tertulia ¿Porqué es necesaria una ley contra la apología del delito machista? - Prado Esteban Diezma

Crisis del sistema mundo capitalista, Hegemonía y Estado

 

domingo, 7 de julio de 2013

¿Qué es el dinero?

Babel
Javier Hernández Alpízar
¿Qué es el dinero?
  1. 1.    Fantomas, la amenaza elegante.
El personaje de un cuento (así los llamábamos entonces, antes de importar el nombre de “cómic”) que algunas veces llegué a ver en mi infancia era un ladrón con máscara blanca, vestido “de pipa y guante” para hacer honor a su sobrenombre. Era millonario, de manera que robaba por placer, pero en su historia no era el villano, era el protagonista, el héroe (tampoco habíamos importado el concepto de “antihéroe”). Obviamente sus “golpes”, como se decía de un robo en el argot criminal y policial setentero (hubo incluso una famosa película con ese nombre, El Golpe, no confundir con el hecho de tragarse el humo al fumar), eran solamente por botines igualmente multimillonarios, por ejemplo: obras de arte internacional y especulativamente cotizadas. Vivía rodeado de lujos sin ser un político, es decir era un ratero decente, no confundir con los que viven del erario, porque Fantomas robaba a los millonarios y no tenía con la coartada hipócrita de “dárselo a los pobres”, simplemente vivía a todo lujo. Sus compañeras y empleadas eran mujeres de cuerpos esculturales y todas con nombres de signos del Zodiaco. En fin que se divertían en grande los guionistas o como se llame a quienes escribían esos “cuentos”, como dice el aforismo del poeta: “Cuando te hizo, Dios tenía lujuria”…
Fantomas formaba parte de una generación del llamado, posterior y anacrónicamente, “cómic mexicano”, junto a héroes menos cleptómanos y más ortodoxos como Chanoc, Kalimán y Águila Solitaria. Parte de la diversión de los escritores era meter en sus guiones charadas literarias o seudoliterarias y filosóficas o seudofilosóficas. Además de ser precursores de las lujurias de algunos preadolescentes (el secreto era que a falta de modelos, los dibujantes se inspiraban en las fotos y películas de modelos y actrices famosas; morirían los fanáticos del derecho de imagen si averiguaran el provecho que esos dibujantes y empresarios del “cuento” sacaron sin pagar un céntimo de regalías…), la consecuencia era que los lectores de cuentos- cómics como Fantomas leíamos algunas veces reflexiones incipientes no carentes de interés.
Recuerdo un número de Fantomas que dedicaba algunas páginas y cuadros a una interrogante del ladrón: ¿qué es el dinero? No diré que gracias a esa lectura decidí estudiar filosofía ni que me afilié al Partido Comunista a la semana siguiente, pero puedo jurar que fue la primera vez en la vida que pensé en el tema y me hice, con Fantomas (un héroe del fetichismo burgués que se muerde la cola) esa pregunta. Recuerdo vagamente que entre las explicaciones teóricas que brevemente exponía Fantomas estaba la más conocida y creída por los adoradores del Dios dinero (casi toda la humanidad excepto dos o tres franciscanos de la Edad Media): lingotes de oro en una bóveda del Departamento del Tesoro respaldan la leyenda impresa en el billete o la moneda (“a la vista al portador”) que lo representan. Monetarismo y fetichismo del oro. Si entre las teorías explicadas por Fantomas venía la de Marx, no lo recuerdo, pero lo dudo, o quizá venía, pero yo era demasiado joven para entenderlo: no había tenido mi primer trabajo asalariado para que una explicación de Marx me recordara mi biografía de proletario a la mexicana. Además, algo me dice que hasta esas publicaciones pasaban por la censura de Gobernación. En fin que sobre Marx, caricaturizado en toda la extensión de la palabra, leíamos a Rius.
Pero más allá de la explicación de Marx (con los recursos literarios del autor, que ya sabemos era léido y escrébido), siempre una reflexión más narrativa, más contada, más en la historia de los seres humanos de carne y hueso, es lo que nos puede ayudar a preguntarnos y a tratar de comprender o al menos palpar el misterio del dinero; siempre y cuando no se trate de un autor adorador del Becerro de Oro, porque entonces no hará sino inocularnos más del fetichismo de la mercancía, el fetichismo del dinero y del oro que ya de por sí nos pesa como presión atmosférica ideológica.
Dino Buzzati hace sentir algo del horror sagrado que el dinero puede inspirar cuando se sospecha que proviene de donde proviene: el despojo, la rapiña, el robo y el crimen, todo eso que podemos llamar con una palabra tan aparentemente neutral: “capitalismo”, cuando en su cuento “El saco embrujado” nos hace aparecer la fortuna ostentosa (y ostentable) como fruto de la sangre ajena y la venta de la propia alma al mismo demonio (el amo del mundo y presidente del Banco Mundial y sucursales). Pero una reflexión más terrenal, menos teológica y más complejamente moral, humana y a ras de barrio es la que hace Ricardo Piglia en su novela Plata quemada.
  1. 2.    Plata quemada
Alguna vez un amigo me comentó que Octavio Paz se dedicó durante una parte de su vida a “quemar billete”. Pero fue antes de tener éxito como poeta y volverse el intelectual orgánico de Televisa y luego del neoliberalismo. Antes de esa Vuelta por el mundo del glamur, parece que Octavio Paz desempeñó un empleo en donde tenía como responsabilidad quemar los billetes que ya debían salir de la circulación y ser destruidos. Es decir no era una destrucción subversiva sino sistémica.
En la novela de Ricardo Piglia Plata quemada un grupo de ladrones argentinos da su mejor golpe: roban el dinero de la nómina de una oficina municipal y en la huída llegan a Uruguay, pero el largo brazo de la ley los va siguiendo, los encuentra por una delación de un vendedor de comida que denuncia compras sospechosas de unos tipos raros. La policía los acorrala en un departamento (elección errónea, una ratonera y hasta con micrófonos que captan los diálogos de los cacos, parte de cuyas grabaciones sirvió a Piglia para reconstruir los hechos y escribir su novela) y los masacra. Los prófugos resisten hasta el último hombre, mueren casi todos, tras un asalto masivo de policías con gran parafernalia y transmisión por radio y televisión que acaparan la atención de la sociedad.
En un momento de sana iconoclastia queman los billetes, el dinero, y lo tiran a la calle ardiendo, para mostrar que la policía no recuperará el botín. Entonces el clamor social se alza. La policía concluye que deben ser de los más malos, porque jamás habían presenciado tamaño agravio a la moral y las leyes: quemar el dinero. La sociedad comienza a decir que aun podían haber mostrado tener corazón si hubieran dicho que deseaban donar el dinero a gente pobre, pero quemarlo era demasiado, era monstruoso. A diferencia de Octavio Paz, quien terminó siendo premio Nobel de literatura y consentido de Televisa y del salinismo, estos argentinos que quemaron la plata terminaron muertos y con el anatema social sobre sus cadáveres. (En México, ¿alguna vez la opinión pública ha clamado para que repartan su dinero entre los pobres Slim, Azcárraga o Salinas?)
Pero ese es apenas el momento climático de la historia y por ello de la novela, mientras tanto, Piglia los ha ido mostrando con todas sus taras y con toda su humanidad: algunos tipos, y dos mujeres, llevados por la vida ruda, envilecedora, a la mala, al camino que los lleva a la muerte o al estigma social. Piglia vio a una sobreviviente y después de lo que ella le platicó decidió investigar y reconstruir la historia.
También aquí hay una reflexión sobre el dinero: no explica lo que es, lo muestra. Es causa de riqueza y miseria, de poder y opresión, de ambición y perdición, de vida y muerte, sobre todo de muerte, de mucha muerte. Es lo que verdaderamente respetan sus esclavos. Condenan al raterillo menor que se roba un dinero con el que pretende rehacer su vida en México o en Nueva York, incluso pueden justificar su asesinato “legal”, pero se someten al sumo sacerdote de su culto: el banquero, el financiero, el burgués.
Muchas veces no es clara la relación entre un epígrafe y un texto. En esta novela es clarísimo porqué Piglia usó como epígrafe la famosa pregunta de Bertolt Brecht: “¿Qué es robar un banco comparado con fundar uno?” El novelista no hace apología del crimen, lo que hace es ponerlo en su contexto: un crimen menor en el contexto de uno mucho mayor, el que ha endiosado el dinero en nuestra sociedad. Toda acumulación de dinero es un saco embrujado, toda fortuna viene de un crimen, toda violación al secreto sagrado y malvado del dinero es castigada con otro crimen.
Fantomas transita alegremente por la regalada vida de la fantasía y el fetichismo del dinero, como un falso rey Midas que puede robar el oro sagrado del Becerro impunemente, pero en la vida real el dinero mata. Sin saberlo, tal vez los ladrones de la novela de Piglia intentaban hacer un exorcismo, matar la causa que les quitaba la vida, el trabajo pasado, trabajo muerto que les impediría a la postre seguir vivos. Pero eso sería Marx, otra más compleja trama de la historia.

Fuente: Zapateando

Ósmosis ideológica

tvLa personas venimos al mundo inhumanizadas, frágiles y dependientes de unos cuidados de la familia o, subsidiariamente, del Estado. Llegamos sin ideas. Pero en la sociedad hay muchas ideas, algunas son dominantes. El niño adquiere la capacidad de absorber las ideas dominantes en la sociedad.
Los grupos dominantes normalmente controlan los medios para imponer las ideas dominantes, que no cuestionan el modelo social. Durante siglos ese control se ejerció a través de la Iglesia, junto a la represión ideológica con la Inquisición. Hacían su labor en un contexto de silencio ideológico.
La escuela moderna o los medios de comunicación actúan de la misma forma en nuestras sociedades modernizadas. Desde allí se presiona para establecer una homogeneidad y sumisión en otro contexto de mucho ruido ideológico, donde el control ideológico se logra con un permanente, frenético y ubicuo juego de monitores, ruidos, letras, ... La televisión del salón, la radio del coche, las pantallas en el Metro, los periódicos en el kiosko, la publicidad en la calle, los video-juegos adaptados a diferentes lugares, los informativos, la publicidad, la música, el deporte, los juegos, ... La sociedad de la información y del espectáculo al servicio de la dominación.
Actualmente, mientras dura la instalación del capitalismo con derechos sociales en reducción y mayor autoritarismo, es muy común la añoranza del capitalismo que a los trabajadores occidentales obsequiaba un modo de vida muy inducido y con algunos caprichos de imitación del modo de vida burgués. Actualmente buena parte de los medios de comunicación de masas da alas a esa general indignación; los iconos más importantes seguramente sean Évole, Wyoming, Gabilondo, Escolar, Millás, Navarro, Baltasar Garzón, ... personas acomodadas en el negocio de proponer desde arriba una crítica dulce al sistema y con una trascendencia superior a la que puedan tener medios como el de la histórica CNT, con lo importante y ocultado que ha sido su papel en la Historia de España. Otra parte promueve la idea de una crisis que exige unas dolorosas reformas estructurales y unos lamentables recortes en derechos sociales en la configuración acostumbrada. Se trata de un espectro ideológico que comprende desde el lamento hasta la resignación.
Mientras abajo se indignan o se resignan, arriba mantienen el reparto de plusvalías con medidas de salvación pública en los sectores malparados en el fin del ciclo de endeudamiento, construcción, especulación, sobreproducción y sobreendeudamiento. Desde allí se promueven las dos actitudes de la multitud resignada, indignada, perpleja, añorante, desarticulada, ...
Abajo también hay algunas iniciativas que no miran hacia arriba, sino a sí mismos y a los lados. Crean su propia información. Pero las grietas del sistema son tan escasas que para su hallazgo es preciso una búsqueda inquieta y militante.
Muchas veces algunas personas se sorprenden de mi crítica a la SER, ELPAIS, PUBLICO, LA SEXTA y me preguntan cuáles son esos medios críticos de los que yo hablo. Les relaciono. Ya puestos, enlazo a una lista, que puede aturullar por lo variada y extensa que resulta. Sin embargo, el avance es escaso.
... Porque lo más difícil, con todo lo difícil que ya resulta, no es el hallazgo, sino el cambio de hábitos, así en esto de construir una ideología como en otras actividades como producir o consumir: apagar la televisión y la radio convencionales, cerrar el periódico de toda la vida; ver, escuchar, leer, estudiar en esos otros medios; conversar con el ánimo de buscar otras interpretaciones diferentes de las que promueven los mass media, someterse a un tratamiento intensivo de desintoxicación, ...
Igual que la vida cotidiana condiciona para comprar alimentos en la cadena de supermercado, para adquirir y usar un coche para vencer la prisa o la distancia entre residencia y trabajo, para participar en política sólo con el voto o con una manifestación de vez en cuando todo lo más, para escolarizar a la pequeña lo más pronto posible, para pensar que sin salario o pensión no hay subsistencia, ... También condiciona para el consumo y asunción de ideas directoras de nuestras vidas, sin conciencia de los males invisibles que produce para nuestras vidas, para la Humanidad y para la Naturaleza y con la sensación de que no alternativa. Encuentro razón cuando Holloway dice que el capitalismo lo afirmamos y lo hacemos constantemente en esos hábitos tan "naturales".
Rosa Luxemburgo explicaba que la revolución estaba cantada por las contradicciones internas del capitalismo, por las condiciones objetivas para la constitución de la clase obrera y por las condiciones objetivas para que esa clase adquiriera la noción de su misión histórica. Un siglo después podría decirse que la condiciones objetivas no son propicias para organizar un asalto al poder de la manera aceptada por el marxismo estatalista. En el corto plazo más bien se observa un condicionamiento de heterocontrol de las clases que no poseen el capital en el occidente.
Sin despreciar a quienes intentan extender la conciencia crítica (algunas veces orientada a reclamar unos derechos sociales al capitalismo incuestionado) y organizar el asalto al poder, en este periodo resulta muy importante mantener esos instrumentos de información y comunicación críticos y promover la revolución integral en muchas personas, que aprendamos a escamotear al capitalismo sus infinitos triunfos en las infinitas partidas de nuestras vidas; cada vez que abordamos una decisión por pequeña que sea deberíamos preguntarnos que haría el anticapitalismo profundo en ese trance y no dar por sentadas las conductas rutinarias y generalizadas.
Samuel García Arencibia

De nuevos pactos

economíaAristocracia: Gobierno de los nobles o casta militar, obteniendo su predomino en la edad Media. 
Plutocracia: Gobierno de los grupos más ricos, como las multinacionales, financias… Autocracia: Gobierno total o autoritarismo de un grupo predominante, en el que su alienación le lleva al despotismo.
Democracia: Gobierno del pueblo o de los pobres.
Al modelo político-económico, correspondiente al estadio feudal y manufacturero; a su definitivo derrumbamiento con la participación masiva de los pobres, -revolución francesa- queda como teoría en la sociedad la palabra democracia, pero esto no significa y lo comprueba la realidad objetiva, que los pobres gobiernen. Ya en la misma Francia y desde el principio de la revolución, gobierna la plutocracia e incluso en dos periodos puntuales, estuvo en el gobierno la autocracia de la gran industria, siendo sus representantes como funcionarios en el gobierno los dos napoleones. Solo por existir con tanta subjetividad la teoría democracia en la sociedad, en esta era contemporánea; los gobiernos de las plutocracias y en casos los de las autocracias, han mantenido a través de una especie de figura retórica y solo retórica y nada práctica, la escena como de una democracia; para evitar su enfrentamiento frontal de esos contrarios.
Genéricamente, a partir de 1971, caen los gobiernos de las plutocracias, que se mantuvieron en el poder desde la segunda guerra mundial, gracias a los pactos que estos gobiernos instan tanto a las vanguardias del Este como a las del Oeste y que estos últimos aceptaron y no solo aceptaron, sino que terminaron por integrarse en sus concepciones y en sus gobiernos y a tanto, que cuando caen los gobiernos plutocráticos en la fecha señalada, para convertirse en la autocracia de las finanzas, tanto los funcionarios descendientes de las plutocracias como las vanguardias integradas, conjuntamente representan a la autocracia de las finanzas. Y el sector más fuerte o predominante: las finanzas, se ha erigido en autocracia, ante la visión de su final como modelo político-económico, para alargar a través de su dictadura totalitaria su agonía.
A la terminación de la segunda guerra mundial, USA: la cabeza de los gobiernos plutocráticos, para su cometido de apoderarse de la región España, hace sus inversiones de capitales y trae a la par para ocuparla sus bases militares, con lo que el dictador genocida, queda complacido al dejar todo atado y bien atado. Y como el entendimiento, USA-genocida es perfecto, lo mantienen como su funcionario o representante hasta su muerte. Pero como saben que existía en la sociedad española una teoría contraria a la del dictador genocida; antes de su muerte preparan con todas las fuerzas políticas, la movilización de la ciudadanía a que participe en el cambio al decorado de la escena, manteniendo el mismo modelo de obra. Porque una ciudadanía que participa, esta al menos por un periodo de tiempo termina integrada en ese cambio del decorado. He aquí la jugada USA y de los españolitos que se consideraban vanguardia. Con lo que tenemos desde un principio, consenso o pacto. Así se refleja en sus leyes y hechos. Legislación laboral, peor que con el genocida, pactos de la Moncloa, pactos de Toledo, etc. Es decir el consenso y los pactos, están unidos desde el principio, hasta en las reglas de juego cuando las elecciones. Por tanto, los nuevos pactos, que se hagan o no se hagan dan lo mismo, porque todos están ya de hecho en consenso y en el pacto requerido de la autocracia financiera, que además ante su fin sin salida, esta va derivándose en una alienación despótica grosera: De guerras locales, por robos de materias primas; de imponer gobiernos de constituciones neoliberales y confesionales y en donde aparentemente están instalados gobiernos de tradición democrática o socializantes y laicos, les van restando derechos e inclusive usando fuerzas desproporcionadas e intimidatorias contra manifestaciones pacíficas. Todo ello derivado de su miedo y temor de que ven su modelo político-económico muerto. Así que de estos nuevos pactos que piden las supuestas teóricas oposiciones, entran dentro del camelo escénico. Y lo probaremos muy pronto, como el de la reforma de los pactos de Toledo. En el que todos firmarán a lo que le requiera la dictadura totalitaria financiera, con la diferencia para que todos estén contentos y se lo apunten como un tanto: el de una coma de más o de menos o él de un artículo o frase ambigua, en el que todos la puedan usar a su favor. Pero la historia nos deja claro, los pactos de estos impersonales: más violencia y maltrato a la ciudadanía; pero nos avalan las condiciones objetivas, para terminar tarde o temprano contra la impunidad de esa lacra.
Francisco Fenoy
http://pacofenoy.wordpress.com/2013/07/01/de-nuevos-pactos/

¡Revolución!

Por Acratosaurio Rex
Menuda marimorena. En Brasil, en Turquía, en México, en mil partes, se levantan masas airadas. Pasados unos días, semanas o meses de represión y de euforia, la población que lucha se repliega y vuelve huraña a sus domicilios. Y en otro punto lejano, estallan.  Y, claro, los políticos, los trepas, esa gente de la izquierda y derecha arquista manifiesta: «han fracasado por no tener partido dirigente, programa preclaro, luz que guíe la acción, dirigente supremo, no tomar el Poder y bla, bla, bla». (1).
Y, no, es..., exactamente al revés. Cualquier revolucionario que aspire a conquistar el Poder, está condenado al fracaso. Primero, porque el Poder es muy costoso de conseguir y se cansa uno de matar aspirantes. Segundo, porque si se llega a la ansiada silla de Director, el primer acto como mandatario izquierdista, es pagar la nómina de la policía. Por lo tanto: tomar el Poder, es el fracaso de la Revolución.
En cambio las revoluciones que no toman el Poder, las derrotadas, son las que triunfan. ¡Claro que sí! Las revoluciones triunfaron con la idea de que el poder emana del pueblo, que Dios no está en todas partes, que el pobre más pobre tiene derecho a educación, sanidad, pensión y protección frente a la miseria, triunfaron con el feminismo, con los derechos civiles, con el ecologismo y con el pacifismo…  Triunfaron mostrando que la gente está harta de opresión, de burocracia, de órdenes, de normas y de disciplina. Si sacaseis de sus tumbas a los abuelos de vuestros abuelos y les mostraseis este mundo, os preguntarían… «Hijos, aunque aún quede mucho por hacer… ¿cuándo fue que se hizo la Revolución?».
Sí amigos y amigas, la Revolución va cambiando el mundo, avanza, retrocede, se adapta, pero transforma. Esos chavales que acampan y son machacados a palos…, esos campesinos asándose con pasamontañas y machete en pleno verano, esos bárbaros que emergen del lumpen con piedras y gasolina, ese sindicalista balaseado mientras leía el convenio, hasta esa cabra que huye al monte… Esos son quienes están haciendo la revolución triunfante, la que no toma el Gobierno, la que no participa en elecciones, la que triunfa porque convence. Esa es la revolución temida por el Poder, porque contra ella nada pueden antidisturbios, ni soldados, ni reunión de reptiles de la Bolsa. Viene inapelable de millones de manos y acontecimientos históricos, una revolución que va a suprimir la deuda, va a eliminar el sistema financiero, y que triunfará haciéndonos pensar que hay que trabajar menos, que hay que hacerlo por los demás, que no es necesario el dinero y que el Poder no hay que tomarlo: el Poder hay que destruirlo.
Una cosa es vencer para fracasar, y otra ser derrotado y triunfar. No te alistes con los que vencen, sino con los que triunfan. Lo que es de uno es de todos, lo que es de todos es de nadie, lo que es de nadie es de uno.
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NOTA
(1) Pasa de todo en esto de la lucha. Van los alternativos de mi vera con frenesí, y convocan una fiesta/protesta en mi barrio, y les caen encima los chavales desestructurados de la Casa de Acogida, los parados habituales del Bar Adeshora, y unas cuantas de tribus de esas atraídas por la fiesta/concierto, y se embriagan, se golpean, rompen todo lo que encuentran, asaltan la tienda de móviles, violan al Secretario del Comité Ejecutivo al confundirlo con Viridiana… Joder la que montaron. Es que hay que ser un poco gil para pensar que esa banda de rufianes va a avanzar hacia la revolución entonando canciones con flores.