martes, 12 de marzo de 2013

EL TRABAJO HA DE SER LIBRE. NO AL SALARIADO



Vivimos un tiempo en que el espantoso incremento del paro lleva a la izquierda, en particular a la más servil hoy hacia el empresariado, IU, Anguita y sus dependientes, a magnificar más allá de toda medida el trabajo asalariado, presentado como una bendición.
        
Claro que en el pasado, cuando había más o menos pleno empleo, sucedía lo mismo. El capitalismo era explotador si pagaba salarios bajos pero era excelente si entregaba un buen mazo de billetes al explotado: tal es la lógica de casi todo el “anticapitalismo” en circulación, cuya única ideología es el dinero y el consumo. Viven para el consumo y se movilizan sólo por más consumo. Esa es su razón de ser.
        
Sus “luchas”, cada vez más ridículas por canijas y patéticas, se encaminan a lograr maximizar el precio de la mano de obra. Quienes las llevan son buenos burgueses que se saben propietarios de una mercancía, su fuerza de trabajo, y desean venderla en las mejores condiciones posibles en el mercado laboral. Para ocultar tan miserable condición, la de afanosos mercaderes de sí mismos y sí mismas, tienden a usar palabritas pretendidamente terribles, como “anticapitalismo”, “movilizaciones” y otras similares.
        
En estas gentes sólo el dinero cuenta. No tienen auto-respeto, carecen de dignidad, ni siquiera entiende lo que es una vida libre y autodeterminada. Si hay dinero de por medio, si el empresario paga bien, éste es el mejor de los mundo, si paga mal, entonces amenazan con no se sabe bien qué apocalipsis, ellos que no tienen ya ánimos ni para matar una mosca.
        
Las luchas salariales, cuando están fuera de una estrategia revolucionaria y, además, se convierten en la tarea principal, o incluso única, son reaccionarias. Refuerzan el mundo de lo mercantil, magnifican el dinero y dinamizan al capitalismo, al estimularle a elevarse a formas más eficientes de explotación de la mano de obra, con uso de sistemas tecnológicos crecientemente perfeccionados y, por ello más y más letales para la esencia concreta humana y la condición obrera.
        
Las reivindicaciones salariales ajenas del contexto de una estrategia revolucionaria son, por tanto, una forma como otra cualquiera de competencia capitalista, similar a las que libran los empresarios entre sí. No tienen nada de anticapitalista sin comillas, pues a través de ellas el capitalismo se perfecciona paso a paso. En ellas no está “la revolución social” sino la más ramplona y grosera reacción.
        
Hemos dicho “estrategia revolucionaria” y, ¿cuál puede ser ésta? Pues precisamente poner fin al salariado para realizar el trabajo libre, terminar con la auto-venta de la mano de obra, hacer que la libertad civil impere en la unidad productiva, derrocar la tiranía horrorosa del empleador, del empresario y sus sayones, en el centro de trabajo, fábrica u oficina, para convertirlo en un espacio de concordia y hermandad, al no haber más que trabajadoras y trabajadores libremente asociados, una vez expropiados los explotadores.
        
La meta no son los altos salarios, no es el consumo, no es venderse por más dinero. Es vivir con libertad, dominando la totalidad de las condiciones de la propia existencia, las del acto productivo, laboral, creados de las condiciones materiales de la existencia, en primer lugar.
        
El trabajo asalariado, sobre todo el que está mejor pagado, es un atentado a la esencia concreta humana, o dicho más llanamente: no se puede ser persona en todo el sentido grande y magnífico que tiene esa palabra si se padece el régimen salarial.
        
Éste, en el asalariado y en la asalariada, destruye la inteligencia, tritura el sentido moral, anula las facultades relacionales, devasta la sensibilidad, refuerza hasta límites pasmosos el egoísmo, aniquila el libre albedrio y arrasa el sentido de la propia dignidad. Convierte a la persona en un bruto, en una devastada criatura que obedece órdenes ilegítimas, que soporta humillaciones sin cuento, que ha de hacer delegación de todo lo que tiene de mejor en unos sujetos feroces y zafios, los jefes y jefecillos, que someten a la gente asalariada a sus demasías, chulerías, atrocidades, incompetencias, sadismos y vandalismos.
        
Hay pues que hacer la revolución social-integral poniendo fin al trabajo asalariado.
        
Pero, ¿quién preconiza hoy el fin del trabajo asalariado, la liberación de esa maldición, de ese horror, de esa pesadilla? Pues casi nadie. Nuestra patética “radicalidad”, socialdemócrata a la manera de Chomsky, está perpetuamente concentrada en “luchas” por más dinero, ahora contra los recortes, ayer por mayores salarios, nunca por liquidar de una vez y para siempre el trabajo a cambio de un salario.
        
El libro que mejor, quizá, denuncia la perfidia ilimitada del régimen salarial es “Trabajo y capital monopolista. La degradación del trabajo en el siglo XX”, de Harry Braverman. Demuestra con testimonios tan dramáticos como irrefutables que el capitalismo es incompatible con lo humano, en particular el capitalismo que se sirve de la tecnología a gran escala y que organiza “científicamente” la producción. De tales “maravillas” salen seres subhumanos, desventuradas criaturas que en el acto productivo, impuesto y forzado, pierden lo que tienen de más magnifico, su condición de seres humanos.
        
Braverman nos viene a decir que no hay sociedad humana, ni sociedad ética, ni sociedad a secas sin liquidar el régimen salarial, y que éste es tanto más atroz e intolerable cuanto más altos salarios paga…
        
Sin poner fin al salariado es imposible regenerar la sociedad y rehumanizar al individuo. El eticismo, o el culturalismo, y también el politicismo, de algunas autores yerran por cuanto hay un problema estructural previo y básico, la adquisición de la libertad civil en el acto de trabajar, la realización de la producción a través de los procedimientos de la autogestión, con el trabajo libre asociado.
        
Otro libro magnífico en la denuncia es “La condición obrera” de Simone Weil. Llega exactamente a las mismas condiciones que Braverman. Es escandaloso que mientras Simone explica que la producción fabril asalariada y maquinizada tiene como meta destruir al ser humano, el feminismo machista defienda que esa misma producción, que aquella mujer maravillosa y modélica presenta como el infierno realizado, sea excelente para “liberar” a las mujeres…
        
Ahí nos topamos de nuevo con lo que es el feminismo, un modo de destruir a las mujeres en beneficio de la clase capitalista, que está entusiasmada con esa apología del capital. Como dice una querida amiga, mientras los hombres sólo están obligados a sufrir y soportar el régimen salarial a las mujeres se las obliga (lo hace el feminismo) además a venerarlo y amarlo, devastándolas por partida doble… Ahora se entiende por qué aquél es promovido, hiper-financiado, por la gran empresa capitalista[1].
        
Tenemos que poner fin a la grosera mentalidad socialdemócrata que llama “anticapitalismo” a exigir más altos salarios, más dinero, más consumo, más deshumanización por tanto, para crear un gran movimiento de denuncia del salariado en sí y por sí, especialmente del que sufren y padecen las mujeres trabajadoras, para abrir camina a una lucha por una sociedad en que las personas sean lo que parecen, a saber, seres humanos.
        
Para ello tenemos que alcanzar un pacto por la revolución, cuyo fundamento ha de ser el acuerdo compartido de que seguiremos adelante hasta poner fin al capitalismo, al salariado, conquistando la libertad en el acto de trabajar, que es la precondición de una sociedad libre, de seres humanos, de mujeres plenamente realizadas, de hombres liberados de las lacras del nuevo régimen neo-servil, el salariado contemporáneo.



[1] El feminismo misógino y exterminacionista, que no para de perorar contra la “violencia de género” en el hogar y sólo en el hogar, “olvida” que donde hoy las mujeres son vejadas, violentadas y violadas en masa, por los jefecillos varones y por las jefecillas lesbianas, es en las empresas capitalistas. Mientras por la calle circulan historias terribles de violaciones masivas en las empresas, ese feminismo, siempre muy hábil en evitar lo que le afecte al propio negocio, servir con el fanatismo neonazi que le caracteriza a la clase empresarial, al parecer no se entera de nada.

Fuente:Esfuerzo y Servicio

Carisma emergente y carisma rutinario

Por Acratosaurio Rex

En el mundo dominado por el carisma, el mundo de Hitler y del Dalai Lama, de Stalin y de Jesucristo, siempre prevalece una persona. Muy difícil que medren dos líderes carismáticos en torno al mismo proyecto. Uno tiene que superar siempre a sus rivales, o bien hacerlos desaparecer de algún modo, suicidio con pistola, pirañas asesinas, expulsión asamblearia… Al redor del Héroe Militar, del Profeta Preclaro, del Hombre Providencial, medra un cuadro de entusiastas enchufados. Él los pone y los quita a su antojo. Y detrás, la multitud de fans.
Todo funciona en torno a la confianza y a la lealtad. Pues va el líder espiritual amante de la paz y grita: «¡A ver! ¡Voy a designar a un héroe para una misión suicida y muy sangrienta!». Y de inmediato saldrán quince o veinte giles gritando «¡A mí!, ¡elígeme a mí maestro!». Entonces, hala, el planeta atraviesa el arco iris, los demonios salen de la niña, y los cerdos se arrojan a la charca.
En un primer momento, cuando el líder carismático se está encumbrando, y cuando el entusiasmo hace parecer que todo es posible, el jefe habla mucho del Deber. Hay una Misión Histórica que cumplir: la llegada del Reino, el Fin del Sufrimiento, en definitiva, como dicen los de izquierdas: vivir como la gente de derechas. Cada cual ha de ocupar su puesto, y sufrir y hacer sufrir para conseguir un mundo desufrido. Muy importante, recuerda cuando seas Presidente, que para lograr que la gente no sufra, hay que hacerla sufrir mucho, y que para que el pueblo mande, tú tienes que mandar.  Puedes soltar que la gente manda obedeciendo, o que tú eres el primer obediente, quédate tan fresco, que a ver quién te contradice.
Luego, una vez has saltado por encima del enemigo y mientras te pruebas el gorro napoleónico, te darás cuenta de que hay que estabilizar el Régimen. Ha llegado el momento de rutinizar el carisma. No solo el jefe está interesado en crear una situación estable. Los secuaces están igualmente muy comprometidos con esa tarea por lo siguiente:
Las personas se organizan en un modus vivendi, unas costumbres que crean una estructura social conservadora que les permite predecir acontecimientos. ¿Juan Sin Pollo  robó la margarina?, cuarenta latigazos y todo está bien. En cambio la gente que está sometida a perpetuos cambios y zozobras, padece ansiedad. Que si un bombardeo, que si una plaga de langosta, que si llegan los recaudadores y se llevan el grano, que si apareció muerta la vaca, ¿por qué?… Mala cosa.
Por otro lado los mayordomos del Jefe Supremo tienen un interés muy claro: perpetuarse en el mando como sacerdotes, franquiciados, funcionarios del Estado, líderes del partido, oficiales del ejército, monopolistas de la prostitución.... Y el Jefe tiene otro interés diáfano: mantener el status. Para lo cual tiene que contentar a sus acólitos. Y a su vez los acólitos han de mantener al dirigente.
Simbiosis efectiva en el carisma rutinario. Lo que es de uno es de todos, lo que es de todos es de nadie, lo que es de nadie es de uno.

Casos y cosas del carisma

Por Acratosaurio Rex

La palmó otro líder carismático. Una cola de treinta kilómetros de adeptos en fila, recorren lentamente el camino que les conducirá hasta el fiambre. Pocas veces tanta gente estará pendiente de ver una momia embalsamada, y cuya conciencia se disuelve ya en el infinito. Frente al féretro, las reacciones son diversas. Desmayos, mareos, revelaciones, lipotimias, saludo marcial, crisis cardiacas prontamente atendidas por los voluntarios de emergencias. Banderas nacionales al viento y música militar por atronadores altavoces que hablan del PP (Pueblo y Patria). Guardia de honor con uniforme del siglo XIX y guardia menos honorable con metralleta por si acaso. Qué mundo éste. Qué cosa tan rara, que los cambios sociales tengan que focalizarse en una persona: Napoleón, Atila, Buda, César, Jesucristo, Hitler… Qué difícil parece que la gente no tenga líderes y no bese el culo de alguien. Dicen que por el carisma. Pero, ¿qué mierda es esa del carisma?
El carisma lo forma un conjunto de características variadas que se concentran en una persona de manera variable, para hacerla deseable y obedecible. Jefe, Profeta, Guerrero, Gran Demagogo, sus cualidades van más allá del cumplimiento del deber: santidad, heroísmo, militar audaz, ejemplaridad, oratoria, ser muy pobre, o muy rico, o muy normal, hasta en la normalidad son extraordinarios los carismáticos. ¿Para qué vale el carisma? Pues para ejercer la dominación. Los seguidores obedecen, y los no seguidores no tienen otra..
Claro, no hay una receta para ser líder carismático. Haz la prueba. Súbete a una mesa, pega cuatro gritos, prepara el discurso más conspicuo y convincente… Ni Dios te hace caso. Entonces gruñes y te preguntas: ¿Por qué frente a ese sudoroso gordo lampiño que va con una cruz en la mano, esa vieja abre tanto la boca que convulsiona y se le cae la dentadura?  Por el rollo del carisma. ¿Pero en qué consiste ese carisma? No se sabe, solo se puede saber que ese notas tan señalado lo posee porque la gente de su círculo es capaz de romper con la norma si Él da la orden. El carisma es de carácter innato e inmanente, es irracional e intuitivo, es la pera verdadera. El líder puro se lo cree, es sincero, piensa que tiene una misión, y en base a ello recluta un séquito, unos adeptos (más o menos interesados) que forman su cuadro inmediato de agentes, mientras más cercanos, más se les pega la guasa. Es decir: para que exista carisma, los dominados tienen que creer que el líder lo posee. Y mientras más crean en él, más efecto produce.
Fíjate bien: si tú no crees en el carisma, ya puede bailar el líder en lo alto de un bote de tomate, que no le vas a hacer ni caso. Obedecerás, claro, pero por narices, no por gusto.
En la fiambrera y en el tupperware desaparece el carisma, lo que es de uno es de todos, lo que es de todos es de nadie, lo que es de nadie es de uno.

Policías buenos II: sobre la Policía Desarmada y Desmontada

Por Acratosaurio Rex

Siguiendo con el tema de la Policía Desarmada (1), en cuanto se corriese la noticia de que no te dan pistola en Las Siete, cundiría el pánico entre los bravucones. Habría dimisiones de los más burros, y en cambio se alistarían en el cuerpo gente inteligente, valerosa, dotada de perspicacia, de esos que en la tele salen olfateando líquidos sospechosos. Téngase en cuenta que la policía española está poblada por miles de vagos buenos para nada, y por auténticos trogloditas salidos de bandas radicales de hinchas de ultraderecha (o peores). Armar a esa gente tan bruta, es letal, y de ello dan cuenta las 19 muertes (2) que se produjeron en el transcurso de operaciones policiales en el Estado Español. Es decir, que la policía no sufre peligro (3). Por el contrario: es muy peligrosa. El perfil profesional de un patrullero es el de un paranoico temeroso que va en un coche armado hasta los dientes. No es nada tranquilizador.
Por lo tanto, ¿qué perfil profesional exigiría el Acratosaurio a un policía desarmado? Pues yo reclutaría a una persona con capacidad de diálogo, asertiva, empática (está de moda), entusiasta, con capacidad para trabajar en grupo, y fuertemente implicada en el barrio en tareas sociales. El policía debería ser esa persona en la que se confía, a la que todo el mundo conoce, y no ese truhán repeinado, ese cojonto arrogante que te espera en la rotonda para meterte el multazo con el que merita para elevar su peculio.
Por tanto, policía dialogante, asertivo, empático, colaborador, profesional desarmado, fuerte gracias a la razón y la palabra, policía sin miedo con al menos dos o tres licenciaturas, de filosofía, sociología, historia del arte, capaz de hablar en el bar de la Guerra del Peloponeso y de Tucídices sin atragantarse y morir en el intento. Y, muy importante, policía de infantería.
¿Que qué tengo en contra de una policía motorizada? Todo. Cuando el Acratosaurio sea Ministro de la Policía, eliminará todo el estúpido parque de autos, furgonetas, motos, lanchas, grúas, caballos y helicópteros policiales. La policía tiene que caminar (muy sano), mezclarse con la gente, ayudar a las ancianas a llevar la compra, charlar con los jubilados para aprender de ellos, proteger a las personas sin techo y a los entrañables beodos, mostrarles a los inmigrantes sin papeles el camino al economato, mediar en disputas familiares, y dar ejemplo a los jóvenes tomando un pico y una pala cuando se rompa una conducción de agua. Un simple uniforme de camisa sahariana, bermudas, boina y esparteñas para señalarse como servidores del pueblo, y va que arde.
Un buen lagarto, para una buena pulesía en el comunismo circular y trinitario. Lo que es de uno es de todos, lo que es de todos es de nadie, lo que es de nadie es de uno.

----------------------------

NOTAS
(1) Ver el artículo anterior para entender de qué va la copla en http://www.alasbarricadas.org/noticias/node/23844
(2) En ell año 2012, tenemos noticias confirmadas de 52 personas muertas mientras se encontraban bajo custodia, 13 más están pendientes de confirmar. Además otras 19 murieron en el transcurso de operaciones policiales y 2 más en actuaciones de cuerpos parapoliciales. En total son 86 personas. http://kaosenlared.net/component/k2/item/47678-muertes-bajo-custodia-en-el-estado-espa%C3%B1ol-en-2012.html
(3) Véanse los fallecidos "en acto de servicio" por parte de la poli en http://www.alasbarricadas.org/noticias/node/23844

Buenos policías y policías buenos I

Por Acratosaurio Rex

 Resulta que al hijo de mi siquiatra, cuando iba tan tranquilo en el coche con su madre, los pitufos se le saltaron un semáforo rojo y le embistieron de costado. El coche quedó para el arrastre y él de las cervicales. Los polis, muy solícitos y muy amables, les ayudaron a rellenar el parte amistoso mientras estaban conmocionados. Conclusión: madre e hijo han tenido que ir al juzgado. El juicio ha sido —al parecer— algo notable. Los policías mintieron a destajo, y la jueza —que según la siquiatra era subnormal—, les creyó, faltaría más. De resultas de todo, la siquiatra ha perdido la confianza en la policía y en la Justicia y va diciendo barbaridades impropias de un país democrático. Tenemos —jura— una policía de mierda. Y lo que más le duele —me temo—, es que le han roto el coche.
Entonces, ¿qué clase de policía sería aceptable? Sin meterme en honduras, desde un punto de vista meramente reformista, si el Acratosaurio fuera Ministro de la Policía, la querría para empezar, desarmada. Un buen policía debería ser capaz de evitar un  problema sin recurrir a la fuerza. Yendo con un cuaderno y un lápiz, el policía daría buen ejemplo a los criminales, demostraría que sabe leer y escribir, los delincuentes irían confiados al trabajo y habría menos accidentes. Porque, dicho sea de paso, aunque ser policía es un oficio infinitamente más seguro que el de albañil o el de minero, al tener que llevar pistolas, los señores numerarios se balasean unos a otros en despistes, se autolesionan, masacran a la vecina por error o se suicidan (1). La creencia de que ser policía es algo heroico y arriesgado se debe a que es una profesión que dramatiza mucho. Sí, lo del victimismo es un dato objetivo: 8 policías muertos el año pasado, que se consideran funestos «actos de servicio». Analicemos los obituarios.
Carlos Romero, falleció en un tráfico in itinere. Mario López patrullando en accidente de moto. Mari Carmen Muñoz, tiroteada. Javier López, Rodrigo Maseda, José Villamor y Carlos Calderón se ahogaron intentando salvar a bañistas. Por último Antonio Cejudo fue hallado muerto tras llevar seis días desaparecido, junto a su arma reglamentaria y con un disparo en la cabeza. A todos ellos, ¿de qué les sirvió la pistola? Pero es que algunos no estaban ni siquiera trabajando… Carlos pasaba el día en la playa cuando intentó el salvamento. Rodrigo y José iban de paisano… No les quito mérito, yo también salvo gente que se ahoga cada vez que puedo. Sin ir más lejos Julián (2) se atragantó con una aceituna hace unos días… Al grano. Solo digo que «acto de servicio» se entiende de una manera muy extensa tratándose de jundos. Si un albañil, un ama de casa, un inmigrante o un hombre rana fallecen intentando rescatar a alguien, no se les considera «de servicio» me parece. Ni se les condecora, ni pasa la orquesta frente al ataúd, ni consuela el Papa interino a la viuda. Continuará.
----------------------------------------

NOTA
(1) Para controlar un poco el índice de suicidios de los polis de a pie (los mandos ni de coña se suicidan), ver http://www.alasbarricadas.org/noticias/node/11724
(2) Este artículo lo escribo a instancias de la Juana, que me regaña porque últimamente no me prodigo como antes. El problema se encuentra en que estoy pasando el invierno en la choza de Julián, huyendo de mi siquiatra y de mis sobrinas. Ya sabéis, Julián, el de «Julián Resiste». El refugio es de unos seis metros cuadrados, ha nevado, llevamos varios días bajo cero. Dos perros y cuatro gatos se han adueñado del jergón, mientras nosotros estamos sentados en piedras sin respaldo. Es muy difícil la escritura en estas condiciones. Con estoicismo, contemplamos como los animales señalan la estufa, le dan cabezazos, la arañan y gimen. Julián, impertérrito, con un moco congelado que le cuelga de la nariz, se niega a encenderla porque según él «tenemos que endurecernos de cara al cambio climático». Pero como en medio del monte tenemos cobertura y queda batería en el ordenador, os envío esto que tengo atrasado.  Ah, y el Acratosaurio está en el faceboock. No sé para qué, pero ahí estoy. Lo que es de uno es de todos, lo que es de todos es de nadie, lo que es de nadie es de uno.

Cambios de Gobierno

Por Acratosaurio Rex

Esta mañana hacíamos terapia de grupo en el local de la Asociación de Vecinos, y una loca, la Mari, estaba que echaba chispas comentando el Debate de la Nación esa. Aseguraba que ese espectáculo era un error de la Naturaleza.  Esos tipos, peores que Drácula… ¿Iban a irse de rositas? Mi respuesta:
— Sí claro.
— [Ella, roja, indignada] No. Es imposible. Esa ¡gentuza! con los sobres… Y mientras… ¡A nosotros nos quitan el zumo concentrado del desayuno! [gritos colectivos de protesta]. ¡Han ido demasiado lejos!  ¡Tienen que pagar por ello!
— No van a pagar nada —digo yo—. Los procesos se alargarán, y se resolverán con penas irrisorias y con indultos. Morirán cuando les toque, y aparecerán en la wikipedia.
— No [puñetazo en la mesa, qué susto]. Esta vez no. Esto lo tiene que arreglar el pueblo. Salir a la calle siete, diez millones de personas, derribar al Gobierno…
— ¿Y poner al PSOE otra vez?
— No ¡No! ¿Pero qué dices?
— Entonces rebobina. Salen veinte millones de personas a la calle. La policía y el ejército se acojona y se retira. Cae el Gobierno. ¿A quién pones? ¿A Batman? ¿A quién?
                Todos me miran intensamente.
— Hombre, tú serías ideal…
 — Vale. Acepto. Yo de Presidente [voy señalando gente y repartiendo cargos], el maniaco-depresivo Ministro de Cultura, el heroinómano de Sanidad, el asesino múltiple a Defensa [estalla una pelea entre la bipolar y el esquizo por ver quién es Ministro de Justicia]…
— Muy bien. Ya tenemos Gobierno. Y ahora pregunto: ¿Cómo convencemos a los millonarios para que nos paguen sus tributos por las buenas? Desmontarían las fábricas y se las llevarían a Ghana del tirón. Tendríamos que mandar a la Armada a invadir Suiza…
                La Mari estalla. Esta tía lo tiene claro.
— ¡Les expropiamos! ¡Contratamos a los Zetas! [La Mari pone las manos en garra y hace como si estrangulase a alguien muy rico y corrupto]. ¡Les matamos a todos! ¡A todos! [Gran algarabía, los locos exponen como posibles procedimientos la inmersión en aceite hirviendo, el aplastamiento entre rocas, el foso con cocodrilos para la Duquesa… Intento imponer un poco de silencio]
— Bueno, entonces el plan es sacar a toda España a la calle, derribar el Gobierno, capturar a los ricos, expropiarlos y matarlos antes de que huyan a Suiza repartiendo la pasta entre todos los pobladores [El grupo de autoayuda asiente vigorosamente con la cabeza, incluyendo al Tejero de los palacios que es guardia civil jubilado, gritos de “¡sí, sí, ese lagarto tiene razón!”]. Te pregunto Mari… ¿Para qué queremos un Gobierno, si realizamos esa proeza?
Si Gobierna el pueblo, no hay Gobierno. Si hay Gobierno del Pueblo, no gobierna el pueblo. Lo que es de uno es de todos, lo que es de todos es de nadie, lo que es de nadie es de uno.

[Grecia] Video de la brutalidad policial tras manifestación del 10 de marzo

El domingo 10 de marzo, tras muchos meses de silencio, los “indignados” de Atenas realizaron una manifestación en la plaza mayor de Síntagma, delante del Parlamento. El lema principal del llamamiento a la manifestación era “Pobreza, desempleo, suicidios. ¡Basta ya!”. Los 1.500 manifestantes que participaron en ella recibieron una carga policial y se dispersaron en las calles aledañas.
En el vídeo se ve el momento de la detención de un manifestante por los miembros de la denominada Policía antidisturbios. Los maderos lo están pegando e insultando, al estar tumbado en el suelo. Una manifestante lo incita a decir en alto su nombre y apellido. Él logra hacerlo a pesar de que uno de los maderos trata de taparle la boca.
En el mismo vídeo se oye la voz de una persona que está denunciando la actitud de la Policía hacia los fotógrafos. Al enterarse los maderos que ellos se habían acercado para sacar fotos del incidente, empezaron a empujarles, pegarles y disparar gases lacrimógenos hacia ellos.
El incidente demuestra una vez más el hecho de que las fuerzas represivas no tienen el mínimo escrúpulo, al tiempo que deja claro que han recibido la orden de machacar y acabar con cualquier resistencia al Régimen.

Fuente: http://verba-volant.info/es/video-maderos-maltratan-a-humano/