viernes, 11 de marzo de 2011

El Siglo del Individualismo 3

Aqui les dejo la tercera entrega de esta serie; Muy ilustrativa y que nos muestra como las diferentes ideologías y tendencias han sido perfectamente aprovechadas por el capitalismo y el aparato de Estado; Aunque a mi me queda la duda de si las ideologías han sido producidas por los individuoa o si han sido fomentadas por el aparato de manipulación del sistema...veanlo y decidan ustedes.
Koan

miércoles, 9 de marzo de 2011

Democracia

 Por Acratosaurio Rex

Francisko (2º de ESO) me comunica que tiene que hacer un trabajillo de sociales sobre la Democracia, y pide que le dé ideas... Cómo no. Lo que sea por la felicidad de los profesores de sociales.

La palabra es de origen griego, y significa (simplifiquemos) gobierno del pueblo. El pueblo, hace millones de años, estaba compuesto por pobres, en contraposición a ricos (1). Los pobres eran muchísimos, mientras que los ricos eran minoritarios… Un grave problema. Entonces, gente lista inventó, para oponer a la Democracia, el término Aristocracia: el gobierno de los mejores.

¿Cuál es entonces la diferencia? Los ricos y poderosos, han pensado siempre, que si mandan los pobres y humildes, mandan los peores. Y eso lo ven como que muy negativo. El Gobierno es algo demasiado importante para que sea dejado en malas manos. Por eso ha de estar concentrado en un grupo reducido de sabios, científicos y santos, designados por la gente respetable, educada y de elevada moralidad (2). Dicen que si los pobres (los peores) gobiernan, lo primero que hacen es asaltar las haciendas de los mejores (tratantes de grano y ganado, prestamistas, políticos, curas, militares…), les cortan los cuellos, incendian sus mansiones y se cogen una tajada como un piano. Por eso, los aristócratas se negaban a que los pobres pudieran designar un Gobierno, ya que los peores es imposible que elijan a los mejores. De ahí que la Democracia en la antigüedad, haya estado mal vista.

Ahora no es así. La Democracia tiene buena prensa desde que la gente educada y de gusto refinado, degolló a los aristócratas durante la Revolución Francesa (bendita sea la Guillotina). Luego, los nuevos gobernantes se dieron cuenta de que dando el sufragio a los pobres, estos votaban siempre en contra de sus intereses y a favor de los ricos. Y comprobaron que mientras los ricos tuviesen a su servicio ejército, la policía y leyes, sus riquezas estaban a salvo. Contentísimos con el descubrimiento, definieron la Democracia como el procedimiento mediante el cual los electores votan a partidos que compiten para formar Gobierno.

Pero llegamos a un círculo infernal. Un Gobierno siempre está compuesto por diez, quince personas… Y Democracia significa Gobierno del Pueblo (que son millones)… Y, atento ahora Francisko: si el pueblo manda, si todos para uno y uno para todos, no puede haber Gobierno. Y si hay Gobierno, no puede mandar el pueblo. Por lo tanto, donde haya un Gobierno, hay gobernantes y gobernados, y no puede haber Democracia.
           
Gobierno de los peores, ilumina con tus llamas la noche. Lo que es de uno es de todos, lo que es de todos es de nadie, lo que es de nadie es de uno.

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NOTA
(1) Ya sabéis que la riqueza y la pobreza, se miden en el contraste. Para que haya unos cuantos ricos, han de haber muchos, muchísimos pobres.  Allí donde todos tienen un euro en el bolsillo, no hay ni ricos ni pobres. Pero, si tres tienen mil y mil tienen uno, ya hay ricos y pobres.

(2) No guarda relación la capacidad intelectual, con la capacidad de gobierno. Los sabios, científicos, santos e intelectuales no suelen gobernar nunca. Les basta con ponerse (mayoritariamente) al servicio de los ricos y gobernantes como lacayos, y mandar un poco. Un rico no podría inventar un término como aristocracia, porque le daría la risa y se atragantaría. Semejante engendro solo puede venir de un intelectual.

¿Es petróleo o es arena del desierto?

Por Acratosaurio Rex

Ahí andan, con un cacao de mil demonios. Antes eran civilizaciones que se encontraban; ahora son dictaduras corruptas (1) que masacran a opositores. Después, se habla de cuentas corrientes en el extranjero, de violaciones de derechos humanos, de órdenes de Interpol, y se denuncia por parte de los Gobiernos lo que hace unos años aplaudían.

¿Qué dice la izquierda? Que la reconducción por parte de ricachones de los procesos revolucionarios, es debida a la ausencia de sociedad civil, de partidos, de sindicatos, de… Náaa. Si en Túnez llega a haber un sindicato fuerte, dirigido por un partido en condiciones (como en España), ahí sigue mandando el que estaba, porque partidos y sindicatos estructurados, de izquierda, cercanos al poder, lo que hacen siempre es frenar. Y la población enloquecida, lo mejor que puede hacer, es disolverlos.

Lo cierto es que la izquierda está desbordada desde que se le hundió la URSS. Se inició la crisis en 2008, y ha sido incapaz de aprovechar la debacle económica que ha provocado la derecha. Carentes de ideas capaces de llegar a la población, los inefables vieron y ven cómo caen sus fichas una detrás de otra. Pierden los gobiernos que gestionaban, se mantienen a duras penas, fortalecen las derechas gracias al juego electoral (2)… Los últimos levantamientos populares dejan pasmados a los analistas. Nadie, absolutamente nadie (3), pudo prever la caída de Gobiernos y la guerra en Libia. Las manifestaciones de apoyo a los revoltosos en el Occidente cristiano…, mínimas. La solidaridad internacionalista, brilla por su tibieza. Ideas y políticas propias de izquierda: cero. Por el contrario, los conspiranoicos elevan el “muy sospechoso” a los altares, y denuncian el contubernio de la OTAN, que despliega sus fuerzas (4)… ¿Y qué esperaban que hicieran los imperialistas? ¿Apoyar al coronel Gadafi? ¿Qué actitud han de mostrar los insurgentes para hacer felices a los izquierdistas? ¿Aguardar honradamente a que los pulverice la artillería libia?

Claro, los anarquistas no es que estén mucho más finos. Ahí andan pensando si unirse o seguir separados. Si estar dentro o si mirar desde fuera. Que si cantidad o que si calidad, que si leche, que si suero... Problemas que, ya sabemos, son de vital importancia ¿Mi opinión? Los anarquistas, fuera de lo que pasa, se vuelven cada vez más regruñentes, todo lo ven mal. Lo que pasa, sin los anarquistas, cada vez es menos libertario. Al final, como lo que pasa no tiene compromiso con nadie, deja que los cristianos, los mormones, los militares…, ocupen el nicho social. Y el anarquista consecuente, regruñe, murmulla, masculla y levanta acta... (5).

Criticar es fácil. Describir complejo. Cuando la ideología da respuestas a todo, es que es mala ideología. Lo que es de uno es de todos, lo que es de todos es de nadie, lo que es de nadie es de uno.

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NOTAS

(1) Hablar de dictadura corrupta es tan absurdo como hablar de carroña maloliente. La carroña huele mal siempre, aunque haya quien pueda comérsela y engordar.

(2) Hay que ser muy tonto para seguir creyendo que colocando capullos ambiciosos en Parlamentos y en Ayuntamientos… Pues eso, que mierda.

 (3) Salvo el Acratosaurio, que en el año de 1944, en su artículo Elefantes y jirafas: la solución del problema de la alimentación humana, predijo la caída de Murabak.

(4) Según los informes de mis espías, la Armada Española y las empresas afines no están interesadas en el petróleo libio, sino en la arena del desierto, elemento fundamental para hacer la mezcla y poner ladrillos.
(5) Cualquier anarquista consecuente, sabe perfectamente lo que los demás deberían de hacer en cualquier circunstancia. Y si no lo sabe, se lo imagina.

martes, 8 de marzo de 2011

El Sistema, el Estado, nos da las condiciones necesarias para que podamos reproducirnos y subsistir, y asi, podamos seguir manteniendo el sistema explotador que se basa en la esclavitud consentida.

Extracto del libro IDEOLOGÍA Y APARATOS IDEOLÓGICOS DEL ESTADO de Louis Althusser


Reproducción de la fuerza de trabajo
No obstante, no habrá dejado de asombrarle al lector que nos
hayamos referido a la reproducción de los medios de producción, pero no a la reproducción de las fuerzas productivas. Hemos omitido, pues, la reproducción de aquello que distingue las fuerzas productivas de los medios de producción, o sea la reproducción de la fuerza de trabajo.
Si bien la observación de lo que sucede en la empresa, especialmente el examen de la práctica financiera contable de las previsiones de amortización-inversión, podía darnos una idea aproximada de la existencia del proceso material de la reproducción, entramos ahora en un terreno en el cual la observación de lo que pasa en la empresa es casi enteramente ineficaz, y esto por una sencilla razón: la reproducción de la fuerza de trabajo se opera, en lo esencial, fuera de la empresa.
¿Cómo se asegura la reproducción de la fuerza de trabajo? Dándole a la fuerza de trabajo el medio material para que se reproduzca: el salario.
El salario figura en la contabilidad de la empresa, pero no como
condición de la reproducción material de la fuerza de trabajo, sino
como “capital mano de obra”.
Sin embargo es así como “actúa”, ya que el salario representa
solamente la parte del valor producido por el gasto de la fuerza de trabajo, indispensable para su reproducción; aclaremos,
indispensable para reconstituir la fuerza de trabajo del asalariado (para vivienda vestimenta y alimentación, en suma, para que esté en condiciones de volver a presentarse a la mañana siguiente —y todas las santas mañanas— a la entrada de la empresa—; y agreguemos: indispensable para criar y educar a los niños en que el proletario se reproduce (en X unidades: pudiendo ser X igual a 0, 1, 2, etc.) como fuerza de trabajo.

Recordemos que el valor (el salario) necesario para la reproducción
de la fuerza de trabajo no está determinado solamente por las
necesidades de un S.M.I.G.* “biológico”, sino también por las
necesidades de un mínimo histórico (Marx señalaba: los obreros
ingleses necesitan cerveza y los proletarios franceses, vino)
y, por lo
tanto, históricamente variable.

Señalemos también que este mínimo es doblemente histórico, en
cuanto no está definido por las necesidades históricas de la clase
obrera que la clase capitalista “reconoce” sino por las necesidades
históricas impuestas por la lucha de clase proletaria (lucha de clase
doble: contra el aumento de la jornada de trabajo y contra la
disminución de los salarios).
Empero, no basta con asegurar a la fuerza de trabajo las condiciones
materiales de su reproducción para que se reproduzca como tal.
Dijimos que la fuerza de trabajo disponible debe ser “competente”, es decir apta para ser utilizada en el complejo sistema del proceso de
producción.
El desarrollo de las fuerzas productivas y el tipo de
unidad históricamente constitutivo de esas fuerzas productivas en un
momento dado determinan que la fuerza de trabajo debe ser
(diversamente) calificada y por lo tanto reproducida como tal.
Diversamente, o sea según las exigencias de la división social-técnica del trabajo, en sus distintos “puestos” y “empleos”.

Ahora bien, ¿cómo se asegura esta reproducción de la calificación (diversificada) de la fuerza de trabajo en el régimen capitalista? Contrariamente a lo que sucedía en las formaciones sociales esclavistas y serviles, esta reproducción de la calificación de la fuerza de trabajo tiende (se trata de una ley tendencial) a asegurarse no ya “en el lugar de trabajo” (aprendizaje en la producción misma), sino, cada vez más, fuera de la producción, por medio del sistema educativo capitalista y de otras instancias e instituciones.
¿Qué se aprende en la escuela? Es posible llegar hasta un punto más o menos avanzado de los estudios, pero de todas maneras se aprende a leer, escribir y contar, o sea algunas técnicas, y también otras cosas, incluso elementos (que pueden ser rudimentarios o por el contrario profundizados) de “cultura científica” o “literaria” utilizables directamente en los distintos puestos de la producción (una
instrucción para los obreros, una para los técnicos, una tercera para los ingenieros, otra para los cuadros superiores, etc.). Se aprenden
“habilidades” (savoir-faire).
Pero al mismo tiempo, y junto con esas técnicas y conocimientos, en la escuela se aprenden las “reglas” del buen uso, es decir de las conveniencias que debe observar todo agente de la división del trabajo, según el puesto que está “destinado” a ocupar: reglas de moral y de conciencia cívica y profesional, lo que significa en realidad reglas del respeto a la división social-técnica del trabajo y, en definitiva, reglas del orden establecido por la dominación de clase. Se aprende también a “hablar bien el idioma”, a “redactar” bien, lo que
de hecho significa (para los futuros capitalistas y sus servidores) saber “dar órdenes”, es decir (solución ideal), “saber dirigirse” a los obreros, etcétera.

Toda formación social, al mismo tiempo que produce y para poder producir, debe reproducir las condiciones de su producción

Extracto del libro Ideología y aparatos ideológicos del Estado de Louis Althusser:

Decía Marx que aun un niño sabe que una formación social que no reproduzca las condiciones
de producción al mismo tiempo que produce, no sobrevivirá siquiera un año.
Por lo tanto, la condición final de la producción es la reproducción de las condiciones de
producción.
Puede ser "simple" (y se limita entonces a reproducir las anteriores condiciones
de producción) o "ampliada" (en cuyo caso las extiende). Dejaremos esta última
distinción a un lado.
¿Qué es pues la reproducción de las condiciones de producción?
Nos internamos aquí en un campo muy familiar (desde el tomo II de El Capital) pero, a
la vez, singularmente ignorado. Las tenaces evidencias (evidencias ideológicas de tipo
empirista) ofrecidas por el punto de vista de la mera producción e incluso de la simple
práctica productiva (abstracta ella misma con respecto al proceso de producción) se incorporan
de tal modo a nuestra conciencia cotidiana que es sumamente difícil, por no
decir casi imposible, elevarse hasta el punto de vista de la reproducción. Sin embargo,
cuando no se adopta tal punto de vista todo resulta abstracto y deformado (más que parcial),
aun en el nivel de la producción y, con mayor razón todavía, en el de la simple
práctica.
Intentaremos examinar las cosas metódicamente.
Para simplificar nuestra exposición, y considerando que toda formación social depende
de un modo de producción dominante, podemos decir que el proceso de producción
emplea las fuerzas productivas existentes en y bajo relaciones de producción definidas.
De donde resulta que, para existir, toda formación social, al mismo tiempo que produce
y para poder producir, debe reproducir las condiciones de su producción. Debe, pues,
reproducir:
1) las fuerzas productivas
2) las relaciones de producción existentes.

El Siglo del Individualismo 2

La segunda entrega de de una serie de 4...
Ojalá les guste...piensa , analiza, compara.


Koan

El Siglo del Individualismo 1

Aqui les dejo esta primera entrega de una serie de 4 documentales acerca de como ha influido el psicoanalisis y el estudio de la mente humana, en la maquinaria de manipulación y control del Estado...
Hay algunos puntos que me parecen manipulados, sobre todo queriendo deslindar el papel del Estado, haciendolo parecer un jugador casi casi con buenas intenciones, solo que al final, todos salimos jodidos.
En lo personal creo que el Estado obedece a su primer mandato primordial...MANTENERSE A SI MISMO y ASEGURAR SU SUPERVIVENCIA.

Koan