miércoles, 2 de febrero de 2011

Abolición de la propiedad privada...¿Miedito?

Todas las relaciones de propiedad han sufrido constantes cambios históricos, continuas transformaciones históricas.
La revolución francesa, por ejemplo, abolió la propiedad feudal en provecho de la propiedad burguesa.
El rasgo distintivo del comunismo no es la abolición de la propiedad en general, sino la abolición de la propiedad burguesa.
Pero la propiedad privada burguesa moderna es la última y más acabada expresión del modo de producción y de apropiación de lo producido basado en los antagonismos de clase, en la explotación de los unos por los otros.
En este sentido, los comunistas pueden resumir su teoría en esta fórmula única: abolición de la propiedad privada.
Se nos ha reprochado a los comunistas el querer abolir la propiedad personalmente adquirida, fruto del trabajo propio, esa propiedad que forma la base de toda la libertad, actividad e independencia individual.
¡La propiedad adquirida, fruto del trabajo, del esfuerzo personal! ¿Os referís acaso a la propiedad del pequeño burgués, del pequeño labrador, esa forma de propiedad que ha precedido a la propiedad burguesa? No tenemos que abolirla: el progreso de la industria la ha abolido y está aboliéndola a diario.
¿O tal vez os referís a la propiedad privada burguesa moderna?
¿Es que el trabajo asalariado, el trabajo del proletario, crea propiedad para el proletario? De ninguna manera. Lo que crea es capital, es decir, la propiedad que explota al trabajo asalariado y que no puede acrecentarse sino a condición de producir nuevo trabajo asalariado, para volver a explotarlo. En su forma actual la propiedad se mueve en el antagonismo entre el capital y el trabajo asalariado. ...
...Os horrorizáis de que queramos abolir la propiedad privada. Pero, en vuestra sociedad actual, la propiedad privada está abolida para las nueve décimas partes de sus miembros; existe precisamente porque no existe para esas nueve décimas partes. Nos reprocháis, pues, el querer abolir una forma de propiedad que no puede existir sino a condición de que la inmensa mayoría de la sociedad sea privada de propiedad.
En una palabra, nos acusáis de querer abolir vuestra propiedad. Efectivamente, eso es lo que queremos. ...
...
Se ha objetado que con la abolición de la propiedad privada cesaría toda actividad y sobrevendría una indolencia general.
Si así fuese, hace ya mucho tiempo que la sociedad burguesa habría sucumbido a manos de la holgazanería, puesto que en ella los que trabajan no adquieren y los que adquieren no trabajan. Toda la objeción se reduce a esta tautología: no hay trabajo asalariado donde no hay capital. ...
...
Según vosotros, desde el momento en que el trabajo no puede ser convertido en capital, en dinero, en renta de la tierra, en una palabra, en poder social susceptible de ser monopolizado; es decir, desde el instante en que la propiedad personal no puede transformarse en propiedad burguesa, desde ese instante la personalidad queda suprimida.
Reconocéis, pues, que por personalidad no entendéis sino al burgués, al propietario burgués. Y esta personalidad ciertamente debe ser suprimida.

Marx

Conveniencia...

De todas las clases que hoy se enfrentan con la burguesía, sólo el proletariado es una clase verdaderamente revolucionaria. Las demás clases van degenerando y desaparecen con el desarrollo de la gran industria; el proletariado, en cambio, es su producto más peculiar.
Los estamentos medios —el pequeño industrial, el pequeño comerciante, el artesano, el campesino—, todos ellos luchan contra la burguesía para salvar de la ruina su existencia como tales estamentos medios. No son, pues, revolucionarios, sino conservadores. Más todavía, son reaccionarios, ya que pretenden volver atrás la rueda de la Historia. Son revolucionarios únicamente por cuanto tienen ante sí la perspectiva de su tránsito inminente al proletariado, defendiendo así no sus intereses presentes, sino sus intereses futuros, por cuanto abandonan sus propios puntos de vista para adoptar los del proletariado.
El lumpenproletariado, ese producto pasivo de la putrefacción de las capas más bajas de la vieja sociedad, puede a veces ser arrastrado al movimiento por una revolución proletaria; sin embargo, en virtud de todas sus condiciones de vida está más bien dispuesto a venderse a la reacción para servir a sus maniobras.

Marx

 

No solamente esclavos de la clase burguesa...

La industria moderna ha transformado el pequeño taller del maestro
patriarcal en la gran fábrica del capitalista industrial. Masas de obreros, hacinados en la fábrica, están organizados en forma militar. Como soldados rasos de la industria, están colocados bajo la vigilancia de una jerarquía completa de oficiales y suboficiales. No son sólamente esclavos de la clase burguesa, del Estado burgués, sino diariamente, a todas horas, esclavos de la máquina, del capataz, y, sobre todo, del patrón de la fábrica. Y este despotismo es tanto más mezquino, odioso y exasperante, cuanto mayor es la franqueza con que proclama que no tiene otro fin que el lucro.
Cuanto menos habilidad y fuerza requiere el trabajo manual, es decir, cuanto mayor es el desarrollo de la industria moderna, mayor es la proporción en que le trabajo de los hombres es suplantado por el des las mujeres y los niños. Por lo que respecta a la clase obrera, las diferencias de edad y sexo pierden toda significación social. No hay más que instrumentos de trabajo, cuyo coste varía según la edad y el sexo.
Una vez que le obrero ha sufrido la explotación del fabricante y ha
recibido su salario en metálico se convierte en víctima de otros elementos de la burguesía: el casero, el tendero, el prestamista, etc.”


Marx

Disfruta tu trabajo...pela por sobrevivir

El creciente empleo de las máquinas y la división del trabajo quitan al trabajo del proletario todo carácter sustantivo y le hacen perder con ello todo atractivo para el obrero. Éste se convierte en un simple apéndice de la máquina, y sólo se le exigen las operaciones más sencillas, más monótonas y de más fácil aprendizaje. Por tanto, lo que cuesta hoy el obrero se reduce poco más o menos a los medios de subsistencia indispensables para vivir y para perpetuar su linaje. Pero el precio del trabajo, como el de toda mercancía, es igual a su coste de producción. Por consiguiente, cuanto más fastidioso resulta el trabajo, más bajan los salarios...

Marx


¿ES PODEROSO CABALLERO DON DINERO?

Breve repaso.
Evolución del dinero, evolución de vida y muerte.
(L.L.M.., 4 de abril, 2007)
Desde el origen de la humanidad, tras millones de años de evolución, primate, homínido, homo sapiens, ha existido siempre una lucha por la sobrevivencia ante los elementos naturales. También, una lucha en el seno de la misma especie humana, donde alternan los paradigmas, nada fácil de combinar, entre vida, muerte y trascendencia. Experimentamos el conflicto y la resistencia, la divergencia y el aislamiento, la cooperación y el progreso, tratamos de organizarnos con todo ello en la procura de etapas menos desastrosas, más constructivas y esperanzadoras. Esta lucha ha implicado siempre esfuerzo y creatividad, logros y fracasos, alternando con momentos de recreación y procreación, más aún, de comunión con la misma naturaleza tan amiga como hostil.
En los extremos del relacionamiento humano, la historia nos muestra prácticas tan contrapuestas como el obsequio, la ofrenda, el sacrificio lindando con lo sagrado, por un lado, y por el otro, el pillaje, la conquista, la explotación del hombre por el hombre. Aprendemos que desde siempre se contrapone el don con el pillaje, y que se llega tras miles de años de ensayos al punto intermedio pero inestable del intercambio. Provecho unilateral, provecho mutuo, provecho del todo, han sido afanes con resultados hasta ahora siempre desequilibrados, fallidos muchas veces, y donde interactúan valores visibles, materiales, con aquellos invisibles, espirituales.
Sobrevivencia y progreso han implicado siempre un relacionamiento con ‘el otro, los otros’, a menudo con guerra y sometimiento, pocas veces en paz y conformidad. Para alcanzar esto último precisamos redescubrir los valores de relación, de responsabilidad, de reciprocidad y mutua obligación, el sentido de equidad y justicia, empezando por respetar y facilitar todo esfuerzo humano en pro del bien común. En la práctica, la justicia social sigue siendo un ideal sin alcanzar, vivimos en una sociedad escindida, con distanciamientos abismales entre ricos y pobres, abusivos y honestos, violentos y no violentos...
En esta ancha y larga perspectiva, el dinero ha sido un símbolo de poder que al día de hoy exhibe aberraciones sociales inaceptables, que reclaman medidas inéditas, profundas, incluso sorprendentes. Pero si ello convoca a la imaginación, al empeño y la creatividad, cabe preguntarse primero: ¿como nace y se desarrolla el dinero?
Una larga pugna entre valor y dinero, entre medio y fin.
Heródoto menciona al trueque como la práctica milenaria de los pueblos originales para intercambiar excedentes una vez satisfechas sus propias necesidades mediante el autoabasto, siendo los fenicios quienes lo practicaron con mayor extensión en la antigüedad. Con la diversificación y la expansión de la producción de los pueblos, y la multiplicación de los contactos entre ellos, el recurso al trueque no resolvía ya los intercambios necesarios. Resulta poco probable que dos ofertantes coincidan en un lugar, portando y conservando sus mercancías, se interesen reciprocamente en lo que ofertan y sus productos sean divisibles y ajustables para lograr un intercambio equitativo en términos de esfuerzo aplicado, necesidades y deseos en juego. Un artesano llevará lindas vestimentas al mercado buscando pescado, en esa ocasión los pescadores solo se interesan en frutas y verduras, los agricultores son quienes buscan la ropa del artesano, pero este no desea sus productos. No habrá, pues, condiciones para intercambiar mediante trueque.
Un elemento clave en la constitución del dinero es que este contiene o expresa información sobre valores. Esto es, cuenta con elementos y códigos de comunicación que comunican gestos, palabras, números, más allá del ser mismo para dialogar con otros seres iguales, o sometidos, en términos de vida, o muerte. Términos que implican un valor útil para el ser y el tener, el dar o el arrebatar. Así, el dinero está intimamente ligado a los medios de comunicación vigentes, por ejemplo, existe la versión de que los primeros dineros fueron las cuentas registradas en tabletas de arcilla cocida mediante la escritura cuneiforme en las culturas mesopotámicas de hace siete mil años.

domingo, 30 de enero de 2011

Ladrones México: Más sobre la enorme corrupción en Pemex

Carmen Aristegui entrevista a Ana Lilia Pérez, autora del Libro Camisas Azules Manos Negras:
Aunque se sanciona a algunos responsables, son mandos medios y menores con penas irrisorias de cese de funciones y multas, nada de cárcel, la verdad es que hay funcionarios públicos de más alto nivel que deberían ser consignados, como Juan Bueno Torio, Cesar Nava y el mismo Felipe Calderón, Suárez Coppel, los hijos de Marta Sahagún, la familia Mouriño, entre otros.






Fuente: Pocamadre news

Anabel Hernández hace revelaciones sobre ‘El Chapo’ a 10 años de su fuga

Anabel Hernández es entrevistada por Carmen Aristegui y hace más revelaciones de su libro, Los Señores del Narco, concretamente sobre el ‘Chapo’ Guzmán, muy interesante, vean la entrevista:
“El gobierno, políticos y empresarios crearon y han protegido al Chapo Guzmán”



Fuente:Pocamadre news