miércoles, 26 de enero de 2011

LA SUSTENTABILIDAD ES PODER SOCIAL: UNA REFLEXION ECO-POLITICA

“…el problema de una revolución no es destruir al capitalismo sino dejar de producirlo” John Holloway  

Por: Víctor M. Toledo

Desde las movilizaciones anti-sistémicas realizadas en la última década mediante la participación coordinada de cientos de miles de ciudadanos organizados en pequeños grupos, hasta las recientes protestas de un millón de adolescentes chilenos y la insurgencia civil en Hungría, el mundo ha sido testigo de la irrupción inesperada de movimientos ciudadanos en Venezuela, España, Francia, Argentina, Ecuador, Estados Unidos, Bolivia y México.

Tres fenómenos operan como puntos de referencia para contextualizar esos acontecimientos: (a) El deterioro y descrédito evidentes de la clase política en la mayor parte de los países (Estados y partidos), la cual ha quedado ampliamente rebasada, independientemente de su orientación ideológica, por la complejidad y la velocidad de los procesos contemporáneos (ecológicos, económicos, tecnológicos, informáticos, y culturales). (b) La creciente sujeción de esa clase política, socialmente ineficaz y corrupta, por parte de los principales enclaves económicos del mundo contemporáneo (corporaciones, bancos internacionales, empresas) es decir por el capital en su fase corporativa y global. Y (c) la posibilidad, cada vez más apuntalada por la investigación científica, de un colapso ecológico de escala global, que por primera vez en la historia pone en duda la supervivencia de la especie humana, es decir plantea la idea de que el Homo sapiens es una especie mortal.

Esta supeditación del poder político al poder económico, es decir de la política al capital, ha ocurrido a tal grado que en muchos casos es ya imposible separar los intereses mercantiles de los de la esfera pública: los empresarios se han convertido en políticos (Berlusconi, Fox, Bush) y los políticos se han convertido en empresarios. El resultado ha sido un hecho también inédito: el capitalismo ha alcanzado en estos tiempos su pináculo. Durante 2006, el proceso de acumulación de capital alcanzó sus máximos históricos. Por ejemplo, los 30 corporativos que componen el llamado Indice Dow Jones obtuvieron durante 2006 un volumen de ventas 10.3% mayor que en 2005 y un beneficio neto 16.5% mayor, equivalente a 252,000 millones de dólares, la mayor ganancia en toda la historia de éste índice desde su fundación en 1896! Destacan dentro de ésta bacanal de ganancias la petrolera Exxon, que alcanzó las mayores utilidades anuales logradas por una compañía estadunidense en toda la historia del capitalismo, y los éxitos monetarios de los corporativos General Motors, General Electric, Alcoa y Dupont.

Frente al panorama anterior, ¿es realmente posible cambiar, profunda y radicalmente, a la sociedad por medio de la resistencia civil y la movilización ciudadana? Una respuesta positiva puede ser alimentada por las variadas experiencias recientes, las nuevas modalidades en la transmisión de la información y el conocimiento, las “rebeliones culturales y ecológicas”, el papel de una ciencia y tecnología liberadoras y, especialmente la construcción del poder social en territorios y regiones concretos.

¿TOMAR EL PODER (POLITICO) O CONSTRUIR EL PODER (SOCIAL)?

Este dilema político fundamental, aplicado a la realidad mexicana, donde las fuerzas de la izquierda buscan llevar a la práctica una transformación profunda de la sociedad mediante la implantación de un proyecto de nación alternativo al neo-liberalismo, supone distinguir con claridad entre apostarle a la búsqueda del poder por la vía electoral o mediante la protesta, resistencia y desobediencia civiles.

En realidad se trata de un falso dilema, no obstante que el aceptar este par de opciones supone reconocer con nitidez dos categorías bien delimitadas y hasta contradictorias de la acción, pues en la práctica es posible combinar ambas vías. Veamos sin embargo lo que significa para el sector político y para el sector social buscar los cambios por la vía electoral.

Desde la perspectiva de la clase política, la construcción del poder social se hace útil como una acción complementaria al fin supremo de alcanzar el poder por la vía electoral, y de preservarlo y acrecentarlo. En cambio desde la óptica civil o ciudadana, se toma el poder político para construir el poder social. Dicho de otra forma, desde la perspectiva ciudadana tomar el poder político por la vía electoral no es un fin sino un medio. Hemos pues revelado dos sectores distintos que si bien pueden sumar fuerzas, combinar acciones y establecer alianzas temporales, cada uno persigue objetivos distintos.

Los sucesos de los últimos tiempos han develado, además, que estos dos modos de orquestar la acción utilizan a su vez dos formas de organización harto distintas. Las fuerzas anti-sistémicas cuando se ponen como objetivo la toma del poder político lo hacen por medio de partidos que son organizaciones o modelos verticales, jerárquicos y centralizados, lo cual los hace rígidos ante los cambios del entorno. Por el contrario, los movimientos sociales utilizan organizaciones o modelos basados en redes sociales poco jerarquizadas, con transmisión horizontal de información, conocimientos y experiencia, y altamente flexibles ante la cambiante dinámica de la realidad.

Como lo señala muy acertadamente Zibechi (2006) los medios no son neutros ni en el conocimiento, ni en la tecnología ni en la política, y una revisión de la eficacia de estos dos modelos durante los acontecimientos recientes en Latinoamérica dejan al descubierto la superioridad de las organizaciones sociales por sobre los partidos políticos. Ahí están para demostrarlo los sucesivos levantamientos en Ecuador (1990-2000), las insurrecciones bolivianas (desde Cochabamba en 2003), la resistencia de los piqueteros y las asambleas barriales en Argentina, el Movimiento de los Sin Tierra en Brasil, y otros (Zibechi, 2006).


¿CÓMO SE CONSTRUYE EL PODER SOCIAL?

La movilización de las ciudadanías y sus organizaciones (asambleas de barrios, comunidades, cooperativas, grupos gremiales, organismos de gestión, etc.) alcanza su forma de poder social, cuando se salta de la protesta o la mera resistencia al control efectivo de espacios: barrios de ciudades, comunidades, municipios, cuencas, regiones. Cinco criterios permiten visualizar una plataforma mínima para la construcción del poder civil o ciudadano:

(I) El poder social se construye no en abstracto sino en los espacios concretos de los territorios; es decir se realiza una práctica política territorializada, no meramente discursiva.

(II) El poder lo construyen los conglomerados sociales (no partidos políticos ni gobiernos, ni empresas o corporaciones) en iniciativas, proyectos o movimientos de carácter multi-sectorial, es decir por núcleos organizados y conformados por diferentes actores o agentes sociales, ensamblados mediante el consenso (democracia participativa), y en los que participan tanto los actores locales (habitantes o usuarios de un cierto territorio) como aquellos que sin pertenecer al territorio se encuentran articulados a aquellos a través de los flujos de información, monetarios, asistenciales, educativos y tecnológicos.

(III) El poder se construye para favorecer, mantener y acrecentar el control social de los habitantes o usuarios locales o territoriales de una cierta región sobre los procesos naturales y sociales que les afectan, única manera de garantizar la calidad de vida y el bienestar de las ciudadanías locales y regionales.

(IV) El poder social se construye en lo concreto de manera incluyente, mediante la orquestación de habilidades, conocimientos y roles, más allá de las particulares creencias, ideologías, historias y ocupaciones de los participantes, y a través de la discusión, la auto-crítica, la disolución de las diferencias y la complementariedad de visiones y puntos de vista.

(V) El poder social requiere, además, de conocimientos acerca de la realidad social y natural del territorio. Por ello resulta de gran significado la participación de científicos y técnicos con conciencia ecológica y social, capaces de aplicar conocimientos pertinentes Ello supone el involucramiento de universidades, tecnológicos y otros centros académicos que se vuelcan a apoyar el proceso de empoderamiento civil, dotados de nuevos enfoques, métodos e instrumentos; es decir de una ciencia y tecnología descolonizada y desenajenada.

La construcción del poder mediante las premisas anteriores busca entonces el empoderamiento social (de los individuos y sus familias, las comunidades, las regiones, etc.), frente a y por encima de los otros dos poderes que hoy dominan a la sociedad: el del estado (poder político) y el del mercado (poder económico). En su desarrollo y expansión, el poder social va imponiendo de manera creciente por cada territorio, pautas o modalidades de organización social autogestiva, que al sumarse y unificarse van creando “zonas de resistencia” que enfrentan cada vez con más fuerza a los otros dos poderes (político y económico), gestando de paso nuevas sinergias que se orientan hacia la transformación gradual de la sociedad y que, en ocasiones, terminan por desplazar súbitamente al poder político.

Lo anterior supone la creación de “zonas liberadas”, de regiones o territorios autónomos donde la organización social logra el control del espacio, los recursos naturales, el abasto, las transacciones económicas, la información, la educación y la cultura. En México, como lo he señalado en otras publicaciones (Toledo, 2001; 2006), disponemos de un repertorio de experiencias por buena parte del país, desde las comunidades y cooperativas productoras de alimentos orgánicos, las organizaciones forestales, las comunidades erigidas en defensa del agua, etc. hasta los caracoles zapatistas (véase también Zermeño, 2004). Estas experiencias han logrado la creación de regiones con una cierta autonomía: en Oaxaca, donde la mayoría de los municipios se encuentran controlados por el poder social comunitario y donde existen 600 experiencias de sustentabilidad; y en Chiapas donde las 7 regiones zapatistas se extienden por casi la mitad del territorio de la entidad.


REFERENCIAS

Toledo, V.M. 2001. La Paz en Chiapas: ecología, luchas indígenas y modernidad alternativa. UNAM y Ediciones Quinto Sol.

Toledo, V.M. 2006. El dilema del Zapatismo: ¿izquierdismo o sustentabilidad?. Memoria 207:
Zermeño, S. 2004. La Desmodernidad Mexicana. Editorial Océano.
Zibechi, R. 2006. Espacios, territorios y regiones: la creatividad social de los nuevos movimientos sociales. Contrahistorias 5: 39-60.

DENUNCIAR EL RÉGIMEN DE DICTADURA POLÍTICA CONSTITUCIONAL, PARTITOCRÁTICA Y PARLAMENTARIA

EN EL 200 ANIVERSARIO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA DE 1812

En 2012 se cumplirán 200 años de la imposición del orden político vigente, una afrentosa tiranía ejercida por un bloque interconectado de grupos de dominación extremadamente elitistas, que toman todas las decisiones.
Quienes gobiernan con reduplicada fuerza, desde entonces, son los poderes militar, político, judicial, funcionarial, académico e intelectual, tecnocrático y económico, no el pueblo. Lejos de ser el triunfo de la libertad y los derechos del hombre, como exponen los embusteros manuales escolares, la promulgación de la Constitución Política de la Monarquía Española por las cortes de Cádiz el 19-3-1812, significó un desarrollo vertiginoso del ente estatal, sobre todo de los aparatos militar, policial, económico-fiscal y de aleccionamiento, con la correspondiente disminución de las libertades populares. De ello surgió la dictadura perfecta (que, además, se perfecciona día a día) que ahora padecemos.
El constitucionalismo liberal y parlamentarista ocasionó un declive dramático de la capacidad de autogobernarse y vivir autónomamente de las clases populares. Éstas padecieron una represión militar-policial terrible, pues aquél se impuso por las armas, siendo el ejercito su criminal fuerza de vanguardia. La carnicería continuada que realizó el constitucionalismo español fue incluso peor que la que hizo el franquismo, durando además mucho más tiempo. Ello priva de legitimidad al régimen actual, formado a
partir de la Constitución Española de 1978, en vigor, el fundamental texto políticojurídico del sistema de tiranía vigente que actualiza el de 1812.
La Constitución de 1812, además de un crecimiento descomunal del aparato estatal, impuso la escuela primaria obligatoria, la revolución industrial, destruyó el medio ambiente a través de su política agraria, especialmente con las diversas desamortizaciones, desmanteló el régimen popular agrario, que entonces era el del 85% de la población, de concejo abierto, bienes comunales y sistemas de ayuda mutuo, creó
la burguesía en el sentido moderno del término y, con ella, el infame sistema salarial de explotación y degradación. Así mismo, impuso definitivamente el orden patriarcal, copiándolo del atroz Código Civil francés de 1804, y atacó las lenguas, libertades y cultura de los pueblos diferenciados, Euskal Herria, Galicia y Países Catalanes, sometiendo a especial opresión a Canarias.

Con aquella Constitución, y las que fueron recreando sus contenidos posteriormente, se esfumó del todo la libertad de conciencia tanto como la libertad política y civil, al dar el Estado un formidable salto adelante, no sólo cuantitativo sino además, y sobre todo, cualitativo. Como consecuencia, los seres humanos dejaron de ser eso, humanos, para hacerse mera mano de obra y sometidos perfectos, por tanto, subhumanos funcionales, desprovistos de las cualidades que definen la humana condición.
Por desgracia, cada 6 de diciembre, aniversario de la imposición de la Constitución, de 1978, se observa el triste espectáculo de que nadie hace nada para denunciar en la calle lo más sustantivo del actual sistema de dominación, considerado en concreto, no de forma abstracta y fraseológica, según acostumbra el radicalismo de pega. Esto no puede seguir así.
Quien calla otorga, dice el refrán, y quien no se opone colabora y coopera. Por tanto, los dejan pasar tan significada fecha sin alzarse contra la dictadura constitucional, partitocrática y parlamentarista, para expresar el rechazo a tal régimen y para preconizar, como alternativa revolucionaria, un sistema de gobierno por asambleas populares en red, se hace responsable, al menos por omisión, del mantenimiento del actual orden político, que estatuye el capitalismo.
Las causas últimas de todo ello son el espíritu socialdemócrata, conformista y furiosamente estatolátrico, que domina a la gran mayoría de los movimientos supuestamente radicales. De ahí su suicida “apoliticismo”, su activismo, tan inoperante como derrochador de esfuerzo y personalmente aniquilador, su pervertido gusto por la
marginalidad y la tendencia a reducirse a cuestiones locales, secundarias y de escasa
significación, que en definitiva manifiestan su deseo de acomodarse al actuante orden
de dominación, sin más exigencia que mejorar un poco las condiciones de existencia
bajo él.

Mientras muchos se pierden en cominerías y futilezas, utopías reformadoras aquí-y-ahora, luchas “anti”, admisión de las consignas que elabora el PSOE (con el cual cooperaron en 2004, de manera que el gobierno actual es, también, el del falso radicalismo activista) y fraseología “anticapitalista” abstracta e inofensiva, el orden vigente organiza cada año notables campañas políticas y mediáticas de embellecimiento del actual régimen, en torno al 6 de diciembre, que tienen un gran impacto en la opinión pública, sin encontrar réplica política alguna.
Con motivo del 200 aniversario de la Constitución de Cádiz la algarabía mediática será aun más ruidosa, impactante, intimidante y adoctrinadora. Es necesario, pues, dar una respuesta crítica contundente a tal ofensiva dictatorial, preconizando una
sociedad plural y asamblearia, con libertad de conciencia, política y civil, sin ente estatal ni capitalismo.

El gran capital español, además del Estado, se está movilizando a favor del sistema de dictadura constitucional. Una muestra de ello es El Corte Inglés, que en su publicidad, omnipresente, ha incluido el logotipo “La Pepa 2012. Constitución Española. Cádiz-San Fernando”. De ese modo se está formado un gran bloque reaccionario, en que la gran patronal va de la mano de la izquierda institucional que apoya activamente el antidemocrático régimen constitucional y la izquierda radical que lo hace con su silencio y negativa a luchar, vale decir, por omisión.
Las propuestas de acción inmediata serían las siguientes:
. Constituir grupos de trabajo para fijar los contenidos de la crítica del orden
constitucional, así como pergeñar los rudimentos del régimen político capaz de
superarlo de manera revolucionaria, el fundamentado en un orden asambleario. Para
esto mis libros, “La democracia y el triunfo del Estado” que dedica varios capítulos a
ello, y “Seis estudios”, pueden ser de utilidad. También “Naturaleza, ruralidad y
civilización”, que denuncia el ecocidio ocasionado por la Constitución de 1812.
. Preparar acciones de denuncia y editar materiales críticos con mayor
intensidad a medida que se vaya acercando el año 2012.
. Convertir cada 6 de diciembre en un día de denuncia, repudio y lucha en la
calle contra la tiranía política vigente y a favor de la libertad, realizable en una sociedad
autogobernada y autogestionada.

ABAJO LA DICTADURA CONSTITUCIONAL
VIVA LA LIBERTAD POR UN RÉGIMEN DE ASAMBLEAS POPULARES OMNI-SOBERANAS
Félix Rodrigo Mora
esfyserv@gmail.com

Voces contra la Globalización 5 - Camino a la Extinción

Les dejo la quinta entrega de esta seria de documentales. 
Hay una polemica acerca del calentamiento global, pero bueno, les voy a dejar la serie completa e independientemente de lo que se diga, creo que el punto en común es que no se debe de sobre-explotar al planeta y que podemos vivir de manera tranquila y digna sin producir tanas cosas que no necesitamos en realidad...
Koan

Aqui el video completo...

Un estudio británico pronostica una futura hambruna mundial

Un exhaustivo estudio comisionado por el gobierno del Reino Unido concluyó que se deben emprender urgentemente cambios radicales en la producción de alimentos a fin de evitar la amenaza de una hambruna global.
El estudio afirma que la producción alimenticia tendría que aumentar 40% en el transcurso de los próximos 20 años para abastecer a la creciente población mundial.
El estudio, titulado Informe Foresight (Previsiones) sobre el Futuro de Alimentos y Agricultura, duró dos años, y contó con la participación de 400 científicos de 35 países.
La investigación se realizó en el marco del inminente desafío de alimentar a la creciente población del mundo frente al aumento precipitado en los precios de la comida y la disminución de recursos -sean tierra, agua o combustible.
Evidencia contundente
De acuerdo al asesor científico en jefe del gobierno británico, el profesor John Beddington, el estudio expone argumentos contundentes para que los gobiernos actúen inmediatamente.
“Sabemos que la población mundial crecerá a unos 8.300 millones en los próximos 20 años”, afirmó Beddington a la BBC.
“Sabemos que la urbanización generará el desplazamiento de entre 65-70% de la población hacia las ciudades”, añadió. “La población también se vuelve más próspera y con esa prosperidad vendrá la demanda de más productos esenciales -comida, agua y energía”.
Con estos argumentos el profesor Beddington augura que en 20 años se tendrá que proveer 40% más alimentos, 30% más agua y 50% más energía.
Y advierte que es más urgente de los que se piensa: “No podemos esperar a que pasen 20 años, ni siquiera que pasen 10″.
Para lograr ese aumento en producción, el informe de las Previsiones sugiere que el sistema de producción alimenticia tendrá que ser cambiado radicalmente, no sólo en el factor cantidad sino que su producción sea sostenible.
Los autores exhortaron a que el tema de los alimentos y la agricultura pase a ocupar las primeras filas de la agenda política y que haya esfuerzos coordinados para enfrentar el impacto del cambio climático y la pérdida de fuentes de agua, energía y tierra arable.
Desperdicio de alimentos
No obstante, señalan que no hay una “fórmula mágica” para resolver el problema, salvo a través de acciones concertadas en varios frentes.
“Este es un problema complicado que involucra a niveles muy diferentes de la sociedad y necesitamos convencer a nuestros líderes a no pensar en estos temas de manera aislada, todos están íntimamente ligados”, subrayó Beddington.
En este aspecto el profesor señala que frenar el desperdicio de alimentos es clave en la estrategia que propone el estudio. Mucha comida se echa a perder, dice, por mal almacenamiento, infraestructura pobre, pestes y enfermedades.
Al tiempo que el sistema de producción de alimentos no está dando resultados para aquellos más vulnerables -925 millones que sufren hambruna y quizás mil millones más de desnutridos- Beddington también resalta los otros mil millones que comen en exceso y son obesos.
“Es otro síntoma de la falla en el sistema de producción de proveer salud y bienestar a la población mundial”.
BBC Mundo

THE ECONOMIST: “Sí, una “Globocracia” de élite no elegida dicta la política mundial pero, no es una conspiración.”

Por Steve Watson: infowars.com – prisonplanet.com

Hemos denunciado durante mucho tiempo el hecho de que grupos como el Club Bilderberg, la Comisión Trilateral y/o el Council on Foreign Relations dirigen el mundo hacia un sistema de control centralizado único a través de agentes en el poder que pertenecen a estos grupos. Algo que los medios corporativos o niegan o censuran, con algunas excepciones, como un artículo bastante extraño en la revista The Economist de hoy, que aborda esta estructura de poder. El artículo, lejos de rechazarlo todo como una teoría de la conspiración, simplemente reafirma el hecho de que un club elite cosmopolita decide en reuniones secretas la política del mundo que esta “superclase” en el futuro próximo quiere habitar.



Por supuesto, The Economist no suele hablar de la conspiración o de estos grupos ya que su editor es un participante regular en la conferencia anual de Bilderberg, algo que orgullosamente reconoce el escritor al principio del artículo. Empieza ridiculizando las denuncias de que el Club Bilderberg es "una conspiración para dominar el mundo”, y luego prosigue afirmando que en realidad sí, el grupo realmente domina los acontecimientos mundiales.

Dice que Bilderberg fue responsable por la moneda única europea, que acoge a los aristócratas y magnates más influyentes del mundo, así como un grupo selecto de periodistas representantes de los mega-medios corporativos que han jurado cumplir las normas de Chatham House, lo que significa que no se puede revelar ninguna de las "grandes ideas" que nacen en las reuniones.



"El mundo es un lugar complicado, con océanos de nueva información dando vueltas." continúa: "Para ejecutar una organización multinacional, ayuda mucho tener una idea aproximada de lo que está pasando. También ayuda estar “entre amigos” en compañía de los demás "globocratas". Por lo tanto, los financieros cosmopolitas de élite internacional, los burócratas, los jefes de la caridad y grandes pensadores, para conocerse y dialogar, acuden a estas reuniones de elite y/o forman clubes."

Los clubes más influyentes, según el artículo, son el Club Bilderberg, el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), la Comisión Trilateral, el Fondo Carnegie para la Paz Internacional y el Grupo de los Treinta (G30). Ahora están desenmascarando su naturaleza secreta y revelándose al mundo. Las altas sociedades secretas se están abriendo", reconoce el artículo.

El artículo continua exponiendo algunos ejemplos de los principales eventos internacionales que se han orquestado en los últimos años en las reuniones de élite, incluidos los acuerdos diplomáticos e incluso las decisiones sobre las grandes guerras. "Estas reuniones son una parte importante de la historia de la superclase ", The Economist cita al ex asesor de Henry Kissinger, David Rothkopf, autor del libro The Global Power Elite and the World They Are Making.(La élite del Poder Global y el Mundo que Crean).

"Lo que estos grupos ofrecen es el acceso a los líderes más inaccesibles del mundo que en realidad son los mecanismos informales del poder mundial", Rothkopf añade.
Sin embargo, la crisis financiera, insta el artículo, no es culpa de esta globocracia de élite. Asegura que los banqueros internacionales bajaron la guardia y fueron sorprendidos por la crisis mientras algunos corruptos saquearon el sistema. En última instancia el artículo intenta convencer a los lectores que la presencia de una elite internacional interconectada realmente salvara al mundo del colapso financiero total y así que podamos dormir tranquilos.

Por supuesto, cualquier persona que sigue de cerca la actividad de estos grupos de élite diría que de ninguna manera fueron sorprendidos con la guardia baja y estaban plenamente conscientes de que la crisis estaba siendo cuidadosamente orquestada desde el 2006. Los informes de las reuniones de Bilderberg en Canadá en el 2006 y en Turquía en el 2007 predijeron una caída mundial de la vivienda y pronosticaron una prolongada crisis financiera como resultado. El hecho es que el grupo ha estado debatiendo precisamente la forma en que llevar la crisis desde el principio hasta el fin. Parece ser que se ha encargado a la EL ECONOMISTA con la tarea ahora de limpieza de imagen debido al creciente interés en el “Gobierno en las Sombras”.

No hace mucho tiempo cualquier que hablara siquiera de la existencia del Club Bilderberg, mucho menos sugerir que manipulara los principales acontecimientos del mundo, hubiera sido rotundamente tachado de chiflado. Hoy en día las afirmaciones mismas constituyen la materia de editoriales en la prensa mundial del mundo.


Fuente: Investigar 11-S